La televisión es como Julio Iglesias: puedes odiarla o amarla, seguirla o despreciarla, pero ¿me vas a negar su poder de atracción, su capacidad hipnótica?
Critiqué “Lost” sin realmente haberla visto y me responsabilizo de ello. De lo que no me responsabilizo es de mis actos si me encuentro por la calle frente a Wentworth Miller, el (ahora) famoso protagonista de “Prison Break”. Aclaración: La expresión “no me responsabilizo de mis actos” no quiere decir (como me parece hasta a mí, si releo la frase) que el sujeto en cuestión me resulte atractivo sexualmente, sino todo lo contrario. Wentworth Miller y, por extensión “Prison Break”, me repelen bastante.

Como siempre (y como es de esperar) el capítulo piloto de “Prison Break” es más que aceptable. Para empezar contaba con un presupuesto de lo más holgado. Algunos planos seguramente costaron más que toda la filmografía de Jim Jarmusch. Las rebajas llegaron a la hora de elegir a los actores, de forma que el reparto terminó siendo un injerto de mil cosas (¿qué pinta Robin Tunney en todo esto?), capitaneado por el ya citado Miller y, su hermano en la ficción, Dominic Purcell. Miller es un niñato blandengue y pavisoso, colocado en un papel (tirando a) complejo que no es que le quede grande, sino que sencillamente parece que no va con él. Aunque a la mona la tatúes entera, mona se queda. Al señor Purcell, un tipo de cara imposible (¿es guapo? ¿es feo? ¿eso es una careta de latex? ¿ese es su color natural?) y cuerpo supurando anabolizantes, le permito ser carne de fantasía sexual chunga, pero no actor, por favor. Pamela Anderson, tras su fallida (pero veneradísima por freaks como yo) serie “VIP”, se dio cuenta de que lo suyo era el enseñamiento de carne puro y duro. Dominic Purcell aún no se ha caído de ese guindo y, como tarde un poco más en hacerlo, cuando recobre la coherencia y se meta a actor porno, lo mismo está ya un poco mayor.

“Prison Break” es un culebrón carcelario inocuo, aséptico y bronceado con rayos UVA. Una mezcla de “Oz”, “OC” y el GQ. Todo de dos letras, todo muy simple. Sería una serie casi buena de no ser por Miller y Purcell, dos finstros de cuidado. ¿Mi propuesta? Rehacer la serie por completo, desde el primer capítulo, manteniéndolo todo menos a esos dos. Así de simple.
He dicho
Desde luego no se puede discutir que es difícil encontrar una serie con peores actores protagonistas.
Aun así creo que a pesar de ser tan tamprosa como todas, la primera temporada es muy divertida. Por desgracia, todas las series de éxito se alargan hasta el infinito mientras sigan haciendo dinero, por eso hay que saber que Prison Break acabó en la primera temporada, que los Simpsons acabaron hace mmm ¿10 años? o que la segunda temporada de Twin Peaks tampoco cuenta...
willardandkurzt
Yo también estoy de acuerdo en que es una serie bastante pobre y tramposa que se subió al carro de las tramas complejas pero sin dar en el clavo. Quizá el error sea además de caer en todos los tópicos de las tramas carcelarias,sea de concepto. Me refiero al título: Prison break en español es "fuga de la cárcel". Es algo que sucede y ya está, algo episódico y por lo tanto algo que no admite fácilmente demasiadas vueltas. Lost, perdidos, es un estado y como tal se puede prolongar eternamente.
Mistress
Vi casi obligada por mis amigos el primer capítulo y poco me faltó para dormirme. 100% de acuerdo en que los actores son malísimos, empezando por el protagonista que tiene menos expresividad que un adoquín. Aparte estas series de machotes no son lo mío mucha testoterona y UST en tan pocos metros cuadrados...
Sota de Picas
Oz mola. Mucho. Y da mal rollo.
Rafa Pucela
Parece que un actor tiene que ser expresivo por imperativo, y lo que debe de ser es creible. Gary Cooper no era un actor expresivo pero no por ello era mal actor, a lo sumo era poco versátil.
Miller lo que hace lo hace a la perfección. Es el perfecto hombre incognita. Alguien que trama algo y lo expresa con gestos comedidos, pero muy significativos, y el espectador sabe de sobra lo que esta pasando. La serie puede que se agote por si misma, pero no creo que la culpa sea de Miller precisamente.
Fatman
Cierto, Oz es muy interesante. Carmela antes de conocer a Tony, entre otras cosas.
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Yo vivo una relación de amor-odio con ella, con la tele. Muchas veces amo lo que todo el mundo odia y, generalmente, critico mucho lo que la mayoría de la audiencia adora. Sin la tele y sus cosas, nuestra vida no sería la que es. En vez de consumir series, informativos y magazines, leeríais más libros y cocinaríais platos más elaborados, pero os habríais perdido a Michael Knight, a Petete, a los Serranos y a los Sopranos. Además, sin tele tampoco existiría yo.
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