La televisión es como Julio Iglesias: puedes odiarla o amarla, seguirla o despreciarla, pero ¿me vas a negar su poder de atracción, su capacidad hipnótica?
Qué de visitas van a llegar a este post, cuánto tráfico procedente de Google va a terminar aquí. Lo siento chicos, aquí no se habla de guarradas, sino de tele. A ser posible, de calidad.
El sexo explícito (¡¡más visitas desde Google!!) ha sido hasta hace bien poco uno de los tabúes más instaurados en casi cualquier tipo de representación visual. La sombra de la pornografía, esa palabra tan sucia (¿por qué?) planea sobre cualquier muestra cruda de comportamiento sexual. La discusión sobre si algo es arte o es porno es interminable. Cuando una película (como las recientes “Shortbus” o “9 Songs” o la clásica “El Imperio de los Sentidos”), explora sin complejos la imaginería sexual más básica (las pollas, los coños, las pollas en los coños... ¡¡¡más visitas desde Google!!!) se arriesga a ser vetadas de los circuitos de exhibición cinematográficos habituales, riesgo que por otro lado implica una enorme cobertura mediática, con la consiguiente promoción, en principio gratuita. Mostrar sexo real en una pantalla no dedicada al porno (la de una televisión generalista, la de unos multicines) es un anzuelo y un muro al mismo tiempo.

En “Tell me You Love Me” se muestra sexo. Ni mucho ni poco: simplemente el necesario. Y no sólo explícito, sino real. Porque el sexo real puede ser desesperado, enloquecido, rutinario, bonito, feo, limpio, sucio, deforme o perfecto. El sexo es una parte importante de las relaciones humanas y, como ellas, adopta mil formas. En el primer capítulo de “Tell Me You Love Me” vemos penetraciones, masturbaciones y una felación (interpretada/hecha por una más que respetable actriz de unos más que respetables 67 años, por cierto), pero eso no es lo importante. Las escenas de sexo de los erotothrillers ochenteros eran el meollo del invento. Para acceder a aquel premio, a aquellos polvos de loft y medias negras, teníamos que tragarnos películas infumables que, por cierto, en el noventa por ciento de las ocasiones, tenían como protagonista a galeristas-primero-reprimidas-y-luego-muy-putas. Que alguien me explique por qué galeristas y no, yo que sé, merceras.

Las escenas de sexo de “Tell me you love me” no podrían estar más justificadas, ser más necesarias. El sexo aquí está porque tiene que estar, y nos lo enseñan, queramos o no. Acostumbrados al circosexo de los polvos cinematográficos y televisivos (con sus clichés de espaldas sudaditas y contraluces artísticos), la intimidad al descubierto que nos ofrece la nueva serie de HBO es realmente turbadora. Nos dejan mirar cosas que creemos querer ver, pero en el fondo preferiríamos que sólo nos las contasen. “Tell me you love me” no va de sexo, sino de parejas, parejas que hablan, callan, follan y se corren. O que no hablan, no callan, no follan y no se corren.
Alice
¿No te parece que son todos demasiado guapos para ser reales? Es la única pega que le pongo a la serie... No sé, ese punto de ficción es algo que me distancia de ellos, pese al realismo que le quieren dar. Me parece interesante y engancha. Sobre todo quiero seguir la historia de una de las parejas, precisamente la que no folla, pero otras menos... a ver, a ver qué tal va, porque al menos arriesgan y hacen cosas diferentes. Gracias por hablar de cosas como esta, es un gustazo!!
Henry
San HBO... qué sería de la tele sin ellos.
Petra
Pero... de verdad es real??
don sexo
por q no graban porno
daniel
vaya cojones para escribir eso,te pareces a paula oyarzabal
Paula
Daniel yo no escribo sobre sexo ( no mucho) medio perdida estoy con esto de encontrar mi nombre y mis cojones por aquí.
alguien sería tan amable de contarme de qué hablamos cuándo hablamos.
saludos
chechu
yo nunca escribi esto pero me encanta el sexo de todas formas yo cuando era chica muentras mis papas lo acian yo los bia y se movia toda la cama y yo los miraba y muy atentamente
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Yo vivo una relación de amor-odio con ella, con la tele. Muchas veces amo lo que todo el mundo odia y, generalmente, critico mucho lo que la mayoría de la audiencia adora. Sin la tele y sus cosas, nuestra vida no sería la que es. En vez de consumir series, informativos y magazines, leeríais más libros y cocinaríais platos más elaborados, pero os habríais perdido a Michael Knight, a Petete, a los Serranos y a los Sopranos. Además, sin tele tampoco existiría yo.
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