La televisión es como Julio Iglesias: puedes odiarla o amarla, seguirla o despreciarla, pero ¿me vas a negar su poder de atracción, su capacidad hipnótica?
Alguien dijo una vez que Eva Nasarre era “la Jane Fonda española”, cuando realmente lo único que tenían ambas en común era haber sido parte de aquella fiebre por el teleaareobic; Jane con sus vídeos de ventas millonarias y Eva gracias a su microprograma diario de gimnasias caseras. Poco más tienen en común la Fonda (con sus millones, sus basculantes ideas políticas y sus indudables dotes interpretativas) y la pobre Eva Nasarre, una de las grandes muñecas rotas de la tele española. “Puesta a punto” se titulaba el espacio de la tele pública que popularizó, por este orden, los calentadores, el aeróbic y a Eva Nasarre. Su voz dulce (pero casi robótica), su característico pelo y sus conjuntos de maillots y leotardos eran parte de la merienda de muchos españoles. Incluso dicen que, durante aquella época, despertaba pasiones más allá de lo puramente deportivo, pero eso es algo en lo que (por lo surreal) prefiero no entrar.

Tras unas temporadas de reinado teleaeróbico, Eva Nasarre volvió a sus orígenes (¿la nada?). Su puesto en la tele pasó a ocuparlo una tal Laly Ruiz, cuarentona fibrosa y completamente asexual que sí consiguió montar un pequeño imperio con sus enseñanzas de gimnasia marujil. De Eva Nasarre no supimos nada hasta bastantes años más tarde, cuando salió a la luz su descacharrada vida personal, con un hijo que rechazaba a su padre y su madre (Eva) a intervalos regulares de tiempo, un ex marido sexual y mentalmente desubicadísimo y la casi seguridad de que la señorita, ya señora, Nasarre había consagrado su vida a una de tantas microsectas instaladas en pueblos costeros mediterráneos, uno de esos cultos de pacotilla, con mucha túnica blanca y un avispado gurú revelador de enseñanzas que aglutinan vegetarianismo, astrología y bisutería vistosa en una doctrina mística que, vista con cierta perspectiva, da bastante risa.

No entiendo como a nadie se le ocurrió sacar a Eva Nasarre de ahí, del infierno new age, y devolverla a los platós televisivos, su lugar natural por propios méritos. Ahora, con el auge de los pilates, los yogas y la meditación, la nueva y superespiritual Eva sería la candidata perfecta para enseñarnos a los españolitos todas esas disciplinas tan actuales. Es más, exijo desde aquí la rehabilitación de Eva Nasarre y propongo que, como símbolo de solidaridad con ella y su causa (sea la que sea) recuperemos los calentadores y las cintas de felpa para el pelo, todo en tonos pastel. La peluca es opcional.
Lulu
Lo de google duele, y mucho... eso ya lo dice todo!!!
lourdes maría
Oyes, que las cintas para el pelo y los calentadores están más que recuperados con el vídeo de Hung Up de Madonna y por extensión con toda la promoción de Confessions on the dance floor. ¿No sabías que Olivia Newton-John ha vuelto ser lo más con la recuperación del de Physical. ¿Dónde has estado ultimamente?
lourdes maría
(...)del vídeo de Physical?
Leyre
Super a favor de la vuelta de Eva Nasarre; de momento si quiere al mundo real y luego ya, si eso, a la tele. Es un clásico y los clásicos nunca deben salir del mundo televisivo si no que deben tener un final en el que todos veamos lo mucho que han engordado y la de arrugas u operadas que están para nosotras (jóvenes rapiñas) alegrarnos de los males ajenos y así pensar que somos mucho mejor que ellas y olvidarnos de nuestras penurias diarias.
Maria
Estoy como loca buscando por todos los sitios los videos de Eva Nasarre, he ido a infinidad de gimnasios y ninguno me gusta tanto como el ejercicio que se realizaba con ella. Aunque parecia muy suavecito, era muchisimo mejor que todos estos "Aerobic" de hoy en dia. Por favor si alguien saba dónde encontrarlos que me lo diga, y si no que los vuelvan a reponer en T.V., estoy segura que contaria con muchos seguidores
Gracias-
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Yo vivo una relación de amor-odio con ella, con la tele. Muchas veces amo lo que todo el mundo odia y, generalmente, critico mucho lo que la mayoría de la audiencia adora. Sin la tele y sus cosas, nuestra vida no sería la que es. En vez de consumir series, informativos y magazines, leeríais más libros y cocinaríais platos más elaborados, pero os habríais perdido a Michael Knight, a Petete, a los Serranos y a los Sopranos. Además, sin tele tampoco existiría yo.
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