La televisión es como Julio Iglesias: puedes odiarla o amarla, seguirla o despreciarla, pero ¿me vas a negar su poder de atracción, su capacidad hipnótica?
Telecinco no llevaba ni un año de andadura en España y ya era conocida como “tetacinco”. Las primeras temporadas de la empresa que (según yo) inauguró la telemodernidad española (para bien y para mal) se caracterizaron por la ingente cantidad de señoritas medio desnudas que circulaban por sus programas. Las mamachicho y su surreal himno (alusivo a un tal Chicho, espabiladísimo, que las tocaba, las tocaba cada vez más, etc, etc), las Cacao Maravillao (versión tropicánica y dadá de las anteriores, también poseedoras de su propia banda sonora) o las azafatas del TuttiFrutti, un programa concurso en el que nadie sabe qué se ganaba, ni quién ganaba, ni siquiera si ganaba alguien algo, porque lo importante es que aparecían un montón de nenas que mostraban sus senos muy alegremente. No era tanto el hecho de que enseñaran las tetas, sino que, en un país tan mamario como este, el programa no se titulase “tetalandia” o algo así.

Las feministas se echaban las manos a la cabeza con aquella televisión en la que la mujer no era sólo un objeto, sino un objeto tonto, despelotado y con mucha laca. Posteriormente, la guerra de las audiencias tomó otros derroteros y las azafatas en bañador porque sí fueron poco a poco desapareciendo. Ahora, vista desde la distancia, aquella etapa televisiva es inocente y casi entrañable, como un último estertor de las películas aquellas en la que Esteso y Pajares magreaban (también porque sí) a hembras de todos los tamaños y etnias.
Y dicho esto, dentro vídeo, dentro vídeos.
Muriel
Qué época, qué vídeos!! Entonces parecía tan normal... esos especiales de fin de año con purpurina y escotes y hombreras. Lo que me recuerda al nuevo anuncio de la coca cola, ¿no os parece genial? El de las hombreras, lo de los dos días para recuperarse de una borrachera, y demás? Casi me dan ganas de beber coca cola.
Telepantoja o Pantocinco.
La cosa no ha mejorado mucho. Ahora lo que hay no son mamas, sino Isabel Pantoja. Todos los caminos en Telecinco llevan a la Pantoja. ¿Qué hacen un Hormigas Blancas sobre el presidente Kennedy? No importa, seguro que se las ingenian para acabar hablando de la Pantoja y de lo perra que es.
Si hay algún directivo de Telecinco leyendo esto, que se entere:
ME DA IGUAL LA PANTOJA.
Y ya de paso propongo un nuevo lema para la cadena, más coherente con sus contenidos:
"Telecinco: 12 meses, 12 Pantojas".
Coño ya. Que me tienen apantojao.
visto
A mi me da la sensación de que el numerito valvérdico en su momento era ya bastante ridículo, de ahí que ahora mismo nos parezca directamente inenarrable.
quizá habría que compatibilizar los conceptos mamachicho y pantoja. ¿Se imponen unas "pantojettes", quizá?
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Yo vivo una relación de amor-odio con ella, con la tele. Muchas veces amo lo que todo el mundo odia y, generalmente, critico mucho lo que la mayoría de la audiencia adora. Sin la tele y sus cosas, nuestra vida no sería la que es. En vez de consumir series, informativos y magazines, leeríais más libros y cocinaríais platos más elaborados, pero os habríais perdido a Michael Knight, a Petete, a los Serranos y a los Sopranos. Además, sin tele tampoco existiría yo.
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