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La televisión es como Julio Iglesias: puedes odiarla o amarla, seguirla o despreciarla, pero ¿me vas a negar su poder de atracción, su capacidad hipnótica?
07 Julio 2007

Galáctica y más Galáctica

Tengo un problema: gente con buen gusto me recomiendan la nueva “Battlestar Galactica” pero yo la encuentro aburridísima. Y eso que cuando me enteré de que se haría un remake de algo tan ligado a mi infancia, empecé a morderme las uñas y no dejé de hacerlo hasta tener el primer capítulo de la nueva Galactica en mis manos. Yo recuerdo la serie original como todas esas cosas que se viven cuando uno es niño, con una mezcla de lejanía, cercanía, cariño y pereza. Me gustaban las aventuras de los pobres refugiados que, a bordo un montón de naves espaciales comandadas por la supernave Galáctica propiamente dicha, huían de un mundo arrasado (por unos robots muy malos y de estética muy camp) y vagaban por el espacio en busca de un planeta donde establecerse y reproducirse. Era la típica serie ochentona, con pelos muy trabajados y coloretes marcados, pero, francamente, en aquellos tiempos era de lo mejorcito y lo más puntero.

Veinte años después, la Galáctica y su corte de cosmonaves cargadas de expatriados vuelven a las pantallas, en una nueva versión que se beneficia de los enormes avances tecnológicos de las dos últimas décadas en los efectos especiales, unos guiones supuestamente más profundos y un elenco de actores más cuidado y que incluye, por ejemplo, a Edward James Olmos y a su terrible cutis. La nueva Galáctica es más vistosa que la original pero, desgraciadamente, también es mucho más plúmbea. Si en los ochenta todo eran aventuras espaciales de tres al cuarto, ahora no vale con eso, sino que hay que introducir subtramas metafísico-filosóficas (protagonizadas, eso sí, por Tricia Helfer, una de las mayores bombas sexuales conocidas), giros argumentales que más que hacer avanzar la historia la entorpecen y kilos y kilos de conversaciones intrascendentes y aburridas.

Galáctica muestra en pantalla lo abultado de su presupuesto pero se pasa de lista intentando hacernos tragar unos mundos interiores y unas profundidades filosóficas que no vienen demasiado a cuento. O quizá es que yo sigo considerando la Galáctica original como parte de mi infancia, como un juguete más, y me sabe mal que hayan hecho una versión para adultos.

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pamela

Estoy completamente de acuerdo contigo, como tú vi la serie en mi infancia y esperaba con ansias el estreno de la actual pero ésta me parece aburridisima y me gustaría que encontraran luego la tierra.
Seria lindo volver a ver la serie original en la tv, ojala luego para tener la posibilidad de compararlas y ver si lo que recuerdo es tan bueno.

nanyu

en mi caso la utilizaban para premiarme o castigarme si hacia o no los trabajos que mandaron ese verano del colegio.

visto

yo recuerdo la "Galáctica" ochentona como algo adultísimo y en cambio la versión nueva me parece completamente pueril...

un pena, porque prometía.

Vicent

Fue una serie que marcó bastante, para encontrar otra serie "espacial" de cierto nivel tendriamos que remontarnos a Espacio 1999, que a mi tambien me encantaba, pero que muchos probablemente no recordeis.

Años mas tarde cada vez que veia un capitulo del Equipo A, para mi Dirk Bennedict (Fénix) siempre era Starbuck, el contrapunto del perfecto Apolo.

dar5io

estoy absolutamente de acuerdo con lo que escribis Yo he visto la pelicula a los 8 años en el cine, unos años despues seguì las erie muy de cerca y la estètica de los tres robots que hablaban con voz metàlica todavia sigue grabada en mi cabeza

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Yo vivo una relación de amor-odio con ella, con la tele. Muchas veces amo lo que todo el mundo odia y, generalmente, critico mucho lo que la mayoría de la audiencia adora. Sin la tele y sus cosas, nuestra vida no sería la que es. En vez de consumir series, informativos y magazines, leeríais más libros y cocinaríais platos más elaborados, pero os habríais perdido a Michael Knight, a Petete, a los Serranos y a los Sopranos. Además, sin tele tampoco existiría yo.

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