Venciendo dificultades, un grupo de monjas establece una de sus misiones religiosas en el impenetrable Himalaya. Un buen trabajo de Michael Powell.
Título original
Black Narcissus
GB - 1947 - 96 min.
VO, VE - Sub. E.
Calificación: TP
Drama
Director: Michael Powell, Emeric Pressburger
Intérpretes: Deborah Kerr, Jean Simmons, Flora Robson
Ante películas como esta a cualquiera le surge el deseo de que existiera una máquina electrónica capaz de contar a los espectadores qué querían decir en realidad los directores. “Narciso negro” cuenta una historia digamos que “seria”, pero los poros de su piel sudan humor, ironía y cinismo a partes iguales.
Véase que la película contiene una premisa argumental que no tiene desperdicio: a un remoto paraje en el Himalaya, escrupulosamente reconstruido en estudio, lugar que antaño fue un espacio de placer como lo atestiguan los restos de la anterior decoración y una vieja que recuerda el pasado esplendor lúdico del sitio, llega un grupo de monjas en misión de apostolado. Su trabajo consistirá en captar almas y borrar los rastros del pasado. Lo tendrán todo en contra, desde los elementos y las circunstancias hasta la gente del lugar, que no terminará de entender a las claras cuál es la actividad de las religiosas inglesas y anglicanas, que por lo demás tendrán que luchar contra la intolerancia, la incomprensión y en muchas ocasiones contra el absurdo.
¿Qué pasará? Pues que una de las monjas no es otra que Deborah Kerr, arrebatadora y joven, con lo que la presencia de un atractivo hombre, un agente del gobierno inglés, lo que provocará es que las pasiones más retorcidas de la mujer afloren con un ímpetu imprevisible. Powell y Pressburger, maestros en el dominio de la luz y la escena, juegan a los dobles sentidos, a la confusión, al desconcierto.
Toda vez que no existe el artilugio que muestre que en realidad eso es lo que querían decir los directores de esta prodigiosa película, quedémonos al menos con la impresión de que “Narciso negro” es un juego de polisemias, un código cuyo desciframiento queda al arbitrio de los espectadores. Una película que, puestos a adivinar, sugiere que los peligros del alma no están fuera sino dentro, que lo que el pecado hace en el interior termina por verse en el exterior.
Apunten los coleccionistas de curiosidades la presencia en el reparto de “Narciso negro” del actor Sabu, íntimo amigo de Ronald Reagan y otrora Mowgli de “El libro de la selva”, aquí convertido en exótico y apuesto joven general.
Esperaremos, pues, a que alguien invente la máquina de marras.
Louella
MARVILLOSAAAA!
Silvestre Lanza
Olvidados magníficos cineastas Presburger y Powell, olvidada gran película en que un escenario, el del convento en el Himalaya, devora y destruye a los personajes, esas monjas atacadas por el demonio del deseo, y una Deborah Kerr fascinante. Joya refinada y salvaje en el cine inglés, siempre tan correcto, tan medido, tan soso.
Silvestre Lanza
na historia de monjas poseídas, enloquecidas, destruidas por un ambiente denso de efluvios naturales y lujuriosos, una de las obras maestras del tandem Pressburger-Powell. Y el filme en color por rara vez justificado.
David González
Auténtica joya. Imprescindible
andrea
Deborah Kerr: una joya del cine!!!!!. Deberían pasar la película más seguido.
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