Un joven argentino con problemas de drogas viaja hasta Madrid para reencontrarse con su padre, un director de cine. Federico Luppi, sensacional.
Título original
Martín (Hache)
España / Argentina - 1997 - 123 min.
VO, VE - .
Calificación:
Drama
Director: Adolfo Aristarain
Intérpretes: Federico Luppi, Juan Diego Botto, Eusebio Poncela, Cecilia Roth
¿Pueden llevarse al cine con eficacia sentimientos universales de tan difícil descripción como la tristeza, la libertad y la desesperanza? Parece probado a lo largo de la historia que sí, que es posible, pero sólo esporádicamente se estrena una película rabiosamente hecha con las tripas y el corazón como “Martín (Hache”), sin concesiones a la galería, tratando de identificar las emociones partiendo de una magistral definición de personajes sin maniqueísmos, auténticos, complejos y primarios como todo hijo de vecino.
Todo esto lo consigue Adolfo Aristarain, grande entre los grandes del cine argentino de nuestros días, quien logra además extraer de sus actores todo aquello que persigue, desde los matices de la mirada hasta el poder del gesto.
Un leve respingo en Juan Diego Botto, Cecilia Roth, Eusebio Poncela y Federico Luppi no es fruto de la casualidad ni de las aptitudes innatas sino del primer gran reto de todo director, que es identificar cuáles serán los actores que encarnarán a los personajes creados por su imaginación y la de su, como es aquí el caso, eventual coguionista. Los aciertos de “Martín (Hache)” empiezan en los silencios de los protagonistas y se prolongan a través de sus palabras como cuchillos, de diálogos que calan en el espectador como sólo los maestros saben hacerlo, creando todo un estado de ánimo.
“Martín (Hache)” es la historia de un joven que habiendo estado a punto de morir por sobredosis en Argentina, es enviado a España con su padre, un director de cine unido sentimentalmente a una mujer más joven que él y un personaje irrepetible, un tal Dante, Eusebio Poncela, creador, gay y con la sabiduría de la vida a cuestas con todas sus consecuencias, no siempre agradables.
Es también, quizá esta sea una de sus grandes virtudes, un retrato de la tristeza, de la necesidad que los seres humanos tenemos de no bajar nunca la guardia en la búsqueda de la libertad. Y es, por supuesto, un contradictorio homenaje a la desesperanza. Una de las mejores películas en castellano de los últimos 20 años.
Begoña
Espléndida película donde destacan un buen guión, una buena dirección y las enormes interpretaciones, es decir prácticamente todo lo importante para que sea una joya.
Sin duda, una de mis películas preferidas de habla hispana.
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