Robert Rossen plantea la mejor reflexión que sobre la maldad, encarnada en el retorcido personaje de Jean Seberg, se ha hecho en la historia del cine.
Título original
Lilith
USA - 1964 - 110 min.
VO, VE - .
Calificación: 7
Drama
Director: Robert Rossen
Intérpretes: Warren Beatty, Jean Seberg, Peter Fonda
Robert Rossen es uno de los grandes directores del cine americano de los años 60, por más que no se haya hecho justicia del todo con su trabajo. “Lilith” es una de sus obras más brillantes, un estremecedor retrato de la maldad ambientado en una institución psiquiátrica en Nueva Inglaterra. Protagonizada por Jean Seberg, cuenta la en ocasiones siniestra relación entre un veterano de la guerra de Corea, papel que interpreta Warren Beatty y con el que revalida su éxito anterior como actor en “All Fall Down” y una enferma mental, a la que da vida la citada actriz. Quizá porque el espectador ve esta película sin poder olvidar el trágico final de Jean Seberg, en circunstancias aún no del todo conocidas, pero también por la interpretación de ésta, con toda la carne en el asador y sin trucos ni golpes de efecto interpretativos, “Lilith” es una película que emociona, todo un manual sobre el mal y el ser humano, sobre las pulsiones destructivas y autodestructivas, sobre el suicidio y las sensaciones y sentimientos más íntimos. La película, que por otra parte supuso el debut cinematográfico de René Auberjenois, está basada en una novela de gran profundidad dramática, obra de J.R. Salamanca, de la que Rossen extrajo en solitario el jugo más interesante de aquellas páginas: la descripción detallada, exhaustiva, pausada e intensa de los personajes y sus comportamientos. “Lilith” es una película de las que dejan huella, un trabajo lleno de imágenes que acompañan al espectador en mucho tiempo.
Silvestre Lanza
Una película de fuego interior: fuego de la imaginación enferma en la locura, fuego de la poesía de una extraordinaria Jean Seberg que incita a todos los delirios. La obra maestra de un cineasta que casi siempre por adversas circunstancias (fue quebrado por el tribunal del siniestro MacCarthy) malograba los pasos de su carrera. pero qué revancha. La película parece (por su luz glauca, por su fotografía helada, pero ya se sabe que el resplandor del hielo y prolongado el contacto con él, pueden quemarnos.Es además una inteligente y apasionada revitalización de Lilith, la primera mujer de Adán, la Maldita, la expulsada por Dios hacia más allá de lo límite del mundo, la madre de íncubos y súcubos, la qu enloquece de lujuria a hombres y mujeres: un verdadero personaje maldororiano. Y si tiene el rostro de Jean Seber en este film, oh Lililth, enloquéceme.
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