Bertolucci reconstruye la historia de Pu Yi en la China de 1908, el último emperador, condenado a penalidades con la proclamación de la República.
Título original
The Last Emperor
FRANCIA, ITALIA, UK - 1987 - 160 min.
VO, VE - .
Calificación: 13
Biográfica
Director: Bernardo Bertolucci
Intérpretes: Peter O'Toole, John Lone, Joan Chen, Ruocheng Ying
Durante los 80, Bernardo Bertolucci vivía la resaca de los éxitos de los años anteriores, triunfos como “El último tango en París”, el monumental “Novecento”, la personal y controvertida “La luna” y su no menos personal “La tragedia de un hombre ridículo”.
La enjundia y dificultad de “El último emperador” tuvo mucho que ver con que durante esta década apenas dedicara Bertolucci su tiempo a esta última película, al margen de alguna incursión en el documental político y colaboraciones dispersas.
Mark Peploe y él mismo afrontaron la escritura del guión de “El último emperador” tomando como punto de partida la autobiografía de Aisin Gioro Pu Yi, en quien se basa la película, titulada “De Emperador a ciudadano”, un texto denso, lleno de recuerdos en el que el último de los emperadores de China recuerda su breve reinado y por tanto residencia en la llamada “ciudad prohibida” hasta sus penalidades bajo la invasión japonesa y su silencioso final como campesino en la República Popular China.
Peploe y Bertolucci buscan el equilibrio entre lo personal, los avatares de Pu Yi, y el testimonio histórico, entre el intimismo y la monumentalidad épica que requería tan singular historia.
Un alto porcentaje del peso de “El último emperador” recae en los actores, sin olvidar la existencia de un guión redondo, una ambientación en la que no se escatimaron recursos de ningún tipo y una banda sonora de extrema singularidad, obra de Ryuichi Sakamoto.
Pu Yi es John Lone, un actor de Hong Kong relativamente conocido por su brillante participación en el “Manhattan Sur” de Michael Cimino y magníficamente arropado por Peter O’Toole y Joan Chen, una actriz nacida en Shanghai y rostro fácilmente reconocible a mediados de los 80 por sus repetidas apariciones en series de televisión.
Lo demás es espectacularidad, buenos diálogos, sentido crítico de la Historia, rigor... “El último emperador” es un indiscutible gran título de los 80, preludio de películas no menos importantes en la carrera de Bertolucci como “El cielo protector” y “El pequeño Buda”.
Silvestre Lanza
Película que representa la vida de Pu Yih, último emperador de China, desde 1908, año en que sucedió a la emperatriz T'sen Hi, hasta 1912, fecha en que China sustituye a la dinastía manchú. Convertido en mero ciudadano, en 1934 los japoneses invasores lo convierten gobernante títere de Man Chu Kuo. La farsa termina cuando en 1945 se pone término al predominio japonés. En adelante la China de Mao sufre una "reeducación política" y, "corregido", Pu Yi queda de mero jardinero hasta su muerte en 1967. Todo este laberinto de poder y despoder es evocado por Bertolucci en un film tenso y suntuoso, muy bien filmado, con excelentes actuaciones y la belleza inconmensurable de Joan Chen.
Eduardo Delabarra
La historia de Pu Yi es bella y trágica, llena de contrastes y sinsentidos: nacido rico en una China casi medieval, crece sin control en la peor época del siglo xx y muere pobre sin trono.
El burgués cineasta italiano igual: parte con una pompa imperial de porcelana ming, se hace contemporáneo a medio relato y se esfuma en la nada al final. Ni fu ni fa, pero aceptable.
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