Versión del relato de Kipling, protagonizada por dos aventureros británicos en la India de finales del XIX. Caine y Connery, una pareja inolvidable.
Título original
The Man Who Would Be King
GB, EEUU - 1975 - 122 min.
VO, VE - .
Calificación: TP
Aventura
Director: John Huston
Intérpretes: Sean Connery, Michael Caine, Christopher Plummer, Saeed Jaffrey, Jack May, Shakira Caine, Karroum Ben Bouih, Doghmi Larbi
En la carrera de un director de cine siempre aparecen uno o dos proyectos altamente acariciados por ellos pero que por la razón que sea, muchas veces tiene que ver con los costes de producción, tienen que esperar. El gran maestro Huston no iba a ser menos. ya en los años 40 soñaba con llevar al cine este relato de Kipling publicado originalmente con el título de “The King of Kafiristan” y de hecho movió algunas piezas pensando en que los papeles principales fueran interpretados por Clark Gable y Humphrey Bogart. Huston dice en varias de sus biografías que Rudyard Kipling es su referencia cultural juvenil indiscutible, hasta el punto de afirmar que podía finalizar cualquiera de sus poemas simplemente partiendo del primer verso.
El director llevaba la historia de “El hombre que pudo reinar” muy adentro. Para él representaba un mundo imaginario en el que existía el honor, la palabra, la supervivencia, la lealtad y tantos y tantos valores que se dirían ya perdidos para siempre. Y no cejó en su empeño hasta hacer realidad esta película, una de sus favoritas. Tras el proyecto con Gable y Bogart, luego imaginó a Burt Lancaster y Kirk Douglas en él. Tampoco pudo ser y más tarde empezó a darle vueltas con Robert Redford y Paul Newman. Imposible. Pero fue éste, Newman, quien le sugirió la posibilidad de que reactivara la idea con Sean Connery y Michael Caine.
A la cuarta fue la vencida y surgió la magia. Pocas veces en la historia del cine se ha dado la confluencia de actores en estado de gracia como la que proporcionó en “El hombre que pudo reinar” esta pareja. Connery adora su personaje y Caine ha manifestado alguna vez estar convencido de que es la única película de su filmografía por la que se le recordará una vez haya muerto. Todo ello a pesar de que los dos actores demandaron meses a la productora después de estrenada la película exigiéndole un porcentaje sobre los beneficios o un fijo, descontentos con el salario que cobraron por su trabajo.
“El hombre que pudo reinar” es la reivindicación de la aventura, al tiempo que una más que sutil reflexión crítica sobre un país que ve cómo se disuelve cual azucarillo su imperio colonial. La avaricia y la envidia son llegado un punto los motores del comportamiento de los personajes centrales, algo contradictorio con su filiación masónica, especialmente del de Connery, y por ello tendrán su merecido en un desenlace agridulce cuya filosofía se contiene íntegramente en el título de la película, uno de esos títulos que justifican la vigencia de la frase más repetida por el público después de disfrutar de sus dos horas largas de proyección: “ya no se hacen películas como esta”. Es cierto. ya no se hacen.
Silvestre Lanza
Uno de los más logrados films de Huston, que se libera de los encuadres asfixiados, admite la existencia de aire, de paisaje, de otros seres en los fluidos planos, contraplanos, tomas seguidas, etc., y se confía a una gozosa narratividad, quizá estimulado por el maravilloso relato de Rudyard Kipling (que tiene dos títulos: The man who would be king" y "Teking of Kafiristan") y por los extraordinarios Connery y Caine actuando al alimón, perfectamente acordes como el violín y el arco.El ritmo, el tono, la intensidad o el desparpajo que, según los momentos, estos actorazos dan a sus actuaciones, son perfectos, sumamente gozables.
Y qué bien que Huston, al final de su carrera, y sobre todo en su último film (que curiosamente es de espacio limitado: un apartamento en Dublin), por fin se haya convertido en todo un cineasta.
Silvestre Lanza
Perdón, por culpa de un deficiente teclado, puse en mi nota "Teking of Kafiristan". Por supuesto, es "The King of Kafiristán". Aprovecho la ocasión para invitar a mis amigos del público de TCM (tanto a los que comparten mis opiniones como las qus disienten totalmente de ellas) a que lean ese magnífico relato de Kipling.
Rafa Pucela
Bueno Silvestre, gracias por la recomendación.
La película muestra matices en la relación de los protagonistas muy interesantes. La impetuosidad de Connery ante las constantes reprobaciones de Caine, siempre dentro de las formas inglesas del respeto. La evolución de uno de ellos hacia la perdida de control de objetivos, hace más interesante el contraste, más aún cuando ambos personajes nunca renuncian a su amistad y respeto pese a sus diferencias.
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