La vida de John Merrick, un hombre aquejado de elefantiasis y por ello convertido en atracción de feria, vista a través de los ojos de David Lynch.
Título original
The Elephant Man
UK, USA - 1980 - 119 min.
VO, VE - .
Calificación: 7
Drama
Director: David Lynch
Intérpretes: Anthony Hopkins, John Hurt, Anne Bancroft, John Gielgud
El talento visual que ya había demostrado David Lynch en "Eraserhead", quedó firmemente de manifiesto en esta película, con la que el director pasó de ser una promesa a convertirse en una firme realidad. "El hombre elefante" narra una historia real, la vida de John Merrick, quien durante la época victoriana obtuvo una cierta notoriedad debido a un mal congénito, la elefantiásis, debido al cual su desfigurado rostro le confería un aspecto monstruoso. Merrick, tras haber vivido varios años convertido en una atracción de feria, trató de reconducir su avatar, sin demasiada fortuna, en el último tramo de su vida. Lynch penetra en el interior de la mente del protagonista, del que es capaz de extraer sentimientos, sufrimientos y conmociones. El genial director rodó la película en blanco y negro y contó como director de fotografía con Freddie Francis, ilumnador en filmes de David Lynch como "Dune" y "Una historia verdadera". Pero si algo destaca en "El hombre elefante" es, sin duda, la interpretación: dos grandes de la escena, frente a frente; Anthony Hopkins, en el papel del doctor Frederick Treves, y John Hurt, posiblemente el mejor actor shakespeariano del mundo, metido en la piel del difícil personaje protagonista, John Merrick. Aunque no aparece en los títulos de crédito, el productor de "El hombre elefante" fue Mel Brooks, quien en su faceta como productor ha realizado siempre arriesgadas apuestas por los talentos emergentes.
Silvestre Lanza
Salvo porque no se trata de un freak (fenómeno) auténtico sino de un personaje interpretadol gran actor John Hurt, "El hombre elefante" es un digno film en paralelo con la extraordinaria "Freaks" de Tod Browning. La historia de Merrick es tan alucinante como verdadera y el gran Lynch la trata más con compasión que con el tono de pesadilla que será el suyo definitivamente. Imposible no conmoverse cuando Merrick, perseguido por una multitud, "No soy un monstruo, soy un hombre". Acertado el uso del blanco y negro y un poco molestos algunos encuadres que parecen de cine expresionista alemán de la etapa silenciosa.
Andrés Marceño
Un film en blanco y negro, filmado a la manera del gran cine de horror de los años treinta, de los grandes James Whale y Tod Browning, sólo que no es tanto cine de horror sino de "realismo fantástico", y un gran alegato humanista. Un raro Lynch tierno, y como siempre gran poeta de lo extraño. Pocos momentos, ¿eh, Lanza?, tan emocionantes de verdad, sin lloriconerías, como cuando Merrick, perseguido y arrinconado, grita: "No soy un monstruo, soy un hombre!". Hurt alucinantemente convincente y Hopkins, como siempre, imponente, y Anne bancrof adorable. Lo que más hace temblar es imaginar lo que el pomposo y autoadmirado Satnley Kubrick hubiera hecho con esto: una abominable película toda filmada en planos presuntuosos, "apantallantes", ¡puaj!.
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