Camino de la Alemania anterior al dominio nazi, un barco mejicano representa un microcosmos en el que están representados todos los grupos sociales.
Título original
Ship of Fools
USA - 1965 - 149 min.
VO, VE - .
Calificación: 7
Drama
Director: Stanley Kramer
Intérpretes: Vivien Leigh, Simone Signoret, José Ferrer, Lee Marvin, Oskar Werner, Elizabeth Ashley
En “La nostalgia ya no es lo que era”, el fantástico libro de memorias de Simone Signoret, la actriz recuerda que al concluir la jornada de rodaje de “El barco de los locos” gran parte del equipo artístico se reunía para cenar relajadamente, con música y baile incluido. A veces, sonaba la banda sonora de “Lo que el viento se llevó” y cuando esto sucedía una tristeza infinita se apoderaba de Vivien Leigh, otras las protagonistas de la película.
Leigh estaba ya muy enferma física y mentalmente. “El barco de los locos” iba a ser su última película y quizá ella lo sabía. Se entregó al rodaje en cuerpo y alma como intentando atrapar, aunque ya inútilmente, la vida y su esplendor pasado. Moriría meses después como consecuencia de una tuberculosis crónica.
Cuando se publicó la novela original que dio pie al guión de “El barco de los locos”, David O’Selznick vio en ella una posible gran película, pero no pudo llegar a reunir los 400.000 dólares que United Artists, a través de la productora del director de la película, Stanley Kramer, consiguió pagar para hacerse con los derechos de la obra, con los que Abby Mann fabricaría este asfixiante guión, la angustiosa historia de un grupo de personajes a bordo de un barco que los conducirá, en 1933, en pleno ascenso del nazismo, a Alemania.
Como sucedió en su día en “Gran Hotel”, “El barco de los locos” funciona como un gran fresco de la época en que se produjo. Película de subtramas humanas, “El barco de los locos” es el dibujo de la tragedia de un nutrido grupo de personajes que reflejan fielmente las venturas y miserias de su sociedad: una aristócrata con veleidades políticas (Simone Signoret); un médico sentenciado a muerte por una prolongada enfermedad (Oskar Werner); un enano que oficia de bufón testimonial de las luces y sombras de aquel convulso momento histórico (Michael Dunn); un ex jugador de béisbol alcoholizado y de vuelta de todo (Lee Marvin); una rica heredera recientemente divorciada (Vivien Leigh); un peligroso y desagradable empresario filo-nazi (Jose Ferrer); un judío sin rumbo (Heinz Ruhmann)...
“El barco de los locos” resulta hoy tan emotiva y serena como en el día de su estreno. Es un gran desfile de buenos actores y magníficas interpretaciones que optaron a diferentes nominaciones (Simone Signoret, Michael Dunn, Oskar Werner) a los Oscar. La Academia sólo concedió dos estatuillas a la película, en las categorías de Fotografía y Dirección Artística. Merecía muchas más.
Silvestre Lanza
Ahí va un navío, ahí va un navío, ahí va un navió cargado de... monsruos sagrados del cine y blablablá de angustia histórica. Película larga que el blablablá hace aún más larga, esta nave de la hablabladores más que de los locos se hace larga, larga, larga e indigesta.
Andrés Marceño
Kramer es uno de los directores más plúmbeos del cine mundial: es como un elefante tratando de enhebrar una aguja. Su intento de meter a muestras de toda la humanidad en un barco sólo podía lograr que si no se hundió el barco se hundió la película en las aguas heladas del aburrimiento.
Eduardo Delabarra
Si esta cinta es buena o mala no lo sé. La única imagen que me grabé es Vivien Leigh bella y mayor, neurótica y decadente: en un papel real, sin actuar.
Jorge Crespi
Probablemente quine critica la pelicula en si, no haya leido la novela de Katerine Anne Porter en la que esta se basa.
Quiero romper una lanza a favor de esa adaptación que, basandose en una adaptación teatral de la novela ha conseguido que un magnifico reparto, nos muestren sus mejores interpretaciones.
Como teatro filmado, hay que verla con paciencia, eso si. No tiene nada de lo que hoy se hace en el cine americano. Sólo unas excelentes interpretacione sy una magnifica fotografia en blanco y negro
J.R.
Recomiendo a todo aquel que tenga oportunidad de ver esta película, que lo haga. Puede resultar un poco larga, e incluso pesada, pero merece la pena ya que cada historia que se desarrolla en la película es interesante. Para mí, el mejor personaje es el de la divorciada Mary Treadwell, interpretado increíblemente bien por Vivien Leigh, en la que sería su última película. La historia de su personaje constituye, casi, la última parte de la vida de esta, bajo mi punto de vista, la mejor actriz de la historia del cine. Sin embargo, me hago la misma pregunta que con "El Puente de Waterloo", ¿Por qué no la sacan de una vez en DVD?
Eudora
Tiene que ver lo justo con el libro, que es una novela coral, llena de gente, como Hotel Internacional.
Quizá no sea una gran película, pero yo me quedo con las interpretaciones de los actores, muchos de ellos muy por encima del resultado final, que hasta es erróneo en cuanto a recreación de 1934... Los diálogos son muy frescos, ganan incluso con respecto a la novela.
Creo que las nominaciones de Signoret y Werner fueron muy justas, están rotundos pese a toda la película, y es muy chocante escuchar a estos dos con sus respectivos acentos, actuando en inglés.
Silverado70
UNA EXCELENTE PELÍCULA, A PESAR DE LAS INFUNDADAS ACUSACIONES DE "EXCESIVAMENTE LARGA Y ABURRIDA". LA AMARGURA DE LA TRAMA SE DESGAJA LENTA Y CRUELMENTE DE PRINCIPIO A FIN, GUIADA POR LA INOLVIDABLE ACTUACIÓN DE MICHAEL DUNN COMO EL "DIRECTOR DE CIRCO" DE ESTE BARCO DE LOCOS.
SÓLO UNA PEQUEÑA CRÍTICA: APARECEN UNOS PASAJEROS DE TERCERA CLASE VESTIDOS DE MEJICANOS Y ETIQUETADOS COMO "ESPAÑOLES" QUE SON DESEMBARCADOS EN UNA ISLA ¿DE CANARIAS?.
UN ERROR TÍPICO DE LOS NORTEAMERICANOS QUE SOLÍAN MEZCLAR RAZAS Y PUEBLOS "LATINOS" EN FORMA ESTEREOTIPADA Y MIOPE.
MERECE LA PENA VERSE UNA Y OTRA VEZ PARA DISFRUTARLA Y COMPRENDERLA MEJOR.
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