13 Marzo 2007

Borat, el ficticio reportero de la TV Kazaja creado por Sacha Baron Cohen, un personaje antisemita y homófobo, al que Kazajistán (país que Baron Cohen eligió al azar para su personaje) envía a EEUU para aprender, ha sido uno de los mayores y más inesperados éxitos en taquilla el año pasado.
Los desfases de Borat han escandalizado a algunos y han hecho reír a muchos más.
En su momento, el Gobierno kazajo se quejó oficialmente al presidente Bush por la visión que esta película ofrecía sobre su país y lanzó una campaña de prensa en EEUU, con anuncios como este:
Borat ha sido prohibida en Rusia, país vecino a Kazajistán. Y, por supuesto, no se puede ver en los cines de Almaty o Astaná, las dos grandes ciudades kazajas... Pero resulta que el DVD de Borat es el producto más importado a este país asiático desde Amazon.com y Amazon.co.uk.
Los datos de Amazon lo confirman: los kazajos quieren ver a Borat, aunque su Gobierno se lo prohíba.
De hecho, el fenómeno Borat también ha tenido otra consecuencia inesperada y positiva para Kazajistán: ha hecho que crezca de forma exponencial el interés por visitar Kazajistán.
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