Vidente africano. Pócimas digitales, brebajes de 35mm, predicciones, terapias tribales, pelis que todavía no existen. Estrenos de aquí y allá. El cine que tendrás que ver.
(A Favor)

Mi amiga Mercedes quiere ser una chica Wong Kar Wai y yo la entiendo -la entiendo de verdad- porque a mí tampoco me molestaría serlo (los vestidos, los colores, los espacios, los diálogos mínimos, la música, ese hiperestilismo embriagante...). Aunque, para ser sinceros, prefería ser un chico Wong Kar Wai, para poder verlas todo el tiempo.
Ser Jude Law -¡ja!-, por ejemplo, y conversar con Norah Jones en ese diner esa noche que pasó y no está claro -¿cómo podría estarlo?- si ocurrió. O ser Wong Kar Wai, ya que estamos, y convertir a Natalie Portman en esa sureña iluminada y adorable, y luego perseguirla por meses con mi cámara.
Lo nuevo de Wong Kar Wai es My Blueberry Nights (no lo traducen, por fortuna). Mujeres en constante escapatoria; mujeres que se encuentran y desencuentran, que se pierden; largos viajes en coche por autopistas hacia cualquier lugar, o en círculos; noches inolvidables dejadas atrás y añoradas al final del camino; y Norah Jones -los ojos de Norah Jones, la boca de Norah Jones- omnipresente y cantando «I don't know how to begin / 'Cause the story has been told before / I will sing along i suppose / I guess it's just how it goes.»
Qué delicia.
Eugenia
Qué chula se ve.
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Estudié predicción cinematográfica en teatros de mala muerte de una ciudad cuyo nombre me guardaré para no asustarles. Hice una especialización en buenos y malos augurios en Estados Unidos y una pasantía en videncia mediática y marketing en Inglaterra. Ahora mismo vivo felizmente en Barcelona, donde veo al menos una peli por semana y sueño otras tantas.
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