Vidente africano. Pócimas digitales, brebajes de 35mm, predicciones, terapias tribales, pelis que todavía no existen. Estrenos de aquí y allá. El cine que tendrás que ver.
Tal vez es la entrada del invierno, los tonos grises, la depresión que llega con el frío y el final del año, tal vez, pero no parece que esta semana mejoren mucho las cosas. Eso sí, la selección de estrenos es más digna y, a diferencia de la semana pasada creo que vale la pena ser optimista y apostar por dos o tres películas y -con dignidad- dejar al resto de lado, ignoradas e incomprendidas, sin nadie con quién bailar.
Así, mis apuestas desinformadas para esta semana son las siguientes:
Redacted: Empiezo con esta porque será, con seguridad, la que veré el domingo. Brian de Palma regresa a las andadas con una especie de garrote ideológico hecho de celuloide, crítica mordaz y su dosis usual de agresividad. Me abruma De Palma, de verdad. Me asusta. Soy masoquista y voy a sus películas pese a saber que -con seguridad- saldré un poco transtornado y hasta deprimido, como cuando vi ese documental de Winterbottom sobre los torturados de Guantánamo. Redacted promete desazón, pero una desazón bien hecha, de esa que vale la pena vivir de cuando en cuando, para no dormirse o algo así. O para al menos sufrir con conocimiento de causa. Vayan bajo su propio riesgo.
Mr. Woodcock: Y hablando de riesgo, ahora mi jugada arriesgada de la semana, Mr. Woodcock, una comedia burda con Billy Bob Thornton en su papel usual, el súpersexy Seann William Scott y Susan Sarandon haciendo, como no, de mamá un poco tonta. Luce terrible, pero podría ser muy divertida. Las películas de perdedores tienen su encanto y esta parece una revisión novedosa del tópico, cuando el perdedor regresa al nicho -ya triunfante- a confrontar sus más terribles miedos.

Yo siempre he sido un fan de las películas idiotas del equipo underdog desde esas de los Mighty Ducks con Emilio Sheen. O esa del equipo jamaiquino de trineo, ¿Cómo se llamaba? O, la mejor que he visto recientemente, Dodgeball, con un cameo desternillante de Lance Amstrong. Debe ser porque siempre quise pertenecer a un equipo así. Pero no. Nosotros siempre perdíamos, nunca tuvimos un entrenador borracho, o enfermo, o recién salido de la cárcel, que nos salvara de nuestra miseria. Tal vez por eso -pura nostalgia- les recomiendo Mr. Woodcock.
La habitación de Fermat: Todo ha sido dicho, supongo. Pero si quieren más, he aquí lo que escribí sobre ella en otro lado hace cerca de un mes, cuando la vi.
Mi no recomendada, por otro lado, es la afortunada:

El juego del amor: Por la descripción promocional, por el título, por el tráiler, por Morgan Freeman haciendo de un viejo escritor nostálgico que se maravilla con la uberpresencia del amor. Dios, en lo que tienen que caer estos actores viejos. Cuesta creer que hagan películas así. De verdad cuesta. Tengan compasión, no vayan a verla. Mr. Woodcock, creanme, será mil veces más provechosa.
TCM no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus colaboradores.
Estudié predicción cinematográfica en teatros de mala muerte de una ciudad cuyo nombre me guardaré para no asustarles. Hice una especialización en buenos y malos augurios en Estados Unidos y una pasantía en videncia mediática y marketing en Inglaterra. Ahora mismo vivo felizmente en Barcelona, donde veo al menos una peli por semana y sueño otras tantas.
Para consultas de videncia cinematográfica, escribe a
Turner Classic Movies © 2008 · todos los derechos reservados