Estado crítico

Criticar: "Juzgar de las cosas, fundándose en los principios de la ciencia o en las reglas del arte". Y eso es lo que haremos aquí, así que si has salido del cine con ganas de comentar la película, no te reprimas y critica, critica...
01 Diciembre 2008

La mujer rubia, o la mujer hermética

PUNTUACIÓN: 5

No ocurre nada que no sepamos a los pocos minutos de metraje: una mujer rubia atropella a alguien. Un golpe seco, un sonido fuera de campo, un chico o un perro que no vemos. Lo que viene después es el desconcierto, la pesadilla de una sonámbula a la que nadie hace ni puñetero caso.

Los ecos de otras películas rebotan sobre el metálico aspecto de las imágenes de la última película de la argentina Lucrecia Martel. Diríamos que esta dentista desorientada, una notable María Onetto (foto 1), se ha teñido de rubio para parecerse a la Monica Vitti de El desierto rojo (foto 2) o a la Kim Novak de Vertigo (foto 3). A su vez el argumento nos remite a Muerte de un ciclista, y Martel cita Carnival of Souls como una de sus referencias.

Dice Martel que quería retratar el abandono y la ceguera de la sociedad argentina respecto al presente. Quieren enfrentarse al pasado, quieren resolverlo, pero le dan la espalda a lo que ocurre ahora, a los problemas de hoy. En cierto sentido, La mujer rubia (en su presentación en Cannes fue La mujer sin cabeza, título mucho más atractivo) es una película política.

El mensaje está claro. La puesta en escena también: lo que hace Martel es radicalizar la propuesta formal de La ciénaga y La niña santa. Encuadres fragmentados, acusada tendencia a la elipsis, uso del sonido en fuera de campo... Una propuesta formal tan rigurosa como hermética: de hecho, su rigor encierra a la película en una burbuja tan asfixiante que rechaza de lleno al espectador, que, al menos en mi caso, no encuentra tan interesante a la protagonista como para tener que derribar el muro que Martel construye para separarnos de ella.

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Carlos

"El mensaje está claro. La puesta en escena también: lo que hace Martel es radicalizar la propuesta formal de La ciénaga y La niña santa. Encuadres fragmentados, acusada tendencia a la elipsis, uso del sonido en fuera de campo... Una propuesta formal tan rigurosa como hermética: de hecho, su rigor encierra a la película en una burbuja tan asfixiante que rechaza de lleno al espectador"....

Es curioso, Sergi, pero esas son las razones que yo argumentaría para elogiar la película de Martel...., salvo porque yo no diría que la puesta en escena rechaza al espectador, diría sencillamente que no se lo pone fácil. De hecho, hasta tal punto me gusta ese hermetismo, esa radicalidad, que si por algún motivo no me parece una "obra maestra" es porque en algunas ocasiones (momentos, creo, relevantes, como los dos momentos pseudoeróticos: con el cuñado y con la sobrina) se aleja de sus propias premisas de puesta en escena para acercarse más a lo convencional...


Fernando

Una muestra más de una de las grandes jóvenes promesas del cine internacional que demuestra que las cosas no van hacia buen puerto.
Como dije hace un tiempo, el problema de los nuevos cineastas es que son cineastas muy epidérmicos, y una vez salen de esa capacidad narrativa potente que poseen (normalmente plasmada a través de historias de adolescentes, porque son historias de sentir más que de pensar) se nos muestran al público como un buf.
Lo que se dice de La mujer sin cabeza (obviamente un títulos mas sugestivo que el hichcockiano La mujer Rubia) que es muy radical, yo lo veo como muy simple, simple al no tener más tablas como humanista ni socio-intelectual, para contar algo más que una premisa apenas interesante (y más vieja que el TBO).
La Niña Santa ya apuntaba a un cierto descenso cualitativo que aquí acaba por esclarecerse, y que nos obvia que Martel, como muchos otros que hacen cine de "vanguardia", tienen una absoluta imposibilidad de ser buenos narradores, por eso, cuando salen de historias de adolescentes o niños, y dan un paso hacia la edad adulta, se pegan de bruces con su falta de discurso.
Aquí queda claro la diferencia entre Tsai Ming-Liang, Guy Maddin, Pedro Costa, entre unos pocos, y Lucrecia Martel, Albert Serra, Jaime Rosales, Lisandro Alonso (aun con un voto de confianza esperando su última película), y muchos otros.

Sergi

No sé qué decirte, Carlos... Es de esas películas que te permiten utilizar los mismos motivos para cuestionarlas que para defendarlas. En todo caso, y eso es obvio, es una peli estimulante. Ojalá el cine que no me convence me pareciera tan provocativo como esta peli...

Carlos

Fernando, en algo estoy de acuerdo contigo: no son buenos narradores (en el sentido clásico del término).
Y en algo estoy en desacuerdo: no creo que necesiten serlo para ser buenos, buenísimos (interesantes, cuando menos) cineastas.

Y te adelanto que las últimas pelis tanto de Alonso como de Serra a mí me parecen extraordinarias (personalmente creo que las dos mejores que se han visto en Gijón, con permiso de la última de Kelly Reichardt).

Fernando

A Carlos,
estoy totalmente de acuerdo contigo. No tienen que ser narradores clásicos ni deben serlo. Yo no les pido eso. Lo que pasa es que me cansa este nuevo cine (soy el primero que lo defendí en sus principios), y soy defensor de La ciénaga, Honor de Caballería, etc., y las he disfrutado en un cine, y mucho, y en segundos visionados también.
Pero sigo pensando que son de un vacío tremendo, ya no son cineastas que nacen del cine y no de la literatura como fue el cambio en el postclasicismo, sino que han nacido de la imágen postmoderna, del más puro de los vacíos estéticos y sus películas son producto, a mí parecer de esta capacidad de crear absorventes y poderosas imágenes desde una reflexión ínfima. Y a la larga cuando veo un seguido de films de esta índole me siento manco de historias, cosa que no me sucede con Sokurov, Ming-Liang, Costa, Hsiao-hsien (aunque no es santo de mi devoción), Akerman, Maddin, Lynch, Kiarostami... todos ellos transgresores del relato cinematográfico pero que en sus bases hay unos planteamientos intelectuales y reflexivos que hacen que sus visionados sean plenos.
P.D. Siento Sergi abusar del blog para repetirme tanto con mis opiniones.

Raúl

Lo bueno que tienen es que son propuestas pensadas al margen del gusto generalizado, es decir, tratan de demostrar el valor de otros procedimientos o formas de hacer cine. Y en este punto, cuando ves algo nuevo, que no se parece a casi nada y que dificilmente puedes comparar con lago que ya has visto en otra ocasión,...resulta difícil emitir un juicio claro. De modo que, por eso creo yo que a veces algunas películas pueden ser alabadas por los mismos motivos que duramente criticadas...es cuestión de voluntad, de querer aceptar la propuesta o no. (bueno, por supuesto ahay un millón de criterios para juzgar, pero vamos, a veces no es fácil). Es probable que despues de ver varias películas más de esta realizadora ya hayamos pillado "el canon" y podamos verlo todo de otra manera. Lo que es indiscutible es que a pesar de que pueda gustar mas o menos su forma de hacer cine, esta mujer tienen una mirada hecha y adulta, una marca propia (!y eso no es poco!).

P.D: Solo la he visto una vez y me descubro ignorante, apenas he entendido nada.

Recuerdo haber escuchado por la tela a un hombre que le dijo David Lynch en una rueda de prensa (tras ver Mulholland Drive)
!! explain please !! ... lo mismo pediria a Martel ; )

Hay un aspecto menor que me parece de lo más discutible, y es la idea de la autora de que los hijos se ven a traidos por las madres (digo esto por el tema de la sobrina), aunque teniendo en cuenta el país natal de la autora habrá que aceptar pulpo (el psicoanálisis) como animal de compañía.

Por cierto, ¿el título original no explica un poco mejor el film o ya estoy más perdido de lo que creia? (de la mujer sin cabeza a la mujer rubia...)

Carlos

Fernando,

Sí, son cineastas que han nacido en la era de la imagen, son fruto de la postmodernidad (y a la vez adalides de la misma), pero no estoy de acuerdo contigo en que por el hecho de que su reflexión se centre en la imagen (no siempre es así, esto es una generalización un poco arriesgada, pero bueno, aceptémoslo) esa reflexión tenga que ser necesariamente vacía. De hecho, "pensar" la imagen, explorar sus límites en la época de la hipertecnología, del multiformato, de la imagen banal, es, creo, una cuestión primordial. Una cuestión que, por extensión, lleva necesariamente, a plantearse los límites (casi la necesidad) del relato al margen de un puñado de imágenes esenciales, globales, imágenes que constituyen relatos completos en sí mismas.... No creo que se trate sólo de imágenes que funcionan como postales.

mengele

jajajajajajajajaja. Está claro que compararla con "El desierto rojo" es hacerle un flaco favor a la Martel. Tampoco puedo decir que me gustara esta peli, aunque no por ello diría que es mala. En mi siempre modesta opinión, la peli puede resumirse a una sola palabra: IRRITANTE (cosa que, de hecho, habla a favor de la peli, puesto que esta parece ser la intención de la realizadora). A mí me hizo pensar, sobre todo y todo el rato, en "Funny Games" o en una relectura, que no remake, de "Funny Games". No paraba de imaginarme vestido de tenista y armado de un palo de golf en casa de la rubia, de su primo y Co.

david núñez

Pues yo no la he visto tan hermética e inaccesible. Es una película de ritmo pausado con sus símbolos, sus metáforas, sus conceptos pero queda claro lo que sucede. Otra cosa es que guste o no la forma de contar la historia que en si es buena.
Una mujer atropella a algo o alguién, sale huyendo, se siente culpable y pierde la memoria. La va recuperando mientras se deja llevar, hace sus pequeñas investigaciones acerca de lo que pasó, observamos su vida cotidiana en la que se van infiltrando pequeñas pistas sobre el accidente o no, una vida repleta de criados y asistentas como fantasmas a los que se puede atropellar sin miedo a no poder redimirse con un simple cambio de color de pelo para ser otra persona completamente distinta que ya no ha matado a nadie.

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Sergi Sánchez

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