Estado crítico

Criticar: "Juzgar de las cosas, fundándose en los principios de la ciencia o en las reglas del arte". Y eso es lo que haremos aquí, así que si has salido del cine con ganas de comentar la película, no te reprimas y critica, critica...
27 Junio 2007

Mis "momentos" favoritos

Leo en The Guardian la feliz selección de 100 momentos de la historia del cine que han quedado grabados con fuego y saña en la memoria de lectores y especialistas.

La lista me recuerda a la teoría de un crítico de cine norteamericano, Manny Farber, que se inventó un par de simpáticos conceptos, el Arte Termita y el Arte Elefante Blanco. El Arte Termita designa a esos instantes de pureza que estallan ante nuestras retinas incluso en las películas más infectas (o no). El Arte Elefante Blanco cumple un poco el papel de las porcelanas Lladró en la decoración de interiores: un símil de arte, un arte que quiere parecer importante y anula con sus pretensiones cualquier asomo de belleza.

Me apetece deciros cinco de mis momentos favoritos:

1. La explosión de cabeza de Scanners.

2. La llegada al aeropuerto de Jessica Harper y su viaje en taxi en Suspiria.

3. La carrera de Denis Lavant al son del Modern Love de David Bowie en Mala sangre.

4. El arranque de Una luz en el hampa, con Constance Towerspeleándose con la cámara mientras pierde su peluca.

5. Mira Sorvino intentando quitar el envoltorio de plástico de un CD en Lulu on the Bridge.

Y los vuestros, ¿cuáles son?

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Carlos

Hombre, así, de emtrada, se me ocurren varios. El de Scanners, por ejemplo, es brutal, además es una forma genial de empezar una peli...
Pero si hablamos del maestro Cronnemberg, a mí me encantan esas dos máquinas de escribir/escarabajos follando en "El almuerzo desnudo" hasta acerse de la mesa y destrozarse...

Y un momento genial, muy reciente y comentado aquí: el lento y largo travellin out desde el exteriro de la mansión en "Last Days" mientras en el interior, Blake tinen un momento de genial lucidez musical.

El arranque en idílica e "inocente" cámara lenta en las duchas femeninas de "carrie" segundos antes del comienzo de la tragedia...

Jake Lamotta/robert Deniro convenciéndose frente al espejo de un antro de que sigue siendo el campeón de los medios, a pesar de sus 30 kkilos de más.

Y otro momento Scorsese:

Carlos

El momento Scorsese: Los ríos de dinnero recorriendo los casinos de Las veggas en "Casino"

Pepe

Uno de los momentos que sin duda más me han descolocado, y por lo tanto ha quedado grabado en mi mente, es la primera aparición de Dennis Hopper en "Terciopelo azul", con Kyle MacLachlan espiándolo desde un armario; terrorífico. Tampoco está nada mal ese primer plano de Henry Fonda en "Hasta que llegó su hora", después de haber masacrado a toda una familia.

david núñez

Ingrid Bergman cruzando el volcán en erupción en Stromboli.
La inyección de adrenalina al corazón de Uma Thurman en Pulp Fiction.
El desayuno en la mesa de la cocina a cuatro bandas en Tierra.
Penélope cruz lavando el cuchillo manchado de sangre de su marido muerto en el fregadero encima de los platos sucios en Volver.
El beso y el susurro en medio de la calle de Lost in Translation.

R

Creo que el final de Centauros del desierto es insuperable ... y sencillisimo

http://argot-du-bruit.livejournal.com/

Int

El final de "El club de la lucha": todo lo que representa la sociedad capitalista en la que vivimos derrumbandose ante la presencia de dos sombras agarradas de la mano, y una frase que define a la perfección nuestra desconcertante (y a la deriva) existencia: "Me has conocido en un momento muy extraño de mi vida".
La destrucción no era tan hermosa y poética desde que Akira decidió destruir (Neo-)Tokyo por enésima vez

Rafa Pucela

La mirada de Juliette Binoche cuando en plena faena es descubierta por su novio e hijo de su amante, Jeremy Irons, en "herida".
El cruce de piernas de Sharon Stone en "instinto básico".
La turbación de Patricia Neal al ver a Gary Cooper taladrando la cantera en "el manantial".
El submarinista de la bañera de Victoría Abril en "atame".

http://grinchzig.blogspot.com/


Pues así a bote pronto, de Lost in Translation, me quedaría con el trayecto nocturno en taxi de los protagonistas, desde el karaoke hasta el hotel, al ritmo de My bloody Valentine: casi me pongo a botar en mitad del cine, y eso que la vi en un festival.

El strip-tease emocional de Gena Rowlands en Faces. Idem de Bibi Andersson en Persona.

La carrera de Sigourney Weaver por el pasillo de la Nostromo mientras escucha por megafonía los chillidos de sus últimos compañeros siendo masticados por el Octavo pasajero.

La declaración de amor de Martin Landau a Ed Wood, previa a la activación tentacular manual del pulpo de caucho en la escena del río.

EIDAN

A VER CUANDO CAMBIA LA PROGRAMACION DE TCM, HACE TIEMPO QUE SE REPITEN Y REPITEN LAS PELÍCULAS.

QUEREMOS ESTRENOS DE CINE CLASICO, POR FAVOR¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Galax Pictures

1. Eli Walach corriendo entre lápidas por el cementerio y la música de Ennio Morricone in crescendo. "El bueno, el feo y el malo", Sergio Leone 1966.
2. La aparición en escena de Orson Welles al ser descubierto por la luz de una ventana que se enciende mientras él se ocultaba en la oscuridad de un portal. "El tercer hombre", Carol Reed, 1949.
3. La carrera de cuádrigas. "Ben-Hur", William Wyler, 1959.
4. La escena de la seducción en la terraza. "Barry Lyndon", Stanley Kubrick, 1975.
5. La escena de la cámara de mapas. "En busca del arca perdida", Steven Spielberg, 1981.
Saludos,
http://www.gp-cine.blogspot.com

quim

"…sus últimos compañeros siendo masticados por el Octavo pasajero."


Sr. Grinchzig tiene usted un oído prodigioso.

Adrian

No están ordenados por preferencia sino por cómo me vienen a la memorias.

1. La paja de James Ransone en Ken Park
2. El asesinato de Scarlett Johansson en Match Point
3. El brutal climax final en la carretera del bosque en Alta tensión

Ahora no me salen más, pero seguro que si lo escribo mañana me vienen cinco más.

C.A.A.

La muerte de HAL (2001: Odisea en el espacio - Stanley Kubrick) es una de las escenas más conmovedoras que he visto en el cine. Una obra maestra dentro de una obra maestra. La muerte de HAL, su angustia por lo desconocido, su desesperación ante el lento avanzar del astronauta, ante el inevitable advenimiento de esa hora mala que él mismo se buscó, sus ruegos a Dave Bowman (que en principio no responde a sus lamentos), la comprensión de que ya nada podía hacer para evadirse del abismo, la resignación final del moribundo, la sabia aceptación de su destino, la lenta agonía en las manos del hombre que estuvo a punto de matar, perdido para siempre en las tristes negruras del espacio sideral, tan lejos de casa, los recuerdos de su creador, la canción que éste le enseñó, su voz (esa voz increíble que se va apagando, que se va enronqueciendo, que se va perdiendo en la nada poco a poco), han echado sus raíces en algún escondido rincón de mi memoria.

C.A.A.

Estaba escribiendo, lo más tranquilo, cuando el comentario (todavía inconcluso) de algún modo se envió a sí mismo (o más bien toqué una o dos teclas equivocadas), sin que pudiera hacer nada por evitarlo (salvo tomarme la cabeza con ambas manos, como el personaje principal de «Mi pobre angelito».) Por favor: ANULEN EL PÁRRAFO ANTERIOR.


El milagroso instante en que Moon-Watcher (el nombre proviene de la novela de Arthur C. Clarke) se da cuenta de las casi obscenas posibilidades que le ofrece ese hueso, ese simple hueso de rumiante que tiene frente a sí, ese hueso que pareciera que lo está llamando desde el suelo, que lo está eligiendo entre muchos, vaya uno a saber por qué, para llevarlo en un instante de vértigo a otra dimensión, la dimensión de los que ganan, de los que avanzan con pasos de gigante, de los que aplastan sin misericordia a los vencidos. La extraordinaria representación de ese DARSE CUENTA de Moon-Watcher, la emocionada expresión de su rostro, de sus ojos, de sus labios retorcidos, la desencajada ferocidad de sus golpes, de sus duros garrotazos al voluminoso esqueleto de la bestia, esa fuerza descomunal (desconocida hasta ese día), que le está rugiendo en la sangre, en la carne y el espíritu animal, que le está saboreando con su lengua de fuego las tripas, los brazos, los pulmones, el cerebro en formación, esa fuerza que le va a ayudar a convertirse en una criatura poderosa, diferente a las otras, una criatura de la que todos tendrán que cuidarse mucho de ahí en más, el complejo dramatismo de ese instante cumbre que va más allá de la película, que se escapa de la pantalla pataleando y dando gritos de alegría, de llanto, de dolor, para abarcar de algún modo, o tal vez de muchos modos, la historia completa de la humanidad, el grandioso desenvolvimiento de esa escena que parece estar en las alturas más enormes, las costillas volando como grandes pájaros blancos por los remotos aires del Cuaternario, ese DECIRLO TODO sólo con imágenes (con movimientos buscados o encontrados hasta que ya no puedes más, porque lo diste todo, hasta la última migaja, y te derrumbas de cansancio en el disparatado mundo de los sueños), abarcando con fuerza de torrente enloquecido el pasado, el presente y el futuro, me llena de asombro, de profunda emoción y de eterno agradecimiento hacia Stanley Kubrick, hacia los miembros de su equipo y, muy especialmente, hacia ese artista tan especial que estaba escondido, sudando a mares, debajo de los peludos rasgos del hombre mono que hizo hombre: Daniel Richter.

C.A.A.

El envejecimiento en la inmensa tristeza, en la completa soledad de unos cuartos perdidos en las inmensidades del espacio. Y la llegada de la muerte, ese universo de negruras y pesadumbres, que ha tomado para Dave Bowman la forma de un incomprensible monolito rectangular, erguido ahora con toda su fuerza, con todos sus misterios, frente a su frío lecho de moribundo. Ese alejarse de todo lo conocido en un espantoso instante de tragedia, tan solo, tan viejo, tan enfermo, tan lejos de casa, de la presencia y el calor de los humanos. Y la metamorfosis final del astronauta, el milagro inesperado, la reencarnación del muerto, el arribo del superhombre entre el imponente sonar de los tambores, el nacimiento de una nueva etapa, más sabia, más adulta, más digna de ser vivida y compartida, en el vertiginoso ascenso de la humanidad. (2001: Odisea en el espacio - Stanley Kubrick).

C.A.A.

En Robocop, el momento en que el Robot Gigante, al comienzo de la película, no reconoce que el muchacho que tiene frente a sí y que le estaba apuntando con un arma, ya ha arrojado el arma al suelo, y por eso le exige por segunda vez que arroje el arma o sufra las consecuencias, y entonces todos empiezan a correr como locos, o a esconderse debajo de los escritorios, y nadie quiere tener al muchacho cerca, porque saben que el Robot Gigante lo va a quemar a balazos, y se lo sacan de encima a empujones, mientras el Robot Gigante sigue exigiendo ¡ARROJE EL ARMA! ¡ARROJE EL ARMA!, ¡ARROJE EL ARMA!, y entonces, bueno, ya saben lo que pasa a continuación.

Apocalipsis now!

El momento en que Martin Sheen se encuentra con Marlon Brando, en la lenta y horrorosa poesía de los instantes finales (esos dramáticos segundos que la música de «The Doors» está ayudando a darle forma con las formas de su propio dramatismo, que se suma al otro en perfecta armonía y sin el menor esfuerzo, y así es como tenemos para siempre uno de los momentos cumbres de la cinematografía), el momento en que Martin Sheen se encuentra con Marlon Brando, decía, dispuesto a sacarle de una buena vez el dolor que lo está destripando en vida, que lo está despellejando con la voracidad de sus hormigas, que le está deformando con sus moscas y gusanos las ideas, a ponerle un punto final a esa locura de manicomio de fin del mundo que le está comiendo la cabeza desde adentro, y entonces se oye en una especie de abismo inmensurable la fabulosa voz de Marlon Brando, que está leyendo con tensa agonía su último poema (entre los muros de troncos de esa tumba que él mismo ha elegido para sí, iluminada apenas con las luces de unas tristes velas amarillas): «Entrenamos hombres para que lancen fuego, sobre otros hombres, pero no les dejamos escribir en sus aviones: ¡COJER! ¿Porqué? Porque es obsceno.


C.A.A.

El último safari

Cuando los tres personajes se separan, acaso para siempre, se sienten en el corazón las nostalgias de una infinita y lánguida tristeza, una tristeza que duele por todas partes, una tristeza que no tiene cura en este mundo. Nos quedamos, mientras van pasando los créditos y se ve a Stewart Granger con su escopeta al hombro (en lo alto de un solitario peñasco en la sabana africana) y se oye el avión de Kaz Garaz rugiendo por última vez en la distancia, con un profundo hueco en el alma desgarrada (semejante, me gusta pensar, al que deben haber sentido aquellos espectadores que lloraron con el final de «Casablanca».) Yo me enamoré, y me enamoro de nuevo cada vez que veo «El último safari», de Gabriella Licudi. Me conmueve verla tan triste, tan sola, tan hermosa, tan desamparada, escondiéndose detrás de la cortina de una ventana en el aeropuerto de Nairobi, viendo cómo ese hombre del que sin duda se ha enamorado, se va para siempre de su vida. He tratado de averiguar, en Internet, qué es de la vida de esta mujer (a la que no puedo o no quiero separar del personaje, Grant), que ya tiene edad para ser abuela, pero ha sido en vano.

Posdata: Me gustaría ser Kaz Garaz, y cambiar el final de «El último safari», y llevarme a Gabriella Licudi a los Estados Unidos, y casarme con ella, y formar con ella una familia.

(El último safari. Henry Hathaway.)


C.A.A.

Hermano sol, hermana luna

El momento en que Francisco vuelve desde los oscuros horrores de la guerra, como desertor, y va entrando al pueblo con sus últimas fuerzas, tambaleándose por el medio de la calle, mientras la música de Donovan te va deshilachando el corazón en la butaca, y los padres de Francisco se mueren de vergüenza, y la madre llora, confundida y desconsolada, y el padre trata de justificar, con palabras torpes, lo que para todos los que están mirando a su hijo desde las ventanas de sus casas, con los ojos severos de los que no están dispuestos a perdonar, es absolutamente injustificable.

(Hermano sol, hermana luna - Franco Zeffirelli)


C.A.A.

Chris

Que se me ocurran:

- La ambigua caída de Aldo en el final de El grito, de Antonioni.
- Vicky caminando por el túnel al inicio de Millennium Mambo, de Hou Hsiao Hsien.
- El hundimiento del autobús en El dulce porvenir, de Atom Egoyan.
- El rostro de Emma al ver arder el bar de Vienna en Johnny Guitar, de Nicholas Ray.
- La relación incestuosa en unos baños públicos en El rio, de Tsai Ming Liang.

Y un momento musical: la aparición de un árbol rosa en Powaqqatsi, de Godfrey Reggio, música de Philip Glass.

Volver al futuro

Cuando el protagonista de «Volver al futuro» vuelve al año 1985 y se encuentra con sus hermanos y sus padres, y todo a cambiado para mejor, y sus hermanos (que antes eran unos vagos ignorantes y andrajosos) están ahora desayunando y charlando en el comedor, bien vestidos, listos para ir a trabajar, y luego entran en escena sus padres, tranquilos, seguros de sí mismos, elegantes, de muy buen humor, porque su padre, en lugar de ese pobre tímido del que algunos abusaban y muchos se burlaban, es ahora un ganador, en la vida y en el amor, un escritor de ciencia ficción al que le va muy bien en su profesión, y la vida es una delicia que merece ser vivida, y no falta el dinero, sino que sobra, y hasta hay una hermosa camioneta (lustrada por el peor enemigo de la familia, que ahora es un idiota insignificante) esperándolo en la cochera.

(Volver al futuro - Robert Zemeckis.)


C.A.A.

PIZARRO

-- Jill en la estación... Leone alza la cámara y Morricone la música. Un nuevo pueblo esta naciendo al tiempo que el viejo oeste agoniza ( Hasta que llegó su hora)
-- Najwa Nimri esperando que el círculo se cierre,sentada al caer el sol frente a un maravilloso paisaje finlandés ( Los amantes...)
-- Marilyn Monroe intentando desentumecer los labios de Tony Curtis en Con faldas y a lo loco
-- LLueve, en silencio unas rafagas de ametralladora acaban con los hombres del señor Connor en Camino a la Perdición
-- El comienzo de Apocalypse Now: las palmeras, el napalm y el The End de los Doors. No se puede pedir más.

Adrián

El visionado de Death Proof me permite añadir otro par de momento a mi ranking:

4. La pelea de Uma Thurman con los 88 maníacos en Kill Bill vol. 1
5. El duelo automovilístico en Death Proof
6. El polvo de Hall Berry y Billy Bob Thornton en Monster´s ball
7. La escena de Pamela Anderson en Borat

Recordad que no están en orden de preferencia, sino por cómo me asaltan a la memoria.

Sueños, de Akira Kurosawa

El momento en que los montañistas no pueden seguir más, porque se han quedado sin fuerzas, y se detienen a descansar por última vez, a sabiendas de que al hacerlo van a morir congelados en la montaña, en medio de la ventisca. Y entonces a uno de ellos se le aparece la Muerte (un escalofrío acaba de recorrerme el espinazo) en la forma de una mujer hermosa. Y la mujer, que desea que el montañista se quede allí con ella, acompañándola por los siglos de los siglos, le acaricia los cabellos con el cariño de una madre comprensiva, con la dulzura de una amante prodigiosa, esperando que se rinda a sus encantos. Hasta que en el último instante de su vida, el hombre comprende el horror que esconden esas caricias, y aunque ya no tiene fuerzas se levanta, y la Muerte, furiosa por el desprecio del moribundo, muestra entonces los espantos de su rostro cadavérico, y se aleja flotando con el lastimero aullido de los vientos, y se pierde en las alturas nevadas, dejando que los montañistas escapen, al menos por esta vez, del infierno en la montaña.

C.A.A.

nestor velasquez

en cuestiones de gustos no puede haber concordancia(seria bueno que la hubiera),personalmente la escena que mas me gusta la posee scarface de howard hawks,en el momento que el inigualable paul muni arma a su pandilla(la del sur) y salen a masacrar a los del norte ,liderados por gaffney(karloff).antologica a mas no poder.

Chris

La que yo recuerdo como la mejor muerte de la historia del cine: Sterling Hayden retorciéndose con una bala en la garganta en El Padrino.

César

1. el rescate/rapto d jeff Goldblum (ya la mosca)a Geena Davis, q es d una extraña belleza. No se como logra sacar lirismo d imágenes tan repugnantes.

2. El cruce d miradas entre Vigo Mortensen y vincent Cassel en Promesas dl este en la escena dl sótano: si cuando es explicito es genial, mucho más cuando es sutil.

3. Kathleen Turner y Jack Nicholson preparando sus armas para liquidarse en El honor d los Prizzi

4. Cualquier escena d The last picture show.

5. Ulrrich Mühe (se escribe asi?), relegado a cartero, paseando su carrito por las calles d Berlín en La vida de los otros

...y hay muchos más y quizá mejores, claro. Han d ser cinco?, porq tb veo a Vito Corleone comprando fruta justo antes d ser tiroteado.

PEPE DERTEANO

Algunas de las actuaciones memorables así como los momentos más extraordinarios que recuerdo en estos momentos son los siguientes;

- Anthony Hopkins y Jodie Foster dialogando en The silence of the lambs.
- Nicolas Cage en la escena con una cajera de Banco en Leaving Las Vegas.
- Jack Nicholson y Helen Hunt en la mayoría de sus dialogos en Mejor Imposible.
- Jack Nicholson y su extraordinaria expresión cuando intenta romper la puerta en El Resplandor.
- Robert De Niro frente a sí mismo en un espejo en Taxi Driver.
- Marleen Matlin como sordomuda siendo sordomuda realmente en Te amaré en Silencio con William Hurt.
- Kathy Bates sádica y conmovedora en Misery con James Caan.
- Hillary Swank como un muchacho en Boys do not Cry.
- Denzel Washington convenciendolo por las buenas y por las malas al principiante Ethan Hawke en Training Days.
- Marlon Brando y su brutal estructura machista en El último tango en París.
- Marlon Brando cuando lo apabulla actoralmente a Robert De Niro en una conversación de Bar en La Cuenta Final (The Score)
- William Hurt cuando se enamora de Raul Julia en El Beso de la Mujer Araña.
- Gregory Peck en Como Matar a un Ruiseñor. Para mí la perfonmance más ás extraordinaria y perfecta de la historia de la actuación masculina.
- Toto, el niño en Cinema Paradiso.
- Anthony Hopkins como sirviente en Lo que queda del día.
- John Turturro en Quiz Show.
- Tom Hanks en Philadelphia y Forrest Gump.
- Dustin Hofmann y Tom Cruise en Rainman.
- Robert de Niro en The Mission y Despertares.
- Geoffrey Rush en Shine y Letras Prohibidas.
- Gene Hackman como Popeye Doyle el incansable detective en The French Connection I y II.
- Benigni en La Vida es Bella.
- Philippe Neuret y Massimo Troisi en Il Postino en donde realizan sus dialogos en idiomas diferentes.
- Vivian Leigh como Scarlett en Lo que el Viento se llevó.
- Sofia Loren en Dos Mujeres.
- Meryl Streep en La Decisión de Sophie.
- Susan Sarandon y Geena Davis haciendo un tandem perfecto en Thelma y Louise.
- Jim Carrey en El Lunático, de lejos su mejor actuación.
- Dustin Hoffman cuando enfrenta a Anne Bancroft en El Graduado.
- Nicole Kidman como una mujer ambiciosa y sin escrupulo alguno en Todo por un Sueño (To Die for).
- Jessica Tandy martirizando a su chofer Morgan Freeman en Paseando a Miss Daisy.
- El Humanísimo detective representado por Harrison Ford en Blade Runner.
- Gary Oldman en Drácula de Stocker.
- Nick Nolte en El Principe de las Mareas y The good Thief.
- Tim Roth en La leyenda del 1900.
- Paul Newman el alcoholico abogado de El Veredicto.
- Paul Newman en El Color del Dinero y el Buscavidas.
- Travolta y Samuel Jackson en Pulp Fiction etc.

César Augusto

Pues pepe estoy de acuerdo con aquellos momentos pero de los que nombras los que creo fueron claves para ser premiados son los de nicolás cage en leaving vegas y el policia corrupto de narcoticos alonzo con denzel en días de entrenamiento. Y te agregaría a de niro en toro salvaje.
Pues pepe feliz año que ya estamos a casi 90 minutos del 2008 y siguenos escribiendo.
Un abrazo desde españa

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Así me gano la vida: criticando películas. ¿Te puedes imaginar que tu mayor pasión, ver cine, te dé de comer? Ya sé, tenemos mala fama, pero... ¿con quién se meterían los cinéfilos y la gente de la industria si no existiéramos? Venga, no pierdas el tiempo: critícame si te atreves...

Sergi Sánchez

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