Estado crítico

Criticar: "Juzgar de las cosas, fundándose en los principios de la ciencia o en las reglas del arte". Y eso es lo que haremos aquí, así que si has salido del cine con ganas de comentar la película, no te reprimas y critica, critica...
26 Marzo 2007

300 + la Reina de las Drags

PUNTUACIÓN: 6

Para cerebros que quieran desarrollar su capacidad muscular

El otro día mi compañero Escrito por se preguntaba si los críticos somos capaces de disfrutar de una película que se resiste a ser intelectualizada. La cuestión surgía a raíz del alud de críticas negativas de 300, tan vapuleada por los periódicos americanos como vitoreada por el público.

No me di por aludido, por supuesto. Soy de los que creen que Mad Max o Spiderman II son tan extraordinarias como Rocco y sus hermanos o Hiroshima mon amour. Es decir, de los que creen que hay un cierto tipo de cine comercial (ergo cultura popular) tan importante y de tanta calidad como cierto tipo de cine de autor (ergo alta cultura). Hay buen y mal cine, y punto. La pregunta es: ¿Es 300 una película que se resiste a la intelectualización? ¿No demuestra, acaso con demasiada vehemencia, paralelismos ideológicos entre espartanos (y americanos) y persas (y árabes)?

A pesar de que su trogloditismo me pareció un punto agresivo para mi estado de ánimo, a medida que la película avanza, fue devorando mi inicial reticencia. Es, tal vez, demasiado artificiosa, y está demasiado pendiente del cómic de Frank Miller, pero su capacidad para crear imágenes poéticas del Apocalipsis (el árbol de cadáveres, la lluvia de flechas, los persas muertos como enorme barricada) es innegable. Es pura testosterona, tan homoerótica como machirula.

Eso sí, a Zack Snyder, tan inspirado en Amanecer de los muertos, a veces se le va la mano. ¡Ese Jerjes (Rodrigo Santoro) convertido en Reina Carrozona del Orgullo Gay!

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Escrito Por

Sergi, haces bien en no darte por aludido porque yo también tengo mi parte de crítico y no pretendía apedrear la profesión sino señalar en este caso la brecha ente público y crítica y claro, abrir un debate. Saludos.

Sergi

No, si entendí perfectamente a lo que te referías. Y, de hecho, 300 es una película ideal para generar ese debate, que, en muchos casos, se da de un modo terriblemente polarizado en el mundo de la crítica...

Galax Pictures

SENSACIONAL.
Un magno espectáculo. Una película sincera.
¡Preparaos para la gloria!
Saludos.
http://www.gp-cine.blogspot.com

alejandra

genial!!

shangai ama el peplum

bufff, a mi la peli me parecio muy muy floja. ¿sincera? ¿alguien se ha molestado en leer los dialogos? realmente la pelicula me parecio un producto que supuestamente deberia tener todas las carateristicas de una pelicula taquillera a mas no poder, pero que en el fondo se queda en eso, recursos hilados muy burdamente que en ningun momento dan unidad; y... al margen del asunto de alguna batallita y esa estetica de videojuego, que me parecio mas explotada en oldboy o peliculas precedentes. lo demas, pues creo que es excesivo, pero de un excesivo que ronda lo grotesco, lo parodico, sin querer ser parodico, me refiero al arbol de cadaveres y demases. no se porque, pero realmente la pelicula no me hizo ni disfrutar, es un estereotipo tras otro. realmente la base de la pelicula, el honor, la valentia y la dignidad te los pueden dar escritos en un papelito segun entras a verla, porque lo que es la pelicula lo muestra de la manera mas plana posible.

la conclusion que saco al ver un cine de este nivel, es la enorme relacion que se establece entre industria e imagen: lo de las tetas y los cuerpos de ellos canta de manera excesiva. no me resulta ademas nada ludico ver un cine plagado de cliches narrativos. si por lo menos la imagen aka fx pudiera hacerme vivir una experiencia pues seria otra cosa, pero es que ni eso. ya digo, me parece que el amigo snyder ha soltado su propio chiste sobre el asunto, pero no le ha salido.

menudo miedo que tengo con watchmen.

Velma Kelly

Si el cine es espectaculo...el cine se llama 300

miquel

para mi de lo mejor que he visto de un comic, ya era hora que alguien hiciera una pelicula sin tocar un coma del comic.

la mayoria de estos comics-film se bajan los pantalones y tienen que
hacer la pelicula light para que vayamos mas borregos. y asi hacer mas caja. solo tienes que ver como se tiran de los pelos las distribuidoras cuando le dicen que su producto es para mayores de
18, hasta consiguieron poner LA SALVAR AL SLDADO RYAN
NRM13.

Como puedes decir que spiderman 2 es mejor pelicula que esta
si es una puñetera caricatura del comic.


Sergi

Sólo digo que, como película, es excelente. Ya sabes, el cine y el cómic son lenguajes distintos...

Perro Viejo

300 es una obra maestra. Una de las películas más extraordinarias que he visto en mi vida. Siento una enorme admiración por sus creadores. Me haría muy feliz ser uno de ellos. Se está produciendo, en estos años, una fenomenal transformación en la manera de hacer cine. Las imágenes que nos ofrece la pantalla gigante son sencillamente maravillosas. A quienes se quejan de los diálogos, les aconsejo dejar el cine y leer «Cien años de soledad», de García Márquez, o «Ficciones», de Jorge Luis Borges, o «Crónicas marcianas», de Ray Bradbury, que son obras maravillosamente bien escritas. El cine es, sobre todo, un espectáculo visual.

El señor de la esquina

Si se forma parte del reducido grupo de hombres y mujeres que se han sentido atraídos, y han logrado acceder, a las maravillas que nos ofrece el conocimiento de todo lo que nos rodea, entonces se puede «intelectualizar» cualquier cosa: una piedra del jardín, el vuelo de un pájaro, la sonrisa de un niño, un grupo de 300 guerreros dando su vida por un ideal. ¿Una película que se resiste a ser «intelectualizada»? El mundo se divide en críticos y HACEDORES. ¡Benditos sean los HACEDORES! Benditos los que cambian el mundo, los que construyen el porvenir, los que hacen esta vida, día tras día, más hermosa, más interesante, más digna de ser vivida y disfrutada. ¡Felicitaciones Zack Snyder! Has hecho un estupendo trabajo.

Un verdadero holgazán

«No duré mucho de crítico, menos de un año, pero en tan poco tiempo llegué a odiar ir al cine, algo increíble para alguien que anteriormente no había visto una sola película que no le gustara. Me acuerdo de esto siempre que pienso en la vida que deben llevar los críticos, sobre todo los de cine, y más aún los cinéfilos de la vieja escuela, los veteranos de contracubierta de libros que siguen escribiendo reseñas después de cuarenta años o más, sin haber desarrollado aún una mente desenfadada y abierta. Les dicen a los demás dónde se han equivocado, viven la tensión cotidiana de tener que encontrar otro superlativo, u otro adjetivo peyorativo, mientras aún mantienen su credibilidad.»
(Tomado de «Kubrick», de Michael Herr, Nueva York, 2000)

Mi puntuación para 300, de Zack Snyder: 10 (Cien por ciento 10)

Alejandro

300 es una película deslumbrante, imponente y ciertamente extraña. Una maravilla para ver con los ojos bien abiertos. Espero que siga cosechando premios, todos los que se merece.

Juan Carlos

No hay nada de malo en criticar películas. Me parece un trabajo muy interesante. Que te paguen por ir al cine, por comentar lo que viste. Por desgracia, como en todas las profesiones, hay profesionales excelentes, buenos, malos y espantosos. Sería muy provechoso para todos, que aquellos que se disponen a dar su opinión sobre la película «300», que está inspirada en un comic, que a su vez está inpirado en hechos que acontecieron en el año 480 antes de Cristo, tuvieran algún conocimiento sobre el comic, sobre su autor, sobre la historia de Esparta, sobre la batalla de las Termópilas, sobre cómo educaban los espartanos a sus hijos. Sería muy bueno que los críticos fueran capaces de distinguir, al ver la película, lo que es un fiel reflejo de los hechos reales y lo que entra en el terreno de la fantasía. Lo que molesta son los críticos que dan por un hecho que lo que no les gusta a ellos, no sirve para nada, es una porquería. Alguna vez vi «Casablanca», y no me produjo grandes emociones. Pero sé que es una gran película. No pienso que los que se emocionaron con ella sean estúpidos. Pienso que vieron cosas que yo no vi. Y lamento mucho que así sea. Lameno no haber sido capaz de ver lo que ellos vieron. «Nada es verdad, nada es mentira. Todo es según el color del cristal con que se mira».

Platón

En buena lógica, ¿no debería la mente del crítico conocer la sustancia del tema sobre el que se dispone a hablar?

Sergi

No deja de ser curioso que una película tan trivial como 300 desate un debate sobre el oficio del crítico. Y lo dice alguien que la disfrutó más que otra cosa. Es cierto, el crítico tiene que saber de lo que habla. Lo que no significa que tenga que ser licenciado en historia griega para escribir sobre 300. Parece que estemos hablando de un documental histórico, cuando es evidente que Zack Snyder se pasa por el forro la Historia (y bien que hace) cuando le da la gana. A no ser que hubieran rinocerontes mutantes en aquella época... Quién sabe...

Si este debate surgiera a raíz de Inland Empire...

Julián

¿Una película trivial? El coraje, la pasión, la defensa de la patria, estar dispuesto a dar la vida por tus seres queridos, el orgullo de haber peleado con fiereza en el campo de batalla, el dolor de estar agonizando y ver como tu jefe (al que tanto admiras) se está muriendo a tu lado, la determinación de ser fiel a tus ideales hasta el último aliento, tener la moral tan alta que eres capaz de enfrentarte a lo imposible, la tristeza que te invade al comprender que nunca más verás a tu mujer y a tu hijo, el horror de los mutilados, los miles de los muertos, la traición, el arrepentimiento de los traidores, tu hijo degollado frente a tus ojos, el deseo de venganza que te quema las entrañas, la esperanza de hacer algo grande con tu vida antes que la muerte se lleve tus huesos, los cobardes que se quedan en casa, los que difaman a los héroes. Sí, supongo que todos estos temas son, para algunos, simples trivialidades que no vale la pena considerar.

Juan Carlos

Obtener información en Internet, sobre cualquier tema, es tan sencillo, que resulta curioso que alguien piense que para saber algo sobre Leónidas, rey de Esparta, o sobre Jerjes, rey de Persia, o sobre la Batalla de las Termópilas, tenga que estudiar seis años en la universidad.

Un lector agradecido

Jerjes eran tan desagradable, tan prepotente, tan creído de sí mismo como lo muestra la pelicula. Después de forzar el paso de las Termópilas, se dio el gusto de saquear la ciudad de Atenas. ¡Bien por Artabano, el cortesano que le quitó la vida en el 465 antes de Cristo!

Aureliano Triste

Si tu padre (Darío I) prepara una enorme expedición para conquistar la Hélade, y los griegos le dan una flor de paliza en Maratón (-490), ¿no te darían ganas de tomarte una linda revancha saqueando la ciudad de Atenas? Vamos, seamos sinceros, no nos engañemos.

Simónides

«Caminante ve a Esparta, y dile que yacemos aquí por obedecer sus leyes.»
(Epitafio por los griegos muertos en la batalla de Termópilas)

Carloncho (de Mendoza)

La decisión de Jerjes de retirar sus tropas (que, gracias a la ayuda de un traidor, habían logrado rodear a lo que quedaba de los 300) y aniquilar a sus enemigos con una lluvia de flechas, es la decisión de un hombre que sabe que lo ha perdido todo: la batalla, el honor y la vergüenza. La muerte de los 300 es uno de los hechos más gloriosos de la historia. Un hecho que queda brillantemente presentado en la película de Zack Snyder. (Le perdonamos el rinoceronte, los elefantes y las otras licencias que se tomó, así como le perdonamos a Milos Forman las licencias que se tomó en «Amadeus», y a Richard Attenborough las que se tomó en «Gandhi».

Emiliano (de Monte Hermoso)

Me gustaron los colores de la película, a medio camino entre la realidad y la fantasía. Me alarmaron las nubes de flechas, tan enormes, tan oscuras, como las voraces nubes de langostas migratorias que soportó G. Volkens en los caminos que conducían, en 1910, a los campos cultivados de la región del Kilimanjaro. Me impactaron las murallas de cadáveres, tan tétricas, tan espantosas, como las que levantaron las tropas del duque de Wellington, con los soldados franceses muertos en batalla, en Haie Sainte, en la batalla de Waterloo. Me maravillaron las escenas de combate, tan duras, tan violentas, tan sangrientas, como las que deben haber tenido lugar en la verdadera batalla de las Termópilas.

Cirilo (de Chilecito)

¿Sabían que Jerjes perdió a dos hermanos en la batalla de las Termópilas? Diez mil hombres y dos hermanos. El odio que debia sentir ese hombre no se lo deseo a nadie. A mí me matan dos hemanos y empiezo a patear caballos y a repartir sopapos a lo loco.

El nono

¿Caballos en la batalla de las Termópilas? Ya nos estaban sobrando un rinoceronte y tres elefantes, y ahora le agregamos caballos. ¡Por favor! Lo único que falta es que le metamos el Tiranosaurus Rex y la manada de Velocirraptores de Parque Jurásico.

Rubén Orlando Raimondo

¡Qué distintos Leónidas, William Wallace y Alejandro Magno de Jerjes! Leónidas siempre estaba allí, con sus soldados, en el centro mismo del infierno. Lo mismo Wallace. Lo mismo Alejandro. Qué penosa la actitud de Jerjes. Sentado en su trono, en una colina, viendo la batalla de las Termópilas desde una distancia segura. Ordenando a sus diez mil arqueros medos lanzar una andanada de flechas sobre los griegos.

Ubaldo Matildo

Viendo esta película, esta grandiosa superproducción, he vuelto a sentir la magia que alguna vez sentí viendo «King Kong», con los efectos especiales de Willis O'Brien, y «Jason y los Argonautas», con los efectos especiales de Ray Harryhausen. He tratado de averiguar quienes son los magos de «300», los que nos regalaron este magnífico espectáculo visual, pero no lo he conseguido.

Corazón Valiente

Si yo pudiera elegir mi muerte, si pudiera hacerlo antes de que la vejez se haga cargo de mis huesos, si no tuviera límites para ello, sería para mí un honor, una felicidad y una fiesta, morir bajo una lluvia de flechas o acometiendo, a puño, lanza o espada, junto a los 300 espartanos que alcanzaron el Hades, la Gloria y la Inmortalidad, en la Batalla de las Termópilas.

kifkif

Qué mal va este país.

Curioso

¿España? ¿Grecia? ¿Estados Unidos?

Condescendiente

Totalmente de acuerdo con kifkif. Yo hubiera sido incapaz de armar una frase con semejante contundencia. Este país (¿O debo decir «este mundo»?) se está poniendo muy flojo a la hora de preparar individuos con capacidad para expresarse. Es una pena que algunos colaboradores de esta página (y de otras), a la hora de quejarse, a la hora de arrojarnos a la cara sus infinitas frustraciones, no puedan encontrar en su cerebro izquierdo, por mucho que busquen y rebusquen, más que cinco palabras para expresar lo que sienten.

Hugo Oscar (deSierra Grande)

No estoy de acuerdo con «El señor de la esquina». No comparto su tajante división del mundo en críticos y hacedores.Yo creo que un crítico que se toma en serio su trabajo, que disfruta con su profesión, que le gusta informarse, conocer el tema sobre el que se dispone a hablar, que es capaz de pensar fuera de su área de especialización, que siente respeto por la inteligencia de sus lectores, que no está ansioso por denostar, humillar y derrumbar, que no adopta una posición de superioridad frente al director de cine, o frente a los actores, o frente a los diseñadores de producción (que en una película como «300», está a la vista de todos, han dado su mejor esfuerzo), puede ser tan creativo, tan ingenioso, tan HACEDOR como cualquiera de ellos.

Orlando

Hay obras de arte que parecen sueños. Que nos hacen preguntarnos, empequeñecidos ante semejante grandeza, cómo han podido sus creadores llevar a su conclusión esos milagros. «Mujer pesando oro», de Vermeer. «La persistencia de la memoria», de Salvador Dalí. El Taj Majal: un homenaje de Shah Yohan para Arjumand Banu, el único amor de su vida. Pienso en «2001: Odisea en el espacio», de Stanley Kubrick, en «King Kong», de Peter Jackson, en «300», de Zack Snyder. Las metamorfosis de «Aullidos», de Joe Dante, y de «Un hombre lobo americano en Londres», de John Landis. Ray Sugar Leonard enfrentando, por primera vez, a Thomas Hearns y a Roberto «Mano de Piedra Durán». Las mejores escenas de lucha de «Operación Dragón». Los goles de Messi y Maradona, gemelos nacidos con veinte años de diferencia...

Domingo Faustino

Yo creo que la grandeza del rey Leónidas está encerrada, como una pequeña joya, en las últimas palabras que le dejó a su esposa, Gorgo: «¿Qué debo hacer si no regresas de la batalla?» (le preguntó ella). «Cásate con un buen hombre y tengan hijos» (fue su respuesta).

Manuel (desde el jardín)

Y yo me voy a permitir agregar que Lena Headey, vestida de griega, es una diosa que raja la tierra. (Está buenísima, está).

Roberto

Querido Efialtes: Eres una porquería, una basura, un guiso quemado, una boñiga de vaca, un zapato roto, una media agujereada, un dedo machucado, una espina en el talón, un grano en la nariz, una alergia de primavera, un resfrío que me está matando, una caquita de mosca, un dolor de muelas, una patada en el barro, un mosquito en la oreja, una cucaracha en el bolsillo, un cheque rebotado, una desgracia, un sinvergüenza, una bazofia, un mentecato, un sucio, etc.

Ya me voy

Por Efialtes no se preocupen. Yo tengo una o dos cosillas que arreglar con él. De monstruo a traidor. Si los médicos no se equivocan (el cangrejo que me está partiendo las tripas no parece querer desmentirlos) esa basura y yo, a más tardar en una o dos semanas, nos encontraremos en el Infierno.

El muerto

Amigo «Ya me voy». Una cosa quiero pedirle antes que se vaya. Que en ese encuentro con Efialtes (ese maldito que traicionó a los 300, ese maldito que debe ser castigado) ponga toda su bravura, y toda su malicia, y toda su maña, como en aquel otro de hace treinta años, cuando me arrinconó contra una pared de ladrillos en el jardín de mi casa, frente a mi mujer y mis hijos, y me cortó el cogote con la guadaña.

Pancho (de la Videla Castillo)

300 marca un hito en el modo de llevar al cine las grandes batallas de la historia (en las que los guerreros se enfrentan con escudo, lanza, flecha y espada). Con 300, el cine que presenta estos temas llega a su edad adulta. 300 será, de aquí en más, el modelo a seguir por las películas de este género que pronto llegarán. 300 está ahora en el reino de «2001: Odisea en el espacio» (de Stanley Kubrick) y «Parque Jurásico» (de Steven Spielberg) películas que marcan una época en la historia de la cinematografía, que presentan estándares tan altos (codeándose con la casi perfección en su obsesivo entusiasmo por hacer bien las cosas), que cambían con fuerza la forma de hacer películas, influyen de manera extraordinaria en generaciones de futuros actores, artistas y directores de cine (que las disfrutan con la asombrosa e irrepetible naturalidad de sus diez o quince años) y nos brindan a los simples espectadores un espectáculo imponente, maravilloso, que guardaremos para siempre en la memoria.

Pepe

Me asombra mucho que una peli de acción genere tantos comentarios y controversia. Parece que por ser de este género no tiene derecho a ser buena. Es cierto que no provoca demasiados estímulos neuronales, pero yo estuve totalmente embobado por sus imágenes, y su espíritu macarra, durante dos horas. Ver una película de vez en cuando con el encefalograma plano no tiene nada de malo. Lo agotador sería lo contrario (¡¡¡The fountain!!!).

Christian Marcelo

Amigo Pepe: Esta película, como cualquier otra, tiene todo el derecho del mundo a ser buena. No sólo buena, buenísima, interesante, estimulante. Aunque me ha gustado leer que sus imágenes te embobaron durante dos horas (a mí me pasó lo mismo), no coincido con la idea de que no provoque demasiados estímulos neuronales. Las emociones, los sentimientos, el miedo, el asombro, la sensación de maravilla, el dolor de ver a los espartanos traicionados por un compatriota, la indignación que te provoca que los persas recurran a la cobardía para darle un punto final a la batalla, la tristeza por la muerte de los héroes, todo eso que te hace galopar el corazón, todo eso que te llevas contigo cuando sales de la sala de cine y regresas al tiempo y al mundo que en suerte te ha tocado, proviene nada más ni nada menos que del cerebro, la más preciada y compleja de tus posesiones..

Manucho (desde el Chaco Boreal)

Y sí, todos esos duendecillos que te bailan entre las orejas cuando ves una película como 300, se tejen en una telaraña de cien mil millones de neuronas. ¿Qué te parece, Venancio, qué te parece? Si te enchufan un escáner PET (con tu permiso) para ver qué pasa mientras te metes con patas y todo en la batalla de las Termópilas, sabrías que Zack Snyder y sus amigos les han agregado varios tornillos a tus sesos. Que el impacto de la carnicería, las flechas hundiéndose en la carne, una espada cortando un cogote como si fuera de manteca, los gritos de guerra y los alaridos de dolor, te han hurgado el cerebro un poquito por aquí y otro poquito por allá, cambiándote la mente para siempre.

Julián Mathías (de Toronto, Canadá)

El enfrentamiento entre guerreros que vivieron y murieron más de dos mil años atrás, tal como se ve en esta película, es el mejor en toda la historia de la cinematografía. Estamos hablando de imágenes fenomenales, imágenes tan impresionantes que sólo pueden apreciarse en toda su plenitud en las enormidades de una pantalla de cine, imágenes que nos revelan sus interiores en un nivel superior, el nivel en el que los artistas (los verdaderamente grandes, los que han dado sus vidas para que el papel, el mármol o el cine muestren sin ambages, con toda la preciosidad de sus detalles, lo que sus almas realmente han querido expresar desde el instante en que las musas les despertaron el apetito por lo imposible) el nivel en que los artistas, decía, se sienten libres para darnos a conocer las felicidades y los dolores que los emocionan o los atormentan, poniendo sus tripas sobre la mesa, a la vista de todos, con una sinceridad que conmueve, que nos alienta a respetarlos y admirarlos, el nivel que corresponde al arte en su máxima expresión.

Don Camilo

Me parece muy interesante lo dicho por el señor «Perro Viejo» (si es que ése es su nombre). Ahora bien, en lugar de recomendarles libros de Borges, García Márquez o Ray Bradbury (En Borges y García Márquez va a ser difícil que encuentren diálogos), a los que no les gustaron el guión de 300 les aconsejo ver películas de Woody Allen: «Maridos y mujeres», «Hannah y sus hermanas», «Crímenes y pecados», «Otra mujer», etc.

Taipegao

¿No me parece que sea tan innovadora desde el punto de vista visual? ¿What? ¡Increible! Sin palabras...

El Ñato

Walt Disney + Katsuhiro Otomo + Salvador Dalí + Giorgio De Chirico + Jan Svankmajer + Sam Peckinpah + Ray Harryhausen + Frank Miller + John Landis + Jan Jacques Annaud + Terry Gilliam + Akira Kurosawa + Kenneth Branagh + El jorobado de Notre Dame + Corazón Valiente + Tiempos de Gloria + El nombre de la rosa + King Kong + Aullidos + Enrique V + Fantasía + Zack Snyder = 300

Pedro Nolasco

300 es un peliculón. ¡Y que no se diga más!
Posdata: Ñato: estás chiflado.

kifkif

Qué mal va este país

Carlos Roberto

Querida Gorgo (Amor de mis amores): Creo que no habrá en mi vida otra pena que me conmueva tanto, que me sacuda con semejante furia las entrañas, que haber sido testigo de lo que cierto cobarde se atrevió a decir sobre ti delante de los viejos. Boquiabierto, atónito, horrorizado, me he desgarrado la camisa con un sólo tirón de la mano derecha, y he caído de rodillas en la alfombra del cine, aullando como un lobo enfermo en la cúspide de su desesperación, y he llorado como un niño pequeño hasta los mocos. Sí, hasta los mocos, por qué no voy a decirlo. Si pudiese saber siquiera dónde estás. Si pudiera adivinar en qué Paraíso, Pradera o Palacio es que te encuentras, creo que me sentiría mejor. Otra vez has vuelto a ser víctima de ese repugnante despiadado que te puso sus garras encima. ¡Maldito! ¡Maldito sea! Qué bueno que le dieras lo que se merecía. Qué bueno que le hundieras la daga en la porquería de las tripas. Siento que nosotros, los que descubrimos en 300 la inconcebible pureza de tus ojos, de tus labios, de tus manos, los que te adoramos, los que formamos legión, los que nunca vamos a olvidarte, los que daríamos hasta lo que no tenemos para hacerte feliz, seremos capaces de soportarlo todo. Sí, Gorgo, todo. Hasta el simple hecho de que ya no estés entre nosotros.

Labuella

Carlos Roberto, darling. Otro comentario suyo y entro en coma.

Carlos Roberto

¿A cuántas Labuellas, querida Gorgo, habrás derrotado en tus mejores tiempos con tu coraje, con tu ternura, con tu belleza? ¿Cuántas Labuellas, a casi 2500 años de tu muerte, seguirán lamentando no haber estado en tus sandalias? A mí me hubiera gustado estar en las de Leonidas, que se dio el gusto de amarte y respetarte, y ser el padre de tu hijo. Qué fácil es imaginarlo prendado de ti hasta los huesos. Y qué triste y qué duro es recordarlo llamándote con desesperación, en sus últimos instantes (mi amor... mi reina...) mientras las flechas que le cruzan la carne lo van borrando de la tierra. ¡Cómo me hubiera gustado ser parte de ese mundo! ¡Cómo me hubiera gustado, querida Gorgo, ser parte de tu mundo!

El Cebolla

El primer encontronazo entre persas y espartanos, me refiero a ese momento mágico en el que los persas vienen corriendo como endemoniados y chocan con los espartanos (que los estaban esperando a pie firme en el Paso de las Termópilas), me hace pensar en mundos en colisión, en King Kong dando tremendos puñetazos en los portones gigantes de la empalizada, en una lucha de alces macho en época de celo, en los bichos de «Tropas del espacio», en el bólido de «Escape en tren» arremetiendo contra todo lo que encuentra en su camino. Es una escena impresionante, producto de mentes extraordinarias, de diseñadores talentosísimos, de artistas que van a darnos muchas alegrías en los años que vendrán.

Pepe

Quizá no he sabido explicarme bien; la película me ha provocado todo eso que indicáis: miedo, asombro, dolor... estaba hablando más bien desde un punto de vista intelectual o cerebral. Desde el punto de vista emocional salí de la sala plenamente satisfecho. Es evidente que se disfruta mucho más de una película vista desde éste último punto, que no de una manera analítica y distanciada. Si mientras estás viendo la peli le estás dando vueltas a la cabeza, como me pasó con "The fountain", malo. Las reflexiones y análisis deben hacerse a posteriori.

Pepe

Quizá os tomásteis de una manera demasiado literal mi comentario: por supuesto que la peli me provocó estímulos neuronales...hasta una de Sandra Bullock provoca algún estímulo.
Hasta mirar una pared blanca los provoca,¿no?

El oficinista (hoy tengo un trabajo de locos)

Sobre todo Sandra Bullock, que es una diosa que raja la tierra. Mira Pepe, si Sandra Bullock me lo pidiera (asi como estoy, con camisa, corbata, pantalones y zapatos) me enfrentaría a Jerjes y a todos los agrandados que llegaran por delante. Así nomás, sin lanza ni escudo. Me adelantaría a los 300, cruzando el Paso de las Termópilas como alma que lleva el diablo, y empezaría a repartir sopapos a diestra y siniestra. Al gigantón que viene encadenado echando pestes, no le cortaría el cogote (como hizo Leónidas), en lugar de eso le metería tantas patadas en el culo, tantas pero tantas, que en lugar de rugidos le saldrían llantitos de Magdalena.

Jota Jota

Con respecto a que una pared blanca también puede provocar estímulos neuronales, Pepe tiene razón. Lean este párrafo extraído de «Yo, Asimov», de Isaac Asimov:

«En mi despacho mantengo siempre las persianas cerradas y trabajo sólo con luz artificial, no importa cuánto brille la luz del sol. Además, mi máquina de escribir está colocada de tal manera que, cuando la estoy utilizando, me queda enfrente una pared en blanco, desprovista de ventanas».

Esto lo escribió un hombre que dio al mundo varios cientos de libros sobre historia, astronomía, ciencia ficción, biología, química, etc.

En su libro «Los griegos», en el capítulo 8 (La guerra contra Persia - Las Termópilas y Salamina) el gran Asimov nos cuenta los hechos que se desarrollaron en la Batalla de las Termópilas.
Me gusta pensar que se habría sentido muy feliz viendo 300, de Zack Snyder.

Sergi

Me alegra y me sigue extrañando (lo celebro, de verdad) que 300 concentre tantas opiniones, y tan dispares. Al pobre Spiderman nadie le hace ni caso. Y eso que lleva recaudados ni sé los millones de dólares...

Alberto (Para Leónidas, para los espartanos, para los magos de 300)

El rey oyó una voz que venía de su lado, una voz que luchaba con la angustia y el dolor que le comía las entrañas, y luego una mano que se cerraba sobre la suya. Miró al hombre derrumbado sobre el campo de batalla, atravesado por las flechas de los persas, que hacía un esfuerzo enorme para despedirse de su amigo, de su rey, de su señor.

Una tristeza inmensurable, una tristeza que parecía no caberle entre los límites del pecho, unida a los tremendos dolores de la carne, se hizo agua en la superficie de sus ojos. Adiós, amigo, dijo el rey. Para mí también es un honor morir a tu lado. Adiós. Adiós a todos.

Luego, dejando la mano del guerrero, Leónidas se irguió lentamente hasta ponerse de rodillas. Con la voz quebrada, los ojos llorosos y el corazón hecho pedazos, gritó con toda su alma: ¡¡¡Mi reina...!!! Vacilando, soportando los fuegos violentos que le quemaban las costillas, dejó que el crepúsculo de la tarde se quedara con sus últimas palabras: ¡Mi esposa...! ¡Mi amor...!

A lo lejos, fascinado por el color de su propia sangre, que parecía estar viendo por primera vez, Jerjes se encontraba perdido en alguna oscura lejanía, en la que no sabía muy bien qué hacer o qué decir.

Abrumado por el sabor de la nostalgia y la increíble belleza de sus recuerdos más preciados, cansado de la lucha prolongada y el sufrimiento de sus guerreros, Leónidas contempló el mundo que dejaba para siempre.

Con un esfuerzo final, los ojos encendidos de agonía, elevó los brazos al cielo. Durante un momento el tiempo pareció detenerse, como queriendo darle un respiro al monarca malherido.

Los recuerdos de Gorgo, el amor de su vida, los días felices a su lado, ésas delicias que ya nunca volverían a tocarlo, se fueron esfumando poco a poco, y volvieron los cuerpos mutilados que yacían por todas partes.

Fue entonces cuando los persas, sabiéndose humillados por segunda vez, volvieron hacia Leónidas unos rostros enfurecidos de venganza. Leónidas también los observó, hasta donde se lo permitieron las lágrimas. Y de pronto comprendió. La gloria era suya, de los 300. Y comprendió, también, el odio y el terror que desencajaban los rostros de los persas.

Les tenían miedo, sí, aún viéndolos agonizar, desangrarse, retorcerse por el dolor de las heridas. Los 300 eran para ellos un gigante oscuro y espantoso, un ejército más aterrador que aquel otro que los derrotara en Maratón. Una fueza colosal que había sembrado con diez mil cadáveres el campo de batalla.

Al menos el final llegaría con honor. No habría vergüenza para los que se quedaron en casa. No habría vergüenza para su mujer, ni para su hijo, ni para los amigos que ya nunca vería, ni para los ancianos, ni para los jóvenes que tenían una vida larga por delante.

Habría orgullo. Un enorme sentimiento de orgullo por lo que habían logrado ese día en las Termópilas. Peleando como fieras, hasta el último momento. Por todos ellos, para todos ellos. Y por su patria, y por la libertad.

Leónidas miró de nuevo a los persas. Habían ganado la batalla, sí. Pero no guerrero contra guerrero, como hacen los hombres. Se habían visto obligados a rebajarse a la deshonra, a la vileza de herirlos desde lejos, como cobardes, con sus flechas.

La victoria final no sería para los invasores. Sería para los espartanos, para su gente. Y ese sentimiento abrumador que confundía a los enemigos, ese sentimiento que los persas no podían evitar, ya los estaba derrumbando desde adentro. Sí, Leónidas comprendió, y se sintió aliviado y listo para irse.

Un terror insoportable, así eran los 300, una conmoción descomunal que los persas no podrían destruir, ni siquiera con la muerte. Y entonces la nueva idea, como una plantita tenaz, floreció en algún rincón de su alma desgarrada, confortándolo, a pesar del sufrimiento. El rey miró el universo por última vez, mientras en el pecho se le iban apagando los latidos.

Un arquero medo tensó su arco en la distancia. Otros siguieron su ejemplo. Una gigantesca lluvia de flechas, que oscurecía el cielo con lo que parecía el zumbido de un maremoto de langostas, venía en busca de sus huesos.

C.A.A

Isaac Asimov (Los griegos)

La batalla de las Termópilas alentó a los griegos por su ejemplo de heroísmo y ha inspirado desde entonces a los amantes de la libertad de todos los tiempos.

El ateniense

Lo que me gusta de los espartanos es su sentido del humor cuando las papas queman. En la batalla de las Termópilas, creo que fue en el segundo o tercer día de lucha, a las dos o tres de la tarde, a un espartano y a mí los persas nos arrinconaron contra una pared de difuntos. No teníamos salida. El resto del ejército se encontraba luchando a brazo partido a unos doscientos metros. (Al pobre espartano, Melcíades era su nombre, después lo alcanzaron las flechas). Eran como trescientos persas, con unas ganas bárbaras de acomodarnos los dientes. Parecían tener algo personal contra nosotros. Cuando estaban a unos veinte o treinta metros, escupiendo fuego, Melcíades me mira y me dice: Aunque te parezca mentira, ateniense, yo sé cómo hacer hablar a los panes. ¿Cómo? (le pregunto). Me das un pan duro y lo hundo en una vasija con leche fresca o agua de pozo. A los diez minutos, más o menos, esthá blando...

Jota Jota

Aunque el siguiente comentario está relacionado con la batalla de Maratón, resulta interesante la semejanza con lo que vimos en el comienzo de la película, cuando los mensajeros persas son arrojados a un pozo:

«Mientras Darío (padre de Jerjes) preparaba el golpe envió mensajeros a las ciudades griegas que aún eran libres y les exigió que reconocieran la soberanía persa. Sólo así podrían evitar su perdición. La mayoría de las islas del Egeo, que no podían esperar ayuda de nadie contra la flota persa, se sometieron inmediatamente.

Se cuenta que, cuando el mensajero de Darío llegó para pedir la tierra y el agua, como signo de que Esparta aceptaba la soberanía de Persia en la tierra y el mar, los espartanos arrojaron al mensajero a un pozo de agua y le dijeron: «¡Ahí tienes ambas!»

Tomado de «Los griegos», de Isaac Asimov

Manuel (de Pahuajó)

He notado, en la mayoría de los comentarios, una idealización de los espartanos. Una idealización motivada, sin duda alguna, por el impacto que causa en las emociones la belleza de las imágenes, las escenas de guerra y las excelentes actuaciones (que recuerdan mucho al dramatismo propio del teatro) de la película de Zack Snyder. Si dijera que soy capaz de evadirme de esa idealización, estaría faltando a la verdad.

Después de deleitarse con la música de un gran pianista, un espectador agradecido (que pudo cambiar unas palabras con el músico después del concierto), le dijo que daría la vida por tocar como él. A lo que el pianista respondió: «Yo la he dado.»

Para traducir en hechos los deseos que no nos dejan dormir, para alcanzar esas grandes metas que exigen una extraordinaria preparación física, para convertirnos en un Naomi Uemura (el primer hombre en llegar solo al Polo Norte) o en un Reinhold Messner (el primer hombre en alcanzar solo, sin oxígeno, la cumbre del Everest), o para ser parte de un grupo de 300 guerreros con la moral tan alta que se sienten capaces de enfrentarse a una avalancha de decenes de miles de persas, debemos consagrar la vida a una diaria persecución de nuestros sueños.

De ahí la admiración por aquellos que triunfan, por los que alcanzan sus metas, por los que logran hazañas que para la mayoría de nosotros son sencillamente imposibles.

Pero no nos olvidemos que los espartanos (así en la película como en la vida) examinaban a los bebés para ver si eran sanos, y los abandonaban y dejaban morir si es que no lo eran. No nos olvidemos que cuando cumplían siete años, se apartaba a los niños de sus madres para criarlos en cuarteles, donde debían soportar sin quejarse el frío y el hambre, el dolor y el cansancio, mientras eran entrenados en todas las artes de la guerra. (Las madres no podían negarse a la separación, los niños no tenían ninguna posibilidad de optar por un destino diferente.)

No nos olvidemos que los espartanos eran esclavistas. Para ellos era lo más natural del mundo tener a su servicio una enorme población de esclavos. (Platón y Aristóteles, dos griegos bien conocidos que estuvieron al sevicio de tiranos, dieron cada uno en su momento justificaciones para la opresión. Aristóteles decía que «los de clase inferior son esclavos por naturaleza y lo mejor para ellos como para todos los inferiores es que estén bajo el dominio de un amo...»).

Creo que en todos nosotros, en mayor o menor medida, y según quién nos juzgue, hay un doctor Jekyll y un Mister Hyde (como bien sabía Robert Louis Stevenson). Por eso es que somos capaces de admirar las hazañas de los espartanos que combatieron en la batalla de las Termópilas. Por eso nos conmueve que dieran las vidas por su libertad. Y por eso es que somos igualmente capaces de condenar las tremendas injusticias que cometieron para sostener su estilo de vida.

Los 3 chiflados

Jerjes tenía dos hermanitos.
Leónidas se los quitó.
Jerjes salió llorando.
Y Leónidas salió campeón.

Juan Camelo

Sí, la incorporación de un rinoceronte no fue una buena idea. Los rinocerontes son miopes, tienen un humor terrible y nunca fueron domesticados para ser usados en las guerras ni en ninguna otra cosa. En una película que se desarrollara en los reinos de la fantasía, la ciencia ficción o el realismo mágico, sería una idea estupenda ver no sólo uno, sino una manada completa de enloquecidos paquidermos. Pero en esta película, que se inspira en hechos reales, que han tenido una importancia tan grande en la historia, el rinoceronte estuvo de más.

Julio (el otro)

Los africanos dicen: «Kifaru masimu» (Los rinocerontes están locos). La causa de semejante comentario sobre este animal se debe a su vista, mala en extremo, a su facilidad para asustarse y excitarse y a su enorme fuerza. Apenas pueden divisar a un hombre quieto a una distancia de treinta o cuarenta pasos. No son capaces de distinguir con la vista si lo que tienen delante es inofensivo o peligroso. La consecuencia es que se ponen como locos. Entonces optan por la huída o un ataque ciego contra el objeto que ha causado su irritación. Si realmente hubieran soltado un rinoceronte en la batalla de las Termópilas, los primeros en volar por los aires, como maíz inflado, hubieran sido los persas. (Igual la película está buenísima. Es la mejor que he visto este año.).

Pancho Tirao

¡Qué frustración tan grande deben experimentar aquellos que pagan una entrada de cine, se instalan en la butaca con sus palomitas de maíz y sus caramelos, dispuestos a pasar unos buenos momentos, y se aburren desde el principio hasta el final con una película como 300! ¡Qué enojo tan grande deben sentir al enterarse que millones de personas, en todo el mundo, han disfrutado enormemente con esa misma película! ¡Qué rabia tan honda, qué impotencia tan profunda, debe golpearlos en el pecho al darse cuenta que se han quedado fuera de la fiesta!

Serapio

La actuación de Gerard Butler, en especial su trabajo en ese final tan impresionante en el que llama a su mujer (con el rostro arrasado de dolor, de angustia, de soledad, con la voz desgarrada de infinita tristeza ante la inminente llegada de la muerte), es el mejor homenaje que alguien pudo hacerle a Leónidas, a Esparta, a los 300.

Néstor

Yo quiero agregar que Rodrigo Santoro, interpretando a Jerjes, es (perdón si hay gente comiendo) una PERFECTA MIERDA. No estoy diciendo que su actuación sea mala. Todo lo contrario. Es muy buena, excelente, digna de admiración. Así era el verdadero Jerjes: una basura, una mierda (recordemos cómo terminó con los 300, recordemos que saqueó y quemó la ciudad de Atenas), y así es como lo caracterizó el actor brasileño.

Manuel Rodríguez

Quienes escriben que Andrew Tiernan se inspiró en el trabajo de Charles Laughton (El jorobado de Notre Dame, 1939) para darle forma a su Efialtes, en la película de Zack Snyder, muy probablemente estén en lo cierto. A mí (que recuerdo con tanto cariño esa vieja película, que vi un domingo por la tarde en el televisor en blanco y negro de mi abuela) me gustaría mucho que así fuera. Por desgracia, no estoy en condiciones de respaldar esas interesantes afirmaciones. Otros, que no han querido darme sus nombres, señalan con dedos temblorosos al hombre elefante de David Lynch. Bueno, tal vez alguna inspiración también vino de allí. Se me escapa en este instante el nombre del actor inglés que nos emocionó tanto con su actuación en esa película (Lo recuerdo en «Expreso de Medianoche», en «Alien, el octavo pasajero», en «1984»). Pero MIENTEN, horriblemente, quienes ven en Efialtes ecos de Quasimodo. Víctor Hugo se debe estar revolcando en su tumba. Quasimodo, como Efialtes, era un hombre triste, solitario, herido en lo más hondo por sus tremendas deformidades, un marginado social que soportaba, hasta donde podía, la enorme desgracia de ver al mundo desde afuera. Pero no era un hombre malo. Quasimodo, me atrevo a decir, jamás hubiera traicionado a Leónidas. El rey Leónidas fue, posiblemente, el único hombre que mostró respeto por los sentimientos de Efialtes. Lo trató como se trata a un buen amigo: con la mayor consideración. Le explicó, escogiendo sus palabras con mucho cuidado para no ofenderlo, por qué no podía contar con él. Puedo entender el dolor de Efialtes. Puedo entender su gigantesca frustración. Puedo entender su odio hacia una sociedad, la espartana, que asesinaba a los niños deformes para que no se transformaran en hombres como él. Eso, repito, soy capaz de entenderlo. Pero no su traición a Leónidas. Eso no puedo entenderlo ni perdonarlo.

Sergi

Hola Manuel,

El nombre del actor inglés es John Hurt.

Saludos.

El Pelao Mendoza

Algunos dirán que hablo por boca de ganso. Se dice por ahí, no importa dónde, que si Shrek tuviera (o tuviese) algún remoto parentesco con Efialtes, los estudios Dreamworks se verían envueltos en una demanda multimillonaria que haría crujir los cimientos de ese gigante del entretenimiento. A falta de Efialtes, Shrek (aseguran mis informantes) tendrá que hacerse cargo, le guste o no, de las espantosas consecuencias de la traición de su pariente remoto. Se dice que ejércitos de abogados están llegando a Grecia, en este preciso instante, para iniciar una minuciosa búsqueda de descendientes de los 300. Todo el mundo sabe (hasta los más tontos) que los huesos de los guerreros espartanos, que en paz descansen, están bajo varios metros de tierra en el Paso de las Termópilas. Los exámenes de ADN confirmarán o negarán, en menos tiempo de lo que muchos imaginan, el supuesto parentesco de Shrek con Efialtes. Si esa búsqueda y esos exámenes tienen éxito, y yo creo que lo van a tener, entonces el mundo del entretenimiento, tal como lo conocemos, puede ponerse patas para arriba en cualquier momento.

Dr. Juan Anselmo Gómez Machado Casariego

Se informa al señor Pelao Mendoza que a partir de este momento, Lunes 4 de junio de 2007, 16,40 h de la tarde, deberá abstenerse de dar cualquier información que perjudique la investigación que la firma a la que represento, Termópilas S.A., está llevando a cabo en relación con los hechos acaecidos en el año 480 antes de Cristo. Si el señor Pelao Mendoza no entiende, o no quiere entender, los daños que sus chismes pueden ocasionar a mis clientes, los descendientes de los 300, se le demandará por daños y perjuicios. Lo mismo corre para todos los señores y señoras que escriban en esta página, especialmente para kifkif y Labuella.

Manuel Rodríguez

Sí, John Hurt, gracias por el dato Sergi (Saludos). Pensar que John pudo haber sido el protagonista de la película Gandhi. Cuentan que, cuando se vio en taparrabo en la prueba fílmica, se rió porque sus piernas eran más las de un jugador de rugby que las de un asceta hindú. Creo que nadie puede imaginar un Gandhi más perfecto que el que parió Ben Kingsley. Pero qué interesante hubiera sido que John Hurt se quedara con el papel estelar. Todo actor, todo gran actor, se merece ser el protagonista de una gran película (una que reviente las taquillas) y llevarse un Oscar, como se lo llevó Ben Kingsley. Aunque no le den ningún premio por su encarnación el rey Leónidas, Gerard Butler ha tenido (en mi opinón) el gran papel de su carrera. Si yo fuera actor, y tuviera la oportunidad de personificar a un hombre que ha quedado en la historia como un héroe, una historia que fue escrita nada menos que por Heródoto (ese viajero incansable, gran oyente y extraordinario observador), y si esa película tuviera un éxito descomunal (al menos entre los espectadores), como es el caso de 300, mi corazón se llenaría de dicha.

Peter Jackson (Junior)

Hello! I'm American. I liked very much 300.
(Excuse me, but I think that Sergi (in this blog) is The Big Brother.)
Good bye and good luck for all (in special for Labuella, my impossible love.)

El nono

¡No voy a permitir que un gringo persiga a nuestras mujeres!

Aldo

Conozco a Labuella y me parece muy difícil que ceda a los encantos de Mr. Jackson. Unos dos meses atrás fui con ella y Ricardo (su hermano) a ver 300. A uno de los tantos cines que están en el centro comercial que está aquí cerca, a unos diez minutos en coche. Ricardo me ha hablado mucho de ella. Es una buena chica, ya entrada en años, pero algo lerda. Su conversación está sembrada de errores históricos y disparates literarios. Por ejemplo: «Nunca sé quienes vivieron primero, los atenienses o los espartanos.» Le parece ridículo, y hasta risible, que los griegos del año 480 antes de Cristo no usaran pantalones. Dice que ama Nueva York, pero que los americanos le dan dolor de cabeza, comezón en las nalgas y ganas de cambiarse los zapatos. Cuando Ricardo le propuso ir a ver 300, dijo de inmediato que sí, no porque le interesara el cine americano sino porque le dio pereza buscar razones sinceras para negarse. Cuando le pregunté qué le había parecido 300 me contestó (entre bostezos) que un rey que se deja matar por la libertad es cursi y ordinario.

El hermano del Pocho

¿Por qué nos gusta 300? Porque sus imágenes son maravillosas, bellísimas, extraordinarias. Son de otro mundo, que también es el nuestro. Una pintura en movimiento. Una obra de arte creciendo y despertando en la pantalla. Yo creo que los colores de 300, que tanto me recuerdan a los que usaba Salvador Dalí, nos llevan a un mundo muy especial. Un mundo que tiene muchos niveles, que sube y baja y se mueve a su antojo a través de ellos, niveles que no solemos transitar en nuestros dias y nuestras noches. Un mundo muy diferente de aquellos otros a los que estamos acostumbrados en una vida común y corriente. Un mundo en el que podemos ver, al mismo tiempo, las imágenes de la batalla y los sentimientos de los soldados. Un espartano hundiendo su espada en las tripas de un persa y, en ese mismo instante, la agonía y el éxtasis de uno y otro guerrero. Vemos los rostros sudorosos y los pechos chorreando sangre, sí, pero también lo que hay detrás, lo que suele ser invisible a los ojos (o, en el mejor de los casos, lo que vemos a medias, como a través de una niebla): el hambre de Gloria, los dolores de la carne, el miedo a la muerte, los latidos del corazón, el paraíso de los vencedores, los profundos abismos que abruman y matan (con sus oscuridades y sus silencios) a los hombres que caen de rodillas, tristes para siempre, entre los golpes y los gritos de los campos de batalla.

Juan y Juan

Mientras veía la película en un viejo cine de la calle Libertad, empecé a comprender la armonía de los espartanos con su cuerpo, con sus músculos, con sus venas, y la fugacidad y la grandeza de su mundo personal. Su fuerza y su coraje, al enfrentarse a ese gigante formado por más de doscientos mil persas dispuestos a matarlos, dejaron huella en lo profundo de mi mente, en las capas más antiguas, y me fortificaron, y me alentaron, y me transportaron a otra dimensión, una que tiene sus raíces en el año 480 antes de Cristo, la misma que ha ido extendiendo sus ramas a través de 2500 años de historia, hasta estallar con todo el impacto de sus emociones en los escenarios de nuestro presente. Ése fue el regalo de Zack Snyder, de Frank Miller y de los artistas de 300, para simples y agradecidos espectadores como yo.

Jerjes

Estoy un poco harto de encontrar, en esta página, tantos elogios a los espartanos y tanto menosprecio por los persas. Alguien mencionó a Aristóteles. Antes de que Alejandro Magno saliera de Grecia, Aristóteles le había asegurado que los persas éramos una raza inferior y perezosa, que sólo servíamos para que nos esclavizaran. Pero Alejandro (más sensato que muchos de los botarates que han dejado aquí sus opiniones) descubrió que éramos dignos, nobles, cultos, corajudos y disciplinados. Me he enterado (por otros muertos) que hizo muchos amigos en mi tierra y que designó a 30.000 de nuestros mejores jóvenes para que aprendieran el idioma griego y la técnica militar de Macedonia. Aunque haya sido un azote para los míos, aunque sus ejércitos derrotaran a las fuerzas de Darío III, siento una gran admiración por este hombre capaz de ver a sus enemigos como humanos digno de respeto.

Ernesto (el observador)

Mensaje para Julián (el otro). Si te fijas bien, chaval, verás que el rinoceronte que sueltan los persas, hace justamente eso que tu dices que haría si realmente lo hubieran soltado en la batalla de las Termópilas: es a los persas (a unos cuantos infelices que encuentra en su camino) a los primeros que lanza por los aires.

Alfredo Guevara

Como muchos espectadores de 300, he sido un guerrero alto y musculoso, marchando en busca de la Gloria. Como muchos, he muerto en el campo de batalla, en las Termópilas, atravesado por las flechas de los persas. Sepan que he conocido la prepotencia de Jerjes, la canallada de Efialtes, el sabor de la derrota. Bajo un cielo rosado, en una llanura polvorosa, he derrumbado ante la mirada atenta de mis compañeros a un rinoceronte enloquecido. Vean: con este brazo le arrojé la lanza que lo mató. En esa mala hora que a todos nos alcanza, justo frente a mis ojos, he visto cómo un jinete solitario degollaba a mi hijo con el filo de su espada. Cuando ya todo estaba perdido para los nuestros, en el crepúsculo de la batalla, mi rey me pidió que vuelva a la patria, con un mensaje para su amada. Le rogué que me dejara morir a su lado, luchando como una fiera hasta mis últimas fuerzas, eligió darme la oportunidad de vengar a los 300. Ahora, lejos de las Termópilas y de sus matanzas atroces o felices, pienso con nostalgia en ese pedazo de historia del que fui parte durante dos horas de cine y en esta vida mediocre, la mía, que tal vez está llegado a su fin y que en la oscuridad de la noche, amparada por la soledad de mi domitorio, me está llevando por costumbre o compasión al mundo de los sueños.

Nacho Regules

Casi cualquier película que tiene un éxito enorme, es rechazada de inmediato por aquellos que se consideran parte de una élite (por sus conocimientos, poder o riqueza). ¿Cómo va a gustarles, a estos seres tan «especiales», una película que gusta al mismo tiempo a millones de individuos comunes y corrientes? Lo mismo ocurre con los libros. A un escritor como Stephen King, a pesar de su talento, de su enorme éxito, no se le dan premios. Se le considera un escritor vulgar. Un escritor apto sólo para la masa. Tal vez por eso una película como 300, que tanto han disfrutado millones de personas, ha recibido una avalancha de críticas desfavorables. Si gusta al vulgo, de ninguna manera puede gustar a aquellos que sienten que gobiernan el mundo.

Anselmo Tapia

Lo que le falta a películas como 300, Troya, Gladiador y Corazón valiente, es mostrar (con todo su horror) los sufrimientos que debieron padecer, en esos tiempos, aquellos que sobrevivieron a las batallas, pero que volvieron a sus casas con heridas espantosas, con fiebres altísimas, con infecciones malolientes.

He aquí un pequeño extracto de «Los 8 pecados mortales de la humanidad civilizada», en el que Konrad Lorenz se refiere justamente a este tema:

«Quienes prefieren decididamente las excelencias de tiempos pasados y optan por los valores educativos de una vida espartana, revisarían sus opiniones si se les obligara a soportar una intervención quirúrgica de hace dos mil años.»

José Luis

Es verdad, hay ciertas minorías que no soportan tener los mismos gustos que el común de las gentes. Hay una anécdota interesante, en la que se cuenta que, en el siglo pasado, había un tipo de auto que venía en dos versiones: la lujosa y la económica. El modelo lujoso tenía tres aberturas a los costados (sin función alguna, pero con un llamativo cromado). La económica, sólo dos. Cierto día, la empresa decidió poner también tres aberturas en el modelo económico. La idea tuvo el éxito que esperaban, pues las ventas aumentaron considerablemente. Pero al mismo tiempo comenzaron a llegar innumerables cartas, en las que los propietarios del modelo lujoso se lamentaban, amargamente, de que el PRESTIGIOSO y EXCLUSIVO SÍMBOLO de sus carísimos automóvilses apareciera ahora en coches de rango inferior.

300 (a pesar de su altísimo costo) sería el modelo económico. El que es bueno para las masas. El que no merece ningún análisis ni elogio (tal vez una palmadita en la cabeza). El que no debe (pensarán estas minorías) mezclarse con nosotros.






Sergi

No acabo de estar de acuerdo con vosotros. Quiero decir, hay un montón de películas hechas para las masas que me encantan, y han sido defendidas por la crítica. Desde Psicosis hasta En busca del arca perdida, pasando por La diligencia o incluso Matrix... La lista sería interminable...

José Luis

Cuando hablaba de minorías no me refería a la Comunidad Crítica Mundial. Me refería a minorías que están DENTRO de la Comunidad Crítica Mundial (como lo están dentro de cualquier otra comunidad, incluyendo la Comunidad Científica Mundial). En este caso pensaba en aquellos que suelen sentirse molestos en cuanto un gran éxito hace su aparición. El sólo hecho de que una película, o un libro, sean vistos o leídos por millones, es suficiente para hacerlos sentir incómodos, como si tuvieran una piedrita en el zapato. No soportan lo popular. No soportan el OLOR de lo popular. Piensan que si algo gusta mucho a las masas, algún grave defecto ha de tener. (Por supuesto que hacen excepciones con ciertos temas, que gozan de gran respeto político, social o religioso, y que los dejarían muy mal parados si se atrevieran a manosearlos). Que millones de personas hayan disfrutado con tal o cual película, les es totalmente indiferente. Son ELLOS los que van a decidir (sin considerar, ni por un segundo, lo que el resto sentimos o pensamos) qué es bueno y qué es malo.

Por mi parte, siento una gran admiración por muchos críticos. Recuerdo, en este instante, los pensamientos de Anthony Boucher sobre los límites entre la literatura fantástica y la ciencia ficción. Recuerdo una crítica a Kagemusha, la sombra del guerrero, de Akira Kurosawa, leída en un tren. Para cuando levanté la vista del diario, me había pasado de mi destino unas tres o cuatro estaciones. Estaba tan absorbido por las palabras del crítico, que mi tiempo y el del tren se divorciaron apenas comenzada la lectura. Recuerdo una crítica a Soy leyenda, de Richard Matheson, una novela que supo horrorizarme en los primeros años de mi adolescencia. Nunca he olvidado esa crítica, que leí muchas veces por puro deleite. Más recientemente me resultaron muy interesantes las reflexiones de una periodista, en la radio, sobre Matrix Recargado. Me gustan, sobre todo, los críticos que ven lo que no pude ver, lo que no soy capaz de ver, y lo muestran con una educación, con una elegancia, con un respeto no sólo por la película o el libro, también (y especialmente) por su propio trabajo, que no puedo menos que admirarlos y leerlos una y otra vez.

Quiero agregar que, para mí, no hay películas buenas y malas. Sólo hay películas que me gustan o no me gustan. Acepto que lo que es divertido o interesante para mí, puede ser aburrido o insignificante para otros, y a la inversa. Al mismo tiempo considero que despreciar lo que a otros hace felices, es una de las peores formas de agresión. Trato (sin éxito) de no formar parte de esa minoría de aguafiestas.

Sergio Mario

Nacho Regules: Yo encuentro en tus comentarios una agresión tan grande, tan espantosa, como la que vi en una de las primeras escenas de la película 300, cuando aparecen los persas en el fondo de la pantalla, acercándose corriendo y a los gritos, como endemoniados, decididos a llevarse por delante a los espartanos, que los están esperando a pie firme en el Paso de las Termópilas. Tu expresión «seres especiales», refiriéndote a ciertos críticos, es muy desafortunada. Tal vez me equivoque, pero creo que tu problema es que estás FUERA de esas élites, de esas minorías que tanto te molestan (sospecho que sabes que NUNCA te van aceptar como uno de ellos, que NUNCA vas a formar parte de ninguna élite, por mucho que te esfuerces). Hay en tus reflexiones una FRUSTRACIÓN muy grande, una herida vieja y profunda que no termina de sanar. También dices que «lo que gusta al vulgo, DE NINGUNA MANERA puede gustar a aquellos que sienten que gobiernan el mundo». Eso no es cierto, así de simple. No digo que no haya algo de razón en lo que estás tratando de decir, pero tus declaraciones son exageradas. Te estás situando en un plano en el que todo lo ves bueno o malo, blanco o negro. El mundo, por raro que te parezca, no funciona así.

Gustavo Hugo

Me gustó 300 por es creíble. Para todos los cineastas el mayor problema es la credibilidad. Cualquiera puede filmar cualquier cosa (en los reinos de la fantasía, el terror, la comedia, el drama, la ciencia ficción, el realismo mágico), siempre que sea creíble para el espectador. Zack Snyder y su equipo han sabido encontrar los colores, los matices, la música, los sonidos, los ángulos, la velocidad de movimientos, los actores y los personajes más adecuados para que 300 sea (esto nadie puede negarlo) un éxito fenomenal.

Juan Pablo

Si hubieran trabajado con un lobo de verdad, no habrían logrado plasmar la belleza y el horror del lobo que aparece en los comienzos de 300. Este lobo tiene mucho de leyenda, de infierno, de Medioevo, de humanos devorados en lo profundo de un bosque, de licantropía, de viejas películas de terror en blanco y negro. Este lobo es mucho más que un lobo.

Gonzalo Rojas

En la película (como en la realidad, o al menos como en ese ACERCAMIENTO a la realidad que llamamos HISTORIA) no sólo van los espartanos a luchar en las Termópilas, también van otros griegos. (Recuerden cuando Leónidas y los 300 se encuentran con ellos y el rey les pregunta por su profesión. Luego pregunta a sus propios hombres cuál es la suya y éstos responden con salvajes gritos de guerra).

(La historia registra, con un detalle que no debemos esperar en las películas, que se quedaron con Leónidas y lo que quedaba de los 300, en la batalla final, unos mil beocios, pues su territorio sería rápidamente invadido si Jerjes forzaba el paso. De los beocios, 400 eran tebanos y los 600 restantes de Tespias, ciudad situada a unos once kilómetros al oeste de Tebas. Los tebanos cambiaron de opinión y se rindieron, pero los espartanos y los tespios, rodeados y sin esperanzas de vencer, lucharon por la gloria y la inmortalidad. Golpearon y mataron mientras pudieron, pero finalmente murieron todos bajo una andanada de flechas.)

(Parece que no todos los historiadores se toman en serio estos datos. Algunos sólo mencionan a los 300, a los que aún quedaban en pie, en la batalla final.)

(A las Termópilas habían llegado unos 7000 griegos, lo que era insignificante si los comparamos con los 250.000 persas que estaban bajo las órdenes de Jerjes)


Letú

Lo que Leónidas le dijo a sus hombres (según Heródoto), en la víspera de la última batalla, fue: «Esta noche cenaremos CON Hades», refiriéndose no a un lugar, sino a un dios, Hades.

En la mitología griega, Hades es el dios de los muertos. Era hijo del titán Cronos y de la titánide Rea. También era hermano de Zeus y Poseidón.

Cuando los tres hermanos se repartieron el Universo, después de haber derrocado a su padre, Cronos, a Hades le fue concedido el Mundo Subterráneo.

(Aunque la palabra Hades también le da nombre al Inframundo, Leónidas se refería al dios, a que él y sus guerreros (entiéndase bien) cenarían esa noche CON un dios, con Hades, el dios de los muertos.)

(No insistas, es inútil. No es lo mismo CON Hades que EN el Hades. Sí, de todos modos iban a cenar en el Hades, de acuerdo. Pero el rey no estaba pensando en un sitio en particular, estaba pensando en un DIOS.)

(No recuerdo si los guionistas incluyeron esta frase, tan significativa, en el guión de 300.)

Carloncho

En la fealdad, en la deformidad de Efialtes, se encuentra una magnífica metáfora de su traición. En su cara, en sus ojos, en su carne, en su joroba, está contenida la vergüenza de su proceder, la condena de la historia, el dolor de sus compatriotas, la sangre de los guerreros, el sufrimiento de las esposas, los huérfanos de padre, el saqueo de Atenas, la tristeza de Gorgo, la decepción de Leónidas, la muerte de los 300.

Ciruelo

Alguien dijo en otra página: «En esta película lo malo es muy malo y lo bueno es muy bueno.»

NO ES CIERTO.

Repasemos algunos de los procederes de los espartanos (los BUENOS de la película):

1) A los recién nacidos, los considerados no aptos para la sociedad espartana, se los abandonaba para que murieran.

2) Los niños eran separados de su familia, a los siete años, sin tomar en cuenta los sentimientos o deseos de las madres (Recordemos la reacción de Gorgo cuando se llevan a su hijo.)

3) Se educaba a los niños, a los futuros guerreros, con métodos brutales, enseñándoles a no tener compasión por sus enemigos.

3) Los niños, en solitario y armados con una lanza, debían enfrentarse y matar a un lobo (es fácil imaginar que no siempre se saldrían con la suya.)

4) Mujeres jóvenes eran entregadas, como esclavas, a unos horrendos oráculos que las estimulaban a lengüetazos.

5) Un guerrero espartano, después de ver las deformidades de Efialtes, lo llama MONSTRUO (antes de que llevara adelante su traición.)

Pedro Bisso

Lamento decirlo, porque siento admiración por los espartanos que lucharon en las Termópilas, pero el abandono de los bebés que no se consideraban aptos para desarrollarse en la sociedad espartana, es un crimen repugnante, semejante a aquellos que cometieron los nazis. Los seguidores de Hitler, deseosos de eliminar de su pueblo a aquellos que consideraban seres inferiores, asesinaban (además de judíos, gitanos y testigos de Jehová) a los homosexuales, a los discapacitados y a los enfermos mentales, evitando con esa medida que trajeran hijos al mundo.

Carloncho

Y en Leónidas y Jerjes, el gigante y el enano (sobre todo cuando Jerjes le pone a Leónidas sus manos en los hombros y vemos la enorme diferencia de tamaño entre uno y otro), tenemos otras dos metáforas, a las que se ha dado forma con el tamaño de sus cuerpos. La de un pequeño ejército de griegos por un lado, y la de un gigantesco ejército de persas por el otro.

Juan y Juan

Creo que Sergio Mario ya se ha encargado de poner a Nacho Regules en su lugar (un lugar del que creo no va a salir en mucho tiempo). Yo quiero agregar esto: Es irónico que alguien se queje del pensamiento de las élites, élites que según él desprecian a una película como 300 (por estar destinada a las masas). Digo irónico porque en la película de Snyder se enfrentan, justamente, dos ÉLITES: la de los espartanos y la de los Inmortales. Y en la élite de los espartanos (a diferencia de
Atenas, Esparta era una sociedad muy cerrada) a nuestro amigo Nacho Regules TAMPOCO le hubieran permitido entrar.

Alberto (C.A.A)

Alguien dijo (por ahí) que la palabra libertad ya se ha usado en otras películas. Que no es más que una formulilla gastada. Que en la realidad hay más intereses creados que sueños bonitos de libertad.

Que hay intereses creados, por todas partes, todo el mundo lo sabe. Todos hemos sufrido en carne propia esas miserias. ¿Quién podría negarlo?

Resulta curioso que a alguien le moleste la palabra libertad cuando nos referimos a 300. El tema de esta película, desde el principio hasta el fin, es la búsqueda de la libertad. Entonces: ¿cómo podríamos dejar afuera esta palabra?

El poderoso Imperio Persa se extendía (allá por el 480 antes de Cristo) desde lo que hoy conocemos como Turquía y el norte de Egipto, a través de Israel, Irán e Irak, hasta Afganistán y el norte de India. Esto equivalía a DOS TERCIOS del mundo conocido. Pero esto no era suficiente para el rey persa. Queria expandir su imperio hasta Europa. Grecia representaba la puerta de entrada.

A los griegos se les venía encima un IMPERIO. Los 250 mil soldados que llegaban con Jerjes, había sido reclutados desde todo el Imperio Persa. Si te ataca un IMPERIO con un ejército gigantesco, y sales a defender tu tierra, ¿está mal hablar de LIBERTAD? Jerjes, después de forzar el Paso de las Termópilas, SAQUEÓ y QUEMÓ la ciudad de Atenas.

¿De qué formulilla me están hablando? Toda la película está relacionada, de un modo u otro, con la búsqueda de la libertad.

En especial la LIBERTAD deseada por los pueblos oprimidos por los persas, por el IMPERIO PERSA, y por supuesto (aunque no forme parte del guión) la LIBERTAD deseada por los esclavos, esa enorme población de esclavos que mantenían, con su trabajo, el modo de vida de los espartanos.














Toto Paniagua

Yo pregunto: En la película de Zack Snyder: ¿Dónde están las pecheras de bronce que usaban los espartanos? ¿Mmm? ¿Dónde? ¿A quién se le puede ocurrir que los espartanos, esos hombres que vivían acuartelados y dedicaban sus vidas a entrenarse para las guerras, iban a ir en cuero vivo a enfrentarse con los persas? ¿Mmm? ¿A quién?

Pirincho

Todas las grandes civilizaciones se han derrumbado, se han desvanecido, dejando como recuerdo de su pasar por este planeta monumentos increíbles, fabulosas construcciones que despiertan nuestra admiración. Pero los espartanos no dejaron nada de eso, ni palacios ni monumentos, sólo su accionar en el 480 antes de Cristo, en el Paso de las Termópilas. Una huella imborrable en la historia de la humanidad, una huella que ha permanecido en el tiempo hasta nuestros días, hasta hacer eclosión, en el año 2007, en millones de pantallas de cine.

Mamerto

Que quede claro (con el Gran Hermano como testigo) que Jerjes había intentado librar una batalla guerrero contra guerrero, siguiendo la tradición honorable de sus ancestros, pero NO PUDO derrotar a los espartanos. Había perdido a 10 mil hombres, incluyendo a dos de sus hermanos. Entonces ordenó que sus tropas se retiraran, dispuesto a darle a la batalla un final súbito. Acabaría con los espartanos desde una distancia segura: con flechas. Miles de flechas llovieron sobre los espartanos (un arma que ellos consideraban propia de cobardes, porque mataba desde lejos) hasta que ninguno quedó en pie.

Nicolás Becerra

Pero Alberto, si hasta Jerjes, cuando terminó la batalla de las Termópilas, se mostró asombrado de que hubiera hombres que lucharan por un ideal: el ideal de la libertad.

Pirincho

La cabalgata de los mensajeros persas, al comienzo de la película (los mismos mensajeros que después iban a terminar arrojados a las oscuridades de un pozo) me hace pensar, por la incontenible y salvaje belleza de sus movimientos, en los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.

El Nene Farías

Yo ya he agregado el final de 300 (estoy pensando especialmente en la agonía de Leónidas, tan brillantemente interpretada por Gerard Butler) a otros finales que, por distintas razones, voy a seguir atesorando (con sus asombros, tristezas o alegrías) el resto de mi vida.

Los finales de (cito diez):

2001: Odisea en el espacio
Hermano sol, hermana luna
El jorobado de Notre Dame (Charles Laughton)
El viejo y el mar (Spencer Tracy)
Tiempos de Gloria
París, Texas
Titanic
Expreso de medianoche
El campeón (John Voight)
La chica del millón de dólares

Curioso

Hay un actor, ya mayor, que en la película «Troya» se come un sopapo de Brad Pitt. En «300» tiene que soportar ver cómo a su hijo, al que tanto quiere y al que acaba de mirar a los ojos y darle su aprobación con una sonrisa, un jinete persa solitario le corta el cuello con una espada. He buscado las imágenes de los principales actores de «300» (David Wenham, Dominic West, Vincent Regan, Michael Fassbender, Tom Wisdom y Giovanni Antonio Cimmino), pero me ha sido imposible identificarlo. (Su actuación, como la de Gerard Butler y Andrew Tiernan, me causó una gran impresión).

Leónidas

Hubo un instante milagroso en las Termópilas, mientras llamaba a Gorgo con los ojos llorosos y la voz quebrada por el dolor de la agonía, justo antes de que las flechas llegaran desde el cielo en busca de mi pecho, en que el Universo entero estuvo a punto de contarme la verdad, de revelarme de una vez y para siempre sus secretos: ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos? Yo creo que se arrepintió en el último segundo, no sé por qué, y no lo hizo. O tal vez lo hizo, antes de que fuera demasiado tarde. Pero mi corazón herido no fue capaz de entenderlo, pues sus palabras eran tan oscuras, tan misteriosas, tan incomprensibles como mi muerte.

Los 300

¿Tenemos hambre? ¿Estamos cansados? ¿Tenemos sed? ¿Estamos heridos? No importa, somos guerreros y combatimos.

Anastasio Papaleo

La pregunta me la hizo mi hermana Carlota, en la cumbre de la Sierra Grande, en los últimos días del otoño, después de almorzar carne fría de guanaco, tomates fritos y pan casero con chicharrones. ¿Porqué, me preguntó, Leónidas y los 300 no se retiraron? ¿Porqué no se rindieron cuando vieron que estaban rodeados, que estaban perdidos, que ya nada podían hacer para evitar la derrota? Le respondí, sin faltar a la verdad, que si los espartanos se hubiesen rendido, habrían quedado deshonrados para siempre. Era preferible la muerte. Luchar hasta la muerte.

Marcos (de Florida)

Una bruja llena de moscas, que no quiso darme su nombre, me dijo después de pasar su lengua babosa por la palma de mi mano derecha y mirarla con el seño fruncido durante unos pocos segundos, que me voy a ir de este mundo como Leónidas: sucio, gritando y alejado de la mujer que amo.

W.S.

¿Qué otra cosa vislumbras en la oscura lejanía, Leónidas, allá en el abismo del tiempo?

W.S.

¿Cuándo volveremos a reunirnos los 300...?

G.W.

Nadie ha sentido en su propia carne la agonía y el éxtasis de los 300, pero todos convienen en que esa agonía y ese éxtasis (que atormentaron y redimieron a los guerreros espartanos), fueron lo suficientemente grandes, lo suficientemente intensos, como para haber sobrevivido al tronar de los milenios.

C.A.A.

480 antes de Cristo: Ana Siam (el cien por cien de los historiadores rechaza tercamente la existencia de esta mujer, a la que Heródoto no mencionó o más bien no quiso mencionar en ninguno de sus escritos, pero yo sé de su existencia por buenas fuentes que, digamos de paso, prefieren seguir en el anonimato por razones que no han querido revelarme) Ana Siam, decía, atraviesa el Paso de las Termópilas montada en un burrito de ojos negros al que llama Platero y llega a la ciudad de Esparta, donde espera registrar en rollos de papiro cómo los espartanos se preparan para enfrentarse al Imperio Persa, que está trayendo por tierra y mar una brutísima cantidad de soldados, entre los que destacan los inmortales (la guardia personal de Jerjes) y los arqueros medos, reclutados en todos los rincones del reino. Unas dos o tres semanas después de su llegada, Ana escribiría:

De entrada, los guerreros espartanos me parecieron simpáticos (algunos hasta me guiñaron un ojo), a pesar de vivir en una ciudad cerrada a la que poco le importa los extranjeros, pero debo informar que esclavizan a una enorme población de ilotas, viven encerrados en cuarteles a los que no se me permite ingresar (a pesar de haber forzado al máximo mis encantos), comen un potaje que dejaría mucho que desear hasta al más torpe de los cocineros, practican el infanticidio, la separación de madres e hijos varones (a los que entrenan en todas las artes marciales habidas y por haber, y tienen que aprender a sobrellevar el cansancio, las palizas y el dolor sin decir ni pío), desprecian el arte, la música, la literatura y la oratoria, artes tiradas a los puercos para poner en su lugar un militarismo brutal y absoluto, y se preparan para hacer con los soldados persas, según sus propias palabras, «la más hermosa de las carnicerías.»

Furioso

Que yo sepa, este sitio es para criticar «300», la película de Zack Snyder. Entonces, ¿porqué tanta palabrería sobre historia? Me estoy empezando a asquear de Heródoto, el modo de vida de los espartanos y blá blá blá, blá blá blá.

Furioso II

¿Quién caracho es Ana Siam? ¿A quién le ganó?

Un auténtico Fantasma

Tranquilo, Furioso, en esta página sólo estamos nosotros, los muertos, los impalpables, los que escribimos en vano, porque ya nadie nos lee, los auténticos fantasmas, los que no pueden mirarse en un espejo, los que no tenemos cuerpo ni alma, los que seguimos aferrados a una pelicula que se está desvaneciendo, que se está disolviendo, que se está perdiendo entre otras miles de películas, cada día y cada noche un poco más, en los videoclubes de este barrio, y del otro, y del otro, y del más allá.

I.A.

Antes de que esta página desaparezca para siempre en los grandes pozos de Internet (así como desaparecieron los mensajeros persas en el pozo de los espartanos) quiero dejar escrito que la película de Snyder muestra un hecho importante de la historia: Los antiguos griegos LUCHABAN A MUERTE por su LIBERTAD. Hasta donde sabemos, fue el único pueblo de su época que lo hizo. Y aunque su idea de la libertad no es tan amplia como la que respetamos y valoramos en nuestra época (era la libertad de las ciudades-Estado, la libertad de los nobles, de los pocos que gobernaban, dejando afuera a los esclavos), se fue expandiendo con el correr de los siglos, y es por eso que podemos afirmar que el ideal de la libertad, tan importante para el mundo en que vivimos, el mundo moderno, no es más que una ampliación y una mejora de la libertad que los griegos defendieron, a lanza y espada, en batallas como la que tuvo lugar en el Paso de las Termópilas..

Furioso III

Y a mí (me gustó «300» tanto como a cualquier hijo de vecino) me gustaría tener la LIBERTAD, I.A., de sacarte A PATADAS de esta página. ¿Estoy siendo claro? ¿ESTOY SIENDO CLARO?¿O te lo escribo en griego? ¡Ta que te tiró...!

Machaco Marco

«Seamos razonables, esperemos LO IMPOSIBLE»
(Soldado espartano desconocido, en la víspera de su muerte. Biblioteca de los Antiguos. Hacia el 480 antes de Cristo.)

Richard Billows (Columbia University)

Cuando el comandante griego daba la señal de avance, las filas de la retaguardia se abrían paso hacia adelante y presionaban sus escudos contra las fuerzas que se oponían. Literalmente intentaban empujarlas hacia atrás y arrojarlas fuera del campo de batalla. Entrenaban toda su vida para momentos como ésos.

Leónidas

¡SPARTANS!: ¡¡¡PUUUNCH!!!

(Del guión de «300», Zack Snyder)

Paul Cartledge (Cambridge University)

Jerjes era un hombre muy feroz. No se detenía ante nada para alcanzar sus objetivos.

Paul Cartledge (Cambridge University)

Leónidas era un hombre de gran determinación y valentía. Para ese entonces tendría unos 50 años. No era un hombre joven. Se estaba acercando a la edad de retiro en los términos de la antigua Grecia.

Jota Jota

He disfrutado tanto de «300», con tal fuerza ha impactado en mis emociones, que sigo admirando la valentía de los espartanos aún después de leer estas palabras:

La masa de la población de los territorios espartanos estaba formada por pueblos conquistados que habían cometido el error de resistir. Fueron derrotados y luego BRUTALMENTE esclavizados. Una de las primeras ciudades que sufrió este destino fue Helo, cuyos infortunados habitantes fueron ESCLAVIZADOS EN MASA. Con el tiempo el término ilota llegó a designar a cualquier esclavo espartano, fuese o no descendiente del pueblo de Helo. En conjunto los ilotas eran tratados como seres SIN DERECHOS HUMANOS y estaban sometidos a un tratamiento MÁS CRUEL que el de otros esclavos del mundo griego.

(Tomado de «Los griegos», de Isaac Asimov.)

Me vienen a la mente algunas preguntas: ¿Cómo puedo admirar a semejantes bestias? ¿Se puede admirar y odiar a una misma persona? ¿Acaso no tenemos todos, en nuestros modos de ser y proceder, elementos dignos tanto de odio como de aprobación? ¿Debemos aprender a perdonar? ¿Qué hemos hecho para compensar nuestros errores? ¿Somos dignos de que otros nos perdonen?

Curioso

¿Qué es lo que tanto les molestó a los críticos americanos? ¿La idealización de los espartanos? ¿Que no se hiciera mención del tratamiento que se daba en Esparta a la población esclava? ¿Las licencias que se tomó Zack Snyder? ¿La fotografía? ¿Los diálogos? ¿Qué?

Alejandro

¿Alguien se ha molestado en leer los diálogos? Esta pregunta la hizo shangai ama el peplum (en minúsculas en el original) en uno de los primeros comentarios de este blog.

RESPUESTA: Los espartanos (que suprimieron la literatura y la oratoria) solían hablar muy breve y sucintamente. Si sus diálogos hubiesen sido generosos en palabras, si los guionistas hubiesen tomado a Shakespeare como modelo, si se hubiesen inspirado en los riquísimos diálogos de «Doctor insólito o cómo aprendí a no preocuparme más y amar la bomba», de Stanley Kubrick, para hacer hablar a Leónidas y sus guerreros, esto hubiese sido un error, un disparate. Mucho peor que incluir un rinoceronte, tres elefantes y el resto de licencias que se tomaron.

El Carpintero

Yo veo en el naufragio de los barcos persas, que puso a los espartanos que observaban en un estado de eufórica alegría, una clara influencia de las marinas de Joseph Turner (1775-1851). Me refiero especialmente a esos óleos que muestran barcos sacudiéndose indefensos (y en algunas telas naufragando sin remedio) en la oscura violencia de una tormenta inesperada.

Curiosamente, Turner (que vivió su vida en una ascendente inclinación hacia la excentricidad y la depresión) no fue bien recibido (como Zack Snyder) por los críticos de su época, que no supieron o no quisieron entender su obra.

Alejandro

Shangai ama el peplum se queja del árbol de cadáveres. Califica esta escena de paródica y grotesca.

Y sin embargo, cuando tres legiones de romanos (comandadas por Plubio Quintilio Varo) fueron masacradas por las tropas germanas (comandadas por Arminio), en el año 9 después de Cristo, en la batalla de Teutoburgo, los germanos despedazaron los cuerpos de los romanos y clavaron CIENTOS DE CABEZAS y MANOS en los árboles.

Debe haber en la historia otros muchos ejemplos como éste.

Mamarco

Si me preguntan qué son mi espada y mi lanza para mí, creo que no soy capaz de encontrar las palabras adecuadas, por mucho que me esfuerce, para armar una respuesta que me deje satisfecho. Pero si les preguntan a mi espada y a mi lanza quién soy yo, ellas les responderán con las palabras justas sin dudarlo ni un instante.

(Soldado espartano desconocido. Biblioteca de los Antiguos. Hacia el 480 antes de Cristo).

Mamarco

La sangre limpia mi cuerpo del polvo de la batalla.

(Soldado espartano desconocido. Batalla de las Termópilas. Segundo o tercer día de lucha, en el crepúsculo de la tarde. Biblioteca de los Antiguos. 480 antes de Cristo.)

Eduardo Arenales

Hay derrotas que ennoblecen a los vencidos, y avergüenzan al vencedor.

(Para Jerjes, para los medos, para los inmortales.)

Gustavo (desde el Salado Grande)

Nunca hay que pensar que se está apaleando demasiado a los niños. El dolor, el hambre, las cortadas, un buen puñetazo dado a tiempo en la boca, la panza o las costillas, es la atmósfera ideal en la que crecerán los mejores guerreros, los que cortarán tripas con su espada, los que harán agujeros en el pecho con su lanza, los que no sentirán piedad alguna por los gritos y las lágrimas de los enemigos moribundos.

(Tomado de: «Cómo hacer una bestia. El método de los antiguos espartanos». Anónimo.)

Jota Jota

Los espartanos sólo podían ofrecer un modo de vida cruel e inhumano (dependiente de la brutal esclavitud de la mayoría de su población) y una especie de ciego coraje animal como virtud.

En arte, música, literatura y el amor a la vida (en todo lo que hace que merezca la pena vivir) Esparta no hizo ninguna contribución.

(Tomado de «Los griegos», de Isaac Asimov.)

Lorenzo Oliva

Me gusta que Zack y sus colaboradores sepan que no es suficiente con luchar. Hay que DAR LA IMPRESIÓN de que se está luchando. También hay que elegir actores que realmente parezcan guerreros (los espartanos se entrenaban, toda su vida, para ir a la guerra con un escudo muy pesado, de modo que tenían que tener piernas y brazos de piedra, un estado físico realmente excepcional).

No voy a hablar sobre la dotes actorales de Orlando Bloom, ya que no las conozco, pero debo decir que su presencia como hombre habituado a usar el arco y la espada, en Troya, no es creíble. Su aspecto físico, sus brazos de músico de rock, su cuerpo de adolescente mal alimentado, no alcanza (por muy buena que sea su actuación) para representar a un hombre que vivió más de dos mil años atrás y era capaz de enfrentarse a otros hombres dispuestos de matarlo.

Pepe Galleta

Quienes llevaron a la pantalla grande la magia de 300, nos entregaron todo cuanto tenían, todo aquello de lo que se sabían capaces mientras duró la filmación. Lo hicieron hasta que sus corazones, sus entrañas, sus cerebros, se transformaron en guerreros, en persas y espartanos, en Jerjes y en Leónidas, en Gorgo, en Efialtes, en un rinoceronte enloquecido, en tres elefantes reventados al fondo de un abismo. Hasta que la película, el título, los personajes, el éxito en la taquilla, los millones recaudados, han terminado por borrarlos, por devorarlos en su propio jugo, por quitarlos de la memoria de las gentes, y pareciera que nadie entiende o reconoce (en su justo valor) el talento, la imaginación, el buen gusto, las muchas horas que le entregaron a 300.


(Pepe Galleta, el único guapo en camiseta)

El Observador

La sangre que salpican y chorrean los cuerpos de los guerreros persas y espartanos, en «300», constituye la pureza misma en este arte, tan difícil de alcanzar, que tiene como fin ser más real que lo real. Entran en su composición (dar este dato, como comprobarán los lectores cuando se enteren por los diarios de mi desaparición, es como dar la fórmula de la Coca Cola en la pantalla chica, en la hora de mayor audiencia) un 65 por ciento de sangre de cerdo, de primera, un 25 por ciento de café instantáneo, el más barato que se pueda conseguir, un 5 por ciento de pimentón dulce y un 4 por ciento de cerezas en almíbar, hechas puré en una olla a presión. El uno por ciento restante está formado por una homogénea mezcla de escarabajo colorado, remolacha azucarera, pim... AAAAAAAAAAAAAAAAAAYYYYYY...! ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO....! ¡BAAAAAAAAASTAAAAAAA...! , pimien ¡¡¡¡PAAAAFFFF!!!! , pimient ¡¡¡¡PAAAFFF!!! , pimiento m... ¡¡¡PAAAFFF!!! , pimiento mor... ¡¡¡PAAAFFF!!! , ¡Mi reinaaaa! ¡¡¡PAAAFFF!!! ¡CRUNCH! ¡FSSSSS...! TIC... TIC... TIC...

Los 300

Somos los hombres duros
Los de piedra
Confiando unos a otros
nuestras cabezas de piedra

(Poema anónimo. Biblioteca de los Antiguos. Hacia el 480 antes de Cristo)

El Colifato

«Que recrea con bastante libertad la batalla de las Termópilas...»

Si los grandes creadores son demasiado respetuosos con la novela de un escritor o con un hecho histórico, corren el riesgo de llevar al cine películas como «Frankenstein» de Kenneth Branagh, o «Drácula», de Francis Ford Coppola. Estas películas, limitadas a la imaginación del novelista, se ven privadas (en gran medida) del talento, las visiones y fantasías del director de cine. Entonces teminan siendo grandes fracasos (Frankenstein) o teniendo un éxito modesto (Drácula).

Las libertades que Zack Snyder se tomó en «300», en cambio, ha hecho de esta película un éxito fenomenal. Para mí «300» es, también, una obra maestra. Una opinión que sería absurdo discutir con alguien. Ninguna película es buena o mala en sí misma. Ninguna es o no una obra maestra. Somos NOSOTROS los que sentimos que lo es o no lo es (vaya uno a saber por qué). Y cualquier película puede ser una basura para unos y una belleza para otros. Puede ser AMBAS COSAS a un mismo tiempo. Todo depende de QUÉ VEMOS, de qué somos CAPACES DE VER, en estas películas o en cualquier otra.

Efialtes

Todo hombre (en especial un hombre como yo, que tanto he sufrido viendo el mundo desde afuera) tiene derecho a cometer errores, incluso grandes errores, mientras persigue la felicidad.

(Biblioteca de los Antiguos. Hacia el 480 antes de Cristo)

Jerjes

La batalla de las Termópilas nos enseñó (de la peor manera) quiénes éramos, cómo éramos y por qué éramos lo qué éramos.

(Biblioteca de los Antiguos. Hacia el 480 antes de Cristo)

Efialtes

El remordimiento (los recuerdos de la infamia) es el primer paso para cambiar nuestros modos de ser y proceder.

(Biblioteca de los Antiguos. Piso 20. Sala IV. Tesoros de la Batalla de las Termópilas. Hacia el 480 antes de Cristo)

Efialtes

Se me ordena que ayude al Señor de los Persas. Es él quien me sacará de la miseria, el sufrimiento y la humillación.

(Biblioteca de los Antiguos. Hacia el 480 antes de Cristo)

Leónidas

Teníamos el cielo allá arriba, todo brotado de flechas, y nos arrodillábamos en el suelo y nos cubríamos con los escudos, y nos reíamos de buena gana de la cobardía de los persas, que pretendían herirnos desde lejos, sin arriesgar el pellejo.

(Biblioteca de los Antiguos. Hacia el 480 antes de Cristo)

Bartolomeo

El final de «300» me ha hecho pensar, una vez más, en la muerte, en mi muerte, en tu muerte (querido lector), en esa espantosa tragedia de la que nadie puede escapar. En esas muchas muertes que he visto en el cine y en la televisión, y que de algún modo me van preparando para lo que vendrá, para lo que me está esperando en algún preciso momento escondido en los años que vendrán. HAL, la computadora de 2001, agonizando mientras canta, con voz ronca, su última canción. El hombre elefante, el de la película de David Lynch, fantaseando con un reencuento con su madre, mientras se va muriendo en la oscura soledad de un cuarto silencioso. Leónidas, atravesado de flechas, pensando en su mujer, en la infinita separación, en esa hora mala que finalmente lo alcanzó.

C.A.A.

Muchos años después, comiendo un chivo al ajillo en la mesa de Hades, el rey Leónidas había de recordar aquella batalla remota en la que el cielo, herido de muerte en las aguas umbrías de su enorme garganta, se vino abajo con un negro estampido de duras flechas de sangre.

C.A.A.

Miedo. Desolación. Flechas duras en el pecho. Fuego en las tripas, entre las costillas, en el corazón. Un terrible cementerio de cuerpos heridos, rotos, mutilados, enluta el atardecer. No hay por dónde escapar. Abismos, charcos de sangre, eternidades como pompas de sudor. Nostalgia en las Termópilas. Gorgo, la reina amada, en los últimos recuerdos. Silencio... El de la agonía, el de los ojos blandos, el de los muertos. Tiembla el alma en su cobijo. Un dolor profundo derrama en las mejillas, gota tras gota, sus aguas tristes de tristeza. Más silencio... Un negro torbellino va llegando, desde el cielo blanco y rosa, al campo de batalla, a los 300, al hombre herido que se va...

El Bocacha

Contemplar el dolor de los 300, es olvidar el nuestro.

Mauricio Contreras

Mientras podamos disfrutar de una película como «300», la vida seguirá siendo emocionante.

Leónidas

A veces el fracaso está a la misma distancia que un traidor.

El Observador (junior)

Mensaje para Marcos (de Florida): Ceño, mi querido bruto, se escribe con C.

Posdata:
(Ya vengaré, a su debido tiempo, la muerte de mi padre.)

E.R.

La locura (enfrentarse a lo imposible) es el origen de las hazañas de todos los héroes.

Efialtes

Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estás aprovechando bien todas tus oportunidades.

Leónidas

Para construir una bella carnicería, lo único que debes hacer es cortarles las tripas a tus enemigos.

C.A.A.

«300» es todo lo que es, o lo que fue, o lo que será alguna vez. Nuestros recuerdos más simples de «300» nos abruman, nos emocionan, nos arrojan de un solo golpe a la haz de los abismos. Un escalofrío echa raíces en la médula de nuestros huesos, el corazón se nos rompe en pedazos, hay una sensación tibia, como la de un hilo de sangre bajando por el espinazo, o la de ser aplastado por las patas de un elefante acorazado. Sabemos que hemos sido testigos de la más grandiosa de las hazañas.

Rodolfo Magno

¿Existen muchas películas como «300» o es que acaso «300» es única e irrepetible? Ésta es una de las más nobles y elevadas cuestiones planteadas en el estudio de la cinematografía.

Mauricio Contreras

Llegará el día en que todos los humanos (aún los más soberbios, aún los más insensibles) serán capaces de ampliar su mirada... y ver en su corazón las maravillas de una película como «300».

kifkif

Lo dije antes y lo repito ahora: ¡Qué mal va este país!

VVG

Tengo una terrible necesidad de... ¿cómo decirlo?... de Magia, de Gloria, de Grandes Aventuras, de Hazañas Increíbles. Entonces salgo a la calle, sin pensarlo dos veces, y recorro los cines, todos los que encuentro, todos los que recuerdo, desde el crepúsculo del día hasta el crepúsculo de la noche, pero no encuentro ninguno, por mucho que miro, por mucho que camino, por mucho que pregunto, que pueda volver a impactarme con los maremotos al óleo de «300».

Papá Grande

Algunos necios afirman que las mentes de Frank Miller y Zack Snyder hicieron «300». La creencia de que una película de semejantes dimensiones (de una naturaleza casi divina) fue concebida por dos simples mortales es errada y hay que rechazarla con todas nuestras fuerzas. Nadie hizo «300», y todos (de alguna manera que no nos está permitido comprender) hicimos mucho o muy poco para darle forma a su existencia.

Héctor (desde el pantano)

Quiero que sepas, Papá Grande, que «300» es increado, como el tiempo, como las estrellas, como el Universo, y que aunque te parezca que tiene un principio y un fin, la verdad es que no los tiene, ni en esta vida ni en las otras.

C.A.A.

Nos reunimos un sábado o un domingo por la tarde, Claudio, Liliana, María Luisa y yo, en la Plaza de la República. De allí caminamos unas ocho cuadras hasta el cine Monumental. Ocurrió lo que siempre ocurre con los grandes éxitos. La fila para sacar la entrada era larguísima. Cuando finalmente nos acomodamos en las butacas, la expectativa era realmente grande, tan grande como el balde de palomitas de maíz que nos íbamos pasando de mano en mano. Cuando «300» llegó a su fin, a ese fin que hubiera preferido nunca llegara a manifestarse, pensé en la belleza de las imágenes, en la fuerza de los guerreros, en las cabezas decapitadas, en el dolor del jorobado, en la tristeza de Leónidas, en esos hombres y mujeres que, en el transcurso de la historia, han dejado una huella tan honda, una impresión tan grande, que aún pasados cientos o miles de años después de su muerte, la humanidad sigue pensando en ellos, sigue odiándolos o reverenciándolos, sigue deseando haber estado o no en su lugar, en ese punto preciso del pasado en el que algunos eligieron la Grandeza, la Gloria y la Inmortalidad. También pienso en nosotros, los humanos comunes y corrientes, los que nos conformamos con el más simple y llano de los destinos, los que nunca podremos trascender, los que después de unas pocas lágrimas de amigos y parientes, nos esfumaremos de la vida como fantasmas, una noche o una mañana cualquiera, que la historia no se molestará en registrar.

El Linyera

Yo veo a Efialtes en cada traidor.

Caíto

Todos deberíamos ser espartanos y tener una Batalla de las Termópilas a la hora de nuestra muerte.

El Negro

Le preguntaron a Woody Allen si le gustaría seguir vivo en el recuerdo de la gente (como Leónidas, como Jerjes, como los 300). Su respuesta fué: «Prefiero seguir viviendo en mi departamento».

C.A.A.

No nos preguntemos qué propósito útil había en los guerreros espartanos, que se enfrentaron a los persas y les cortaron los huesos, las tripas y el cogote, en la batalla de las Termópilas, en el 480 antes de Cristo. Matar era su deseo más querido, su alegría más profunda, el destino sobre la Tierra que sus maestros, diestros en el arte de la guerra, les prepararon desde el momento mismo en que los alejaron de sus madres y comenzaron a educarlos, con apenas siete años, para cortar, perforar y cercenar.

Leónidas

Me estoy convirtiendo en un muerto, en un mero fantasma del mundo.

(Batalla de las Termópilas. Instantes finales. Biblioteca de los Antiguos. Hacia el 480 antes de Cristo.)

Paco Buendía

Zack Snyder (inspirado en los mundos de Frank Miller) es capaz de crear guerreros de carne y hueso, persas, medos y espartanos, a los que nunca antes habíamos visto (seamos sinceros esta vez) enfrentándose de ese modo tan especial, tan emotivo, tan artístico, en los infinitos campos de batalla que nos han dado cien años de cinematografía, desbordados de soldados de distintos tamaños, motivaciones y destrezas. Y así, me parece, Zack Snyder puede variar con las elegancias de su arte (ayudado por los talentosos artistas de su equipo) las leyes conocidas de la guerra, y hacer una película diferente en algún rincón diferente de ese universo, dentro de un universo, que es el cine en su máxima expresión.

Leónidas

Los campos de batalla son templos del aprendizaje, y con ese aprendizaje los espartanos hemos esclavizado a más humanos que con todas las buenas intenciones del arte, la música, la literatura y la oratoria.

(Biblioteca de los Antiguos. Sala Rey Leónidas. Hacia el 480 antes de Cristo.)

Emilio Monteagudo

La elegancia de «300» no necesita más premios que el aplauso, la admiración y los comentarios de la gente.

Jerjes

Piensa en GRANDE, pero disfruta de los pequeños triunfos mientras puedas.

Jerjes

Es curioso (o más bien triste) que algunos crean que, si uno se niega a aceptar nada que no sea lo mejor, es seguro que va a conseguirlo. Lamento decir que no siempre es así.

Efialtes

Vale la pena que te arriesgues y conozcas hasta donde puedas a tu peor enemigo (me dijo mi padre cuando yo era pequeño) sobre todo porque algún día, en el momento justo, en el momento menos pensado, y con una ayudita de tu parte, tal vez se convierta en tu mejor amigo y te llene de mujeres y riquezas.

(Biblioteca de los Antiguos. Hacia el 480 antes de Cristo)

Soldado persa desconocido

Todos volvemos a ser niños indefensos cuando una espada está a punto de cortarnos la garganta.

Papá Ganzo

La promesa de riquezas y mujeres no cambiaron a Efialtes, sólo acentuaron lo que siempre estuvo en él.

Leónidas

La vida es una pasión de la que uno siempre acaba por alejarse.

Los 300

El campo de batalla siempre estará abierto a los corazones duros.

Soldado espartano desconocido

La guerra no forja el carácter, sólo lo pone de manifiesto.

Pepe Galleta

Hay un momento en la vida de todo traidor, de todo Efialtes, en el que la puerta que tanto estaba mirando se abre de par en par.

(Pepe Galleta, el único guapo en camiseta.)

Jerjes

Un rey es un hombre que espera que sus soldados (sobre todo los Inmortales) sean tan diestros con la espada, la lanza y el escudo, como él hubiera querido ser.

El muerto que habla

Si los dioses me dieran una nueva oportunidad de pelear en las Termópilas, enfrentando a Jerjes y sus bestias, hay un derecho que yo nunca (entiéndase bien: NUNCA, JAMÁS, POR NINGUNA RAZÓN) le concedería a nadie: el derecho a cortarme el cogote frente al horror de mi padre.

Un espectador agradecido

Rescatando al soldado Ryan, La lista de Schindler, Pearl Harbor, Gandhi, Amadeus, Tiempos de Gloria, Titanic, Mi pie izquierdo, Apolo XIII, Una mente brillante, 300... Yo sólo quiero darle las gracias al CINE, aún con sus errores, aún con sus licencias, por permitirme viajar en el tiempo, por permitirme ser parte de esas interesantísimas historias, por ayudarme a entender (aunque sea un poco) a esos hombres y mujeres que han tenido la buena fortuna, a veces sin desearlo ni esperarlo, de que sus nombres perduraran en la historia.

Leónidas

Un guerrero en un cuartel es un guerrero a medias. Un guerrero es un guerrero cuando sale al campo de batalla.

El muerto

Yo he estado en una batalla gigante y extraña
que oscurecía con duras flechas de medos
esa blanca y rosada curva que el tiempo
manchaba con sangre mis últimos cielos.

kifkif

¡Oh, my God!

Los 300

Los espartanos, por carácter, por cultura, porque así nos criaron nuestros maestros y no encontramos ni buscamos razones válidas para renegar de ello, nunca somos prudentes, jamás retrocedemos, y por ello somos capaces de enfrentarnos a lo imposible... y aunque casi siempre lo logramos, generación tras generación, hoy sabemos con una certeza que duele (y nos llena de nostalgia y deseos de vivir aunque más no sea un dia más), que esta tarde, antes de que el sol se pierda tras el horizonte, sembraremos con nuestra carne, con nuestra sangre, con nuestros huesos, todos nosotros, hermanos de sangre y amigos del corazón, este Paso de las Termópilas que ya estamos extrañando, que ya estamos llorando, este campo de batalla tan duro, tan noble, tan sangriento, en el que hemos dejado todo lo que teníamos y así seguiremos, hasta el último aliento.

C.A.A.

Leónidas

Hasta ahora, hasta estos momentos tan tristes para el corazón de un hombre, tan dolorosos para el espíritu de un guerrero apasionado, sobre todo para aquel que sabe que no va a rendirse, sin importar lo que pase, en que nos vemos rodeados de persas, de medos, de inmortales dispuestos a abrirnos las carnes, a cortarnos los huesos, a borrarnos de la Tierra de una vez y para siempre, gracias a la fenomenal canallada de Efialtes, ese tremendo hijo de puta, hasta ahora, decía, nunca una noche había vencido al amanecer.

C.A.A.

Mate Cocido

Si pudiera vivir unos cien años más, si los dioses me concedieran ese deseo tan querido, ese sueño que juega con lo imposible, podría disfrutar de los milagros de la NANOTECNOLOGÍA. Entonces podría ser parte de la película de Zack Snyder (y de tantas otras). Podría ser Leónidas, el rey que murió luchando en el Paso de las Termópilas, o cualquiera de sus guerreros. Podría saber qué se siente ser uno entre 300. Qué se siente salir al campo de batalla para enfrentarse con una avalancha de guerreros furibundos. Qué se siente cortar brazos, piernas y cabezas de enemigos, perforar tripas con los filos de mi espada. Qué se siente ser tracionado y perderlo todo. Qué se siente morir quemado, junto a tus amigos más queridos, por los fuegos de las flechas de los medos.


Posdata: Lean «La era de las máquinas espirituales», de Ray Kurzweil, y maravíllense con las maravillas que vendrán.

Jerjes

Avanzar a sangre y espada sin que nadie te detenga. Ésta es mi definición del éxito.

(Biblioteca de los Antiguos. Tercer piso. Sala Rey Jerjes. Hacia el 480 antes de Cristo.)

Leónidas

Cortar cabezas (brazos, piernas, costillas o riñones) lo mejor que puedas en este instante de batalla, le dará una gran confianza y una enorme ventaja (te aseguro que así será) a ese Guerrero, a ese Carnicero que tienes dentro afilando sus cuchillas, para que prosiga con la carnicería el siguiente instante de batalla.

(Biblioteca de los Antiguos. Sala Rey Leónidas. Hacia el 480 antes de Cristo.)


C.A.A.

Efialtes

Las oportunidades son puertas que, a veces, deberás abrir sin tener la más remota idea de cuáles serán las consecuencias.

Leónidas

Es imposible resignarse a ser derrotado cuando tus maestros, que sabían muy bien lo que hacían, te han educado desde pequeño con un irresistible impulso de triunfar.

Y es imposible no soltar las lágrimas, por más duro que seas, cuando ves a tus hombres, a todos ellos, atravesados de flechas, ya fríos y yertos, o muriéndose de dolores y tristezas en las enormes soledades del campo de batalla.

Efialtes

Una pizca de picardía (llámalo traición, si quieres, no me importa y vete al carajo, roñozo de mierda, si te pongo una mano encima no va a haber diferencia entre ti y un montón de caca de perro, ¿me estás entendiendo?, ¡la grandísima madre que te parió!) es la sal de la vida.

Leónidas

El dolor, la decepción, se demuestran más mirando directo a los ojos del traidor (que invariablemente los terminará bajando, superado por la vergüenza de su infame proceder) que con palabras duras y ademanes furiosos.

(Biblioteca de los Antiguos. Tomado de una charla entre Leónidas y Hades, un domingo de febrero o marzo en ultratumba. Sin fecha precisa.)


C.A.A.

Anónimo

Soy hombre, espartano. Si el hijo de Leónidas es el padre de mi hijo, ¿qué soy yo de Leónidas?

a) Su abuelo e) Yo soy Leónidas f) Su tatarabuelo
b) Su nieto f) Su tío g) Su yerno
c) Su padre g) Su cuñado h) Su primo segundo
d) Su hijo h) Su bisabuelo i) Su primo segundo

¡Jujujájujaju!

Una de estas palabras no pertenece al grupo. Subráyela.

a) Leónidas
b) Jerjes
c) Efialtes
d) Los 300
e) Sergi
f) Zack Snyder
g) Frank Miller


Corrección: donde dice: h) Su primo segundo (en el desafío anterior), debe decir: h) Su primo hermano

Sergi

No sé si tomármelo como un cumplido. Creo que sé la respuesta correcta... Tiene premio?

¡Jujujájujaju!

Amigo Sergi: Me alegra mucho que no te molestara la pequeña broma. Tu inclusión en el grupo tiene que ver con la puntuación que le diste a la película. Si la hubieras calificado con un 9 o un 10, colocarte en el grupo no hubiera tenido sentido. Hubiera sido más apropiado poner a shangai ama el peplum (quienquiera que sea.)

Leónidas

La Muerte (ya lo verás) no es más que una pequeña puerta que separa tu vida en la Tierra de la Eternidad.

(Biblioteca de los Antiguos. Sala Rey Leónidas. Al fondo a la derecha, al lado del escudo y la lanza que el rey utilizara en la Batalla de las Termópilas. Sin fecha precisa.)

Soldado espartano desconocido

En el campo de batalla, como en la vida, uno es tan bueno como se decide a serlo.

Jerjes

La guerra no tiene fronteras.

Jota Jota

El Imperio Persa, en los tiempos de las batallas de Maratón (490 antes de Cristo) y Termópilas (480 antes de Cristo) era enorme, aun para patrones modernos, pues medía 4000 kilómetros de Este a Oeste. Se extendía por montañas y desiertos, en una época en que el único medio para viajar por tierra era a caballo o en camello.

(Tomado de «Los griegos», de Isaac Asimov. Historia universal Asimov.)

Papá Efialtes

La traición, hijo mío, sólo se deja alcanzar (y acariciar, y manosear) por quienes la persiguen con ahínco.

Paco (desde el abismo)

¡Hola Leónidas! Me pareció muy interesante tu poética descripción de la muerte, y tu optimismo en relación con el Más Allá (Sospecho que dijiste esas palabras, ¡oh rey de Esparta!, mucho antes de tu agonía en las Termópilas). Por desgracia, la muerte no es para mí (un perfecto desconocido) otra cosa que esa realidad insoportablemente triste que algún día, te lo aseguro, será superada y borrada de la faz de la tierra (echada a patadas) por los incontenibles avances de la Ciencia.

Paco (desde el abismo)

Dije por desgracia, Leónidas, porque ese glorioso instante de victoria, en que la Ciencia pondrá de rodillas a la Muerte y le cortará el cogote con su propia guadaña y arrojará su cabeza a la basura, está muy lejos para mí.

Efialtes

Estoy de acuerdo con que la vergüenza, la pena, el remordimiento, son los primeros pasos que nos ayudarán a cambiar de conducta, a mejorarnos como personas, a ser perdonados por aquellos que hemos ofendido, que hemos herido, que hemos perjudicado de alguna manera o de muchas maneras... ¡siempre que no sea demasiado tarde!

(Biblioteca de los Antiguos. Sala Efialtes. Cerrada al público por reparaciones hasta el próximo 28 de septiembre.)

beat on the beach 2007

q pedo!

de q se trata esta pag? xD

yo solO vi y leO
sus comentariOS!xD
bueno ni todos porq me da hueva
solo los ultimos
alguno q me queira desir de q se trata esta pag ps
sale se cuidan
babaii..

¡Gracias por visitarnos!

¡Gracias por visitarnos: beat on the beach 2007!

Traducción parcial (Entiéndase bien: Hay palabras que aún no han sido descifradas por nuestros traductores, y probablemente nunca lo serán. Por ahí veo a uno, el de ojos negros y cabellos grises, que se está rascando la nuca, en una clara señal de cansancio y desconcierto. Tres se dieron por vencidos, alrededor de las cinco de la mañana, y presentaron sus renuncias indeclinables. Uno (cuyo nombre no me está permitido revelar, ni siquiera a Sergi) se arrojó por la ventana del quinto piso hace diez minutos y cayó de cabeza sobre el pavimento, a cuatro o cinco metros de una escultura en la que el rey Leónidas, escudo en mano, está alentando a los 300. Hubo un sonoro estallido de sesos.):

___________________________________________________

¡Qué asco! ¡PPPPUUUUAAAAAJJJJJJ!

¿De qué se trata está página? ¡Por Dios!

¡Yo sólo vi el sitio, me metí por pura curiosidad (o más bien por pura estupidez), y leí los comentarios! ¡Por Dios!
Bueno, no todos los comentarios, porque soy muy perezoso (desde que era así de chiquito, ¡juá juá! ¡Burp!)
Sólo los últimos cuatro o cinco (mientras me tapaba la boca con la mano derecha o con la mano izquierda, no me acuerdo bien con cual de las manos me la estaba tapando, para no vomitar sobre el monitor o sobre el teclado o sobre la impresora, el guiso de lentejas de agua, pimientos colorados y salchichas con queso parmesano que almorcé, hoy al mediodía, en lo de mi suegra, la Pancha. Es buena la Pancha, nos llevamos bien, dicho sea de paso, aunque no tenga nada que ver con lo anterior. ¡Juá juá! ¡Burp!)
¿Hay alguien por ahí, me permito preguntar y por favor no se enojen por el atrevimiento de este desconocido, que esté dispuesto a decirme, letra sobre letra, de qué se trata esta página de mierda?

¡Adiós!

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Sí, adiós, buen amigo, adiós. ¡Qué los dioses te acompañen!

Posdata: ¡Olvidaste darnos la dirección de tu blog!

El Señor de la esquina

No hay que ser groseros con el muchacho. Después de todo tuvo la gentileza de visitarnos. Además es sincero, dice lo que piensa, sin vueltas.

Esta página, beat on the beach 2007, es para arrojarles cascotes (los más grandes que encuentres) al SUPEREGO de los críticos.

Un verdadero holgazán

¡Estoy de acuerdo con el Señor de la esquina! ¡Los más grandes que encuentres, los más grandes!

Juan Carlos

POR FAVOR: NO a todos los críticos. Sólo a los holgazanes. Y a leer historia, ¡que no muerde!

Manuel (desde el jardín)

Este blog, beat on the beach 2007, es para los que estamos total, absoluta y perdidamente enamorados de Lena Headey.

Roberto

¡Tonterías! Esta página es para los que odiamos a Efialtes, ese caquita de mosca que traicionó a los 300.

Ya me voy

¡Bien dicho!

Carlos Roberto

Amigo beat on the beach 2007, Manuel (desde el jardín) y yo, te invitamos a no perder un segundo más preguntándote para que sirve esta página olvidada de Dios, y a unirte ya mismo al Club de ADMIRADORES-ADORADORES de Lena Headey. Esperamos tu respuesta.

C.A.A.

Este blog, ya lo dijo Sergi Sánchez, es para cerebros que quieren desarrollar su capacidad muscular.

Sergi

Sigo sorprendiéndome del debate que ha provocado 300. Veo que hay algo en ella que, verdaderamente, apela a la ira y al gregarismo del espectador de un modo bastante intenso y muy curioso. En cuanto a lo del SUPEREGO de los críticos, podéis arrojarle todos los cascotes; en lo que a mí respecta, lo dejé en la playa, y allí está, tomando el sol entre guiris, a punto de solfa para entrar en guerra contra los persas...

Artajerjes I

Este blog, queridos idiotas, es para hablar de mi papi. Todos los demás comentarios son puras gansadas.

Viudo e hijos del Peloponeso

¿Así que este blog es para cerebros que quieren desarrollar su capacidad muscular? Entonces, C.A.A., ¿qué caranchos estás haciendo acá? ¿Mmm?

(Viudo e hijos de la guerra del Peloponeso.)

Leónidas

Yo creía que esta página era para hablar de mí... y de los 300, y de la batalla de las Termópilas, y del palizón que le dimos a Jerjes. ¿Será que ya nos están olvidando? Vaya uno a saber.

El Cordobés

Esta página es (o más bien era) para criticar «300», la película de Zack Snyder. Por desgracia, ya lo ven, ha sido parasitada por un montón de bobos. Una manga de salames que no tienen otra cosa que hacer y que han venido a parar aquí, traídos por los vientos de la casualidad, y han echado con fuerza sus raíces de parásito, que se enriedan por todas partes y molestan todo el tiempo, y se la pasan despachando una tontería detrás de otra.

Darío II

Mi viejo tiene razón. El abuelo Jerjes es el indiscutible rey de esta página. En cuanto a las tonterías de Leónidas: «El palizón que le dimos a Jerjes», me causa mucha gracia. ¿Acaso te olvidaste, rey Leónidas, que cuando terminó la batalla de las Termópilas, mi abuelo ordenó que te cortaran la cabeza y la clavaran en una estaca? ¿Porqué no aparece ese detallito en la película de Zack? ¿Ah? Me parece que son varios los que están perdiendo la memoria (o tal vez sólo se están haciendo los distraídos.)

Perro Viejo

¿De dónde salió El Cordobés? ¿Debajo de qué piedra estaba escondido este ridículo personaje? ¿Cómo se atreve a insultarnos de esa manera? ¿Porqué dejan entrar en esta página a cualquier idiota?¿Dónde está Sergi? ¿Qué diablos está pasando aquí?

Nacho Piedrabuena

La originalidad de «300» está en la belleza de sus imágenes. «300» es una película realmente hermosa, la más bella que he visto. No recuerdo ninguna otra que esté a su altura en ese sentido. Hay, en la historia de la cinematografía, infinidad de imágenes bellas, ¿quién puede negarlo? Se encuentran en «Metrópolis», «2001: Odisea en el espacio», «Hermano sol, hermana luna», «Apocalipsis now», «Brazil», «Alien, el octavo pasajero», en las películas de Ford, de Kurosawa, de Fellini, etc. Pero no recuerdo ninguna otra película que sea tan bella en imágenes desde el principio hasta el fin.

Sergi

El Cordobés:

Hay que tener respeto por todos los comentarios y opiniones de tus compañeros. Es la única norma que no hay que quebrantar.

Perro Viejo

¡Bravo! ¡Bravo! ¡Así se habla! ¡Ah... y que viva 300!

Ciro el Joven

¿Así que el bisabuelo Jerjes le cortó el cogote a Leónidas? ¡¡¡Qué hi¡JÓJÓJÓ! de puta!!!

Artajerjes II

¿Reina Carrozona del Orgullo Gay? ¡Qué barbaridad! ¡El bisabuelo era bien machito, carajo!

El hijo de la Carlota

Quienes aseguran que Zack Snyder no ha tenido otra cosa con «300» que «Suerte de principiante», y nos invitan a dejar lo que estemos haciendo y a recordar con mucha atención las vicisitudes de «El Ciudadano», de Orson Welles, su éxito de público y de crítica y su conversión en la película más grande de la historia (ya veremos si Sergi Sánchez coincide o no con esto), y lo que aconteció después con una carrera que prometía una larga serie de milagros que, por desgracia, nunca llegaron a plasmarse (no niego que, de todos modos, vieron la luz en las décadas siguientes algunas muy buenas películas de Orson), se olvidan de lo mucho que han cambiado los tiempos. Se olvidan, por poner sólo un ejemplo, que en época de Welles no existían las increíbles recaudaciones que los grandes éxitos conllevan en estos días (y el TREMENDO PODER que trae aparejado para sus mentores, incluyendo a los directores). Se olvidan, también, de las extraordinarias posibilidades que la tecnología de los efectos especiales han puesto en manos de los creadores del siglo XXI. Hoy, como nunca antes y ¡bendito sea el cine!, podemos decir que si algo puede ser escrito sobre el papel o el monitor, sin dudas también podrá ser filmado con elegancia y lujo de detalles. En la creación de películas, me parece que está bastante claro, ya no hay más límites que la imaginación de los escritores, de los directores y de los diseñadores de producción. Estamos, aunque muchos arrugen la frente y se resistan a aceptarlo (y otros ni siquiera se han dado cuenta, porque no son capaces de distinguir lo mediocre de lo excelente), en una «Época de Oro» de la cinematografía. Los cineastas se han puesto de pie y ya caminan por sí solos hacia el Cielo y más allá. Podemos ser partícipes, con un pavoroso realismo que nos hiela el espinazo, de la invasión de la costa de Normandía y del comienzo del derrumbe del frente occidental alemán. Podemos sentir en los huesos los bombardeos, el hundimiento de barcos, los heridos de bala, el dolor de los quemados y el terror pánico que siguió al ataque japonés en Pearl Harbor. Y podemos maravillarnos, dos mil quinietos años después de que los hechos pasaran a la historia, del enfrentamiento entre persas y espartanos en el Paso de las Termópilas (que podría haber dado vuelta, como si de una tortilla se tratase, la futura historia de Occidente). Tal vez algunos estén ansiosos (y se restrieguen las manos mientras sonríen) esperando que Zack Snyder, como Welles (y, en otro ámbito, como Margaret Mitchell con su novela «Lo que el viento se llevó»), vaya de aquí en más «Rodando cuesta abajo» (o «Cuesta abajo en su rodada»). Bueno, habrá que esperar y ver qué es lo que pasa en los años que vendrán. Yo espero, con toda sinceridad, que no sea así. Espero que, siendo un cineasta joven, vuelva a ofrecernos, proximamente, otras dos horas de puro entretenimiento, de emociones intensas, de asombro extremo. Porque es eso lo que más deseo cuando, armado con mis maníes con chocolate y mis palomitas de maíz, me acomodo en una butaca de cine y espero con ansiedad que comience la película, para evadirme (con todo mi ser) de este mundo loco en el que, por obra y gracia de la diosa casualidad, he venido a caer hace ya unas cuantas decenas de años.

Curioso

¿El «Hijo de la Carlota» ó «El Hijo de la Pavota»?

Cuqui Mastrángelo

No hay peor crítico de una película como «300» (en la que abundan los efectos especiales) que un estudiante de primer año de efectos especiales. Un pobre diablo que no ha hecho nada en su puta vida, pero que da por sentado que ya lo sabe todo y que, por lo tanto, tiene una especie de derecho divino que lo habilita a tirarles mierdas malolientes a los grandes, a los gigantes, a aquellos que ya están donde él sólo sueña con estar, a aquellos de los que debería aprender, si sus padres y maestros le hubieran enseñado un poco de modestia.

El Observador (Junior)

En una calle que no daré a conocer por mucho que me insistan, cuya existencia me fue revelada por mi querida amiga María Luisa Raimondo el sábado pasado, a las dos o tres de la tarde, después de ver «300» por décima vez en su televisor de cincuenta pulgadas, descubrí la casucha que a partir de ahora (protegido por las oscuridades de la noche) voy a vigilar con esa atención especial que tanto predicó mi padre, que en paz descanse. Las blancas redes de telaraña y la mugre amarillenta que chorrea de las paredes de ladrillo, sugieren que su único ocupante prefiere no revelar su existencia, no dejarse ver por los vecinos, como acostumbran los fantasmas o los gatos negros en la noche. De «El Cordobés», este personaje ordinario que se ha colado en nuestro blog sin que nadie lo invite, y se ha dado el lujo de injuriarnos con palabras duras, nada he podido averiguar, salvo que es una especie de difamador profesional al servicio de oscuros intereses internacionales, que predicó un profundo odio al mundo en las costas de un país grande que, por ahora, no voy a mencionar. Ignoro sus horarios de entrada y salida de la casa que ya he mencionado. Lo vigilaré (con extremo celo) en las próximas semanas, sin moverme de mi guarida, sin estirar un músculo, sin permitirme otro alimento que unos mendrugos de pan casero y el agua de una canilla oxidada que gotea a dos metros de mi escodrijo. Pronto revelaré al mundo, lo prometo por la memoria de mi padre (y por la memoria del rey Leónidas y los «300»), la verdadera identidad de este gusano mugroso que tanto daño nos ha hecho en estos días.

Perro Viejo

¡Bendito seas!

Jota Jota

Zack Snyder ha sabido representar con elegancia la fuerza, el coraje, el orgullo de Ciudad-Estado que caracterizó a esos espartanos (de los siglos V y IV antes de Cristo) que no estuvieron dispuestos a agachar la cabeza ni aún cuando todas las otras ciudades-estado griegas se estaban rindiendo, una tras otra, ante Filipo II (rey de Macedonia) primero, y luego ante su hijo, Alejandro Magno. Tanto el uno como el otro, el padre y el hijo, estaban en condiciones de arrasar a la rebelde Esparta, de borrarla del mapa y de la historia, si así lo hubieran deseado. Pero parece que ambos sintieron (en palabras de Isaac Asimov) una asombrada admiración por el orgullo de los espartanos, que estaban dispuestos a morir por su tierra. Por esos mismos espartanos que encontraron su lugar en la historia, y más tarde en el cine, luchando en el paso de las Termópilas, frente a los persas.

Oscar Mauro Cantalejos

Sí, los espartanos tenían un no sé qué que qué se yo. Tanto Epaminondas, como Filipo II, como Alejandro Magno, como Antípatro, como Demetrio, podrían haberles dado una buena paliza, de ésas que duelen tanto que nunca pueden olvidarse, por resistirse a darse por vencidos cuando no estaban en condiciones de darse ese lujito. Podrían haber esclavizado a los espartanos mientras convertían en cenizas su Ciudad-Estado, pero no lo hicieron. Por una u otra razón, incluyendo el respeto a sus hazañas, una de las cuales ha perdurado en el tiempo hasta hacer eclosión en la película de Zack, los dejaron tranquilos mientras hacían lo que les venía en gana con el resto de Grecia.

El Quebrantarocas

La Historia, como ya sabemos, la escriben los que ganan, y la escriben a su gusto, a su manera, tal como la vieron, se la contaron o la sintieron. Por eso, creo yo, más que molestarnos por las licencias que Zack Snyder se tomó (y que son aceptables en una película, no en un documental), deberíamos preguntarnos qué licencias se tomó Heródoto cuando se sentó a poner en palabras las alegrías y las tristezas de la batalla de las Termópilas.

Mario Alberto

Me emocionó el homenaje que Zack Snyder le hace a Sam Peckinpah (acaso sin saberlo) en un preciso instante de batalla. Cuando vi a los espartanos despachando persas, como si no fueran otra cosa que toscos muñecos articulados por la soberbia de Jerjes, moviéndose como dioses o fantasmas en una lenta y colorida oda al horror y a la belleza, a la vida y a la muerte de los villanos y los héroes, desfilaron por mi mente, en rápida sucesión, momentos igualmente sublimes engendrados en la mente de Sam y paridos en «La fuga», «Los perros de paja», «La pandilla salvaje», «Traigan la cabeza de Alfredo García», «La cruz de hierro...»

Marcelo Parrado

Para mí es muy evidente que en el rinoceronte, en su voluminoso gigantismo, en su ataque miope y descontrolado, en ese terminar lastimando más a los suyos que al enemigo, en su muerte rápida en el campo de batalla (atravesado con certera puntería por una lanza espartana), en ese quedar postrado tragando polvo con su último aliento a los pies del enemigo, como admitiendo con humillante resignación y tristeza infinita la clara superioridad de la técnica de guerra y el valor sin límites de los 300, hay una brillante metáfora de la impotencia, de la torpeza, de la insoportable confusión que debe haber atormentado a Jerjes, a los medos, a los inmortales, a ese monstruoso ejército que parecía que iba a ganar con escalofriante facilidad todas las batallas, todas las guerras, barriendo sin misericordia como una multitud enloquecida de hormigas coloradas a los acobardados soldados enemigos, y que, sin embargo, descubrió con asombro, con vergüenza, con horror, al ver cómo eran ellos mismos los pasados a cuchillo, muertos y enterrados en el paso de las Termópilas, la verdadera naturaleza de su ser.

Leónidas

Guerrear a lo seguro no es guerrear.

(Biblioteca de los Antiguos. Sala Rey Leónidas. Hacia el 480 antes de Cristo.)

Leónidas

Tener tristeza ante lo inevitable es una cosa. Olvidarte de ella y enfrentarte al destino con tu frente y tu espada bien altas es otra cosa.

(Biblioteca de los Antiguos. Sala Rey Leónidas. Al fondo a la izquierda. Hacia el 480 antes de Cristo.)

Inocencio Ledesma

No hay mayor alegría que una buena película.

El viejo Vizcacha

Que critiquemos a una película (sobre todo cuando nos indigesta y lanzamos gases y mierdas a los cuatro vientos) dice menos de la película que de nosotros mismos.

Guerrero Rabán

La belleza de una película viene al mundo, se despierta, bosteza y mueve sus bracitos, como pidiendo que la levanten y la abracen y le den un poco de cariño, en el corazón de quien la contempla.

Justo Buenaventura (Para Jerjes)

El hombre que no participa, que sólo observa desde lejos, o desde lo alto, no es hombre del todo. El hombre es hombre cuando toma su lanza y su escudo y sale al campo de batalla.

El Pupo

No hay peor fracaso (para el amante de la cinematografía) que ser incapaz de disfrutar de una buena película.

Un fantasma

Mi rey, mi padre, mis amigos, mis hermanos, mis parientes, mis enemigos, yo mismo, todos estamos enterrados aquí, en el paso de las Termópilas, bajo gruesas capas de polvo, de sangre y de sudor de batalla. ¿Porqué, les pregunto, querría irme a otro lugar?

El canillita

Aunque no puedas disfrutar de una película como «300», aunque te interesen más las pelusas de tu ombligo que mil batallas registradas por la historia, al menos aprende a respetar los pensamientos y las emociones de los otros.

Un estudiante

En toda película que los cineastas llevan a la pantalla, y no me importa que sean grandes o pequeñas, están sus huellas, sus pensamientos, sus emociones, el modo particular en que ven y viven el mundo que (en buena o mala suerte) les ha tocado. El hecho de que no las veas, querido miope, no significa que no estén ahí.

El muerto que habla

Por el amor de su espada, un guerrero espartano (que no quiso darme su nombre) cortó mi cuerpo y mi alma hasta matarme.

Tito

Hay que ser originales, como Zack Snyder. Si somos iguales a todos los demás, si no hay nada nuevo en lo que filmamos, en lo que escribimos, en lo que editamos, ¿qué tan lejos vamos a llegar?

¡Grande Pá!

El secreto de una buena película, de un buen libro, de una buena crítica, no es otra cosa que un pacto honrado con el entusiasmo, con la disciplina, con la alegría que llevamos dentro.

Ángel Carrasco

La puerta de la dicha se abre siempre, para mí, hacia el tranquilo interior de una oscura sala de cine.

Heriberto Correa

Una crítica despiadada (de ésas que se ensañan con el director de cine, con los actores, con los guionistas, con los diseñadores de producción) siempre es consecuencia directa del aburrimiento extremo, del hastío por la vida, de la falta de pasión.

Soldado espartano desconocido

Un guerrero espartano siempre tiene sed de sangre, de sudor y de batalla.

(Biblioteca de los Antiguos. Hemeroteca. Placa donada por Mathías Seleuco, probable descendiente de un guerrero espartano que luchó en la batalla de las Termópilas.)

Necrológicas I

Perro Viejo, uno de los primeros colaboradores de este blog, ha muerto ayer por la tarde en las Termópilas, aullando gruesas maldiciones contra Jerjes y echando espumarajos verdes por la boca desdentada, mientras luchaba con un palo largo en la mano derecha (que según él era una espada espartana) con los fantasmas de los inmortales. Quienes lo conocieron de cerca, aseguran que en vida padeció de una quijotesca irrealidad, como muchos de sus colegas en esta página.

Que en paz descanse.

El Chivo

Yopo creopo quepe trescientospos vapa apa ganarpa elpe Oscarpa apa lapa mejorpo peliculapa elpe proximopo añopo.

Necrológicas II

El Señor de la esquina (hasta donde sabemos con por lo menos dos comentarios en esta página, en los que mostró sin vueltas su enorme desprecio por los críticos, a los que gustaba de arrojar «cascotes, cascotes y más cascotes»), admirador de «300» y de Zack Snyder, ha sido asesinado ayer (a la manera espartana) en un callejón sin salida, a las tres o cuatro de la mañana. Manos anónimas (ya han hecho su aparición especulaciones de lo más extravagantes: Se habla de la terrible venganza de un crítico, molesto por los comentarios hirientes de El Señor de la esquina a su profesión. Un hombre de sombrero grande y lentes oscuros, que se negó a identificarse (a pesar de las amenazas y los amagues de un periodista de voz ronca y brazos de leñador), pronunció en voz alta las iniciales S.S. «para que los duros de entendederas tengan una pista por donde empezar». Parece que El Señor de la esquina, que se había acercado a ese callejón no sabemos bien por qué, ya que jamás había frecuentado la zona, fue sorprendido por un hombre armado con una lanza de dos metros, que debe haber salido de las sombras (especulamos) como una fiera enfurecida. Antes de que El Señor de la esquina pudiera darse a la fuga o al menos dejar escapar un último grito de socorro, el desconocido (no olviden las iniciales S.S.) le atravesó el pecho con la lanza en el más completo de los silencios. Ningún vecino oyó nada. Ningún grito de dolor despertó a las viejas del barrio. A las cinco de la mañana, cuando doña Rosa salió a pasear a su perro, Copito, alcanzó a ver a unos dos metros de ella y del perro que acabamos de mencionar, el cadáver de un hombre de unos cuarenta a cuarenta y cinco años, atravesado por una lanza de color verde y amarillo, doblado en dos sobre un espantoso charco de sangre.

Bubu

Además de ampliar la comprensión de la naturaleza de los antiguos griegos, en especial de los espartanos que vivieron en el siglo V antes de Cristo, «300» ha revelado datos sorprendentes sobre el potencial cinematográfico de nuestro tiempo. Podríamos resumir la importancia de la película de Zack Snyder en la siguiente frase: El CINE (así, con mayúsculas) de principios del siglo XXI, es mucho mejor de lo que algunos piensan. Al reconocer las extraordinarias posibilidades que nos brinda hoy en día el Séptimo Arte, respaldado por la increíble magia de los efectos especiales (que, definitivamente, ha llegado a su edad adulta), estamos dando un maravilloso primer paso hacia un nueva era en la manera de hacer cine.

Bubu

Los artistas novatos aprenden su arte imitando a los artistas consagrados. El aprendizaje a través de la imitación es fundamental para los actores, para los diseñadores de producción, para los directores de cine. Lo maravilloso es que pueden escoger conscientemente los mejores modelos para que los inspiren y los guíen, con su talento extraordinario, hacia la plena realización de su potencial creativo. ¿Cuántos miles de artistas, me pregunto, se habrán sentido motivados a superarse, a ponerse metas que juegan con lo imposible, después de deleitarse con la casi perfección de «300»? ¿Cuántos niños, cuántos adolescentes, habrán decidido su destino profesional, la tarea de su vida, mientras veían (con los ojos bien abiertos) cómo los persas y los espartanos se mataban unos a otros, con la gracia y la violencia de un magnífico espectáculo visual, en la batalla de las Termópilas?

Gastón Ludueña

Ver «300» en el cine es regresar de un modo casi mágico al siglo V antes de Cristo, cuando cortar la carne y partir los huesos del enemigo, en los sangrientos rigores de un campo de batalla, era una pasión que atraía a multitudes.

Jerjes

El olor de la sangre derramada, en mil campos de batalla, es el perfume de las guerras.

El Blog que se escribe solo

La mitología persa habla de un Blog, «300 + la Reina de los Drags», que se escribe solo (usando pseudónimos escogidos al azar de su enorme banco de memoria) agregando de tanto en tanto algunas líneas (no necesariamente coherentes o bien escritas) que forman párrafos cuyo tema gira, o pretende girar, en torno a «300», la película de Zack Snyder, y cuando este Blog llegue a 300 comentarios, se olvidará de Leónidas, de Jerjes y de sí mismo, desapareciendo para siempre en los grandes pozos negros de Internet.

Pan Casero

La verdadera importancia de «300» radica en la transformación de las creencias fundamentales de nuestro tiempo. Lo que Zack Snyder hizo fue desafiar los modos de ver y hacer cine mediante la aplicación del principio de la «Originalidad Total». Esto lo llevó a situar a sus personajes, como nunca antes se había hecho, a mitad de camino entre la fantasía y la realidad. «300» no está en el mundo que conocemos, tampoco en los que hasta ahora nos habían presentado el cine y la televisión. Está en su «propia realidad». Este simple hecho lo ha situado, de la noche a la mañana, a la vanguardia de una revolución visual que se ha puesto de pie y está oteando el horizonte en este preciso instante. Zack se dio cuenta de que si uno quiere desafiar la visión de una época, y tener éxito en el intento, primero debe cambiar su propia visión de las cosas.

PIZARRO

Seguro Pan casero que dijiste lo mismo al ver Matrix. Genios como Lubitsch, Wilder o Fellini si cambiaron la forma de hacer cine y de entender la realidad desde la óptica de sus films. Este Snyder sólo ha conseguido llenar de entretenimiento ( en lo del rigor como historiador que soy ni siquiera entro ) un par de horas perdidas ( algo que si se agradece ). "Poco de visionario y mucho talonario".

Pan Casero

¡Me encantaron «Ensayo de orquesta», «La Strada» y «Casanova»! Y me pareció interesantísimo el documental «Fellini: Soy un gran mentiroso». Sí, totalmente de acuerdo contigo, Pizarro, Fellini hizo un cine diferente, singular, muy personal. Fellini es mucho más que un cineasta. Es un artesano, un artista del Renacimiento, un visionario fenomenal, un soñador extraordinario, uno de esos directores que a la hora de hacer cine ponen «las tripas sobre la mesa».

Me gustó menos «La Dolce Vita». Seguramente porque para entenderla, para emocionarme con sus escenas, para comprenderlas a fondo, tendría que haberla visto en los cines, en el momento de su estreno, ser un hombre en esa época. Por desgracia, aún no había nacido.

Volviendo a «Ensayo de orquesta», es una joyita, una obra de arte. Los sentimientos de los músicos, el cariño por sus instrumentos, la pasión por su arte, ese universo tan especial en que se mueven, te llena de gozo, de belleza, de asombro y de ternura.

En cuanto a «300», me bastaron unos pocos segundos en la televisión para darme cuenta que era una gran película, que no debía perdérmela, porque era diferente a las demás, porque era arte en movimiento, porque sus escenas eran bellísimas, porque aquí teníamos (también) una nueva forma de hacer cine.

Pan Casero

Nunca pude ver Matrix I completo (es la única película de la serie que vi en la televisión). Me gustaron muchísimo los efectos especiales de Matrix II. El momento en que el protagonista principal se enfrenta a decenas de hombres, que son el mismo hombre, me pareció sencillamente fabuloso. Lo mismo cuando la chica se tira al vacío desde un edificio de muchos pisos, y se da vuelta mientras cae y le dispara al hombre que se arrojó detrás de ella. Matrix III me aburrió, no sé porqué, no me produjo ninguna emoción.

Creo que me gustó Matrix II porque fui, cuando niño, un ávido lector de comics de superhéroes: Batman, Superman, Linterna Verde, Flash... Luego, ya más grande, un lector de fantasía y ciencia ficción. Un lector de Isaac Asimov, Ray Bradbury, Arthur Clarke, Robert Heinlein, Richard Matheson...

«300», por su parte, está lleno de momentos especiales (nacidos en las mentes de los genios de los efectos especiales) que me hicieron pasar una maravillosa tarde en el cine.

Juan Polainas

Pizarro: No entiendo la frase: Este Snyder sólo ha conseguido llenar de entretenimiento (...) un par de horas perdidas (algo que sí se agradece).

Si la película te entretuvo, ¿porqué consideras que fueron un par de horas perdidas? ¿Entretenerse es perder el tiempo? Y si perdiste dos horas en el cine, ¿porqué el agradecimiento final? ¿Acaso vas por la vida agradeciendo que te hagan perder el tiempo con puros entretenimientos?

Creo que yo hubiera armado tu frase de esta manera:

Este Snyder se las ha ingeniado para llenar de entretenimiento (...) un par de horas que estuvieron a punto de perderse (algo que, por supuesto, le agradezco de todo corazón.)

Perro Duro

Pan Casero: ¡Tus comentarios no son más que un SUCIO MONTÓN DE ESTIÉRCOL!

PIZARRO

Creo Polainas que esa frase a la que aludes no es muy díficil de entender. Con ella me refiero a que la película no es sino puro entretenimiento, carne de palomitas y coca cola,... pero de ahí a ver en ella una obra maestra dista un gran trecho ( insalvable ). Sí es cierto que pase un rato agradable pero lo mismo que si hubiera sacado al perro a pasear o le hubiera dado de comer a las palomas del parque. Así que de agadecer de todo corazón nada de nada y menos a tipos como ese que piensan más en sus bolsillos que en sus guiones.

¡Así te contesto Pizarro!

He tratado de ser amable contigo, Pizarro, a pesar de tus burlas a «300», a Zack Snyder, a pesar de tus absurdas especulaciones sobre mi persona. He puesto mi mejor buena voluntad en ello, te aseguro que así fue. Pero ahora caigo en la cuenta de que no me entiendes o (supongo y me pongo furioso cuando lo pienso) no quieres entenderme. ¿Qué dices? ¿Que le dije a Sergi que no eres buena compañía, que haces trampa y que lo mejor sería expulsarte para siempre de este blog? Escuuucha..., deja de fingir, Pizarro. Amelita Wilder, la mejor amiga de mi hermana, vive contigo en la calle Fellini, a cien metros del Parque Lubitsch ¿ya lo olvidaste? Sé cuánto sabes, ¿o debo decir: «Haces como que sabes»?. ¿Que quién me nombró guardián de la profesión? Sííí, tienes razón, Pizarro, muchísima razón. Es porque mi padre fue crítico y su padre fue crítico y su padre también lo fue. Es una cuestión genética, ¿estás contento? ¡YO CRECÍ CON ESO! Sé lo que es ver una mala película y otra mala película y otra mala película, día tras día, sin ninguna posibilidad de descanso, solo y mi alma en la incómoda butaca de un cine de mala muerte, y volver a casa todas las noches a cenar un puchero frío en la soledad del comedor, porque es muy tarde y todos se fueron a dormir, hartos de esperar que Pan Casero entre por la puerta de calle de una buena vez. Sé lo que se requiere, Pizarro, ¡Y TÚ NO LO TIENES! ¿Que si no me agradas te lo diga? Pues: ¡¡¡NO ME AGRADAS!!! ¿Porqué no me agradas? ¡Porque te buuurlas de todo mi esfuerzo! ¡Esto no es un jueeego para mí! ¡Esto no es una diversión! ¡Esto es algo IMPORTANTE! ¡Yo puedo llegar a ser un GRAAAN CRÍTICO! Pero para serlo tengo que sacrificarme si quiero ser mejor. Sí, mejor que tú, Pizarro. Salvaré blogs (con mis conocimientos, con la elegancia de mi estilo, con la profundidad de mis comentarios) que de otro modo no serán salvados. Aunque podría ser un flojo, un verdadero holgazán, y limitarme a tomarte como ejemplo, Pizarro, y andar por ahí paseando al perro o dándole de comer a las palomas en el parque. Pero prefiero hacer lo correcto, lo que me conviene, porque cuantas más películas vea y más críticas escriba (escucha bien Pizarro y deja ya de incomodarme con tus ñoñeses) estaré más seguro de qué palabras usar en el momento justo. ¿Que soy un patán? ¿Dices que soy un patán? Tal vez lo sea, Pizarro, pero pregúntale a cualquiera si cuando les arrojen a la cara las bostas de una mala crítica y los sofoquen hasta enfermarlos con la hedentina de la putrefacción, querrán leer las opiniones de un patán o las de un profesor de historia metido a crítico ¡que sólo los haga reír! Cuando llegue ese momento, Pizarro, ellos querrán al patán, no a un guasón.

Pan Casero

PIZARRO

¿ Pero que dice este chalado ? Y encima creerá tras enviar su comentario que es un tipo ingenioso dotado de una pluma envidiable, que lo mismo sería capaz de ejercer de crítico en una pequeña publicación que escribir con acierto una novela de prosa kafkiana. No te engañes pequeño palurdo. Tu no eres sino un bohemio trasnochado agazapado detrás de un ordenador con sus cómics de superhéroes inundando la habitación y póster de gandalf colgados de las paredes. Y encima este fulano visionará una decena de películas en blanco y negro y se convencerá que sabe, que entiende de cine, que si este plano es excelente, que si los efectos especiales son apoteósicos, que si Tarantino tiene influencias de Kurosawa,..... Comprendo que no captes la esencia de la Dolce Vita y no por esa exusa anacrónica ( las expresiones artísticas y del espíritu humano trascienden más allá de la época en que fueron concebida ) sino por una falta total de sensibilidad y más grave aún, una falta de cultura cinematográfica. ¿ Qué se puede esperar de un tipo que dice que 300 es ,... como dijiste.... ah sí,... arte en movimiento ? Bonita y manida expresión. Te informo además que no tengo perro y que en los parques que visito no hay palomas ( sólo era un ejemplo futurible grandísimo ignorante ). Ahora, quitate la mano de la entrepierna ( supongo que eres un onanista compulsivo ), sirvete un vaso de agua y tómate esa la medicación: hoy te toca la de color azul.

Pan Casero

Pizarro:

En primer lugar te digo que no era mi intención molestarte. Así que lamento que te hayas molestado. Sólo pretendía escribir algo que fuera gracioso (no hace falta que lo digas: obviamente no lo fue). Me extraña mucho tu reacción, que te hayas ofendido, sobre todo tus insultos, tus vulgaridades. Pero no voy a devolverlos, ya que no ando por ahí insultando a la gente. (Como he visto que hacen algunos en otras páginas). (Guasón no es un insulto: es una persona que se burla de los otros.)

En segundo lugar, no entiendo cómo puedes tomarte en serio los comentarios de alguien que firma «Pan Casero».

En tercer lugar, si te hubieras molestado en leer un poco más los comentarios de este blog, te habrías dado cuenta enseguida que esta página no es más que una GRANDÍSIMA BROMA.

En cuarto lugar, si hubieras visto «Patch Adams», habrías reconocido de inmediato el diálogo entre Robin Williams y Philip Seymour Hoffman y, tal vez, te hubieras reído un poco. (Sólo le cambié algunas palabras, eso es todo.) Philip Seymour Hoffman concluye diciendo: Cuando llegue ese momento, ellos querrán al patán, no a un loco.

Pizarro: Me voy a tomar el atrevimiento (aunque me gane algunos agravios más de tu parte) de recomendarte que veas «Patch Adams». Es una excelente película. Una película que nos invita a recuperar el humor, a no tomarnos tan en serio, a enojarnos menos, a interesarnos más en los otros, a disfrutar lo mejor que podamos de estos «cuatro días locos que vamos a vivir». Hay un personaje, el decano de la facultad de medicina, que creo que te va a resultar particularmente interesante.

Posdata: No soy crítico ni pretendo serlo. Sólo soy un agradecido espectador de cine. Mis comentarios (por lo menos en este blog) no son más que simples juegos de palabras.

Posdata II: He visto, Pizarro, que has escrito en por lo menos dos blogs: «300+la Reina de los Drags» y «Mis momentos favoritos». ¿Has encontrado algún comentario interesante en estos dos blogs? ¿O es que todos los que escribimos aquí te parecemos idiotas? Te invito a mencionar uno o varios comentarios (de estos dos blogs) que, según tu opinión, vale la pena leerlos. Luego yo los leeré, atentamente, y te daré mi opinión.

PIZARRO

Reflexionando con calma me doy cuenta que es cierto que mi enfado tenía poca razón de ser. Ello se debe sobre todo a que este es en realidad el primer foro en el que escribo y quizás no haya sabido entender el doble sentido que se aplica en un ámbito como este. Creo no obstante que lo único que he hecho es dar mi opinión sobre una película para mi gusto sólo decente como es 300. Tampoco ha sido mi intención molestar a nadie. De hecho me considero un tipo educado tanto hablando como escribiendo. En cualquier caso mi pretensión era aportar mi visión sobre esta o aquella película de modo libre pero compruebo a mi pesar que en la red esto a menudo no es posible. Sobre ese diálogo extraído de una película, lo entiendo como un recurso fácil y manipulador ,... y claro que no he visto ese film ( mis preferencias van en otra dirección ). Antes incluso opto por indagar en la vida del personaje real ( lo mismo me ocurre con la maniquea Mar Adentro ). Por otra parte sí he encontrado comentarios ingeniosos y muy válidos en estos dos blogs ( no recuerdo haber tildado de idiotas a todos los escribientes ).

Pan Casero

Amigo Pizarro: Me has alegrado el día. Esperaba encontrar otra andanada furiosa de adjetivos que describieran (con lujo de detalles) las espantosas miserias de mi vida. En lugar de ello has contestado con elegancia y corrección, admitiendo que todo fue un enorme malentendido que te sacó de tus casillas. Gracias por reconocerlo.

Dices que sí has encontrado comentarios ingeniosos y muy válidos en «300+la Reina de los Drags» y en «Mis momentos favoritos». Entre los dos suman casi 300 comentarios. Insisto: Podrías elegir unos cuántos para que yo los lea. Creo que eso diría algo (aunque sea un poco) sobre tus gustos a la hora de leer en un blog. Para que pueda identificarlos con facilidad, podrias poner además del nombre del que escribe, la primera frase o una parte de la primera frase.

Posdata: «Patch Adams» está inspirada en un personaje real.

Necrológicas III

Un verdadero holgazán, otro de los primeros colaboradores de este blog, que adjuntó a su brevísimo comentario (en el que calificaba con un 10 a «300») un parráfo de «Kubrick», de Michael Herr, en el que el autor deja mal parados a los críticos, y más tarde estuvo de acuerdo con el Señor de la esquina, que en paz descanse, en arrojarles «cascotes y más cascotes a los críticos», murió hoy al mediodía, atropellado por un automóvil de color verde y amarillo, muy viejo y muy sucio, que hasta ahora la policía no ha podido localizar. Se solicita a quiénes hallan sido testigos del asesinato, dejar sus testimonios en este blog.

Alejandro

Sin ánimo de ofender a nadie (mucho a menos a los creadores de «300», esa película que tanto me gustó), a mí me parece que este Blog no da para más, ya ha dado todo lo que tenía que dar.

Emiliano (de Monte Hermoso)

Sólo las piedras viven para siempre. Este Blog («300 + la Reina de los Drags») ha sido creado para vivir su tiempo y sus colaboradores escribirán en él mientras el Hombre de lo Alto (Sergi) se los permita. Este Blog respeta (o tolera) todas las opiniones que le llegan. Está muy claro que acepta (a veces a regañadientes) todo lo que los escritores tengan para decir. Al final de sus días, si tiene suerte, se habrán dicho a través de sus espacios unas cuantas verdades, y llegará entonces con la tranquilidad del deber cumplido a su hora más penosa: la hora de la muerte.

El nono

Yo siento (en mi carne, en mis huesos) que todos nos estamos muriendo.

PIZARRO

Pan Casero, amigo, de este blog y enlazando con los últimos comentarios no voy a decir nada más si bien me han gustado algunas reflexiones de índole histórica que en el mismo han quedado recogida. Sobre los momentos favoritos me llaman la atención entre otros los de Pepe, R, Galxy o el Último Safari.

Posdata: ya sabía que Patch Adams era un personaje real. A lo que iba es que en mi opinión los últimos biopic que se hacen en cine son bastante insípidos y desvirtuadores ( y vuelvo a insistir en que no he P. Adams ). Creo que posiblemente habría que remontarse hasta el BIRD de Clint Eastwood.

Sergi

El mejor de los biopics de los últimos años es I'm Not There, de Todd Haynes. Confiad en mí.

El Hombre de lo Alto es, por naturaleza, tolerante. Por eso creo que es importante tener respeto por la opinión de los demás, siempre que esta sea respetuosa con la opinión de los demás.

«300 + la Reina de los Drags»

Nuestro Blog (como nos gustaba llamarlo) no era más que una pequeña comunidad de escritores aficionados, excéntricos (algunos se escondían detrás de seudónimos tan ridículos como Mate Cocido, El muerto que habla, Taipegao, El Chivo y El Colifato. Unos pocos fueron asesinados, de la manera más brutal, por manos anónimas que se las ingeniaron, hasta el fin de sus días, para escapar de la condena de la justicia.) Tuvo una vida prolongada (apenas unos pocos meses, que eran muchos si se consideraba la brevísima existencia de otros blogs). Creíamos en el Hombre de lo Alto (Sergi Sánchez), y al escribir confiábamos en las visiones del Oráculo de Delfos, nuestro oráculo favorito. El Oráculo de Delfos era de vital importancia para Nuestro Blog, pues la comunidad vivía rodeada de enemigos (otros blogs, de la más diversa índole, que se esforzaban en estar en lo alto de la lista y empujaban a Nuestro Blog (con todas sus fuerzas) hacia el oscuro abismo que aguardaba en las últimas posiciones), y sin las visiones del Oráculo, hay que decirlo con todas las letras, hubiera desaparecido desde mucho tiempo atrás.

(Biblioteca de los Antiguos. Sala «300 + la Reina de los Drags». Hacia el 2100 después de Cristo.)

Respondiendo a Pizarro I

Amigo Pizarro:

Sobre los comentarios de Pepe:

Sí, coincido con Pepe, la primera aparición de Dennis Hooper en «Terciopelo Azul» es uno de esos momentos que no se olvidan. En tu primer comentario, Pizarro, te referiste a Fellini como un genio, como uno de esos directores que cambian la manera de hacer cine. Pues el cine de David Lynch, como el de Federico Fellini, es tan diferente, tan personal, tan singular, tan de sí mismo, que yo (que soy un simple espectador) lo veo como otro de esos directores que cambian la manera de hacer cine.

Posdata: Tampoco me olvido de la actuación de Dennis Hooper en «Apocalipsis now». Un trabajo inolvidable. Sencillamente perfecto. Absolutamente creíble. ¡Que equipo! Marlon Brando, Martin Sheen, Robert Duvall, Dennis Hooper, Francis Ford Coppola. (Me pareció muy interesante el libro de Eleanor Coppola, «Notas a Apocalipsis Now. Diario de una Filmación».)

Posdata II: Por desgracia, no he tenido el gusto de ver «Hasta que llegó su hora». (Me hizo muy feliz que premiaran, en la última entrega de Óscares, a Ennio Morricone. «El Oboe de Gabriel» (por citar sólo un ejemplo) es, para mí, una bellísima obra de arte.)

Pan Casero

Respondiendo a Pizarro II

Amigo Pizarro:

Vi «Bird», la película de Clint Eastwood, hace muchos años, en la televisión. Buenísima. Me encantaría verla de nuevo. Muy merecido el premio que le dieron a Forest Whitaker, como mejor actor, en el Festival de Cannes. Y muy merecido, también, el Oscar que se llevó la película en 1988. (Y, siguiendo con la obra de Clint, el final de «La chica del millón de dólares» todavía me duele, me entristece mucho, cuando algo hace que lo recuerde.)

Posdata: Me gustó también «El perseguidor», la novela corta de Julio Cortázar. Cortázar, como Eastwood, era un amante del jazz. ¡Qué bueno que ambos le rindieran, cada uno a su manera, un homenaje a Charlie Parker. (Cortázar llama a su personaje Johnny Carter, que suena como Charlie Parker, y que es la mezcla de Johnny Hodges y Benny Carter.)

Pan Casero

Respondiendo a Pizarro III

Amigo Pizarro:

Sobre los comentarios de Galax Pictures:

Sí, es maravilloso ver a Eli Wallach corriendo como un niño de dos años entre las lápidas del cementerio, con la música de Ennio Morricone como fondo, en «El bueno, el malo y el feo». Es repetir lo mismo. Sergio Leone, como Federico Fellini, como David Lynch, hacen un cine tan diferente de los demás, con escenas tan originales, que no puedo menos que admirarlos.

Posdata: Siendo muy joven, vi en la televisión «Experimento fatídico» («A Cold Night´s Death», 1973, de Jerrold Freedman). Esta película, que fue hecha para la televisión estadounidense, transcurre en un laboratorio en el Ártico, y sus protagonistas son Eli Wallach y Robert Culp. Sólo ellos, toda la película, a excepción de un personaje secundario que aparece al comienzo unos pocos minutos. Quedé fascinado con la historia, con sus misterios angustiantes, con su tensión claustrofóbica, con su escalofriante final. Desde entonces he sentido admiración por Eli Wallach.

Posdata II: Barry Lyndon es una belleza. Recuerdo la escena del último duelo entre Barry y su hijastro. Sería falso decir que vi ese duelo desde la butaca de un cine. Yo estaba ahí, del otro lado de la pantalla, parado a unos pocos metros de los duelistas, sufriendo como un desgraciado ante la brutalidad del espectáculo.

Posdata III: Lamento no haber visto «El tercer hombre», «Ben Hur» y «En busca del Arca perdida».

Pan Casero

Respondiendo a Pizarro IV

Amigo Pizarro:

Sobre «El último safari», de Henry Hathaway, no voy a decir más que me gusta muchísimo esa película (soy un enamorado del continente africano, de sus tribus, de sus selvas, de su música, de sus animales, de las grandes aventuras) y que yo soy el autor de ese pequeño párrafo y de algunos otros (usando C.A.A. como seudónimo). (No creo que tu «me llamó la atención» sea para alegrarse mucho.)

Pan Casero

I´m Not There

¡Gracias, Sergi! Voy a verla en cuanto pueda. Que nos muestren la vida de Bob Dylan en pantalla grande, me parece un regalo maravilloso.

Pan Casero

Manuel Rodríguez

¡Vaya, cada vez falta menos para los 300 comentarios! Como diría mi abuela Francisca: ¡Nos vamos yendo...!

El Quebrantarocas

Yo creo que Zack Snyder no buscaba la verdad, ni siquiera una aproximación a la verdad de esos antiguos persas y espartanos que combatieron en las Termópilas. Zack Snyder buscaba, simple y llanamente, el asombro.

Aureliano Triste

¡Vamos! ¡Un empujoncito más y llegamos...!

Pepe Galleta

Somos una civilización visual (ha dicho Paco Buendía). Esto significa una civilización en la que el cine y la televisión son (o deberían ser) factores cruciales para ampliar nuestro conocimiento. Saper vedere no es más que una expresión latina que significa saber ver. Ése es (o debería ser), yo creo, nuestro destino sobre la tierra.

Pepe Galleta (El único guapo en camiseta.)

Jerjes

¡No te interpongas entre los medos y sus flechas!

Nacho Piedrabuena

La mente de los creadores (escritores, guionistas, directores de cine, dibujantes, especialistas en vestuario, en maquillaje, en efectos especiales) es capaz de todo, porque todo lo que imaginas puede estar contenido en ella, tanto el pasado, como el presente, como el porvenir.

¡Grande Pá!

No me cabe duda de que hay, al menos, una pizca de verdad en todo lo que hemos dicho en este blog.

Emiliano (de Monte Hermoso)

Escribir bien es imposiblemente difícil.

Respondiendo a Pizarro V

Amigo Pizarro:

Antes de irme (la muerte me desgasta, incesante) voy a decirte que tus comentarios en «Mis momentos favoritos») me gustaron mucho. Están escritos con sencillez, poesía y contundencia.

Posdata: ¡Tengo que ver «Hasta que llegó su hora», «Los amantes» y «Camino a la Perdición»!

Pan Casero

Ángel Carrasco

Aquellos colaboradores que aún se aferran apasionadamente a este Blog, sepan que ya no quedan dudas de que el crepúsculo final (que nos dispersará o nos matará a todos), se acerca a toda velocidad y nada podemos hacer para detenerlo. Densos nubarrones, cargados de relámpagos y lluvia, van cubriendo a «300 + la Reina de los Drags», cada vez con mayor intensidad.

Para Pan

Pan Casero, te agradezco sinceramente tu ciclo de respuestas. Es curioso como despues de varios encontronazos dialécticos compruebo que coincido con la mayoría de tus comentarios y preferencias ( Kubrick, Lynch, Ensayo de orquesta, el cine que posa su mirada en otros continentes...). También sinceramente digo que tu alusión a la película de Hathaway fue el comentario del otro blog que más me llegó ( lo de " llamarme la atención " no tenía en modo alguno ningún trasfondo despectivo ). Denota mucha sensibilidad. PD: intenta, si no lo has hecho ya, ver a Wallach en Vidas Rebeldes de Huston; Camino a la Perdición es muy recomendable si bien mi favorita sin duda es Muerte entre las Flores de los Coen.
El tono elegíaco del blog es ya más que evidente. PIZARRO

Respondiendo a Pizarro VI

Amigo Pizarro:

¡Gracias por el elogio!

Debo apurarme, porque ya siento que un viento polvoroso, huracanado, lleno de voces de persas y espartanos, de silbidos de flechas que oscurecen los cielos, de gritos de guerra y aullidos de dolor (anteriores a mis recuerdos más lejanos), el mismo viento que crecerá y crecerá, y borrará para siempre a «300 + la Reina de los Drags» de la faz de TCM, para alegría de los otros blogs, está soplando con fuerza en la distancia.

¡Me gustaron mucho casi todas las películas que he visto hasta ahora de los Hermanos Coen! «Simplemente sangre» (ó «Sangre fácil»), «Barton Fink», «Educando a Arizona», «¿Dónde estás hermano?», «Fargo» (Frances McDormand estuvo encantadora). Vi «Simplemente sangre» en el cine, a principios de los ochenta. Recuerdo que tenía escenas desesperantes. La insoportable lentitud del protagonista en ciertos momentos en que debería haberse apurado, aunque más no fuera un poco, me hacía revolverme de angustia en la butaca. (No he visto aún «Muerte entre las flores».)

Me hubiera gustado que me gustaran, tanto como las otras, «El gran salto» y «El amor cuesta caro», pero me gustaron menos.

No falta mucho para que el viento nos alcance y nos disperse por los infinitos corredores de Internet. Pero aún tengo tiempo de decirte que «Moby Dick» y «Moulin Rouge», son mis películas preferidas de John Huston. (No he visto «Vidas rebeldes», voy a ver si la encuentro en algún videoclub.)

Aún recuerdo cuánto me maravilló ver «2001: Odisea en el espacio», con mi padre, cuando era un niño. Luego, siendo ya adolescente, volví a verla en un cine enorme a finales de los setenta. Y fue tan maravilloso como la primera vez. La siguiente vez que la vi, un par de semanas después, entré al cine al mediodía y salí del mismo cerca de las doce de la noche. Te recomiendo leer, si no los has leído ya: «2001: Odisea en el espacio», de Arthur Clarke, «Kubrick», de Michael Herr, «Aquí Kubrick», de Frederic Raphael, y, muy especialmente «2001: la Odisea continúa», de Raúl Alda. También en el prólogo de «Los superjuguetes duran todo el verano», de Brian Aldiss, que titula «Intentando complacer», Brian Aldiss nos cuenta el tiempo que pasó en casa de Kubrick, trabajando con él en el guión de «I.A.», que más tarde Steven Spielberg llevaría al cine.

(Unos pocos años atrás tuve la fortuna de volver a ver en pantalla grande, en el Centro Cultural Británico, «Doctor insólito o cómo aprendí a no preocuparme más y amar la bomba», «Barry Lyndon» y «La naranja mecánica». Y, por primera vez, «Lolita».)

Si te gustan las películas de Woody Allen (no hay una que no me haya gustado) te recomiendo leer «Woody por Allen», de Stig Björkman.

Amigo Pizarro: Me entristece mucho que haya tantos libros para leer, y tantas películas para ver, y tantos lugares y personas para conocer, y la vida siga siendo tan ridículamente corta (no espero una vida después de la muerte, aunque sería maravilloso que sí la hubiera, y respeto a los que sí creen en ella y están tranquilos con esa creencia.)

Pan Casero

En el Valle de las Sombras

Al dorso de una tarjeta postal enmarcada, hay un mensaje a lápiz para un tal James Day, de Swansea Valley, Gales. Dice así:

«Querido amigo: Sólo unas líneas para decirte que estoy vivo y coleando y que lo paso en grande. Es magnífico.
Afectuosamente, WJR»

Está firmada con las iniciales casi indescifrables de alguien llamado William John Rogers. En el anverso hay una foto en color de una espléndida nave de cuatro chimeneas y la mención «Transatlántico Titanic de la White Star.» El matasellos lleva la fecha del día anterior a aquel en que el gran barco se hundió llevándose consigo más de 1500 vidas, incluida la del tal Rogers.

(Tomado de: «Miles de millones», de Carl Sagan.)

Un auténtico fantasma

¿Habría algo más prodigioso que un auténtico fantasma? El inglés Johnson anheló, toda su vida, ver uno. Pero no lo consiguió, aunque bajó a las bóvedas de las iglesias y golpeó féretros. ¡Pobre Johnson! ¿Nunca miró las marejadas de vida humana que amaba tanto? ¿No se miró siquiera a sí mismo? Johnson era un fantasma, un fantasma auténtico. Un millón de fantasmas lo codeaba por las calles de Londres. Borremos la ilusión del Tiempo, compendiemos los sesenta años en tres minutos, ¿qué otra cosa era Johnson, qué otra cosa somos nosotros? ¿Acaso no somos espíritus que han tomado un cuerpo, una apariencia, y que luego se disuelven en aire y en invisibilidad?

Thomas Carlyle («Sartor Resartus», 1834)

(Tomado de: «Antología de literatura fantástica», de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo.)

Volver a nacer

Nunca hablaba de sus películas mientras las hacía, y cuando las había acabado tampoco hablaba mucho, ni siquiera a sus amigos, como no fuera para mencionar la recaudación. Más que nada, no quería hablar del «significado», porque creía tan apasionadamente en su significado que intentar hablar de él podía echarlo a perder. Podía decirte cómo lo hizo, pero nunca por qué.

Opino que él, un archimaterialista (quizá) y un artista del mundo material, fue autor de la imagen espiritual más inspirada de toda la historia del cine, el Niño de las Estrellas que contempla con ecuanimidad las vacías galaxias intemporales de la existencia después de la existencia, esperando pacientemente volver a nacer.

Alguien le preguntó cómo se le ocurrió el final de 2001. «No lo sé», contestó. «¿Cómo se le ocurren a la gente las cosas?»

(Tomado de: «Kubrick», de Michael Herr.)

¡Adiós!

Perro Viejo, El señor de la esquina, Un verdadero holgazán, Alejandro, Juan Carlos, Platón, Julián, Un lector agradecido, Aureliano Triste, SIMÓNIDES, Carloncho (de Mendoza), Emiliano (de Monte Hermoso), Cirilo (de Chilecito), El nono, Rubén Orlando Raimondo, Ubaldo Matildo, Corazón Valiente, Kifkif (el segundo y los siguientes.), Curioso, Condescendiente, Hugo Oscar (de Sierra Grande), Orlando, Domingo Faustino, Manuel (desde el jardín), Roberto, Ya me voy, El muerto, Pancho (de la Videla Castillo), Christian Marcelo, Manucho (desde el Chaco Boreal), Julián Mathías (de Toronto, Canadá), Don Camilo, Taipegao, El Ñato, Pedro Nolasco, Carlos Roberto, Labuella, El Cebolla, El oficinista, Jota Jota, Alberto, ISAAC ASIMOV, El ateniense, Manuel (de Pehuajó), Los 3 chiflados, Juan Camelo, Julio (el otro), Pancho Tirao, Serapio, Néstor, Manuel Rodríguez, El Pelao Mendoza, Dr. Juan Anselmo Gómez Machado Casariego, Peter Jackson (Junior), Aldo, El hermano del Pocho, Juan y Juan, Jerjes, Ernesto (el observador), Alfredo Guevara, Nacho Regules, Anselmo Tapia, José Luis, Sergio Mario, Gustavo Hugo, Juan Pablo, Gonzalo Rojas, Letú, Ciruelo, Pedro Bisso, Toto Paniagua, Pirincho, Mamerto, Nicolás Becerra, El Nene Farías, Leónidas, Los 300, Anastasio Papaleo, Marcos (de Florida), W.S., G.W., Furioso, Un auténtico fantasma, I.A., Machaco Marco, RICHARD BILLOUWS, PAUL CARTLEDGE, El Cordobés, Darío II, Nacho Piedrabuena, Ciro el Joven, Artajerjes II, El hijo de la Carlota, Cuqui Mastrángelo, Oscar Mauro Cantalejos, El Quebrantarocas, Mario Alberto, Marcelo Parrado, Inocencio Ledesma, El viejo Vizcacha, Guerrero Rabán, Justo Buenaventura, El Pupo, Un fantasma, El canillita, Un estudiante, El muerto que habla, Tito, ¡Grande Pá!, Ángel Carrasco, Heriberto Correa, Necrológicas, El Chivo, Bubu, Gastón Ludueña, El Blog que se escribe solo, Pan Casero, Juan Poalinas, Perro Duro.

Ha sido un gusto estar en este blog, todos estos meses, aunque muy pocos lo leyeran.(Pobre Sergi, creo que estaba obligado a hacerlo.)

¡Adiós Sergi! ¡Adiós Pizarro! ¡Buena suerte para ambos! ¡Adiós! ¡Adiós a todos!

C.A.A.


Posdata: No me molestó que El Señor de la esquina y Un verdadero holgazán fueran asesinados. (Se lo merecían.)

Posdata II: ¡Gracias a los otros colaboradores!: Escrito Por, Galax Pictures, Alejandra, Shangai ama el peplum, Velma Kelly, Miquel, Kifkif (el primero), Pepe, Beat on the beach 2007, PIZARRO.

«300», de Zack Snyder

Se cierra el círculo. Un nuevo Blog abandonado a su suerte, un nuevo Blog que se perderá para siempre en los oscuros y tristes pozos de Internet.

Gigantes que desaparecen

www.gigantesquedesaparecen.blogspot.com

C.A.A. (Carlos Alberto Arellano)

benitocamelas

la pelicula estuvo muy firme porque no sacan la segunda parte para que es lo que pasa con el otro ejercito que formala ciudad de esparta
y si sacan la segunda parte que se mas sangrienta y no se aburida al
camienso como la primera, esta que tenga mas accion y nada de boberias al comienso que sea sangriento

Nieto

muy buena

Carlos Alberto Arellano

Hola, Nieto.

¿Cómo andas? Me alegro mucho que te gustara 300. Y espero que hayas leído alguno de los casi 300 comentarios que dejé en esta página (la mayoría con pseudónimos) antes de tener mi blog.

Saludos. Que sigas bien.

Carlos Alberto Arellano

¿Qué habrá sido de la vida de Pizarro? Creo que no le gustó mucho 300, pero es un buen tipo y sabe mucho de cine.

blake120

sinceramnete es una pelicula extraordinaria, con una extraordinaria dramatizacion, imagenes y dialogos, y por sobre todo, con una naturaleza epica que deberian tener las peliculas de este tipo. Al diablo con troya, esta pelicula se lo lleva de encuentro, y deberia ser considerado una de las mejores peliculas de la historia del cine

romero

no hay criticas malas!!!!se sale del pellejooo!!!

Carlos Alberto Arellano

Blake120:

¡Bien dicho! ¡Maravillosa película!

¡Saludos!

Carlos Alberto Arellano

Romero:

Es cierto. Se aprende de todo lo que se lee.

¡Saludo!

The most intelligent for trilce

esta peli me pareción muy chevere y emocionante ver que los espartanos destrozaban tropas enteras persas. lo que debe mejorar es que lo hagan más grande esta excelente peli

Carlos Alberto Arellano

The Most:

Me gusta esta palabra que usaste: Chévere.

Por otro lado, no entiendo la última frase de tu párrafo: «Lo que debe mejorar es que lo hagan más grande esta excelente peli.»

¿Qué quisiste decir?

Saludos.

Kamikaze

Me parecio una pelicula estupend,muy buenos efectos especiales,en realidad el 90% de la pelicula esta echa por computadora,pero me encanta la sangre y la adrenalina que tiene.
Si quieren saber mas de 300 o cualquier otra pelicula entren aca

www.stratos4.jp

Kamikaze

Perdon pueden apretar aca

http://www.stratos4.jp/

jamalapapa

300 me encantó, y yo me pregunto: ¿como una pelicula con tan bajo presupuesto puede ser tan buena? pues simplemente por que el dinero no lo es todo. Zack Snyder y Frank Miller llevaban las ideas claras y por lo tanto, presupuestos y demas a parte, hicieron una pelicula tan buena y, seguramente lo mas importante para ellos, muy taquillera.

Yola Berrocal

A todos estos los iba a poner yo a ver películas clásicas y de autor sin parar durante 300 dias.

REY LEONIDAS

una pelicula demasiado buena es uds q son estupidos no entienden vendidos!!!!
AGUANTE LOS 300!!!

Maestro Ciruela

28-V-2009. Sergi, ¿cómo se han degradado tanto los comentarios en TCM a lo largo de estos dos años...? Estoy asombrado de la excelencia de muchos participantes en este blog sobre 300, al que he llegado por casualidad buscando un dato. Me gustaría poder departir con mucha de esta gente que ha desaparecido por completo en los días que corren. Sin duda decepcionada, por el ínfimo nivel al que se está llegando en la exposición de temas, a día de hoy...

GIGANTES QUE DESAPARECEN

¿Cómo que desaparecimos? ¿Qué somos, fantasmas? ¡¡¡Aquí estamos!!! ¡¡Más vivos que nunca!!! Maestro Ciruela: ¿Tienes blog? Yo te invito a seguir el mío: www.gigantesquedesaparecen.blogspot.com. Por cierto: Más de 300 de los comentarios que se dejaron aquí… son míos (con seudónimos) ¡¡¡Jajaja!!! ¡Saludos!

GIGANTES QUE DESAPARECEN

Yola Berrocal:

Con respecto a las grandes películas, te cuento que me gustan las de Akira Kurosawa, Frank Capra, Andréi Tarkovski, Orson Welles, Serguéi Eisenstein, Ingmar Bergman, Woody Allen, Hermanos Coen, Stanley Kubrick, Franco Zeffirelli, David Lean, Federico Fellini, y muchos otros. Y pienso que «300», de Zack Snyder, es una gran película, una obra maestra, una película inolvidable. Como lo son 2001: Odisea en el espacio, Hermano sol, hermana luna, Ensayo de orquesta, ¡Qué bello es vivir!, Stalker, El ciudadano, El jorobado de Notre Dame, El viejo y el mar, ¡Qué verde era mi valle!, Doctor Zhivago, Adiós, Mr. Chips, A la hora señalada, Moby Dick, Moulin Rouge, Rebelde sin causa, Al este del Paraíso... Saludos.

Ricardo Rodríguez

que paso con películas como:
Stargate (la original) - 1994
Viaje al centro de la tierra - 1959
The Wanderers - 1979
y algunas más, será posible que tengamos el gusto de volverlas a ver

gracias TCM por la oportunidad de disfrutar de clásicos que ni en los video-clubs encontramos ya

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Así me gano la vida: criticando películas. ¿Te puedes imaginar que tu mayor pasión, ver cine, te dé de comer? Ya sé, tenemos mala fama, pero... ¿con quién se meterían los cinéfilos y la gente de la industria si no existiéramos? Venga, no pierdas el tiempo: critícame si te atreves...

Sergi Sánchez

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