Criticar: "Juzgar de las cosas, fundándose en los principios de la ciencia o en las reglas del arte". Y eso es lo que haremos aquí, así que si has salido del cine con ganas de comentar la película, no te reprimas y critica, critica...
11 Julio 2008
PUNTUACIÓN: 6
Se trata de hacer oídos sordos e ignorar, aunque sea un poco, que esta historia la hemos leído y visto mil veces, desde El patito feo hasta Dumbo, pasando por Karate Kid. Kung Fu Panda parte, pues, de una fórmula preestablecida, y la explota sin invertir demasiadas energías en aparentar ser original.
No podemos culpabilizar a Kung Fu Panda de ser un producto de marketing porque desde el principio pone sus cartas sobre la mesa. Después de todo la película trabaja con eficacia su dinámico aspecto visual -es una versión lisérgica de cualquiera de los clásicos de serie B de Jackie Chan- y sabe a quién va dirigida: a niños familiarizados con la velocidad de los videojuegos y a padres jóvenes que reaccionan bien ante esa velocidad.

El humor es socarrón y un punto vulgar, no tan irreverente como el de la primera entrega de Shrek. Las voces originales se emplean a fondo en construir con consistencia a los personajes, sobre todo la de Jack Black (el oso Po) y la de Dustin Hoffman(el maestro Shifu).
Se echa de menos la minuciosidad con la que Pixar define a sus personajes secundarios (aquí prácticamente inexistentes, meras comparsas), aunque la película es fresca, simpática y carece de pretensiones.
Queridos lectores, desaparezco durante quince días. Pero volveré: no os libraréis tan fácilmente de mis críticas.
10 Julio 2008

PUNTUACIÓN: 4
Kim-ki duk es uno de los cineastas más sobrevalorados de los últimos años. Al menos una de sus películas, la celebradísima Primavera, verano, otoño, invierno, me parece un absoluto fiasco, una lección de budismo para no iniciados repleta de postales y tópicos. La única de sus obras que me interesa, y en la que creo que consigue lo que busca, es Hierro 3.
Cineasta de la pasión nacida en medio de la nada, Kim ki-duk disfruta sacándole jugo a los extremos en un entorno minimalista, reducido al esqueleto de las palabras y las cosas. Así es la pasión que alimenta a los dos protagonistas de Aliento: una escultora traicionada por su marido se enamora de un condenado a muerte que ha intentado suicidarse. A esa historia de amor se le une la del marido, que pasa del desprecio a la fascinación; la de otro preso por el condenado; y la del jefe de vigilancia, a quien nunca vemos la cara (es Kim ki-duk), pero que dirige en la sombra la relación de los dos protagonistas en la sala de visitas de la cárcel.

Está bien que el director coreano menosprecie el retrato psicológico de los personajes; está peor que sus ambiciones delaten sin rubor su torpeza narrativa. A medida que la historia se enrevesa y se retuerce sobre sí misma, Kim Ki-duk pierde el hilo, y parece que no sabe cómo terminar la suma de "pas à deux" más o menos afortunados en los que se ha convertido un largometraje que sería mejor cortometraje.
¿Os gusta Kim ki-duk? ¿No creéis que a los críticos se nos ha ido la mano cantando sus excelencias?
09 Julio 2008

PUNTUACIÓN: 4
Leo que los ejecutivos de Sony han decidido no rodar una secuela de El increíble Hulk dados sus discretos resultados en taquilla (en un mes ha recaudado algo menos que el Hulk de Ang Lee, que la Universal consideró un fracaso). Lo que a uno le parece mentira es pensar que a alguien en su sano juicio creyera que esta película podía ser un éxito, siendo tan reciente (hace cinco años) el estreno de la anterior.
Como cabía esperar, El increíble Hulk es infinitamente inferior al extraño film de Ang Lee. A pesar de su desequilibrada cadencia, Lee supo captar la dimensión poética del personaje -esas admirables escenas en el desierto- subrayando los conflictos paternofiliales, haciendo hincapié en la complejidad de la dinámica familiar que tan importante resulta en su obra.
Este nuevo Hulk empieza "in medias res": Bruce Banner está en Brasil (?), aprende portugués con Barrio Sésamo, vive en una favela y es localizado por el general que provocó su letal anomalía genética por culpa de una gota de sangre en un refresco de guaraná. ¿Por qué a Banner le resulta tan sencillo escapar? ¿Por qué cruza fronteras como le viene en gana? ¿Por qué puede entrar en un despacho universitario y consultar el ordenador vestido de pizzero sin mayor problema?

Las secuencias de acción son propias de un videojuego, sobre todo la del clímax final, y aunque se introducen detalles que humanizan al personaje -su preocupación por comprarse ropa elástica, el coitus interruptus con su novia-, la película ignora por completo el factor humano.
¿Os ha gustado o preferís la de Ang Lee? ¿No estáis un poco hartos de pelis de superhéroes?
08 Julio 2008

PUNTUACIÓN: 8
En un acto de prepotencia sin precedentes -el Psicosis de Gus Van Sant es otra cosa: una instalación artística que es, a la vez, un acto de impotencia y un acto de rebelión- Michael Haneke ha decidido copiar su propia película literalmente. Todo en Funny Games es idéntico a sí mismo: planificación, guión, guiños de distanciamiento brechtiano...
Todo menos tres cosas: actores, sistema de producción y público al que va dirigida. No son cambios banales. Echémosles un vistazo:
1. ¿Qué ocurre cuando los actores relativamente desconocidos de la primera versión son substituidos por Naomi Watts, Tim Roth y Michael Pitt? ¿Qué ocurre, pues, cuando una estrella como la Watts es maltratada por los psicópatas de guante blanco de la película? Haneke utiliza el estrellato (léase Hollywood) como felpudo donde escupir su ira.


2 y 3. La primera versión tenía como público ideal a los cinéfilos de las salas de arte y ensayo. Era una película de terror para intelectuales (aunque funcionaba mucho mejor como película de género que muchas de sus coetáneas palomiteras). La versión americana ha tenido su estreno garantizado en muchas más salas, y no precisamente de tamaño reducido. Siendo tan brutal e implacable como la original, su impacto crítico, su análisis del consumo de la cultura de la violencia, es mucho más lacerante. Ataca directamente al público que disfruta con la sangre irresponsable del cine hollywoodense.
Sí, es cierto: para los que conocemos bien la película original, el remake pierde tensión narrativa y no depara sorpresas. Pero el experimento, aunque arrogante, es coherente y consistente.
04 Julio 2008

Hace días que quería hablar de esto con vosotros, pero, por H o por B, he ido aparcando el tema, que bien se merece un post. Resulta que el hispanista Paul Julian Smith, uno de los más reputados especialistas anglosajones en cine español, publicó un artículo en The Guardian, titulado La maldición de Almodóvar, afirmando, más o menos, que nuestro director más exportado y exportable era el culpable de ensombrecer el resto de producción patria en el extranjero.
La reacción de Almodóvar no se hizo esperar. Al manchego le faltó tiempo -y eso que está rodando Los abrazos rotos- para responder el artículo de The Guardian. Envió una carta enfurecida que, entre otras cosas, decía: "Es profundamente injusto y además bastante estúpido culparme de la ausencia de películas españolas en los cines del Reino Unido", aprovechando para meterse, como es lógico, con las distribuidoras británicas por no comprar cine español.

Tampoco se hizo esperar la respuesta de la editora de The Guardian que agradeció enormemente la carta de Almodóvar pero atribuyó el enfado a un malentendido.
¿Qué os parece? ¿Qué hay de verdad en el artículo de The Guardian? ¿Lleva razón Almodóvar al ponerse tan rabioso? ¿Es el culpable de lo mal que le va al cine español en mercados internacionales? ¿Había, en realidad, para tanto?
03 Julio 2008

PUNTUACIÓN: 4
Una simple elección musical -el celebérrimo tema de Antony and the Johnsons que cierra esta película- puede hacernos entender cuáles son las intenciones de Wayne Wang a la hora de rodar La princesa de Nebraska. El tema, que ha sido utilizado en anuncios publicitarios pero también en La vida secreta de las palabras, pretende aportar una pátina "arty" a unas imágenes que huelen a vídeo de promoción de una marca de telefonía móvil.
Todo en La princesa de Nebraska suena a pretexto posmoderno. Nacida como complemento de Mil años de oración, también basada en un relato de la escritora Yiyun Li, cuenta la deriva de una jovencísima china, emigrada a Estados Unidos para abortar un embarazo no deseado.
La película es, en efecto, la crónica de una deriva. La protagonista vaga por San Francisco enviando mensajes, grabándose a sí misma con la cámara de su móvil, fumando, trabando amistad con una prostituta... escenificando, en fin, las dudas que la corroen.
Wayne Wang la filma desde el distanciamiento emocional, más pendiente de quedar bien como cineasta a la última ("yo-también-puedo-hacer-una-película-digital") que de examinar la psicología de su protagonista, con la que tenemos que compartir una hora y veinte minutos de nuestra vida sin que su drama logre nunca interesarnos.
01 Julio 2008
Por qué no he visto Sexo en Nueva York

1. La serie me parecía una infamia. Desde un punto de vista sociológico -o de lo que supuso en el contexto de la televisión de pago norteamericana- tenía, claro, su interés, pero sus trucos para vendernos la moto de un posfeminismo de tres al cuarto me parecían lamentables.
2. ¿En qué consiste ese posfeminismo? ¿En utilizar la presunta liberación sexual de cuatro pijas para encubrir la caza del macho (tonto, a ser posible)? No olvidemos que el modelo de Sexo en Nueva York no es otro que las comedias de Jean Negulesco. Y prefiero mil veces Cómo casarse con un millonario: es mucho más honesta y mucho más perversa.
3. Todas sus protagonistas me parecen verdaderas momias plastificadas, especialmente Sarah Jessica Parkery Kim Cattrall.

4. Las pocas secuencias que he visto de la película me han parecido acartonadas, como con un look de imagen televisiva de los ochenta bastante contradictorio con el presunto glamour-siglo XXI de sus protagonistas.
5. ¡Dos horas y media de metraje! Ni que fuera una película de Tarkovski...
¿Alguien rebate mis prejuicios? Permanezco a la espera de vuestros comentarios...
30 Junio 2008

PUNTUACIÓN: 7
Lo pensaba cuando os hablé de Lío embarazoso y Supersalidos: Judd Apatow es el John Hughes del siglo XXI. No sólo por lo prolífico de su obra -este verano tiene pendientes de estreno cuatro o cinco filmes como productor- sino porque está dándole la vuelta a las convenciones de la comedia (en este caso romántica) atendiendo a la generacional idiosincrasia de sus personajes.
Pocos minutos después del arranque de Paso de ti, tenemos a su protagonista y guionista, Jason Segel, enseñando sus miserias delante de la cámara. No es materia de escándalo sino de reflexión: de hecho la película se cierra con otro desnudo frontal de Segel, ciclo fálico que pretende definir la evolución de este personaje dentro de los parámetros de una comedia romántica adaptada a las neurosis peterpanistas de su héroe.

Los personajes del cine de Apatow son hombres que se resisten a crecer pero que al mismo tiempo aspiran a ser protagonistas de una vida tradicional, comprometidos con su pareja y atentos a sus obligaciones. Son, en todo caso, personas humanas, igual que sus contrincantes femeninas, en Paso de ti una actriz de poca monta que abandona al protagonista y una encantadora recepcionista de hotel.

Esa obsesión por alejarse de los estereotipos (o por reinventarlos) se complementa con una visión del sexo franca y desprejuiciada. Lo que no funciona en Paso de ti son algunos personajes secundarios que fuerzan alguna de las intermitentes subtramas: me refiero sobre todo a esa pareja de recién casados que suda la gota gorda para disfrutar en la cama.
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Así me gano la vida: criticando películas. ¿Te puedes imaginar que tu mayor pasión, ver cine, te dé de comer? Ya sé, tenemos mala fama, pero... ¿con quién se meterían los cinéfilos y la gente de la industria si no existiéramos? Venga, no pierdas el tiempo: critícame si te atreves...
Sergi Sánchez
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