Criticar: "Juzgar de las cosas, fundándose en los principios de la ciencia o en las reglas del arte". Y eso es lo que haremos aquí, así que si has salido del cine con ganas de comentar la película, no te reprimas y critica, critica...
29 Agosto 2008

Siento deciros que lo de los tiempos cruzados empieza a ponerme un poco nervioso. No se si Babel o 21 gramos resistirian una narracion clasica, y lo que entonces me podia parecer un recurso creativo, ahora me parece una marca de fabrica, una moda de la que fue responsable Guillermo Arriaga.
Arriaga ha llegado a Venecia con The Burning Plain, su opera prima como director. Ninguna sorpresa: aqui tambien se relatan las vidas de dos mujeres en dos tiempos distintos, y hasta que ha pasado un buen rato, no te enteras que una de ellas es madre de la otra. No quiero desvelar mucho del argumento porque la gracia reside en descubrir sus secretos, por otra parte bastante obvios.

Echo muchas cosas de menos en The Burning Plain. La primera es la intensidad que busca a toda costa Gonzalez Inyarritu, aqui sustituida por un tono contenido, mas bien plano, que no empatiza con la tragedia de los personajes. Lo segundo es una puesta en escena neutra, correcta pero sin pasion, en la que no se subraya ninguno de los conflictos de los personajes, que deberian rimar visualmente.
Ninguno de los actores (liderados por Charlize Theron, coproductora de la pelicula, y Kim Basinger, ausente en Venecia) chirria, pero ninguno destaca. Todo se desarrolla sin sobresaltos, como si las profundas cicatrices que sufren todos los personajes fueran postizas. Otra decepcion en una Mostra que, al menos en competicion, solo ha convencido en el caso de Kitano.
27 Agosto 2008

Espero que acepteis mis disculpas: estos dias voy a escribir sin acentos. El teclado italiano de este ordenador me impide respetar las normas ortograficas elementales. Aqui, en Venecia, hace un sol de justicia, y los Coen, Brad Pitt y George Clooney acaban de pasar, mas bien desganados, por la sala de prensa para defender Burn After Reading (o Quemar despues de leer, su titulo castellano).
Tenia toda la pinta de ser una pelicula vacacional, desenfadada, una pelicula con vocacion de obra menor. No lo es: la pesimista, cinica vision del mundo de los Coen sigue dando guerra en esta pelicula de espionaje sui generis, protagonizada por una pandilla de idiotas que no hace mas que caer, uno tras otro, en su propia trampa.
El tono es satirico, y del veneno de los Coen no se libra ni Dios. Ni una brizna de luz se abre paso entre las brumas de esta trama coral en la que el personaje mas "humano" es el de un entrenador personal (magnifico Brad Pitt) a quien se le ocurre chantajear a un ex-miembro de la CIA sin saber el embrollo en el que se esta metiendo.
Si antes los Coen tenian una cierta tendencia a la caricatura, ahora, despues de la dureza de No hay pais para viejos, parecen haber limado excesos. Desenfadada y precisa como un reloj suizo, Quemar antes de leer abre con mayusculas este festival que se intuye caluroso y con escaso glamour.
26 Agosto 2008

PUNTUACIÓN: 4
Con lo aficionados que son los americanos a las demandas y Nicolas Cage con los brazos cruzados. Si se molestara en consultar a sus abogados, los primeros que caerían bajo el peso de la justicia serían su cirujano plástico (por Dios, qué cara!) y su estilista (por Dios, qué peinado!).
La existencia de Bangkok Dangerous sólo puede tener sentido en función del rostro de Cage. En realidad la película es un documental sobre una máscara de plástico, o sobre un actor que ha convertido la inexpresividad en un argumento de venta.

Los hermanos Pang revisitan su Muerte en Bangkok para ponerla al servicio de este muñeco de cera (en el original, el protagonista era sordomudo; igual habríamos salido ganando sin escuchar a Cage). Los modos y maneras del cine de acción de Hong Kong han envejecido prematuramente, sobre todo, como es el caso, si se nota que detrás no hay un discurso personal. Los Pang intentan que la épica romántica del género se adapte a una historia más bien risible, y el resultado es poco menos que ridículo.
Sólo hay una escena que vale la pena en este cúmulo de despropósitos: aquella en que la novia sordomuda (ella sí lo es) de Cage, después de declararle su amor pasándole una nota, se sitúa de espaldas a su enamorado sin saber que éste (claro, ¡no lo oye!) se está cargando a dos tipos. ¡Y todo en un mismo plano!
25 Agosto 2008

PUNTUACIÓN: 6
No he leído la novela de Elvira Lindo en que se basa, pero parece que Ángeles González-Sinde ha variado la estructura lineal de Una palabra tuya. Sabia decisión, por lo que tiene de creación de suspense: lo que en principio parece una ocurrencia entre cómica y patética (el entierro de un gato en la aldea de Milagros, una de las protagonistas) revelará su lado más siniestro al final de la película.
Todo lo bueno que tiene Una palabra tuya proviene del universo de Lindo y del trabajo de los actores (por supuesto Malena Alterio y Esperanza Pedreño, pero también Antonio de la Torre como tercer barrendero en discordia). A Lindo la reconozco en los diálogos, en el feliz retrato naturalista de la gente corriente (y no tanto), en la ternura hacia los personajes, en la habilidad para pasar de la comedia al drama. Una palabra tuya casi parece una película de Miguel Albaladejo.
Me molesta que, al principio, las actitudes de las dos amigas estén tan polarizadas y que, en la primera mitad de la película, una sea la amargada y la otra sea la loca maravillosa que de vez en cuando dice las verdades. Me molestan también los flashbacks que cuentan los "traumas" de las protagonistas: personalmente no necesitaba explicaciones.
Me gusta cuando la película se pone trágica (la secuencia de catarsis está especialmente bien resuelta: olé las actrices). Ángeles González-Sinde entiende desde muy pronto que ellas son la película: las cuida, las mima y las escucha, les da lo que se merecen.
22 Agosto 2008

Manny Farber murió el pasado 17 de agosto a los 81 años de edad. Fue uno de los más grandes de la crítica norteamericana. Fue pintor y crítico de arte. Su elaborada prosa era difícil de traducir (como comenta J. Hoberman en su laudatorio artículo) pero hubo un crítico español, tan grande como él, que lo intentó. José Luis Guarner publicó una colección de sus escritos en 1971 (ya descatalogada) titulada Arte Termita contra Arte Elefante Blanco. Aquí os dejo un extracto:
"El arte de la obra maestra, reminiscente de esos humitores de tabaco esmaltados y esos caballitos de madera que se compraban en las subastas elefante blanco de hace unas décadas, ha venido a reinar sobre los superpoblados artes de la televisión y el cine. Los tres pecados del arte elefante blanco son: 1/ construir la acción sobre una plantilla indefinida; 2/colocar cada personaje, hecho y situación en un friso de continuidades; 3/ tratar cada centímetro de la pantalla y de la película como un área potencial de creatividad digna de premio (...) La descripción del arte es que, al igual que las termitas, explora su camino a través de los muros de la particularización, sin otro signo del objeto que el artista tiene en su mente que el de fagocitar dichos confines en el requisito de nuevos logros".
¿Se os ocurre algún ejemplo contemporáneo de cine elefante blanco? ¿Y de cine termita?

21 Agosto 2008

PUNTUACIÓN: 7
Da gusto ver que un blockbuster genera el encendido debate que ha provocado El caballero oscuro en este blog. Da gusto porque significa que, en efecto, Hollywood no está muerto, y aún es capaz de facturar superproducciones con tanto cerebro como apetito de taquilla.
No creo que el problema de El caballero oscuro sean las grandes palabras o el exceso de seriedad al acercarse a la figura del superhéroe. Precisamente es esa seriedad la responsable de las dos grandes interpretaciones de la película, las que la sustentan de verdad (Heath Ledger como el Joker y Aaron Eckhart como Harvey Dent). Es un placer encontrarse con un director que se toma las cosas en serio. Christopher Nolan es toda una rara avis.
Esas interpretaciones -y sobre todo la de Heath Ledger, que más que encarnar al Joker, se transfigura en él: es inquietante contemplarle por última vez, como si fuera un muerto viviente, un espectro terrorista- son, a la vez, la mayor virtud y el peor defecto de El caballero oscuro. ¿Por qué el peor defecto? Porque eclipsan la figura de Batman, casi una comparsa a su lado, un apagaincendios con escaso carisma (algo que también ocurría en las películas de Tim Burton, sobre todo en Batman vuelve, por culpa de la insipidez de Michael Keaton y la brillantez de sus adversarios).

La película es densa y ambiciosa. Lo que más me gusta de ella era algo que ya estaba en Batman Begins (que considero superior): no tiene miedo a la oscuridad. Todas las apariciones del Joker son verdaderas apologías de lo siniestro. Y todas las escenas de diálogo están rodadas por un cineasta a quien le importan sus personajes.
Las escenas de acción me parecen algo confusas, así como algún segmento de la trama, que decae o se atropella (pienso en todo lo referente al empresario chino, por ejemplo). Lo que no significa que las dos horas y media de metraje no pasen como una exhalación.
20 Agosto 2008

...por decir lo que piensan. Es la última moda, al menos en Alemania. La distribuidora de Der Baader Meinhof Complex, en connivencia con su supuestamente astuta agencia de prensa, ha prohibido a los periodistas y críticos que ya han visto la película que publiquen nada sobre ella hasta el 25 de septiembre, el día de su estreno. No sólo eso, sino que ha prohibido que hablen de ella con amigos, colegas o terceras personas (sic). ¿Que cómo lo ha prohibido? Amenazando con poner una multa (en forma de demanda, supongo) de 100.000 euros (ver más información aquí).

Obviamente los medios alemanes han puesto el grito en el cielo y han amenazado con boicotear el estreno de la película. Cosa que no van a hacer, y ese es el problema: que, después de todo, la industria siempre nos tiene cogidos por los huevos. Mientras tanto, los productores deben estar encantados, porque han conseguido publicidad gratuita para la película.
¿Vergonzoso e increíble? Sí, pero es lo que hay. A veces las distribuidoras americanas deciden no hacer pases de prensa para esconder películas infames. A veces te obligan a firmar un contrato de embargo de información, conforme no publicarás nada sobre la película antes de la fecha de estreno (lo de la multa es nuevo). A veces, muchas, los periodistas tenemos que hacer entrevistas a actores y directores sin que hayamos podido ver la película en cuestión.
¿En qué se está convirtiendo la información de cine? ¿Hasta qué punto los medios son esclavos mudos y consentidos de la industria? ¿Nos merecemos que nos pongan una multa por hacer nuestro trabajo?
18 Agosto 2008

PUNTUACIÓN: 7
Se nota que California Dreamin' está inacabada: seguro que si su director, Cristian Nemescu, no hubiera fallecido en accidente de coche seis semanas después de acabar el rodaje, habría cortado por aquí y por allá, limando las asperezas de una película demasiado ambiciosa para su propio bien. Lo que no quiere decir que este film rumano no consiga lo que se propone: esto es, retratar un país al que casi todo el mundo ha dado y sigue dando la espalda.
Un tren a cargo de tropas norteamericanas se dirige a Kosovo en misión de paz organizada por la OTAN. En un pueblo remoto de Rumanía, el jefe de estación les obliga a detenerse por no llevar los papeles de aduanas en regla. La situación, entre beckettiana y kafkiana, acaba por convertirse en berlanguiana: los habitantes del pueblo rumano celebran la llegada de los norteamericanos como si fueran los Reyes Magos.

La película se distrae siguiendo las vicisitudes de varios personajes, aunque realmente sólo importan dos: el jefe de aduanas, mafioso y lleno de rencor, y el militar norteamericano a cargo de la misión especial. Uno simboliza la ira de un país eternamente olvidado por las grandes potencias y el otro representa la prepotencia de un país que se siente eternamente el centro de atención del mundo.
La alegoría acaba tiñendo la pantalla de sangre y el duelo de titanes se derrumba por donde esperábamos. Nemescu tiene los pies en el suelo y el nihilismo de su película es tan estremecedor como pertinente. No hay más que fijarse en lo que Rusia está haciendo con Georgia para entender cuanta razón lleva California Dreamin' en su denuncia.
12 Agosto 2008

PUNTUACIÓN: 6
De la cabeza a los pies: Mamma Mia es lo que los anglosajones llaman un "guilty pleasure". O lo que es lo mismo, una película tan hortera y tan absurda que hasta resulta graciosa. Vaya, de esas que, de gustarte, te da vergüenza reconocerlo.
Tengo que admitir que empecé a ver Mamma Mia con las uñas bien afiladas. Me irritaba especialmente que todas las protagonistas se saludaran como si fueran animadoras histéricas, confundiendo el optimismo soleado con el griterío lobotomizado. Sin embargo, a medida que avanzaba el metraje y me daba cuenta de hasta qué punto buena parte del reparto se lo pasaba en grande haciendo el ridículo (empezando por Meryl Streep y acabando por Pierce Brosnan) la película me cayó simpática.

Obviamente el argumento no resiste el menor análisis y los clásicos, pegadizos de tan azucarados, de Abba, no hacen otra cosa que servir de excusa, de frágil hilo conductor, para contar una historia (muy reaccionaria) sobre el valor de la familia.
Lo que más me llamó la atención es la interpretación de Meryl Streep (sin desmerecer el trabajo de sus dos compañeras musicales, Julie Walters y Christine Baranski). ¡Qué mujer! Canta, baila, se pone dramática, sonríe rollo Profidén, y lo hace todo con una cierta distancia irónica, como si no se lo acabara de creer pero a la vez lo quisiera disfrutar a fondo.
(Se agradecerán comparaciones con el montaje teatral, que no he visto).
11 Agosto 2008

PUNTUACIÓN: 7
Le agradecemos sinceramente a Jiri Menzel que tenga el coraje de retratar el nazismo como lo hace en Yo serví al Rey de Inglaterra. Cero melodrama, cero sentimentalismo: la distante mirada de su protagonista, Jan Dite (traducido del checo: Jan Niño), indiferente a la brutalidad que crece exponencialmente a su alrededor, se contagia a la de Menzel, que no cae ni en clichés ni en excesos.
Jiri Menzel irrumpió en el cine europeo de los sesenta con otra adaptación de Borumil Hrabal, Trenes rigurosamente vigilados. Cabecilla de la Nueva Ola del cine checo, Menzel llevaba trece años sin realizar un largometraje, pero no lo parece: su película, que retrata la vida camaleónica de un Zelig que tiene más ambiciones que moral, es ágil y fresca.

Menzel se adapta al tono picaresco de la historia, retrata a su personaje con simpatía y sin juzgarlo demasiado (a pesar de su actitud trepa durante el nazismo), y adopta las maneras del cine mudo para compensar la importancia de la palabra en la voz en off.
El único problema que le veo a la película es que su estructura -el prota recuerda fragmentos de su vida después de haber pasado quince años en prisión, cuando se instala en un pueblecito en la frontera con Alemania- resalta demasiado una evolución en el personaje que se nos ha escatimado. Quiero decir que el Jan Diti maduro y sereno poco tiene que ver con el Jan Diti frívolo y amoral. Una gran y significativa elipsis se ha zampado con patatas la mutación sufrida por el personaje.
08 Agosto 2008

Más vale tarde que nunca. Parece mentira que uno de los líderes del Nuevo Cine Alemán, el ganador de un León de Oro por Artistas bajo la carpa de un circo: perplejos y de un León honorífico por toda su carrera, el novelista y el firmante del Manifiesto de Oberhausen, no hubiera estrenado comercialmente en España ninguna de sus películas, con excepción de su episodio para el film colectivo Alemania en otoño.
Mientras los intelectuales de la transición española hacían ávidas colas para ver lo último de Fassbinder, Herzog o Wenders, Alexander Kluge dormía el sueño de los justos convirtiéndose en el artista maldito del grupo, al menos para nosotros.
35 años después de su realización, a un enloquecido distribuidor le ha parecido que Trabajo ocasional de una esclava tenía ciertas perspectivas comerciales. Extraña pero bienvenida decisión: la película, que hace del distanciamiento brechtiano su mejor baza, es una curiosidad tan bizarra como la impactante secuencia del aborto que Kluge coloca casi al principio del film, y que deja en pañales al polémico plano de 4 meses, 3 semanas y 2 días.
Superado el trago -que echará de las salas a más de un espectador no avisado-, la película cuenta la historia de Roswitha (interpretada por la hermana del director), ama de casa y abortista clandestina que sustenta los estudios de un marido más bien despótico y la manutención de sus tres hijos. Cuando las autoridades cierran la clínica y el marido se pone a trabajar, Roswitha empieza a interesarse por los derechos de los obreros.
La película habla de las contradicciones del feminismo, de la posición social de la mujer en una sociedad patriarcal, de la necesidad de apoyar la lucha obrera, del fracaso de las revoluciones...Quizás sus recursos expresivos resulten hoy en día muy coyunturales, incluso un poco ingenuos, pero la película es fresca y espontánea.
07 Agosto 2008

PUNTUACIÓN: 10
Qué poco imaginaba Pasolini que el concepto de cine-poesía, cuarenta años después de su creación, encontrara su más hermosa materialización en una película de animación digital producida por un gran estudio. Todos los prejuicios que alimentamos contra las grandes corporaciones deberían derretirse ante la visión de Wall-E, sin lugar a dudas uno de los mejores films del año.
Es posible que un niño se aburra de lo lindo con la primera parte de la película, que documenta, casi sin diálogos, lo que significa sentirse solo en la Tierra cuando ni siquiera se es demasiado consciente de que el trabajo que daba sentido a tu vida -el prota, ya lo sabéis, es un robot que aplasta desperdicios con los que construye grandes y ominosas catedrales- ya no tiene ningún (valga la redundancia) sentido.

Esos primeros cuarenta y cinco minutos son pura poesía, sazonada con unas gotas de cine cómico silente, unas gotas de musical camp y unas gotas de memorable comedia romántica. Es en este largo primer acto donde se asienta la historia de amor entre Wall-E y Eve, verdadero cuerpo central de esta excelente película.
En su segundo tramo Wall-E puede resultar más convencional, o al menos se parece más a lo que esperamos de un film de la factoría Pixar. Esto es, un ritmo veloz, un feliz diseño de fondos y personajes, una gracia espectacular para resolver cada secuencia.
Wall-E es, también, un feroz alegato ecológico. Da la voz de alarma acerca del futuro que le espera a una humanidad autosatisfecha: todos acabaremos gordos y anestesiados, flotando en una burbuja de alegría artificial perdida en el espacio.
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Así me gano la vida: criticando películas. ¿Te puedes imaginar que tu mayor pasión, ver cine, te dé de comer? Ya sé, tenemos mala fama, pero... ¿con quién se meterían los cinéfilos y la gente de la industria si no existiéramos? Venga, no pierdas el tiempo: critícame si te atreves...
Sergi Sánchez
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