Estado crítico

Criticar: "Juzgar de las cosas, fundándose en los principios de la ciencia o en las reglas del arte". Y eso es lo que haremos aquí, así que si has salido del cine con ganas de comentar la película, no te reprimas y critica, critica...

02 Julio 2009

Mishima, una vida nada ejemplar

PUNTUACIÓN: 8

¡Qué extraña es Mishima! Es una flor rara en el maltrecho sistema de estudios del Hollywood de los ochenta, parece un capricho de autor financiado por dos colegas (Coppola y Lucas) a los que no les importa perder dinero y es a la vez un retrato y un autorretrato, un ensayo sobre las relaciones entre belleza, creación y muerte.

A priori Mishima puede parecer una película en exceso formalista, un pedante ejercicio de abstracción sobre un loco que quería salvar a la sociedad de una enfermedad inexistente, un fascista que en su obra se comportaba como un anarquista radical. Quizás sea cierto que la omnipresente banda sonora de Philip Glass está a punto de comerse la película con patatas, pero la manierista puesta en escena de Paul Schrader no hace sino demostrar lo mucho que el cineasta entiende la vida y obra de Yukio Mishima.

Schrader analiza la polémica figura del escritor japonés en tres tiempos. Por un lado, lo vemos el día en que se prepara para asaltar el Palacio Imperial con su ejército privado. Por otro, vemos fragmentos de su vida en sentido cronológico (su oculta homosexualidad, su obsesión por el culto al cuerpo, sus megalómanas tendencias políticas). Y finalmente se reconstruyen escenas de tres de sus novelas más célebres.

Del blanco y negro al color, del distanciamiento brechtiano a la sofisticación un punto amanerada, los tres niveles narrativos riman, se comunican entre sí, y demuestran hasta qué punto Mishima quiso explicarse a sí mismo a través de su experiencia y su literatura. El de Schrader no es un 'biopic' al uso, aunque la sensación que tienes es de conocer realmente a tan complejo personaje.

Mishima se revela así como otra más de las exploraciones de Schrader en la psicología de mártires kamikazes como ya lo era Taxi Driver y lo sería La última tentación de Cristo, películas de las que fue guionista. Una pena que las últimas películas de Schrader ni siquiera se hayan estrenado en España. Una pena o una vergüenza.

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01 Julio 2009

Transformers: la venganza de los caídos, trallera rima con hortera

PUNTUACIÓN: 2

¿Creerá Michael Bay que ha hecho el summum del cine de entretenimiento? Porque, personalmente, me parece más entretenido ver cómo crece una planta que estar encerrado en un cine que parece un after hours con musica máquina a todo volumen contemplando un ejercicio de disolución de los mecanismos narrativos del cine de acción que parece obra de un macarra pasado de ácido.

No se le puede negar, y creo que lo he dicho alguna vez en este blog, que es un autor. Cuando ves un plano de Megan Fox (cada vez más parecida a Angelina Jolie) sacando pecho y al ralentí, en plan calendario de bar de camioneros, sabes que estás ante una película de Michael Bay. Cuando ves que la noción de clímax ha desaparecido, también sabes quién ha dirigido Transformers 2: La venganza de los caídos.

La monumentalidad de la película nos informa, por un lado, de las megalómanas ambiciones de Michael Bay (que destruye una de las siete maravillas del mundo sin pedir disculpas) y, por otro, de una acusada y demostrada tendencia de las superproducciones contemporáneas, condenadas a sacrificar el relato y la identificación de los personajes en beneficio de los efectos digitales.

Los defensores de este lamentable Transformers podrían acudir al cine experimental y/o abstracto para buscar comparaciones útiles que eleven el montón de chatarra que acumula Michael Bay a la categoría de arte involuntario. El que esto suscribe sólo puede certificar lo mucho que se aburrió viéndola y lo muy imperdonable que me parece que eso ocurra cuando estamos hablando de cine de entretenimiento.

Tampoco Transformers me parece plato de gusto, pero al menos en aquella había algunos momentos en que Bay mostraba algo de cariño por un cierto cine de los ochenta que encarnaba Shia LaBeouf emulando, no sé si conscientemente, a Michael J. Fox. En esta secuela encontramos ese cariño en la escena de la rebelión de los robots en la cocina, una breve revisión de Gremlins. Y para de contar.

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30 Junio 2009

Los mundos de Coraline, al otro lado del espejo

PUNTUACIÓN: 9

Es más rara que un perro verde. No podía ser de otra manera viniendo del creador de Pesadilla antes de Navidad (aunque Tim Burton le robó todo el protagonismo) y James y el melocotón gigante. Henry Selick ha firmado la primera película de 'stop-motion' en 3D, pero no se ha dejado seducir por la espectacularidad del formato. Los mundos de Coraline es una miniatura frágil y siniestra, un trabajo de orfebre que quita el hipo.

Coraline acaba de mudarse con sus padres a una casa aislada, dividida en tres apartamentos con vecinos de lo más excéntricos. Sus padres no le hacen ni puñetero caso: están demasiado ocupados escribiendo un catálogo de jardinería. Y Coraline se aburre, y mucho, hasta que encuentra una puerta secreta que se abre a una nueva dimensión.

La nueva dimensión es la otra cara del espejo de Alicia. Un reflejo simétrico pero muy mejorado del mundo familiar de Coraline, en el que sus padres son un encanto y quieren hacerla feliz a toda costa, pero, ay, tienen botones en lugar de ojos. Selick saca un gran partido de este detalle inquietante -mérito, por otra parte, de la novela de Neil Gaiman-, sugiriendo desde el principio que estos muñecos de trapo con aspiraciones burguesas esconden un portentoso lado oscuro.

Esta es una película para niños que quieren asustarse, porque es un rato angustiosa. Selick no se corta un pelo en trabajar y fomentar el lado más pesadillesco de la historia -a Polanski le habría gustado mucho, la verdad-y, tremendamente imaginativo como es, cuida los detalles obsesivamente. Cada objeto y cada escenario, desde un bombón en forma de escarabajo vivo hasta un jardín del edén en éxtasis de colores, aporta algo al relato.

Quizás su resolución sea algo precipitada -y un poco patillera- por comparación con el ritmo de la película -más bien lento para un filme de animación- pero Los mundos de Coraline es una joya, una rareza en ese cine infantil que se preocupa por tratar a los niños con tanta inteligencia como en teoría se merecen los adultos.

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26 Junio 2009

Tetro, saga familiar de tres al cuarto

PUNTUACIÓN: 4

Los rumores no se equivocaban: si el festival de Cannes había decidido despreciar a Coppola relegándolo fuera de concurso -posición que rechazó, muy digno él-, quizás Tetro era tan mala como parecía. No es que sea mala, es delirante: una ópera de tres al cuarto que está convencida de haber nacido para ocupar un lugar importante en la historia del cine cuando no es más que un culebrón pedante.

No es difícil ver en el personaje de Tetro un reflejo de la personalidad de Coppola. O de lo que a él le gusta pensar de sí mismo: es un artista maldito, por supuesto, incomprendido, tan arisco como tierno, con una novia que no hace más que cuidarle (una cálida Maribel Verdú) y repetir lo maldito e incomprendido que se siente.

Y así lo interpreta Vincent Gallo, que parece haber nacido para ser Tetro, un Rimbaud de pacotilla que ha escrito una gran obra de teatro pero al revés, para ser leída con un espejo. Alden Ehrenreich, que es clavadito a DiCaprio cuando era adolescente, aporta un poco de verdad a esta relación entre hermanos con un secreto terrible que sacar a la luz que recuerda vagamente a la relación entre hermanos de La ley de la calle.

Coppola repite con el vídeo de alta definición que ya había probado en Youth without youth, ahora en un suntuoso blanco y negro (roto por las escenas en color de las coreografías basadas en Los cuentos de Hoffman). El look de Tetro es elegante, aunque me sorprende que Coppola no se plantee ningún reto estético a partir de las posibilidades expresivas del vídeo: cuando le preguntas por ello siempre sale con la excusa de que lo utiliza porque es más barato.

El tercio final de la película, en el que el patético personaje de Carmen Maura (la crítica literaria más famosa de Sudamérica se llama Alone (?)) toma más protagonismo, es lamentable. No lo será para quién quiera creerse un lujoso festival de teatro en la Patagonia que parece una ceremonia de los Oscars del cine de serie Z. Perdonadme que dude de que Tetro sea una vuelta al ruedo, un renacimiento, una resurrección...

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25 Junio 2009

Diary of the Dead, la muerte sabe filmar

PUNTUACIÓN: 8

Quiero quejarme de cómo actúan ciertas distribuidoras con ciertas películas. Me sorprende que la que compró los derechos de exhibición de Diary of the Dead invirtiera en la visita de George A. Romero en el Sitges de hace dos años para luego bloquear el estreno en cines de su película hasta ahora. La edita en DVD cuando la mayoría de su público potencial la ha visto en festivales o se la ha descargado impunemente.

¿Por qué se estrenan decenas de películas de terror infectas y cuando llega el momento de dar la cara por alguien que se lo merece, las distribuidoras ahuecan el ala? Será la denostada crisis, pero me cuesta entender que nadie haya tenido interés por recomprar los derechos de la película de Romero para estrenarla como Dios manda.

Dicho esto, Diary of the Dead supone un magnífico colofón a la saga zombi de Romero. El cineasta norteamericano, que está a la que salta, ha integrado con bastante ingenio la presencia viral de las nuevas tecnologías en su enésima metáfora sobre la decadencia de la civilización occidental. La película de zombis de la era youtube, con perdón de [Rec], es ésta, queridos lectores.

Todas las películas de Romero tienen un feroz discurso político y ésta no podía ser menos. La guerra de Irak ocupa un lugar primordial en el subtexto -no demasiado sutil, para qué negarlo- de Diary of the Dead. Lo que más me interesa del film es la vitalidad con que Romero se apunta al video y cómo lo integra en el drama de estos estudiantes de cine que no pueden dejar de documentar el fin del mundo.

Como película de zombis tiene unos cuantos highlights: la escena inicial; la escena del hospital; la aparición de un amish matazombis; el cameo de un zombi payaso... Bueno, no os la voy a destripar más, que luego me sentiré culpable. Disfrutadla, queridos muertos vivientes!

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23 Junio 2009

Tres monos, Antonioni a pie de Mármara

PUNTUACIÓN: 6

Nuri Bilge Ceylan está convencido de que es la reencarnación de Antonioni y no le vamos a chafar la guitarra. Se lo curra para que nadie le tosa en el currículum: Lejano y Tres monos ganaron sendos premios en Cannes y Los climas, inquietante diagnosis de una pareja en crisis desde unas ruinas que podrían ser las de Pompeya hasta un paisaje nevado que podría ser el del Hotel Overlook, cumplió las expectativas de quienes pensaban que era el nuevo cineasta de la incomunicación.

Tres monos alude a un proverbio de Confucio y es tan hermética como uno de los aforismos del I Ching. Aunque en esta ocasión Ceylan haya preferido enmarcar su película en el género negro -eso sí, teñido de melodrama-, el tono en que está contada parece encerrar a los personajes en una asfixiante burbuja de rencores. Vaya, que muy accesible no es.

Un empresario metido a político atropella accidentalmente a un hombre. Le propone a su chófer que se cargue el muerto y vaya a la cárcel a cambio de una buena suma de dinero. Tal decisión marcará la decadencia de la familia del pobre cabeza de turco (¿resuenan en vuestras cabezas ecos de Muerte de un ciclista o La mujer rubia?).

Quizás haya en el film un comentario social sobre la explotación de los poderosos sobre los pobres, aunque Tres monos queda absorbida por la belleza un tanto amanerada de sus encuadres y de su color grisáceo, como aplastado por una tormenta, pintado digitalmente. Visualmente es preciosa pero quizás habría sido mejor rebajar su barroquismo, que acaba por devorar la débil fuerza de la trama.

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22 Junio 2009

¿Hacemos una porno?, contra el sexo sin amor

PUNTUACIÓN: 6

Es verdad que traiciona su propia propuesta en su tercio final. Es verdad que es la película de un católico practicante que quiere demostrar que es más moderno que nadie (como si ver porno fuera moderno). Es verdad que es una comedia romántica de lo más canónico que te puedas echar a la cara. También es verdad que ¿Hacemos una porno? es la mejor película de Kevin Smith desde Persiguiendo a Amy, cosa que no es decir mucho.

Estaría bien comparar las deudas que la factoría Apatow ha contraído con las primeras películas de Kevin Smith, o viceversa, comprobar cómo ¿Hacemos una porno? se beneficia de los logros de las comedias de Apatow. Los temas que les interesan son los mismos: cuestionar la idea de masculinidad, encariñarse con personajes enfermos de peterpanismo y al borde de la edad madura, darle una vuelta a la guerra de sexos.

Zack y Miri son amigos de infancia y compañeros de piso. Tienen trabajos basura y están en la ruina. Cuando asisten a una fiesta de antiguos alumnos de instituto, se topan con un ex-colega que ahora se gana la vida como actor porno gay -es una escena divertidísima, y la intervención de Justin Long es impagable-. Conclusión: ¿por qué no ganar un montón de dinero haciendo porno amateur?

El proceso por el cual reclutan al equipo de rodaje -en el que destaca la aparición estelar de Traci Lords- puede recordarnos al cine de John Waters. Kevin Smith celebra el acto de hacer cine como si para hacerlo sólo fuera necesaria la pasión y las ganas de pasárselo bien. Es una perspectiva ingenua y entrañable.

Los problemas llegan cuando Zack y Miri tienen que protagonizar la escena porno de rigor. Nunca se han acostado juntos, se han jurado y perjurado que no tienen sentimientos el uno por el otro. Kevin Smith los filma como si ocurriera lo contrario, y ahí aparece su verdadera personalidad, reaccionaria y conservadora, que condena la esencia del porno, que desprecia el sexo sin amor, y que relega a la película al género de la comedia romántica más tradicional.

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18 Junio 2009

No-Do, o Franco, ese fantasma

PUNTUACIÓN: 3

Habrá que reconocerle a Elio Quiroga el acierto de haber tenido una idea original: que a los no-dos que pretendían informar a todos los españoles de lo que ocurría en su país en tiempos franquistas -en su versión oficialista, claro está- había otros no-dos, encargados por la curia católica, que documentaban los fenómenos paranormales de la marca hispánica.

Esta idea sugiere que a toda Historia oficial le corresponde una Historia secreta mucho más subversiva, siempre controlada por los monstruosos mecanismos del poder. El franquismo como creador de fantasmas que nos empujan a resucitar nuestra memoria histórica, a levantar los cadáveres de la dictadura para examinar el polvillo que han dejado en la fosa común, los restos de un tenebroso naufragio.

Todo esto estaría muy bien si Elio Quiroga lo aplicara a rajatabla, recuperando el brío un tanto demencial de su reivindicada ópera prima, Fotos. Pero no: aquí el modelo es El orfanato. La película de Bayona está presente en la estructura narrativa, en los actores (Ana Torrent cumple con el papel de Belén Rueda) y en el tono. No-Do es un desvergonzado 'exploit' de El orfanato.

Si a eso le añadimos una puesta en escena más bien pobre, que recuerda poderosamente a las reconstrucciones del programa de Iker Jiménez, Cuarto Milenio, tendremos una película más bien fallida, que quiere escudarse en una idea brillante pero que no tarda en revelar su dimensión meramente derivativa.

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17 Junio 2009

La caja de Pandora, una Concha sin sorpresa dentro

PUNTUACIÓN: 4

Qué locos están los jurados. En un festival, el de San Sebastián, donde concursaban películas como Tiro en la cabeza o Génova, a Jonathan Demme no se le ocurrió nada mejor que premiar a La caja de Pandora, bienintencionada pero fallida película donde pesan más los tristones violines (¿o son violonchelos?) de la banda sonora que la entidad dramática de lo que propone.

Tres hermanos que no se llevan precisamente bien se reúnen para volver al pueblo de su madre, que ha desaparecido. Cuando la encuentran, visiblemente desorientada, se la llevan a la ciudad, donde intentarán integrarla sin mucha fortuna en la débil estructura de sus alienadas vidas.

El Alzheimer que padece el personaje que interpreta admirablemente Tsilla Chelton da poco juego, aunque la mirada de la abuela, que se pierde como tres o cuatro veces en toda la película, parece la única lúcida de una familia desmembrada que, por falta de referentes, por egoísmo controlador o por dependencia emocional, no encuentra su lugar en el mundo.

En la secuencia de presentación de los tres hermanos, que transcurre en un viaje en coche, la directora de esta película turca hace un buen trabajo de definición de actitudes y tensiones, pero es sorprendente cómo, en lo que le queda de metraje, da la sensación que nada avanza, que no entendemos la relación entre los personajes, que no hay evolución dramática y tampoco trabajo de puesta en escena. Si esto es una Concha de Oro...

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16 Junio 2009

Je veux voir, ver para creer

PUNTUACIÓN: 9

En esta miniatura (Oh! Aún es posible el cine de hora y cuarto) sobre una imagen que se busca a sí misma en otra desolada (una estrella del cine reflejada en las ruinas de una ciudad), lo que se pretende es tensar, otra vez, las fronteras que separan a la ficción y al documental. Tensarlas de un modo original: no se trata, pues, de jugar con las leyes del metalenguaje sino de respetar la voluntad de toda la historia del cine, materializada en Catherine Deneuve, de mirar, descubrir, ver la realidad en la que está circunscrita.

La Deneuve está en Beirut para asistir a una gala benéfica. Aprovechando la ocasión, quiere visitar el sur del Líbano, empaparse del paisaje después de la batalla, ver para creer. El actor Rabih Mouré será su guía, él conoce bien el terreno. He aquí la propuesta de esta insólita 'road movie' documental que, todo hay que decirlo, no existiría sin la entrega, sin la generosidad, de la Deneuve.

Ella, que podríamos entender que representa las ruinas (bellas, elegantes ruinas) de la Nouvelle Vague, se enfrenta con un espacio lunar, un campo de minas, un paisaje que debe cambiar de piel. Los directores registran ese descubrimiento con todas sus sorpresas, sus peligros, su callada alarma, y, sobre todo, filman el nacimiento de una amistad, que no es otra cosa que la crónica de la complicidad futura de dos pueblos.

En ese sentido no nos equivocaríamos si dijéramos que Je veux voir es una película optimista. Porque lo que propone es la posibilidad de reconciliación: la sonrisa de Catherine Deneuve en la gala de clausura es la sonrisa de la comprensión que une no sólo a dos sensibilidades que, juntas, se habían sentido incómodas sino también a dos formatos, documental y ficción, que cada vez se parecen más.

Puede resultar extraño, o incluso forzado, ver a la Deneuve pasearse por las ruinas de un Líbano derrotado que no se cansa de resucitar de sus cenizas. Pero de eso se trata: de forzar los límites para comprobar qué ocurre cuando se rompen, o para comprobar su elasticidad, su permanencia y su validez.

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12 Junio 2009

Cleaner, ¿qué ha sido de Renny Harlin?

PUNTUACIÓN: 4

Difícil acordarse del Renny Harlin que nos divertía horrores con su 'savoir faire' en el cine de acción, siempre con un puntito irónico y con un puntazo excéntrico que convertía a sus 'action men' (incluso cuando estaban interpretados por su ex, Geena Davis) en héroes escépticos y sarcásticos en un mundo a punto de estallar.

La industria de Hollywood castiga con desprecio a los que considera que han perdido el norte de la taquilla. Esto es lo que le ocurrió a Renny Harlin después de varios bombazos que, además, fueron bien recibidos por la crítica especializada. Tras La jungla 2, Máximo riesgo y Deep Blue Sea, llegaron La isla de las cabezas cortadas y Memoria letal, y Harlin cayó en desgracia.

Cleaner ha tardado dos años en estrenarse en España y en Estados Unidos ha sido editada directamente en video. Se nota el intento de cambio: es una película más de personajes que de acción. La pena es que, por mucho que quiera, a Harlin las personas de carne y hueso le resultan un poco ajenas.

Otro de los problemas de Cleaner es que es un thriller de policías corruptos que hemos visto mil veces. Su único rasgo distintivo es que el protagonista se dedica a limpiar la escena del crimen después del levantamiento del cadáver. Prohibida, pues, para los fans de CSI.

Cleaner está eficazmente realizada, que ya es mucho para los tiempos que corren, pero no es suficiente para levantar la carrera de un director que necesitaría otro tipo de proyecto para demostrar su valía. Pero la época dorada del cine de acción ha pasado, ¿quizás para siempre?

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11 Junio 2009

Secret Sunshine, retrato de mujer con fondo negro

PUNTUACIÓN: 7

Curioso lo que le ocurre a Shin-ae: dice que se instala con su hijo en el pueblo donde nació su marido, recientemente fallecido, para empezar de nuevo, cuando en realidad lo único que hace es regresar a los orígenes de una tragedia que aún está por venir. Durante la primera parte de Secret Sunshine, el coreano Lee Chang-Dong -que fue ministro de Cultura en su país- observa sus torpes intentos por adaptarse a una comunidad que no resulta demasiado permeable a la novedad, y la retrata como alguien propensa al desequilibrio sin cargar las tintas.

Es lógico que, cuando le pasa lo que le pasa (y no lo cuento por si los que me leen no la han visto), Shin-ae (interpretada por una entregadísima Jeon Do-yeon, premio a la mejor actriz en Cannes) sucumbe al dolor e intenta autoengañarse convirtiéndose al catolicismo evangelista -o lo que se le parezca- provocando que la película también se transforme en un estudio sobre las falsas esperanzas que procuran según qué religiones.

Hay un momento en que las dos películas que componen Secret Sunshine confluyen en una sola. Es un momento enorme, en el que la víctima se da cuenta que busca o ha encontrado lo mismo que el verdugo, y en ese instante, Dios deja de existir, se convierte en una farsa que hay que combatir como sea.

A Secret Sunshine le pierden algunos excesos (dramáticos y de metraje), pero Lee-Chang Dong sabe construir un personaje que se debate entre la locura y una rebelión que nunca llega -casi como la Catherine Deneuve de Repulsión antes del estallido final- con una dedicación, con una sensibilidad y una capacidad de observación típicas de un cineasta de raza.

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Así me gano la vida: criticando películas. ¿Te puedes imaginar que tu mayor pasión, ver cine, te dé de comer? Ya sé, tenemos mala fama, pero... ¿con quién se meterían los cinéfilos y la gente de la industria si no existiéramos? Venga, no pierdas el tiempo: critícame si te atreves...

Sergi Sánchez

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