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Mamá...quiero ser guionista... Ay mamá... protagonista... Soy guionista profesional (traducción, escribo lo que sea por dinero) y me conoceréis por títulos como " ", " " y por supuesto, " ". Efectivamente, por el momento no me conoceréis por nada.
05 Junio 2007

Dámelo mejor por escrito

No sé si os ha pasado alguna vez... Bueno, miento: sé que os ha pasado. Me refiero a estar viendo una película, serie, obra de teatro, incluso el discurso del Rey en Navidad... y de repente ¡pam! Te viene, la sientes, no puedes evitarlo: la Vergüenza Ajena.

La Vergüenza Ajena es una señora muy gorda que se te sienta encima durante un tiempo indeterminado: un diálogo pretencioso, un gag sin gracia, una secuencia excesivamente emotiva... durante ese rato nefasto la inclinación natural es escapar, levantarse de la butaca y salir corriendo. Pero no puedes, la señora gorda no te deja.

Esto es como un accidente de avión: tu única salida es la abstracción. Hay que cogerse de los codos y balancearse hacia delante y hacia atrás (como Rain man ) mientras tratamos de viajar con la mente a un lugar más confortable. Igual que cuando aparece un bello púbico en un lugar indiscreto. Hay que hacerse el loco.

Pero existen personas a las que no se les da bien la abstracción. Es gente práctica: inspectores de hacienda y arquitectos... Esa gente sufre, lo pasa mal. Y los guionistas tenemos que asumir nuestra parte de culpa.

Porque hay ideas buenas, brillantes, que lamentablemente no han nacido para ser filmadas, y muchas veces el guionista es incapaz de diferenciar una buena idea de una idea cinematográfica, o se ha encaprichado de la idea y quiere meterla a toda costa. O puede que inconscientemente necesite que la película explote y el director se tuerza los tobillos el día del estreno.

En una escena de Domicilio Conyugal el protagonista se encuentra con un conocido que le pide dinero. En un segundo encuentro el tipo le dice “te debo 3000, préstame 2000 más y así otro día te devuelvo 5000”. En dos o tres escenas posteriores ocurre lo mismo y el conocido va incrementando la deuda. Hasta que en una última escena cuando empieza a decir “te debo…” el protagonista aprieta el paso, espetándole un “¿tú a mí? ¡Nada!”.

Es un gag sin importancia, que no produce más molestia que unos breves segundos de señora gorda encima. Quizá porque es demasiado repetitivo, o porque no está integrado en el conjunto de la película, pero me parece un buen ejemplo de idea caprichosa que por escrito debía ser mejor de lo que luego resulta en la pantalla.

Mi momento de vergüenza ajena más reciente ha sido el del piano-bar en Spiderman 3.

No estoy seguro de que esta idea fuera buena ni siquiera sobre el papel.

Pero para ser justos hay una cosa mucho peor que pasar vergüenza ajena:

Pasar vergüenza propia.

Cuando sabes que la señora gorda está sentada en el regazo de otro por tu culpa. Porque tú la has puesto ahí.

Algunos escribimos un blog como terapia.

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Fer

¡Es verdad! A mí también se me sentó la gorda justo en ese momento de Spiderman 3. Me parecía estar viendo una capítulo malo de teleserie para adolescentes.

mr. Pepe

Parece bastante lamentable lo del piano. Yo ya dejé de ver la saga porque siempre hay momentos de verguenza ajena en las pelis de superheroes. "Superman 2" es bastante ridicula. Y en "Daredevil" Ben Affleck está como una vaca. Supongo que a los guionistas nos pasa que a veces algo se convierte en vergonzoso en la traslación a la pantalla. Gran post. Saludos...

Galahan

Puf a mi lo de la señora gorda me pasa muy muy muy a menudo.
Sobretodo en los festivales de cortos. Madre!
Aunque es normal que ocurra más allí.

En los cines y más en las películas de presupuesto tocho, no me da vergüenza, me da RABIA.
Aunque admito que si voy a ver algo de un chiste penoso o de talento menos mola, y alguien se rie a carcajadas al lado o cerca... sí me entra, sí.

Vease "Cerdos Salvajes".

Argh...

Saludotes!

Dani

Y tanto, estupendo post, jefe.

La señora gorda... a veces la tienes sobre regazo durante toda la película. Y, como dice Gal, la gordita se pasa mucho por los festivales de cortos.

Señora Gorda

¿Por qué tengo que ser yo la Vergüenza Ajena? ¿No podría ser la Risa Contagiosa? ¿o el Amor Verdadero?

Mari Congui

Sr escrito me gusta esa forma que tiene usted de representar las sensaciones pero estoy de acuerdo con Señora Gorda, a mi se me sentó al lado, bueno casi encima, un Sr GOOOrdo que me amargó un viaje en bus Granada-Málaga eso si es verguenza ajena y también propia porque no me vi capaz de decirle que se apartara.

Escrito por

Señora Gorda, no era mi intención ofenderla. Sus orondas hechuras podrían servir como encarnación de la mismísima Alegría De Vivir. Fíjese lo que le digo.

Rafa Pucela

Respecto a Spiderman 3, da la sensación que era necesaria esa escena de desplante para dar uno de los momentos de mayor intensidad a la película sin recurrir a la espectacularidad de otras escenas, carentes por otro lado, del factor emotivo que aportaba la historía Mary Jane-Peter. Al final, lo que pudo ser una escena digna, con aportaciones interesantes se quedo casi en parodia. En cualquier caso, la historía de amor que si funciona en spiderman 2, aqui flaquea desde el principio, quizás por simplificar una relación de pareja a estereotipos sobre la falta de entendimiento, demasiado básicos incluso para una película de evasión, que ya había demostrado que se pueden mostrar emociones con elementos más sugerentes.

SenenWalker

Vale, esa escena es vergonzosa, cuasi sacada de Smallville, pero lo que de verdad me sentó a la gorda encima fue el chapapote malvado ese. Ridículo. Por otra parte, como aprendiz a peliculero, he visto mis mejores ideas metamorfosearse del papel a la pantalla induciendo en mis mejillas cierto tono rojo telón. Me quejaría al director, pero como soy yo, seguramente no atendería a razones.

PD: Soy Gallego y la playa aún me mancha los pies.

Arvydas

A mi productor ejecutivo le encantan las señoras gordas.

Si el día del estreno no me veis en la sala, buscad debajo de la exlanzadora de peso de la antigua Alemania Oriental.

Fraulein Schneider hace veinte años cambió la dieta equilibrada, las hormonas y el entrenamiento diario por litros de cerveza, bratwurst kilométricos y eternas sesiones de teletienda.

Es una mujer encantadora, eso sí.

Jeremias

Me he reido mucho con este estupendo post y si se tiene en cuenta mi nombre eso tiene mucho mérito, gracias

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Trabajo sobre todo en el cine pero también en televisión (como guionista, nada de hacer fotocopias...) Y, a partir de ahora, aquí estaré, para charlar o resolver cualquier duda que podáis tener sobre el mundo del guión, la escritura de ficción para la pantalla la tele o la reproducción de la zarigüeya...

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