El cine, con sus mitos sexuales y escenas eróticas, ha condicionado nuestra forma de "amar". Esta experta investiga morbos, calentones y otras alteraciones colectivas que provocan las imágenes proyectadas sobre una sábana blanca. Hablemos de ello.
03 Septiembre 2010
Nuevo curso cinematográfico: películas españolas... y olé!

Después de escribir el post anterior me he dado cuenta de que no hay así como un peliculón extranjero que me muera de ganas de ver. Hay cosillas, más o menos interesantes, y seguramente nos depare sorpresas la cartelera internacional, pero en cambio, y sin que sirva de precedente, el cine patrio se me antoja esta temporada especialmente rico, rico, rico.
¡Empecemos el banquete!
Da el pistoletazo de salida este mismo viernes la superproducción Lope, una histórica en plan Alatriste pero con Leonor Watling, Pilar López de Ayala y Alberto Ammann -el descubrimiendo de Celda 211- recreando la vida y amores del poeta en su ajetreada etapa juvenil.
Una semana después llega la tercera película que ha dirigido Achero Mañas: Todo lo que tú quieras.
El pobre se pegó tal tortazo con la anterior (aquella cosa titulada Noviembre), que ha tardado más de un lustro en levantar este drama de papá -Juan Diego Botto- haciendo también de mamá cuando su esposa fallece.
Parece que habrá que tendré que ir bien provista de pañuelos de papel a su proyección.
Óscar Aibar (Platillos volantes) se ha atrevido a llevar a la pantalla la vida del creador de La familia Cebolleta en El gran Vázquez, al que da vida nada más y nada menos que Santiago Segura (que ya rueda su nuevo Torrente y trabajó con Aibar en La máquina de bailar).
Me han dicho que la película es más triste que cómica.
En octubre aterriza el día 1 la muy apetecible Enterrado, de Rodrigo Cortés y con Ryan Reynolds de prota.
Ya sabéis que ha triunfado en festivales varios y que cuenta las angustiosas horas que un tipo pasa, como reza el título, bajo tierra tras ser secuestrado y con pocos elementos de ayuda a su alcance.
Angustia garantizada a cargo del director de Concursante. A ver...
Una semana después se pegarán por llevarse el público a las salas Amador, lo nuevo de Fernando León de Aranoa, y Agnosia, de Eugenio Mira.
La primera es un drama intimista sobre la relación entre un anciano y la inmigrante que lo cuida (Magaly Solier, la prota de La teta asustada).
El segundo, mucho más ambicioso, es un film de época con los agraciados Eduardo Noriega, Félix Gómez y Bárbara Goenaga, y con guión de Antonio Trahorras (El espinazo del diablo).
El 15 del mismo mes podré salir de dudas sobre la nueva de Bigas Luna, un cineasta bastante cerdete que siempre consigue sorprenderme. Ahora ha convertido a la bella Elsa Pataky en Di Di Hollywood, una chica que llega a Hollywood con la ambición bien alimentada de convertirse en estrellona.
Hay quien dice que la rubia se interpreta a sí misma: puede ser...
Cerrará octubre Los ojos de Julia, de Guillem Morales (El habitante incierto) y con Belén Rueda repitiendo el rol de buena chica atormentada y sufrida, ahora nada menos que una mujer que, como su hermana recién suicidada, empieza a perder la visión.
Unos días después podremos ver cómo se defiende Juan José Ballesta viviendo Entre lobos, justo una semana antes del aterrizaje de una de las comedias -gastronómicas- que acarrea mejor prensa: Bon appétit, sobre amigos que pasan a ser amantes entre pucheros: huele sabroso...
Y diciembre comienza con el dramón Biutiful, la película de Alejandro González Iñarritu que le regaló a Javier Bardem el premio al mejor actor en el último festival de Cannes.
Mucho bajón que espero me haga remontar la nueva de Alex de la Iglesia: Balada triste de trompeta, o algo así como la versión payasa y castiza de Freaks o Trapecio, con dos cirqueros luchando por el amor de una sexy trapecista, capaces de hacer las mayores trastadas: como la vida misma, vaya...
Cerrarán el año cinematográfico español dos títulos también apetecibles: Verbo, la fantasía futurista de Eduardo Chapero-Jackson, con un recuperado Miguel Ángel Silvestre en el reparto; y No controles, comedia de Borja Cobeaga (Pagafantas) sobre una nochevieja de pena... como casi todas.
¿Cuál de todos estos films tienes más ganas de ver? ¿De cual pasarás?
¿Verdad que pinta muy bien la temporada de cine español, que viene cargadita?
01 Septiembre 2010
Lo que más me apetece del nuevo curso cinematográfico: películas extranjeras

No me gustaba volver al cole.
Tampoco me molaba volver a ponerme jersey y calcetines tras pasarme medio verano descalza.
Y de madrugar... mejor no hablar.
Pero sí me fascinaba volver a encontrarme con algunas amigas, empezar a coleccionar nuevos cromos y abrir los libros recién comprados.
Con el cine me pasa algo parecido.
Llega septiembre y me da pereza que se acabe el verano, pero tras unas semanas estivales de cartelera bastante inane, llegan los meses de estrenos múltiples, atractivos e intensos. ¡Yupiii!
Y de todo lo que vendrá esto es lo que más me pone. (Hoy hablamos de cine de fuera, en el próximo post, lo haré del facturado aquí dentro, en España)
Pasando por alto The Runaways, de la que ya hablé en otra ocasión y que se estrenará el día 10, el primer título que me excita es Contracorriente, una cinta coproducida entre Europa y Sudamérica que, con un toque de realismo mágico, muestra un triángulo sentimental con cargamento de culpa, homosexualidad y éxito en varios festivales.

Aunque de tono muy distinto, me apetece hincarle el diente a la famosa Come, reza, ama de Julia Roberts y Javier Bardem cogidos del brazo en postales exóticas de Bali, en esta película de autoayuda sobre una señora que para encontrase a sí misma se da una vueltecita de nada por el planeta Tierra.
No está mal la opción, pero las más humildes nos tenemos que conformar con el yoga y sin salir del barrio...
En noviembre llegará por fin Chloe, que estuvo en el San Sebastián del año pasado, dirigida por el perturbador Atom Egoyam y con un trío de lujo de protagonistas -Liam Neeson, Julianne Moore y Amanda Seyfried, la chiquilla de Mamma mia!- para mostrar un triángulo sexual la mar de intrigante y rebuscado.
Otros títulos que también atraen mi atención son Burlesque, con Cher y Christina Aguilera en plan Showgirls; Tron Legacy, con el gran Jeff Bridges volviendo a universos virtuales; la esperada cinta de culto Scott Pilgrim contra el mundo, con el guapetón Chris Evans pululando por allí; La trampa del mal, con un grupo de gente compartiendo ascensor averiado con el mismísimo Satanás; la gamberrada Machete de Robert Rodríguez; Greenberg, con mi admirado Ben Stiller más serio y neutótico que nunca; y La red social, o el nacimiento de Facebook por gentileza del siempre interesante David Fincher.
Y a ti, ¿qué es lo que más te excita del nuevo curso cinematográfico en cuanto a cine de fuera?
30 Agosto 2010
Sex-symbols del cine: hoy, Johnny Depp

Hace mucho que no escribo sobre este actor y echo de menos los cientos de comentarios talibanes de sus fans (de todas las edades que os podáis imaginar), así que vamos a animar el fin del verano con un post dedicado al sexy maridito de Vanessa Paradis.

Empecemos por el inicio de su carrera, que es lo mismo que decir el comienzo de su reinado como eterno sex-symbol.
Muchas de aquellas jovencitas que le vieron en la teleserie Jump Street le siguen escribiendo cartas de amor, reales o imaginarias, aunque tanto ellas como él ya han pasado por el trago de apagar 40 velas en sus tartas de cumpleaños.

Pero da igual, Depp sigue mantiendo el mismo aire aniñado, sensible y rebelde con un look perfectamente estudiado y nada para sus admiradoras como mantener aquel amor juvenil, adolescente, donde la nostalgia sirve de vehículo para permitirnos seguir soñando como quinceañeras. Todo vale en el amor.
Esa pasión que despertó entre las masas llevó a nuestro chico a inclinarse hacia la interpretación dejando en un segundo plano su gran afición desde niño: la música.
La misma que le llevó a ser un chico malote, vivir como un joven rockero y caminar -el tópico manda- por el lado más canalla de la vida fumando desde los 12 años y probando ciertas sustancias que todos los papás prohíben.
Su carrera con el grupo The Kids tuvo cierta repercusión pero fue gracias a su colega Nicolas Cage como logró entrar en una audición para Pesadilla en Elm Street y a continuación en Platoon, donde comenzó su historia de amor con el cine, que le llevaría hasta su primer papel protagonista en 1990, de la mano del enfant terrible John Waters en Cry-baby, donde lucía tupé, cantaba y, por supuesto, lloraba.

Aquellos lagrimones sedujeron a Tim Burton, que vio en sus ojos tristes al perfecto actor para encarnar a Eduardo Manostijeras, un cuento maravillosamente romántico compartido con su chica de entonces, Winona Ryder, y por la que se hizo el mítico tatuaje "Winona Forever".
El tiempo ha demostrado que aquella relación sentimental no ha sido eterna, pero sí parece serlo su affaire profesional con Burton y su infinito poder de seducción sobre las espectadoras -conozco a pocos chicos que se exciten con Johnny-, década tras década.
¿Eres tú una de las víctimas del Dorian Gray de Hollywood?
27 Agosto 2010

Soy una gran amante de los animales, pero ellos son como las personas: hay de todo por ahí.
Los hay cariñosos y simpáticos, también brutos y maleducados, e incluso te puedes topar con alguno violento y letal.
Vamos a recordar a estos últimos, según esa gran enciclopedia de la vida que es el cine:

-Tiburón: sin duda, el rey de la función.
Por su culpa, muchos no se bañan en el mar sin antes comprobar que una aleta negra no surca el horizonte, aunque estén en la Manga del Mar Menor.
Un genial Spielberg logró inocular la pesadilla marina en todo un señor planeta.
Con dos...
-Grizzly: vi esta película de niña y desde aquella maldita tarde no volví a achuchar a mi osito de peluche.
No me acuerdo mucho de la trama, pero creo recordar a un osote enorme emitiendo sonidos huracanados mientras marcaba territorio restregando su musculoso lomo contra los árboles de un parque natural donde sembraba el pánico. Animalote...

-Piraña: otra pesadilla acuática, esta vez por culpa de Joe Dante y John Sayles, que quisieron repetir el mega éxito de Tiburón y sus secuelas.
Aquí las voraces bichas, que la arman en un resort, son fruto de un experimento científico; cómo no, el hombre siempre jodiendo a la Madre Naturaleza y alterando el ecosistema...

-Moby Dick: primero mítica pieza literaria, luego gran film de John Huston, narrando la lucha casi eterna entre el cetáceo y el hombre, una gran metáfora sobre la vida y sus batallas.
Orca, la ballena asesina fue un título setentero que unía esta epopeya con el suspense a lo Spielberg. Creo que el desaparecido Richard Harris -y Bo Derek- andaba por allí...

-King Kong: un gorila ciclópeo con corazón enamoradizo.
Suena hasta tierno si no fuera porque cuando le quitan a la rubia de sus desvelos -sea ésta Fay, Jessica o Naomi- la lía parda.
Sus tres versiones oficiales -sin incluir las japonesas, donde lucha contra otros monstruos- tienen su encanto, pero la primera es insuperable.

-El pingüino de Wallace y Gromit: los pantalones equivocados. Esta joya de la animación británica, además de acción pre-Pixar y risas a mansalva, nos regalaba la presencia de un ejemplar de estas aves de tierras gélidas ciertamente inquietante.
Eso sí, luego ya estaba el documental -El viaje del emperador- o los dibus más comerciales -Happy Feet- para restituir su imagen de bicho encantador.

-Anaconda: algo así como un Tiburón selvático con sabor latino gracias a las presencias de la voluptuosa Jennifer López y la dirección del peruano Luis Llosa, pero allí el que más miedo daba de todos -incluida la bicha del título- era un despendolado John Voight en plan apocalíptico.
El delirio de la propuesta era tal que tenía más gracia de lo esperado.

-Gremlins: otra joyita para el género semovientes malignos a cargo de Joe Dante, aquí producido por Spielberg.
Ya conocéis la trama: hay cosas que no se pueden hacer a estas cándidas y peluditas mascotas de ojos cariñosotes, porque mutan en borrachuzos y gamberros monstruitos escamosos... mucho más divertidos!!!
-Las ratas en El alimento de los dioses, una joya de la serie b a cargo de Bert I. Gordon, artesano del ramo que también firma títulos como El imperio de las hormigas, La araña y King Dinosaur: El planeta infernal, vamos, que es una especie de Rodríguez de la Fuente pero en desatado y psicotrónico.
En su título más celebrado muestra cómo los malditos roedores de una isla se han hecho del tamaño de un autobús por ingerir el brebaje del título: su ferocidad será proporcional. ¿Te dan asco las ratas? Pues toma nota.
-El pulpo de Tentáculos: el título español parecía referirse a una película del destape, pero no, se trataba de un bicho marino, primo lejano de Paul.
Semejante bestia reunió a un casting de relumbrón -John Huston, Shelley Winters, Henry Fonda-, preocupados por las extrañas muertes llevadas a cabo por un octópodo que ha mutado por culpa de las radiaciones emanadas de la construcción de un túnel.
¿Os gustan los animales? ¿Cuáles?
25 Agosto 2010

Llego relajada de pasar cuatro días en una playa mediterránea y me topo con una imagen que me quita de un plumazo el bajón de volver a la gran ciudad.

Sí, queridos, es él, Sean Penn y no Tim Burton sin sus gafas de sol.
Acabo de encontrar esta foto y quiero compartirla con vosotr@s, amig@s mí@s.

¿A que es demasiado?
Pertenece al rodaje de This Must Be the Place, que no es una continuación madura de Eduardo Manostijeras, sino la nueva película del director de Il divo.

La cosa va de un antiguo músico -de ahí ese look a lo Robert Smith, lider de The Cure- que busca obsesivamente al nazi que torturó a su padre. Vamos, que no será una de disfraces de Halloween, aunque por esta foto lo pareciera, sino algo mucho más intenso. Habrá que ver por qué el personaje de Penn sufre este flash-back...
Y si consigue salir airoso, que le den su tercer Oscar!

Bueno, guap@s, después del susto, a la vida real, que da tanto o más risa.
24 Agosto 2010
Sex-symbols del cine: hoy, Steve Reeves

No sé por qué exactamente, pero asocio las películas de romanos al verano.
Debe ser porque los mozos en ellas lucían poca ropa, llevaban el torso al aire y calzaban sandalias de cuero.
O porque las reponían en estos meses, en cines al aire libre.
No sé muy bien, pero lo que más me gustó de todos los peplums que disfruté los primeros años de mi vida fue la presencia de este peazo tío: Steve Reeves.

Guapo de cara y fuerte de cuerpo, Reeves es lo máximo en cachas cinematográfico, que aún no ha sido superado ni por Arnold, ni Vin, ni otros anabolizados del montón.
Sin un gramo de grasa, curtidísimo con las pesas y de rostro de facciones clásicas, su cuerpo perfecto se expuso en revistas deportivas convirtiéndose en icono gay de una forma descarada y divertida a la vez, pues dependía con qué intención se mirarse aquellos retratos para darle un sentido -sexual o no- a semejante muestra de carne al descubierto.

Poseedor de varios títulos de culturismo, entre ellos Míster Universo, el norteamericano debutó en el cine de la mano del patoso Ed Wood y rápidamente, luciendo pectoral, se convirtió en muchos héroes mitológicos y justicieros que cobraban vida entre los decorados de cartón piedra de Cinecittà, aunque fue Hércules el que más fama le dio.
En todos sus trabajos la carga erótica era uno de los reclamos.

Siempre había alguna señora de buen ver -cuando no eran más de una- que suspiraba por sus músculos, lo cual era aprovechado por los productores de turno para mostrarlas a ellas ligeritas de ropa también o ataviadas con vaporosas gasas.
El público de todos los sexos quedaba así contento: acción, entretenimiento y erotismo en un cine tolerado para menores donde el rigor histórico y la calidad de los diálogos eran rara moneda, exceptuando quizás La batalla de Maratón, dirigida por Jacques Tourner en 1959.
Muchos peplums después, algún western, films de aventuras exóticas y tras rechazar el papelón de 007 -¿os lo imaginais reventando los trajes?-, dejó el cine a los 42 años, consciente de que toda aquella carne prieta no iba a seguir igual de lozana los siguientes lustros.
Pero ahí están sus películas, cine palomitero y sexy donde este deportista no dio grandes pruebas de versatilidad, pero sí de presencia arrolladora y sensual.
¿No creéis que Steve Reeves es el cachas más sexy y bello del cine de todos los tiempos?
20 Agosto 2010
Descalabros del pasado: 4, "Staying Alive (Sigue la fiebre)"

Ahora que Stallone está de plena actualidad con su estreno Los mercenarios, viene de perlas recordar otra de sus joyas como director, la considerada continuación de Fiebre del sábado noche.
Para ello Sly -que hace un pequeño cameo tropezando con Travolta por la calle- tomó (malos) apuntes revisando All that jazz (Empieza el espectáculo), reclutó a los atildados Bee Gees, le añadió al argumento el punto de superación y lucha de su exitoso Rocky y puso a Tony Manero a hacer pesas, le depiló el cuerpo entero y le atiborró de proteínas.

El resultado es una de las películas más sonrojantes de todos los tiempos, de tan mala que provoca carcajadas.
Sobre todo con los diálogos -que contiene sublimes sentencias como "Todo el mundo se aprovecha de todo el mundo" y "No te preocupes tanto por cambiar a los demás y empieza cambiando tú mismo"-, lo tontorrones (y machistas) que son los personajes -especialmente la chica rubia enamorada del prota... y el propio héroe de la función- y el look filogay y hortera de toda la propuesta, donde se lleva la palma la parte final: un musical de Broadway -titulado "El callejón de Satán"- donde abunda la pedrería, el exhibicionismo aceitoso y unas coreografías saltarinas dignas de un Nijinsky anfetamínico.
De impecable estética ochentera, Stallone quiso darle un punto erótico-festivo a este film y, para ello, acentuó el carácter mujeriego y caradura de Manero, le puso a mover el culo exageradamente -no me extraña que por aquella época los rumores de homosexualidad arreciaran sobre Travolta- y a exhibir cacha sin pudor.

Además, el director metió en la banda sonora y en el casting a su hermano Frank, que interpreta al antagonista, un cantante que bebe los vientos por la chica mona y buena de la función (Cynthia Rodhes).

Todo ello para contarnos que Manero ya no vive en Brooklyn sino que se está ganando la vida como puede al otro lado del Hudson, en Manhattan , como camarero en discotecas donde antes bailaba y como profesor de danza en una academia de barrio, pero que su sueño consiste en triunfar como bailarín, actor o lo que sea ("Pero nunca desnudándome", porque se lo prometí a mi madre", dice), por eso se patea todo casting que se convoca en la Gran Manzana.
Pero la suerte, el coraje y su paquete -también sobradamente mostrado por la cámara de Stallone- harán que entre en el cuerpo de baile de un musical importante, donde tendrá que demostrar garra, talento y calentura, y no sólo sobre el escenario. La meta: pasear por Times Square con el meneo caderil del ganador.
¡Ay, Stallone! ¿Por qué nos hiciste esto?

19 Agosto 2010
Charlotada de histriónicos: actores más que excesivos

Hace unas semanas dediqué un post a los intérpretes más inexpresivos del cine, enriquecido con sabrosas aportaciones vuestras.
Hoy me voy al otro lado, al opuesto, a repasar a aquellos actores que me llamaron la atención por su exageración gestual, vocal y física, cómicos y no tanto que gustan de dar gritos, hacer muecas y retorcerse como culebras delante de una cámara.
Algunos proceden del teatro -donde, como sabéis, hay que proyectar más la voz y enfatizar expresiones para ser captados por las últimas filas-, pero otros directamente del circo.
Sin ir más lejos, el gran Jim Carrey, de actualidad por interpretar a un enamorado recluso gay en Philip Morris te quiero, una película igualmente exagerada que hace del exceso su marca de fábrica.
El film -que, como sabéis, llega a España antes que a EEUU- provoca lo mismo que su protagonista: o simpatía o rechazo visceral.
Porque Carrey, como las grandes comilonas, o te empacha o te deja más satisfecho que una boa tras merendarse un ñú.
Yo soy de las admiradoras de este cómico, un payaso sin pudor que ahora mismo no tiene rival.
Sí, estuvo más seriecito en El show de Truman o Man in the moon, pero siempre dejando intuir bajo su serenidad o su tragedia un poso de ironía y sentido del humor.
Y a tí, ¿te saca de quicio o te parte de risa este histrión?
En otra liga juega Al Pacino, un actor de esos dramaticones que disfruta con un buen conflicto serio.
Está magnífico siempre, como en Tarde de perros, la saga El padrino o en A la caza, donde aprovecha la mínima para dar rienda suelta a ese tornado histriónico que lleva dentro.
Es Pacino de esos actores que disfruta con un buen Shakespeare y que no le hace ascos a pegar sus buenos gritos, abrir mucho los ojos y hasta enseñar los dientes en productos como Pactar con el diablo.
¿En qué otras cintas estuvo Al exagerado?
Y para completar este trío de monstruos, el enorme Jack Nicholson, un señor al que en cuanto te descuidas le da el baile de San Vito, tanto en comedia, como en drama, como en terror.
Tres ejemplos:
-Mejor... imposible: dale un rol de neurótico y te construye el mayor maniaco que ha dado el cine.
-Alguien voló sobre el nido del cuco: ¿se puede fingir mejor hacer de loco y luego estarlo mismamente con la misma credibilidad y soltura?
-El resplandor: ¿te imaginas a otro actor protagonizando esta pesadilla? Yo no.
Entre las chicas creo que hay menos histriónicas, si exceptuamos a Lucille Ball, Lina Morgan y a Angelina Jolie en Girl, interrupted.
¿Y en el cine español? No recuerdo a muchos, aparte de los teatreros tipo Marisa Paredes...
¿Qué otros actores histriónicos os seducen, como éstos a mí?
17 Agosto 2010
Sex-symbols del cine: hoy, Angelina Jolie

Incluso se dice ahora que va a encarnar a Marilyn.
Angelina puede con todo. Es la number one del momento en Hollywood.
Lo tiene todo la tía: un marido cañón, una familia variada y numerosa, un padre arrepentido, una carrera donde se alterna lo comercial con lo prestigioso, unas piernas largas, unos labios carnosos, una inteligencia por encima de la media, un pasado agitado, un futuro prometedor, un Oscar, varias nominaciones, y lo más importante: millones de fans que la consideran la más bella y deseada.

Pero a ver, ¿realmente es tan bella la Jolie?
Seamos justos.
Sáquemosle fallos a esta diosa de la perfección.
Empiezo yo y luego seguís vosotros, ¿vale?
-Está demasiado flaca: sus brazos palillo, sus rodillas huesudas y esas clavículas de travesti me provocan más ganas de invitarle a un bocata de chorizo que de hacerme un bollo con ella.

-Sus tatuajes, no me digais, son una macarrada... y no para de hacérselos.
-Exceptuando El intercambio, donde estaba bastante bien, sus trabajos hasta ahora no es que hayan sido la pera, porque ya me diréis donde está el mérito de meterse en la piel de Lara Croft.

Y ahora, querid@s, os toca a vosotros.
O bueno, si queréis podéis llamarme envidiosa, cretina, burra o ignorante, lo que os apetezca, pero se trata de jugar a humanizar a semejante máquina de hacer dinero y llenar portadas.
Porque detrás de esa infalible aleación de Maricalcuta, diva y choni debe esconderse agazapado un ladillo oscuro, digo yo, como lo hay en todo bicho viviente, y me incluyo, por supuesto, así que déjate de cumplidos y derribemos un mito, que sienta muy bien traerlo a nuestro terreno: a ver... ¿qué te repatea de la protagonista de Salt?

No te cortes...
16 Agosto 2010
Cría cuervos...: diez niños que dan mucho miedo
Cada vez que el maldito reloj biológico llama insistente a mi puerta, despertando mi latente pulsión maternal, recurro a métodos infalibles para aplacarlo:
-1, Hago una visita a mi sobrinada.
-2, Me pongo alguna película de las siguientes.
Os aseguro que ninguno de ellos falla: mis ganas locas de ser mamá se evaporan ipso facto y no vuelven a aparecer por mi mente en una plácida temporada.

-La niña chivata, cotilla, repipi, manipuladora y asesinable de La calumnia: sin duda, una de las criaturas más repelentes que jamás se han visto en una pantalla.
Ella es la que monta todo el escándalo acusatorio de lesbianismo en una sociedad tan puritana y obtusa como la que retrata este drama de William Wyler protagonizado por unas estupendas Audrey Hepburn y Shirley McClain.

-El rubito esquizoide de El otro, un muchacho aparentemente angelical que se monta el cuento de que es su hermano malote -y fallecido- para irse cargando a todo bicho viviente del vecindario: a la señora que odia las ratas, al primo gordinflón que juega en el granero, a la sobrinita recién nacida... hasta arroja a su atormentada mamá por la escalera.
Y la abuela se acaba inmolando por su culpa. Menudo bicho.

-Damien en La profecía. Si un día entras en una iglesia y ves a un señor alto, guapo y elegante sacrificando a su infante en el altar, déjale acabar, chic@, de lo contrario dejarás que el diablo campe a sus anchas por este mundo con la cara mofletuda de un tierno muchachito.
Y, claro, no habrá quién le frene, como demuestra esta excelente cinta de terror protagonizada por Gregory Peck y Lee Remich, un matrimonio ilusionado que notará pronto que el pequeño adoptado les ha salido muy, pero que muy raro.
-La niña telekinésica y probeta de Laberinto de pasiones. Apenas sale unos minutos, pero cúanta razón tiene su madre azafata y borde -una genial Eva Siva, cómica enorme a reivindicar desde ya- cuando se arrepiente de haber engendrado a semejante monstruo.
Porque así se evitaría estar todo el dia de psicoanálisis mientras la cría hace volar objetos y rompe lamparerías sin parar. Una parodia de films como Carrie gracias al talento petardo y cinéfilo del primer Almodóvar.
-Lolo García en Toby , La guerra de papá y otras películas.
Los niños tan angelicalmente monos me dan grima.
No puedo con esos cabellos dorados, esos ojazos azules, esas alitas a la espalda... demasiado cursi, tanto que lo confundiría con un muñeco.
-Haley Joel Osment en El sexto sentido. No me digáis que no asusta este muchacho con cara de Calimero, que no para de decirte que está viendo un fantasma por aquí, un muerto por allá.
Quita, quita, que cuando algunos críos abren la boca... pa volverte loca.
-Macaulay Culkin en cualquier film, incluso ya de mayor.
El Lolo García yanki, en lugar de retirarse como el nuestro, sigue dando la paliza intentando ser un actor respetado, pero después de Solo en casa ya no hay manera de olvidar a aquel angelito capaz de todo en soledad.
-La niña reencarnada de Las dos vidas de Audrey Rose: pobrecilla, menuda putada, pero cada vez que veo esta película protagonizada por Anthony Hopkins me entra la paranoia: ¿y si mi bebé fuera la reencarnacion de Jesús Gil? ¿O de Encarna Sánchez? ¿O de Pilar Miró? Quita, quita...
-El pueblo entero de ¿Quién puede matar a un niño?, la genial película de Chicho Ibáñez Serrador.
Pocas veces he pasado tanto miedo viendo una película. Qué pasote, qué políticamente incorrecta y adelantada a su tiempo.
Una cult-movie que lleva la crueldad infantil hasta límites insospechados: incluso el feto es capaz de asesinar a su madre. ¡La leche!
-Los hijos de Nicole Kidman en Los otros: a mí que las ventanas permanecieran cerradas, que la australiana estuviera loca o que los criados resultaran siniestros me dejó indiferente, lo que de verdad casi me trauma es esa pareja de críos pálidos, fantasiosos y esquinados, donde se intuía cierto toque autobiográfico de Amenabar.
Y a ti, ¿qué infantes del cine te dan yu-yu, grima o repelús?
13 Agosto 2010
Descalabros de ayer y de hoy: 3, "Barridos por la marea"

-"Anda, cari, rueda una película donde se vea bien todo lo divina, sexy y divertida que soy"
-"Déjame en paz, que me esperan los amigotes en el pub".
-"Por fa, por fa, rodamos en algún lugar precioso y soleado -¡no soporto este clima lluvioso de Londres!-, con chicos guapos y que sea barata, que está la cosa -y mi carrera- mu mala: que sea como unas vacaciones pagadas".
-"¿Y habrá chicas, alcohol y otros estímulos?"
-"Si, amore, lo que tú quieras: escríbeme un guión donde haya de todo eso pero por supuesto que calle para siempre a esos idiotas que se atreven a dudar de mi talento como actriz".
-"Ok, a ver qué se me ocurre en el pub, delante de una birras...".
-"Sí, cielo, tú escribe que yo hago lo que tú digas".

La conversación anterior puedo haber sido real, visto el resultado.
Como ya habréis adivinado, el director-guionista en cuestión es Guy Ritchie y la estrella, su exseñora, la simpar Madonna.
Barridos por la marea tardó en estrenarse y aquí lo hizo de forma menos estruendosa de lo que una película de la megastar del pop suele hacer.
Las críticas fueron demoledoras.
Casi nadie entendió la propuesta del director del último Sherlock Holmes, un orfebre visual curtido en la publicidad y el video-clip al que algunos consideran un Tarantino de segunda.

La historia -remake de un film italiano: Insólita aventura de verano- cuenta el viaje personal -y emocional- de una repija vigoréxica y caprichosa, infelizmente casada con un magnate farmaceutico, a la que todo le horroriza y que la paga con los que considera inferiores en su escala -social- de valores.
Embarcada con su marido y otras dos parejas cretinas por las islas griegas, se quedará tirada en medio del mar sin más compañía que un pescador italiano (Adriano Giannini, hijo del actor que protagonizó el original de esta historia) al que estuvo puteando previamente sin descanso.
Y, claro, lo que empieza como una guerra de sexos y poder acaba en amor romántico y perfecto una vez se invierten los papeles y el macho pone a la hembra en su sitio: besándole los pies.
Todo ello aliñado con dosis de machismo y violencia -es una película de Ritchie, claro-, algún número musical inenarrable y con el montaje jugueteando a su antojo.
Madonna luce músculo, antipatía y jeta de bicho en un guión que parece escrito por su enemigo, donde ni siquiera la autoparodia de la diva salva el conjunto.
Y si pretendía aparecer guapa y sensual, se equivocó de director (y de esposo).
De todos modos esta película sienta mejor si te tomas previamente unas birras con los amigotes.

¿Qué os parece Madonna como actriz?
12 Agosto 2010
La liga de los más macarras del cine

Se estrena este viernes Los mercenarios, esa reunión de bestias capitaneada por Stallone que promete testosterona a mansalva, violencia incontrolada y entretenimiento palomitero y machirulo.
Dicen por ahí que es una de las cintas más macarras de todos los tiempos, pero yo tengo mis dudas, porque ha habido otros muchos ejemplos de tipos sucios, duros, chulos, exhibicionistas, malvestidos, rapados, tatuados, luciendo joyones, broncas y, con frecuencia, machistas en la pantalla.
Vamos a repasarlos:

-Bruce Willis será siempre el John McClane de La jungla de cristal y sus sucesivas entregas, un socarrón ciudadano que decide tomar la justicia por su cuenta en plan Charles Bronson -otro gran macarra del cine- dejando las ciudades arrasadas a su paso.
Sus expeditivos métodos y sus camisetas sucias son un referente del género de acción moderno.
![]()
-Chuck Norris, con sus camisas vaqueras sin mangas, su media melena con raya al medio y su gesto adusto, ostenta el record de haberse cargado a más gente en la ficción de sus subproductos.
El tipo, campeón de artes marciales, sigue teniendo su público, a pesar de protagonizar cintas y teleseries que apestan a reaccionario.

-Steven Seagal ha encarnado al macarra espiritual, una quimera imposible que este personaje de inexpresiva jeta ha logrado convertir en algo parecido a un sello personal.
Con títulos como Por encima de la ley, sus películas de vídeo-club están bien surtidas de muertes sádicas por gentileza de este budista con coleta y sobrepeso, para algunos el heredero de Norris.

-Brad Pitt en El club de la lucha: un tipo duro que busca pelea, fuma como una locomotora y es líder entre los lobos. A Pitt le gusta mucho hacer añicos su imagen de chico rubio y limpio con cara de bueno y sonrisa de anuncio, como ya escribí en otro post.
Tarantino le dio su última oportunidad para sacar su lado más bestia en Malditos bastardos.

-Sylvester Stallone en Acorralado, Rambo y el resto de su filmografía: el físico condicina y el musculoso actor ha hecho del suyo un icono del cine para machos, donde las motos, las peleas y el aspecto brutote son icónicas señas de identidad.
Él es el rey del cine de acción sádico y explosivo, ése que logra abarrotar las salas de los centros comerciales del extrarradio, y hasta ha sido premiado en el festival de Venecia. Tiene su mérito.

-Javier Bardem en Jamón, jamón: recogiendo el testigo del cine de quinquis de Eloy de la Iglesia y otros ilustres ejemplos patrios, el actor era un poligonero macarrónico y paquetón que acosaba y derribaba a Penélope Cruz en la gran película de Bigas Luna.
Volvería a ser un adicto al mal gusto en Huevos de oro, oda a la horterada levantina.

-Kurt Russell en los ochenta y de la mano del gran John Carpenter nos regaló dos macarras memorables: los protagonistas de las dos partes de Rescate en Nueva York y el de Golpe en la pequeña China.
Un parche, melena grasienta, pantalones de cuero y camiseta de tirantes -cómo no- luciendo brazacos fueron sus rasgos físicos. Sus actos: ser desconfiado, antisocial y sin sentimientos.
Su cara de bestia le hace chirriar en las comedias, aunque lo ha intentado el hombre...

-Jean-Claude Van Damme, el belga de oro, además de llevar los pantalones a la altura de las axilas, se ha especializado en dar acrobáticas patadas, lucir trasero pétreo a la mínima -memorable su contribución al ranking de primeros planos de culos en Soldado universal- y pilotar motazas ruidosas en sus cintas de acción.
Aunque intenta que sus personajes parezcan sensibles, su lado macarra camufla su corazoncito.
Encontró un serio rival en el mal gusto vistiendo -y actuando- en su colega de Double team: el deportista supertatuadoypiercingado Dennis Rodman.

-Vin Diesel es el último macarra: ciclado hasta las pestañas, con el cráneo rapado y la camiseta de tirantes a punto de reventar conteniendo tanto músculo, es todo lo contrario a un chico elegante con el que quisiera tu madre verte salir.
Pero a much@s les pone lo suyo este gorilote reclutado de la puerta de una macrodiscoteca.

-Johnny Depp en la saga Piratas del Caribe: si, se puede ser macarra, cool y amanerado, aunque parezca imposible. Una mezcla entre Keith Richards y La Bruja Avería es la composición de este actor dado a los excesos interpretativos y al abuso del rimmel.
También pone a muchas chicas, no me preguntéis por qué...
¿Qué otros macarras cinematográficos incluirías en esta lista?
TCM no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus colaboradores.
Soy doctora en sexología audiovisual gracias a las miles de horas que, desde mi más tierna adolescencia, he invertido en las salas oscuras. En esta consulta bloguera diseccionaré la química sexual y el sex-appeal de las estrellas que tanto nos ponen.
Macizorros, tías buenas -estoy muy orgullosa de mi lado lésbico- y otros animales cinematográficos, culpables de que todos seamos incurables voyeurs, pasarán por mi despiadado microscopio. ¡Ropa fuera!
Turner Classic Movies © 2010 · todos los derechos reservados
Canaltcm.com es parte de Turner Sports and Entertainment Digital Network