Doctora Amor

El cine, con sus mitos sexuales y escenas eróticas, ha condicionado nuestra forma de "amar". Esta experta investiga morbos, calentones y otras alteraciones colectivas que provocan las imágenes proyectadas sobre una sábana blanca. Hablemos de ello.
25 Noviembre 2009

Amor en tiempos revueltos: arrebatadas pasiones en plena guerra

"El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos".

De todas las frases míticas de Casablanca -y mira que tiene- me quedo con ésta.

Sintetiza una idea que recorre todo el film de Michael Curtiz: cuando alrededor acosan los totalitarismos, la violencia y la destrucción, mientras llueven bombas, un@ siente con más fuerza la pasión amorosa.

Ingrid Bergman y Bogart viven y sufren el que muchos consideran el mayor amor jamás mostrado en una pantalla sacudidos por terribles acontecimientos históricos, pero no son los únicos.

Otros títulos han demostrado que el amor y la guerra casan bien, cinematográficamente hablando.

Éstos son algunos ejemplos:

-El puente de Waterloo: Vivien Leigh y Robert Taylor se aman locamenti hasta que el soldado es llamado a filas, una gran putada que lleva a ella a la perdición.

Para muchos es la mejor película de amor y guerra, un ejemplo de romanticismo desatado que dirigió, en 1940, el gran Melvin LeRoy.

-En el amor y en la guerra: un blandengue Chris O´Donnell interpreta a un Hemingway joven que se enamora de una enfermera con la jeta de Sandra Bullock. Aquello no cuaja porque sus destinos se separan.

Dirige plúmbeamente sir Richard Attenborough. Ya podría aprender de Casablanca...

-Doctor Zhivago: una gran pasión, vapuleada por los acontecimientos históricos, la vivida por Omar Sharif y Julie Christie, ambos bellísimos, en los nevados paisajes rusos durante la revolución.

Por gentileza del épico David Lean, que adaptó, con su elegante estilo visual, la novela del premio Nobel Boris Pasternak para hacernos llorar a mares.

-El paciente inglés: un espía con el rostro cubierto de heridas de guerra (Ralh Fiennes) y el alma aún más dañada, narra a la enfermera que le cuida (Juliette Binoche) su trágico romance, vivido con Kristin Scott-Thomas.

Para algunos (que supongo no han visto Casablanca), ésta es la mejor película de amor de todos los tiempos, firmada por el desaparecido Anthony Minghella y encumbrada con demasiados oscars.

-De aquí a la eternidad: el decisivo ataque nipón a Pearl Harbor es el colofón a este carrusel de pasiones entre soldados americanos y damas de todo tipo, desde casadas a chicas de alterne.

Montgomery Clift, Frank Sinatra y Burt Lancaster lucen guapetones con uniforme. Deborah Kerr y Donna Reed brillan como nunca.

Dirige Fred Zinnemann, se llevó un porrón de Oscars y también demuestra que en tiempos revueltos lo llevas chungo si no tienes quien te quiera.

-La calle del adiós: entre las dos primeras entregas de la saga Star Wars -otra historia de amor en futuros revueltos-, un arrebatador Harrison Ford rodó este romance bélico donde interpretaba a un piloto que se liaba con Leslie Ann Down, una enfermera casada con un colega de misión del propio Ford.

-Feliz Navidad, mister Lawrence: un comandante japo (el músico Ryuichi Sakamoto) y un soldado británico (la pop star David Bowie), prisionero del primero en un campo de concentración, viven una tortuosa y reprimida relación homosexual.

Nagisha Osima riza el rizo del conflicto entre enemigos con esta malrrollista cinta.

-El regreso: él -John Voight- vuelve lisiado -física y mentalmente- de Vietnam. Ella -Jane Fonda- se ofrece voluntaria como enfermera cuando su marido (Bruce Dern) se va a la guerra.

Él y ella se consuelan mientras el cobarde marido se mosquea, regresando con una medalla más falsa que la propia contienda.

-Yanquis: Richard Gere es un soldado aliado que desembarca en Inglaterra, donde conoce a una lugareña monísima, pero casada.

Aún así nacerá la pasión, porque el marido también está en el frente, lejos de allí...

-La mujer del anarquista: una de las aportaciones patrias al tema, con María Valverde perdiendo a su marido en la guerra civil, cómo no.

Él es Juan Diego Botto, y el film pasó por las salas con más pena que gloria. Pobriños.

-Pearl Harbor: un trío es otra opción para sobrellevar la ofensiva japonesa, aunque sea tan light y carente de química como el que viven los aniñados Ben Affleck, Josh Hartnett y Kate Beckinsale en este ruidoso producto, perpetrado por el estruendoso Michael Bay.

De las peores peliculas de amor y guerra que recuerdo.

¿Qué otras peliculas de pasión y guerra merecen ser destacadas?

¿Cuál es la peor? ¿Y la mejor?

Me temo que ninguna supera a Casablanca (cuyo estupendo día especial celebra este jueves 26 el canal TCM clásico), ¿verdad?

2 comentarios · Escribe el tuyo

Comentarios » escribe el tuyo

jp3

supongo que lo habrá, pero, ¿quién cojones añade algo ahora?
si es que está todo, lo fundamental, oiga...

jp3

porque ya puestos podríamos meter "El fin del romance" o incluso "Lo que el viento se llevó"

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Soy doctora en sexología audiovisual gracias a las miles de horas que, desde mi más tierna adolescencia, he invertido en las salas oscuras. En esta consulta bloguera diseccionaré la química sexual y el sex-appeal de las estrellas que tanto nos ponen.

Macizorros, tías buenas -estoy muy orgullosa de mi lado lésbico- y otros animales cinematográficos, culpables de que todos seamos incurables voyeurs, pasarán por mi despiadado microscopio. ¡Ropa fuera!

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