El cine, con sus mitos sexuales y escenas eróticas, ha condicionado nuestra forma de "amar". Esta experta investiga morbos, calentones y otras alteraciones colectivas que provocan las imágenes proyectadas sobre una sábana blanca. Hablemos de ello.

La nueva cinta del director de Deseo, peligro, Brokeback Mountain y El banquete de boda, entre otras interesantes películas, se estrena este viernes tras exhibirse en Cannes y San Sebastián.

Lo primero que puede sorprender del film es su tono de comedia, algo evidente desde sus primeros minutos, cuando presenta al protagonista, su ruinoso negocio y su peculiar familia, sometida a una madre bicho, tacaña, mandona, fría y pesetera (o dolarera, para ser exactos).

Ese humor buenrrollista, esa alegría, esa comicidad casi ingenua que destilan los fotogramas de Destino Woodstock nos irán introduciendo en el espíritu único e irrepetible de aquel agosto de 1969, cuando tuvieron lugar tres días de celebración del amor, la paz, el sexo y el rock, y al que acudieron medio millón de personas (y no todas hippies melenudos: allí había de todo, desde estudiantes hasta curritos).

Ang Lee, nacido en Taiwan, se ha basado en la novela de Elliot Tiber y Tom Monte para reivindicar aquella inocencia pura, aquel paraíso de drogas, desnudez y amistad, del que ya no queda nada.
Porque algo que había entonces era un sentido de unidad, un deseo de cambiar el mundo y de parar las guerras, una complicidad y una camaradería que hoy, en nuestra sociedad consumista, egoísta y material, puede sonar desfasado, cursi, naïf y hasta demente.

Estoy deseando saber cómo reacciona el público ante una propuesta como ésta.
Me encantará conocer vuestras opiniones y, sobre todo, de aquéllos de vosotros que andáis por la veintena y, quizás, no hayáis oído hablar de Woodstock, un acontecimiento social que transformó -un poquillo- el mundo.

Por supuesto, el sexo está muy presente en la pelicula: la tolerancia, las opciones sexuales, el sexo en grupo, la desnudez y el travestismo son ingredientes de este delicioso pastel -de ácido- con el que Ang Lee echa de menos aquel humor, aquellos juegos y aquellos sueños que, quizás, se hayan perdido para siempre.

¿Créeis que los jóvenes de ahora no son tan dinámicos y reivindicativos como aquéllos, que no se reúnen nada más que para divertirse?
Y los macroconciertos y festivales musicales de hoy: ¿son algo más que un gran negocio? ¿Hay algo ideológico o revolucionario detrás?
Respecto a la revolución sexual: ¿ha sido, con el tiempo, también mental o estamos un poco en retroceso?
Carlos
En mi opinión creo que tenian un ideal que era cambiar el mundo pero creo que ellos se alejaron rotundamente en el amor libre. Lo cual conllevaba a dis de sexo y orgías, intercambios de pareja, y asiduo consumo de marihuana. Si existiera aun ese grupo , creo que siguen existiendo, no me metería a esegrupo de osiosos. Prefiero más las acciones que a un simple ilusionismo sexual.
Espero ver la película.
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Soy doctora en sexología audiovisual gracias a las miles de horas que, desde mi más tierna adolescencia, he invertido en las salas oscuras. En esta consulta bloguera diseccionaré la química sexual y el sex-appeal de las estrellas que tanto nos ponen.
Macizorros, tías buenas -estoy muy orgullosa de mi lado lésbico- y otros animales cinematográficos, culpables de que todos seamos incurables voyeurs, pasarán por mi despiadado microscopio. ¡Ropa fuera!
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