El cine, con sus mitos sexuales y escenas eróticas, ha condicionado nuestra forma de "amar". Esta experta investiga morbos, calentones y otras alteraciones colectivas que provocan las imágenes proyectadas sobre una sábana blanca. Hablemos de ello.

Gemidos de placer. Es lo primero que se oye en esta función teatral. Y lo primero que vemos: las hermosas posaderas desnudas de sus actores protagonistas mientras follan, retozan, vuelta y vuelta.
Con un comienzo así, una como que se pone de buen talante y se prepara para gozar, reir y emocionarse... casi tanto como la pareja heterosexual que protagoniza la versión teatral de la estupenda película chilena que hace tres años triunfó, entre otros, en el festival de Valladolid y cosechó excelentes críticas -y buena aceptación del público- en su estreno en salas alternativas.

En la cama ha sido adaptada por la guionista y directora Yolanda García Serrano añadiéndole más humor, alguna nota de denuncia social y unas transiciones-elipsis muy cinematográficas.
Y si en la películas nos deleitamos con los cuerpos de los bellos Blanca Lewin y Gonzalo Valenzuela, estrellas en su país (el mozo estuvo, por ejemplo, en la serie Machos), ahora podemos ver, en tres dimensiones y a pocos metros de distancia, en el Teatro Lara de Madrid, a María Esteve, hijísima de la gran Marisol, que vuelve al dormitorio tras El otro lado de la cama y su continuación.

Para el papel de Bruno luce cuerpo fibrado -de ésos que me gustan a mí: sin anabolizantes, puro músculo fino y natural, buenas piernas y unos abdominales maravillosos- el cubano Roberto San Martín, a quien vimos en Habana Blues, Aquí no hay quien viva y dejándolo todo perdido de pluma en la sitcom La que se avecina.

Y la obra, como la peli, va de eso que ya sabéis: una pareja liga una noche, echan un polvo fogoso y luego se ponen a hablar.
Así, empiezan a conocerse, se pelean, se gastan bromas, bailan, vuelven a follar y, ante un futuro no demasiado apetecible pendiendo de sus cabezas, acaban contándose esos secretos que sólo serias capaz de confersarle a un perfecto desconocido.
¿Os ha pasado algo así alguna vez: desnudar vuestro cuerpo y alma a un rollete que no habéis vuelto a ver?
Y dada esta fiebre de adaptar a las tablas éxitos teatrales -ahora, en Madrid, están también en cartel versiones de 39 escalones, Sonata de otoño y el musical La bella y la bestia dysneiana-, ¿será que también hay crisis de ideas en este campo o se trata de aprovechar el tirón popular de ciertos títulos para atraer a la gente a los teatros?

¿Qué película os gustaría disfrutar en versión teatral? ¿Con qué actores españoles?
A mi El último tango en París con Carmelo Gómez y Silvia Abascal, a quienes ayer vi salir juntos del Teatro Lara, jeje
yomisma
Personalmente están sobreactuando,no me gusta sus interpretaciones. Carmelo Gómez?no sé no sé
Alexandra_Del_Lago
Bueno, a mí un poco de anabolizante en un tio no me disgusta, Doctora, jejeje...
latana
La verdad es k me gustó mas el trabajo de ella que el de èl. Como siempre las tías lo ponen todo (tetas, culo) mientras ella debe hacer el esfuerzo de taparlo a él para que no se le vea el PENE.
Hasta cuándo no se podrá ver el cuerpo del >Hombre entero?
Él, el cubano, la verdad es que aunque chiquitito , tiene un polvo, y dos y tres.
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Soy doctora en sexología audiovisual gracias a las miles de horas que, desde mi más tierna adolescencia, he invertido en las salas oscuras. En esta consulta bloguera diseccionaré la química sexual y el sex-appeal de las estrellas que tanto nos ponen.
Macizorros, tías buenas -estoy muy orgullosa de mi lado lésbico- y otros animales cinematográficos, culpables de que todos seamos incurables voyeurs, pasarán por mi despiadado microscopio. ¡Ropa fuera!
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