Doctora Amor

El cine, con sus mitos sexuales y escenas eróticas, ha condicionado nuestra forma de "amar". Esta experta investiga morbos, calentones y otras alteraciones colectivas que provocan las imágenes proyectadas sobre una sábana blanca. Hablemos de ello.
13 Agosto 2008

Circuit Festival de Barcelona: diario de un superviviente

Hoy por fin pude hablar con mi amigo J., que se fue a la Ciudad Condal la pasada semana a disfrutar de este evento festivo y ha vuelto destrozado, de tanto exceso de fiesta, baile, carne y otras tentaciones.

Yo le pedí que tomara nota de todo y me contara, que fuera mi corresponsal vamos, que una, con tantos espías por doquier como acostumbra a establecer, parece la misma agencia EFE.

Pues bien, mi enviado especial llegó el jueves y se fue de cabeza a la fiesta Salvation, que se celebraba en la discoteca Space: musicón, músculos y caras aún serias, como que aquello no acababa de arrancar. Previamente se había perdido otra party en la sala Apolo y otra en una piscina.

Al día siguiente, viernes, tocaba otro fiestón, éste en un parque acuático fuera de Barcelona: Illa Fantasia. El día se nubló pero algunos valientes se lanzaban por los toboganes de agua.

Las zonas gay y lésbica estaban claramente diferenciadas, así como el ambiente, me cuenta, que era de lo más opuesto: mientras las chicas se espurrían en tumbonas dándose a los besitos y las caricias observados por un elefante estático que lanzaba agua por su trompa; los mocetones, con escuetos trajes de baño, se daban al desenfreno en una piscina de olas rematada por un espectacular escenario donde antaño triunfaron Chiquetete, la Pantoja y Manolo Escobar, entre otras figuras patrias, pero donde ahora dj´s internacionales y go-gós de infarto caldeaban el ambiente.

Entre el público estaban los actores porno Martin Mazza, amigo de una servidora, y Francois Sagat (el de la foto de arriba), imagen del Circuit Festival y modelo de la web de contactos Gaydar.

Y, además, bellezones musculados que, según iban haciendo efecto ciertas sustancias, se dedicaron al magreo exhibicionista. Tambíén alguno se dejaba los tobillos danzando sobre imposible tacones. En general, con los balones saltando por el aire, el agua salpicando y una avioneta sobrevolando el recinto, aquello recordaba mucho a un patio de recreo, si no fuera por el juego sexual al que algunos sí que se entregaban con ahínco.

Esa noche tocaba la fiesta Infinitamente gay, en la recientemente remodelada discoteca DBoy, con sus dos salas abarrotadas. Más drogas, sexo, go-gós, anabolizantes y musicón. Hasta la madrugada, que algunos prolongaban en el after-hours Souvenir, situado, casi fuera del mundo real, en un polígono industrial de Viladecans.

El sábado era el dia de la gran fiesta, el macro evento que iba a reunir a 8.000 partygoers venidos de todo el mundo, y así fue: mi amiguito conoció a chicos de las Azores, Estocolmo e Italia, entre otros lugares más o menos remotos.

La iluminación del recinto -el pabellón olímpico de Badalona- era futurista, los bailarines venidos de Ibiza quitaban el hipo (entre ellos estaba La -"no sin mis tacones"- Menor (en la foto en blanco y negro, cariñosa con un mazas), habitual del Space madrileño, y Martin Mazza, con su espasmódica coreografía de patadas a un balón invisible) y el ambientazo, caliente-caliente.

Un show con equilibristas, una tela de araña que cubrió todo el recinto y un numero porno de Sagat con dos partenaires amenizaron la velada, que continuó, cómo no, en el sacrosanto Souvenir, reducto de los más noctámbulos golferas culés.

Allí de nuevo MM ejerció de gogó y el paroxismo llegó a parecerse a los antros que visitaba Al Pacino en A la caza, con cuerpos semidesnudos sudados y más de un pene alegre al descubierto en medio de la pista de baile.

El sol Mediterráneo, inclemente, caía sobre los vampiros gays que, en al filo del mediodía del pasado domingo, regresaban exhaustos a sus hoteles en Barcelona.

Esa misma noche del domingo, cerraba el festival un venerado disc-jockey de Tel Aviv en Space, pero ya mi amigo tocó retirada.

Le he preguntado qué fue lo mejor de todo: La música y algunos cuerpazos (la mayoría ciclados).

Lo peor: Las distancias entre los lugares de celebración, las larguísimas colas-esperas, el calor del Souvenir y los precios de las bebidas.

¿Algo que añadir, querido amigo? "Que todo el mundo se toquetea y guarrea en esas fiestas, pero a la hora de la verdad, son muy pocos los que rematan la jugada, como Dios manda", palabra de J.

Oye, J., le he dicho, y de los actos culturales, las pelis, exposiciones, charlas, cuéntame algo: "Pero, ¿había algo de eso, tía? Ni idea...". Palabra de J., repito.

Por favor, si hay alguien que asistiera a estos otros actos del Circuit Festival, que nos cuente, que mi corresponsal es monotemático. Ah, también me gustaría conocer la opinión de las chicas que asistieron al Girlie Circuit. Gracias.

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Yo_estuve_ahí

Tu informador te ha contado la cosa tal y como ocurrió... para mí, lo mejor, descubrir con el torso al aire en el Space del domingo a uno de los porteros de la organización que paseó su palmito en las entradas de todas las fiestas controlando al personal
ah y también el cacheador de Dboy en la fiesta del viernes y luego repitiendo el domingo en Space, qué forma de meter mano a los que entrábamos en la disco... nos transportó al sèptimo cielo...
qué ganas tengo de la próxima edición!!!

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Soy doctora en sexología audiovisual gracias a las miles de horas que, desde mi más tierna adolescencia, he invertido en las salas oscuras. En esta consulta bloguera diseccionaré la química sexual y el sex-appeal de las estrellas que tanto nos ponen.

Macizorros, tías buenas -estoy muy orgullosa de mi lado lésbico- y otros animales cinematográficos, culpables de que todos seamos incurables voyeurs, pasarán por mi despiadado microscopio. ¡Ropa fuera!

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