El cine, con sus mitos sexuales y escenas eróticas, ha condicionado nuestra forma de "amar". Esta experta investiga morbos, calentones y otras alteraciones colectivas que provocan las imágenes proyectadas sobre una sábana blanca. Hablemos de ello.

Debido a un compromiso familiar ineludible, no estoy en Madrid estos días, por lo cual no puedo acudir, como os había prometido, al XVI Festival de Cine Erótico. Una pena.

Pero como una tiene recursos para casi todo, eché mano de un amigo y le pedí, por favor, que fuera en mi nombre y me informara de lo que viera -y viviera- en la sala Fabrik del extrarradio capitalino.
Ah, y sobre todo, que hiciera fotos y me las enviara para que así todos nos hiciéramos una idea exacta de lo que allí se cuece estos días. Y las imágenes de este foto-post (perdonad, pero mi amigo no es Mappelthorpe, pero bueno) son el resultado.

Y que me contó mi colega: que el lugar era alucinante, una especie de parque temático sobre sexo por donde se paseaban actores y actrices porno, podías comprar de todo (vibradores, pastelería erótica, fetichismo, dvds...) hacerte fotos con los intérpretes, asistir a actos sexuales en vivo y, por supuesto, inmortalizarlo con tu móvil, cámara de foto o vídeo.

Pero lo que más le flipó es el club social La Moraleja, aledaño a Fabrik, y abierto y anexado con motivo del festival, un antro que parece un decorado, con un aire al de la película Exótica, y donde había privados para swingers, numeritos en grupo reducido y otras travesuras.

Pero, como bien decía ayer el compañero Escrito por, quien venció fue el fútbol, y según me dice mi amigo, el festival estaba medio vacío, pero con pantallas de tv desde donde paladear el triunfo de la selección española. Vamos, que no sólo el balompié vence en convocatoria al cine, sino incluso al sexo. Alucinante.

Bueno, pero parece que hoy viernes y mañana sábado el recinto se pondrá a tope hasta la madrugada, sobre todo de hombres heterosexuales que, armados de cámara digital, vivirán la fantasía de creerse directores o actores de cine porno.

Espero poder verlo por mí misma en la próxima edición.
G.Punto
Es un poco como chorizo basto, tanta carne, y a mí eso me empacha nada más verlo. Prefiero el salami.
bokerom
pos a mi me encanta la carne y esta chica esta de muerte
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Soy doctora en sexología audiovisual gracias a las miles de horas que, desde mi más tierna adolescencia, he invertido en las salas oscuras. En esta consulta bloguera diseccionaré la química sexual y el sex-appeal de las estrellas que tanto nos ponen.
Macizorros, tías buenas -estoy muy orgullosa de mi lado lésbico- y otros animales cinematográficos, culpables de que todos seamos incurables voyeurs, pasarán por mi despiadado microscopio. ¡Ropa fuera!
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