Doctora Amor

El cine, con sus mitos sexuales y escenas eróticas, ha condicionado nuestra forma de "amar". Esta experta investiga morbos, calentones y otras alteraciones colectivas que provocan las imágenes proyectadas sobre una sábana blanca. Hablemos de ello.
17 Junio 2008

Nueva York y otras ciudades donde enamorarse (o no)

El viernes se estrena Sexo en Nueva York, que supongo seguirá mostrando la Gran Manzana como ese lugar ideal donde ligar con gente guapa en lugares trendy. Vamos, lo más cercano a Sodoma y Gomorra en el siglo XXI. Una maravilla.

Una, que es viajada, ha estado en NY y he de reconocer que allí hay sitios elegantes y sofisticados, y gente muy guapa paseando por las avenidas y haciendo deporte en Central Park, pero a la hora de pillar, todo el mundo está tan estresado y va tan deprisa que, de verdad, cuesta mucho echar el lazo a alguien interesante.

Pero bueno, como el cine, en gran parte, es fantasía, y la tele también, una serie como Sex in the city logra su éxito a base de aunar la mítica de la megaurbe por excelencia con mucha picardía, diálogos chispeantes y revolcones varios.

El cine también nos ha enseñado que para enamorarse, cazar marido o vivir un romance histórico, el marco incomparable ayuda, y mucho.

No hace falta recordar que Woody Allen ha echado mano de Manhattan, París (Todos dicen I love you) y ahora Barcelona para escenificar sus neuróticas carencias emocionales.

El mundo entero puede ser un gran escenario para la pasión, pero ciertas ciudades lucen el reclamo de ayudar a que nos acerquemos a la otra persona, nos pongamos melos@s y nos atrevamos a atacar.

Entre las clásicas-inmortales-postalones, Roma ocupa el primer puesto. Entre las modernas a rabiar, creo que Tokio se ha puesto en cabeza gracias a Sofia Coppola y Lost in translation.

Pero, de vez en cuando, alguien se atreve a mancillar la imagen idílica de estos lugares sagrados, concebidos para el amor. Y pongo un ejemplo: la inquietante cinta de Paul Schrader, The comfort of strangers, o cómo la hechizante Venecia deja de ser un pefecto fondo de foto romántica para esconder la perversión, la manipulación y las zonas más oscuras del deseo.

¿Qué otros lugares pretendidamente románticos han sido mancillados también por el cine?

Uy, el Nueva York de la película de Sarah Jessica Parker... si ella, toda fina, hubiera frecuentado los mismos antros que exploró una servidora alguna noche loca americana, hubiera salido de ellos sin sus queridos Manolos, estoy completamente segura...

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Adrián

Me quedo con la solitaria e hiperpoblada urbe japonesa de "Lost in Translation", una de las mejor trabajadas y desarrolladas historias de amor del cine reciente.

A título personal, París me decepcionó mucho cuando estuve allí, aunque de noche es preciosa.

Alexandra_Del_Lago

me encantan las películas que nos enseñan ciudades además de contarnos una buena historia, es como si estuvieras alli sin necesidad del coñazo de coger un avión....

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Soy doctora en sexología audiovisual gracias a las miles de horas que, desde mi más tierna adolescencia, he invertido en las salas oscuras. En esta consulta bloguera diseccionaré la química sexual y el sex-appeal de las estrellas que tanto nos ponen.

Macizorros, tías buenas -estoy muy orgullosa de mi lado lésbico- y otros animales cinematográficos, culpables de que todos seamos incurables voyeurs, pasarán por mi despiadado microscopio. ¡Ropa fuera!

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