El cine, con sus mitos sexuales y escenas eróticas, ha condicionado nuestra forma de "amar". Esta experta investiga morbos, calentones y otras alteraciones colectivas que provocan las imágenes proyectadas sobre una sábana blanca. Hablemos de ello.

Todo el mundo ha contemplado ya a la rubia Cate Blanchett con la peluca morena, caracterizada como rusa megamala en el nuevo Indiana Jones.
Pero la australiana no ha sido la primera -ni el primero- que, por exigencias del guión, se ha tenido que encasquetar un feo apéndice capilar para resultar creíble.
Aunque, en ocasiones, como podréis ver a continuación, el pelucón de marras puede llegar a sacarte de la historia, por su poco afortunada elección (y cero sexy).
Repasemos unos cuantos.

-Uma Thurman en Pulp Fiction. La alta, rubia y estupenda actriz norteamericana escondió sus cabellos dorados por capricho del fetichista Tarantino , para así parecer una chica del ganster traviesilla, bailonga y politoxicómana.
La prefiero al natural, ¿y vosotros?

-Kathleen Turner en La pasión de China Blue. Una de las grandes de los ochenta se ponía la peluca para ejercer de prostituta de baja estofa en este delirio del siempre excesivo Ken Russell.

-Natalie Portman en Closer. Siguiendo los pasos de la anterior, la pequeña y dulce Nata se atrevía con el rosa intenso capilar para completar sus numeritos eróticos.
Con esa carita, cualquier cosa encima queda bien...

-Meryl Streep en Silkwood. Ella y Cher, amigas muy íntimas en la ficción, aparecían de esta guisa en un film denuncia que les valió sendas nominaciones a los Oscar. El esfuerzo peluquil valió la pena.

-Ed Harris en Copying Beethoven. El alopécico actor se puso un casco infame para intentar parecerse al genio de la música. Daba más risa que pena, la verdad.

-Mel Gibson en Braveheart. El actor-director, para parecer un hombre salvaje de las tierras del norte, tuvo que lucir greña postiza y pinturas de guerra, ocultando su antigua galanura. Aquí, creo yo, que empezó su declive.

-John Travolta en Campo de batalla, la Tierra. Ya entramos en terrenos ciertamente risibles. Sin comentarios.

-David Bowie en Laberinto: qué miedo, qué risa. Lo más cerca que se puede estar de una auténtica bruja lo consiguió el camaleónico artista con esos pelos. Le hago la ola.

-Sean Connery en Zardoz: un minuto de silencio, por favor, se me ha caído un mito. Pero... ¿qué había bebido el actor escocés el día que se atrevió a ponerse delante de una cámara con semejante postizo (más botas y modelón)?
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No puede ser verdad lo que están viendo mis ojos. ¿Ese es Sean Connery? Pero si parece Borat!!
Me santiguo y me voy.
Adrián
Yo creo que a Natalie Portman le sientan de maravilla las pelucas que luce en la maravillosa "Closer". Para pelucones, pero 100 % auténticos, los peinados de Jennifer Aniston y Courtney Cox en la 1º temporada de "Friends" o Glenn Close en "Atracción fatal".
¡QUÉ MIEDO!
Alexandra_Del_Lago
qué bueno, doctora, tu comentario sobre los pelucones, te felicito!
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Soy doctora en sexología audiovisual gracias a las miles de horas que, desde mi más tierna adolescencia, he invertido en las salas oscuras. En esta consulta bloguera diseccionaré la química sexual y el sex-appeal de las estrellas que tanto nos ponen.
Macizorros, tías buenas -estoy muy orgullosa de mi lado lésbico- y otros animales cinematográficos, culpables de que todos seamos incurables voyeurs, pasarán por mi despiadado microscopio. ¡Ropa fuera!
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