Doctora Amor

El cine, con sus mitos sexuales y escenas eróticas, ha condicionado nuestra forma de "amar". Esta experta investiga morbos, calentones y otras alteraciones colectivas que provocan las imágenes proyectadas sobre una sábana blanca. Hablemos de ello.
10 Mayo 2008

Sin chulazos no hay paraíso

Tengo dos amigas muy sueltas que todas las semanas quedan para ir al cine. Pero nunca dudan entre una película de un director coreano o un cineasta independiente americano. No. Porque ellas lo que quieren es deleitarse la vista contemplando tiarrones en la gran pantalla, sin importar demasiado si la película es buena, el argumento creíble o la trama rebuscada.

A la hora de decidirse por un título u otro cuenta el nivel de musculatura del actor protagonista, su fotogenia y si aparece o no -vistos los trailers correspondientes y leídas las reseñas que caen en sus manos- con poca ropa.

Ellas lo que quieren es ver piel, torso, espalda, brazakos y si es posible glúteos de los actores más potentes del momento.

Una vez quedé con ellas y verlas en la sala del cine, dándose codazos entusiastas cada vez que salía el maromo de turno en una escena de cama, en la ducha o quitándose la camiseta, era una risa. Incluso muchas veces se les escapaba algún piropo.

Si la película ha exhibido sobradamente al tío bueno en cuestión, ellas salen del cine satisfechas, sonrientes, casi como después de haber echado un buen polvo. Pero si, en contra de las expectativas, las chicas no han gozado lo suficiente como voyeurs, mala cosa... incluso estuvieron un día a punto de pedir la hoja de reclamaciones en un cine de barrio.

Yo quiero echarles una mano con la elección de unos cuantos maromos sabrosones que ahoran brillan en las pantallas, para que elijan bien y no se lleven chascos.

Es el caso de Gerard Butler, el que fuera rey Leónídas de 300, un actor de rasgos cambiantes, bellísimos ojos y corpulencia marmórea (en la primera foto del post, remojadito) que un thriller tan tramposo como Chantaje no se molesta en mostrar como a mis amigas les apetecería. Lo mismo me temo que pase con el morenazo de ojos tristes Jake Gyllenhaal en Expediente Anwar y con el rubio chulazo Chris Evans en Dueños de la calle. Pero arriba tenéis una foto bien sexy suya.

Así que mejor se vayan a verle la piel bronceada a Matthew McConaughey en Como locos... a por el oro, una de aventuras acuáticas donde el ex de Pe luce palmito sin cesar (como en la segunda foto de arriba, sentado sobre su tabla de surf).

O Las ruinas, un delicioso y maltratado film de terror donde un guapetón Jonathan Tucker se da una ducha rápida antes de meterse en un buen marronazo.

O para que se atiborren de contemplar abdominales, pectorales y bíceps fibrados y sudados, Rompiendo las reglas, un bodrio interminable de luchas y mamporros, pero con dos jovencitos en su cartel que empujarían a cualquiera al pecado: el guapo a rabiar Sean Faris (arribita) y el malo-malote Cam Gigandet, abajo en plena lucha.

¿Se os ocurre algún otro chulazo del momento cinematográfico que podamos recomendar a mis queridas amigas?

3 comentarios · Escribe el tuyo

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Alexandra_Del_Lago

Doctora: que amigas tan divertidas tienes...!!! me gustaria formar parte de ese Small Circle of friends... ahi es nada volver a la adolesencia y sentir las hormonas desatarse cada vez que aparecen en pantalla todos esos dioses del celuloide que has mencionado... yo como soy mas selecta solo piso las salas de v.o. pero a la vista de lo que comentas tendre que comenzar a visitar esos circuitos de los extrarradios con la esperanza de encontrarme un dia a esa pareja y echar unas risas con ellas
besos
PD.: la verdad, la lista de chulazos mencionados es muy completa, yo pondría tambien a Patrick Wilson o a Paul Walker que hace tiempo que no nos deleitan en esas pantalla con su presencia de divinidades griegas

Alexandra_Del_Lago

Y por cierto Doctora: quien es ese bellezón con la camisa abierta que aparece en una de las fotos...? no caigo ahora, y mira que se me escape uno a servidora ya tiene delito!

Alexandra_Del_Lago

Ah, Sean Faris, dios, tendré que ver esa película que han rebautizado como "El club de la lucha" para adolescentes

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Soy doctora en sexología audiovisual gracias a las miles de horas que, desde mi más tierna adolescencia, he invertido en las salas oscuras. En esta consulta bloguera diseccionaré la química sexual y el sex-appeal de las estrellas que tanto nos ponen.

Macizorros, tías buenas -estoy muy orgullosa de mi lado lésbico- y otros animales cinematográficos, culpables de que todos seamos incurables voyeurs, pasarán por mi despiadado microscopio. ¡Ropa fuera!

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