El cine, con sus mitos sexuales y escenas eróticas, ha condicionado nuestra forma de "amar". Esta experta investiga morbos, calentones y otras alteraciones colectivas que provocan las imágenes proyectadas sobre una sábana blanca. Hablemos de ello.

Un paciente mío asegura que, si a los hombres, nada más nacer, les cortaran un testículo, todo iría mejor: habría menos ambición, ansias de poder y violencia, y la paz reinaría en el planeta. Me cuesta creer que tan drástica medida sirviera para algo, aparte de lo fea que quedaría la bolsa escrotal con sólo una canica dentro.
Yo es que soy una fanática de las pelis de hombres-hombres, donde apenas salen chicas, o éstas no tienen roles importantes. Peliculas y series donde la testosterona, esa sustancia que mana de los testículos, casi se masca en cada fotograma, donde los tíos son rudos y sus modales cercanos a los del troglodita.
Y si encima llevan uniforme, la cosa se pone brutal.

Por ejemplo, en la cartelera hay ahora una peli titulada Dueños de la calle, un thriller bastante lioso sobre corrupción policíal, pero de un masculino testosterónico que alucinas. Encima, está protagonizado por Keanu Reeves, ya cuarentón, pero igual de morboso y resultón que cuando rodó la trilogía Matrix. Me chiva una amiga que el actor se ha puesto botox en el careto, y puede ser, pero le sigue quedando muy bien la camiseta ajustada, el arma y el uniforme.
Le acompaña otro machorro impresionante, Chris Evans, un fornido rubio (foto de arriba) al que vimos junto a Kim Basinger en Celular y como uno de Los cuatro fantásticos. Aquí la fotogenia del muchachote sigue intacta a pesar de una fotografía oscura y sucia que no favorecería ni a Elsa Pataky.

Pero bueno, el caso es que me ha gustado mucho siempre este tipo de tramas, repletas de hombres. Por eso espero con deseo nada reprimido la llegada de la nueva temporada, la tercera, de la serie Rescue me, que aterriza en TNT el inminente 7 de mayo. Sigue de prota e ideólogo Denis Leary, el rubiales de la foto de arriba.
Me enganché a las dos anteriores por lo que comento: lo machorra que es. Sí, los bomberos que la protagonizan están bastante potables, pero es que además son tan brutos, machirulos, torpes y malhablados que me provocan simpatía. Los veo muy humanos, cercanos, capaces de encontrármelos al pisar mi misma calle.
Sus guiones los describen como animales impulsivos, capaces de dejarse arrastrar por esa sustancia química que segregan sobradamente sus dos testículos: la testosterona, que les otorga una arrolladora carga sexual.
Yo prefiero que no les corten... ninguno.
Porque, ufff, ¡quién fuera la bombera de la foto de abajo!

Alexandra_Del_Lago
Sí, los hombres de uniforme me ponen mucho ("I love men in uniform", como decía el título de esa película canadiense tan morbosa), tendré que ver esa serie con tanto machorro, en cuanto a la peli del Keanu (que es un petardo por cierto, la peli, me refiero), lo único destacable son lo viriles que son sus personajes, exhudando heterosexualidad por los cuatro costados y me fijé especialmente en uno de ellos, creo que es el actor John Corbett (alguien me lo podría corroborar) que es impresionante, es un toro brutal como hay pocos... y Chris, qué decir de él... qué bien le sienta todo: el uniforme, el traje con corbata, la camiseta negra ajustada... es un placer para la vista ... demasiado bello para durar!!!
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Soy doctora en sexología audiovisual gracias a las miles de horas que, desde mi más tierna adolescencia, he invertido en las salas oscuras. En esta consulta bloguera diseccionaré la química sexual y el sex-appeal de las estrellas que tanto nos ponen.
Macizorros, tías buenas -estoy muy orgullosa de mi lado lésbico- y otros animales cinematográficos, culpables de que todos seamos incurables voyeurs, pasarán por mi despiadado microscopio. ¡Ropa fuera!
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