Doctora Amor

El cine, con sus mitos sexuales y escenas eróticas, ha condicionado nuestra forma de "amar". Esta experta investiga morbos, calentones y otras alteraciones colectivas que provocan las imágenes proyectadas sobre una sábana blanca. Hablemos de ello.
10 Abril 2008

Los primeros impactos visuales -y sexuales- de nuestra vida

Desde que murió Charlton Heston lo llevo rumiando, aguantándolo, reprimiéndolo. Los años suyos y míos me han ido alejando de cierto recuerdo, que se ha ido quedando sepultado por experiencias y nuevas visiones. Pero hay momentos iniciáticos y reveladores que no se puede olvidar, jamás. Y renacen con estímulos y noticias.

Así que después de varios días de silencio, lo voy a soltar y compartir: lo confieso, aquel actor me volvió loca cuando, siendo púber, le vi sudoroso, greñudo y en taparrabos en El planeta de los simios.

Y cuando, en una especie de juicio de monos, le desprendían de sus harapos para examinar al especímen (provocando, aquello que no nos mostraba la cámara, la admiración de algunos chimpancés), y dejaba al aire y disfrute del espectador/a unos glúteos tan fornidos como viriles, la escena se cargaba de sexualidad: aquellas imágenes llenaron muchos de mis primeros instantes de amor propio...

Y ya que me he puesto en plan Karina pero guarrilla, abriendo el baúl de mis recuerdos húmedos, sigo rememorando las primeras imágenes sexys que me quitaron el sueño... o lo amenizaron, más bien.

Sandokán, sí, el tigre de Malasia. El indio Kabir Bedi me ponía, como a muchas otras mujeres de la época. Esos ojos verdes siempre con la raya bien marcada, esa barba, los turbantes, la cabellera al viento, los modelones exóticos, ese pechazo lobo...

A la mínima se quitaba la ropa y se lanzaba al mar: no me extraña que en sus visitas a España muchas le quisieran arrancar la camisa a zarpazos: aquel torso velludo debía, cual obra de arte, exhibirse en un museo y no quedar oculto bajo ninguna tela.

Y otro (podéis ver un video-clip abajo) que me acompañó en momentos de soledad, gracias a esa imaginación que la Naturaleza me dio y a la memoria visual que aún conservo, fue Nicholas Clay en El amante de Lady Chatterley. El fallecido actor, en un momento dado, cuando llegaba de currar todo sucio, se desprendía de sus ropas de hortelano y, ante la mirada oculta de Sylvia Kristel entre el follaje del bosque, se quedaba en pelota picada, y empezaba a asearse tranquilamente.

No recuerdo unos muslos más solidos, unos glúteos más generosos y una escena más morbosa.

¿Me convertiría en incurable voyeur por culpa de aquella película?

Lo cierto es que volví a verla varias veces, esperando siempre el aseo íntimo y personal del macizo de Nicholas, a quien volví a disfrutar en Excalibur.

Uf, qué bien me he quedado confesando algunos pequeños pecados adolescentes.

¿Y a vosotros, qué actores os dejaron k.o. en vuestra pubertad?

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Louella

Ay, querida, los pecados jamás son adolescentes. Nos persiguen para toda la vida.

Adrián

Yo más que un actor, recuerdo que la imagen de los dos protagonistas de Happy together, Wong Kar-Wai (1997): Leslie Cheung y Tony Leung.

Creo que está por aquí:

http://www.dosmanzanas.com/index.php/archives/2894

Alexandra_Del_Lago

Doctora: mi pubertad queda ya tan lejos que me da hasta verguenza reconocer qué actorazos potentes me ponían toda cachonda cada vez que los veía en la pantalla blanca... recuerdo al indio Winnetou de la serie de westerns rodados en Alemania siguiendo las novelas de Karl May, protagonizadas por otro chulazo que curiosamente a mí, que siempre he sentido atracción por los rubios mazas yankis (y sino que le pregunten a Matthew que por cierto luce de escándalo en su nueva peli), en cambio por quien mis hormonas se alteraban era por el chulazo de rostro aceitunado y potentes pectorales llamado Pierre Brice, qué ojos, que boca, qué nariz tan perfecta... pasaba noches y noche enteras pensando en tan atractivo piel roja...
ya en plan mas chulazo recuerdo tambien a un potente James Caan en una película de terror titulada "La muerte llama a la puerta" en donde hacia gala de su espectacular físico en un par de escenas, su brutal torso de jugador de rugby me mantuvo en una alerta sexual de semanas sin que nada pudiera consolarme...

Alexandra_Del_Lago

Como siempre me ocurre cada vez que hablo de tios buenos, me pongo nerviosa y se me olvida todo, queria decir que el actor yanki rubio y cachas que interpretaba al militar que intentaba dar caza al escurridizo indio Winnetou era nada mas y nada menos que Lex Barker, luego esposo de la actual Baronesa Thyssen...

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Soy doctora en sexología audiovisual gracias a las miles de horas que, desde mi más tierna adolescencia, he invertido en las salas oscuras. En esta consulta bloguera diseccionaré la química sexual y el sex-appeal de las estrellas que tanto nos ponen.

Macizorros, tías buenas -estoy muy orgullosa de mi lado lésbico- y otros animales cinematográficos, culpables de que todos seamos incurables voyeurs, pasarán por mi despiadado microscopio. ¡Ropa fuera!

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