Doctora Amor

El cine, con sus mitos sexuales y escenas eróticas, ha condicionado nuestra forma de "amar". Esta experta investiga morbos, calentones y otras alteraciones colectivas que provocan las imágenes proyectadas sobre una sábana blanca. Hablemos de ello.
11 Febrero 2008

¡Viva el músculo!

Hay una canción de L-Kan, ese grupo tan pizpireto que hace música chicle y que quiere ir al festival de Eurovisión, que me hace gracia: se llama Gayhetera y en ella habla de esas chicas que van a discotecas de ambiente para bailar entre chicos musculosos sin camiseta (la podéis oir en el vídeo de abajo, de cuando actuaron en Tómbola).

Pues yo este fin de semana he sido eso, gayhetera, y me he mezclado entre torsos esculturales para deleite de los sentidos. Luego, rememorándolo en casa, he hecho un repaso de los dioses de mi videoteca y dvdteca, y he llegado a esta conclusión: los actores actuales están más cachas que los del cine clásico.

Me explico: si comparamos a un fornido de los cuarenta y cincuenta, tipo Errol Flynn, Burt Lancaster, Tyrone Power, Steve McQueen o el mismisimo Johnny -Tarzán-Weissmuller (en la foto de arriba) con otro ramillete de actuales: Eric Bana (en la foto de abajo), Mathew McConaughey, Tom Cruise, Chris Evans o nuestro Miguel Ángel Silvestre (en la última foto), la diferencia es evidente. Por no hablar ya de auténticos culturistas como Vin Diesel, Stallone, Van Damme o Schwarzenegger...

Pero es que ahora cualquier actor que se quita la camiseta luce una tableta de chocolate a modo de abdominales que entran ganas de hincarle el diente, tienen unos hombros interminables y algunos más pecho que su compañera de cama.

Yo creo que todo esto lo pusieron de moda, en el cine comercial de los ochenta, anabolizados como los mencionados Arnold y Sly, e incluso chicas como Jane Fonda y Jamie Lee Curtis, y ese look se propagó como la pólvora invadiendo la publicidad de ropa interior y los gimnasios del mundo occcidental: ahora todos los actores se curran a tope la definición muscular a base de entrenadores personales, batidos de proteínas y pinchazos de hormonas, lo que mis amigos entendidos llaman ciclos.

La verdad es que esos cuerpazos han ganado en fotogenia, pero ¿os gustan más estos bodys duros, rígidos e hinchados del siglo XXI o preferís los más moderados, mullidos y flexibles de los clásicos?

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Luis

Te dejaste fuera a brad pitt en troya, el otro dia la echaron por la tele y me acordé.

Sí que ha cambiado la cosa, sí. También para las mujeres, antes eran más redondas y carnales, francamente más naturales. La estética cambia y ahora nos parecerían fofas? No sé, creo que me quedo con lo de antes, aunque sea por pereza porque tendría que echarle horas de gimnasio y aún así nunca estaría como esos mazizos!!

Alexandra_Del_Lago

Querida doctora: hay que ver cómo ha cambiado todo con los años... es verdad que ahora se estilan los bodies currados en el gym y repletos de anabolizantes (pillaron al carrozon de Stallone cuando iba a rodar el nuevo Rambo con una maleta llena de ellos), afortunadamente porque es una gozada ver esos torsos marcados, esos bíceps enormes, esas espaldas de toro... pero ya en los 60 hubo antecedentes de lo que ahora en moneda común: Gordon Scott, Steve Reeves y demás culturistas metidos a actores hicieron más húmedos mis sueños de mi tierna infancia: basta verlos en "Rómulo y Remo" compitiendo en masa muscular...para cuándo un remake de esta película con un Eric Bana y un Hugh Jackman hípermusculados???
por cierto en el cine español los músculos brillan por su ausencia, salvo los de nuestro nunca bien ponderado Miguel Ángel, el resto de la cantera nacional sufre de un problema de raquitismo...

ariel luis

me gusto mucho...este chicos esta guapo .... le hagas el hacer gay...

osmell garcia rodriguez

Me encanta muchisimo estas fotografias lo que sucede es que yo esperaba ver al actor Vin Diesel.

lucía

Vin Disel me encanta, espero que llege pronto la cuarta parte de a todo gas

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Soy doctora en sexología audiovisual gracias a las miles de horas que, desde mi más tierna adolescencia, he invertido en las salas oscuras. En esta consulta bloguera diseccionaré la química sexual y el sex-appeal de las estrellas que tanto nos ponen.

Macizorros, tías buenas -estoy muy orgullosa de mi lado lésbico- y otros animales cinematográficos, culpables de que todos seamos incurables voyeurs, pasarán por mi despiadado microscopio. ¡Ropa fuera!

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