El cine, con sus mitos sexuales y escenas eróticas, ha condicionado nuestra forma de "amar". Esta experta investiga morbos, calentones y otras alteraciones colectivas que provocan las imágenes proyectadas sobre una sábana blanca. Hablemos de ello.
A base de desplegar mis encantos y alguna otra artimaña que no voy a confesar, he conseguido en el mercado negro el guión de Diario de una ninfómana, la película que se rodó en otoño en Barcelona y que se estrenará este año.

Lo que me ha hecho gracia es que en ella se usa descaradamente el edificio Agbar como símbolo fálico, destacando erecto y orgulloso sobre la fisonomía de la Ciudad Condal, algo así como un faro sexual para Val, la prota.
Con lo cual, yo que siempre pensé que Barcelona era del género femenino, gracias a esta película confirmo que, debido a esta operación quirúrgico-arquitectónica, ahora es una especie de transexual con miembro viril de metal. ¡Qué moderna!
Pero bueno, doctora, no te desvíes, el caso es que el guión ofrece un montón de polvos y encuentros sexuales en lugares de lo más variopintos: un parque, un descapotable, un jacuzzi, un cementerio... y con chicas, varios hombres, usando juguetitos... y al guapetón de Leonardo Sbaraglia en el papel del agresivo Jaime, del que se queda colgada la promiscua protagonista.

A este argentino le hemos visto retozar ya con Eduardo Noriega en Plata quemada, foto de arriba), con la otra infanta Leonor (Watling) en Deseo, y con Paz Vega en Carmen, pero a ver si esta vez enseña mucha más carne, aunque su personaje aquí no es precisamente un semental... ya veremos.

Luego, como sabrán quienes hayan leído la novela autobiográfica de Valérie Tasso (en la imagen superior, a la derecha), la chica (a la que pone cuerpo Belén Fabra, vista en Canciones de amor en Lolita´s Club; en las fotos, a la izquierda, para que compareis) se meterá a puta, en esa búsqueda del amor que le lleva a lanzarse a los brazos de cualquier hombre, sin importarle si es feo, gordo o lleva calcetines blancos.
Y es que la pobre es así, qué se le va a hacer. Ya la anima su fabulosa abuela, papel que interpreta Geraldine Chaplin: "Ninfómana es una palabra que han inventado los hombres para que las mujeres se sientan culpables si se salen de lo convencional. Cada uno es como es. No dejes de hacer nada que realmente no sientas, porque después te arrepentirás, y disfruta de la vida todo lo que puedas". ¡Qué sabia la tía!
¿Estáis de acuerdo, querid@s? ¿Hacéis caso a tan lúcidos consejos?
Capy
A mí esta señora me da miedo... mucho miedo. Y la peli también. Será un trauma infantil, pero tiene cara de mantis religiosa la tipa.
Alexandra_Del_Lago
Doctora, por lo que cuenta el diario de una ninfomana va a ser a esta década lo que las edades de lulu fue a los 90 o eso espero. El guapísimo Leonardo ha sido muy desaprovechado en el cine, sólo en Plata Quemada se pudo ver en todo su esplendor su capacidad interpretativa.. el resto de los mediocres directores con los que ha trabajado no han sabido explotar los encantos de este chico.... a ver si este es el papel de su vida!!!
Doctora Amor
Ojalá se cumpla tu pronóstico, Alexandra querida, y "Diario..." sea la Lulú de está década, pero tengo mis dudas... el director, Christian Molina (que rodó una de terror con Paul Naschy titulada "Rojo Sangre"), no ha demostrado, hasta el momento, poseer la mirada turbia y morbosa de, por ejemplo, Vicente Aranda o Bigas Luna, aunque el guión de este proyecto lo firma Cuca Canals, guionista habitual del director de "La teta y la luna".
Capy
Turbia o más bien cegata... que le parece a la doctora la de "yo soy la juani"? a ver si se me va a caer un mito y sólo acabamos de empezar...
Doctora Amor
Querido Capy: Bigas se fascinó con el mundo del tuning y la estética calentorra y apretá de las poligoneras, esas chicas de extrarradio muy echás p´alante. Y ha hecho su particular retrato con "Yo soy la Juani", eso sí, mucho más luminoso que sus emblemáticas "Caniche", "Bilbao" o "Jamón, jamón".
Seguramente esa ceguera parcial de la que hablas se deba a cataratas o vista cansada, pero la oftalmología -como la cirugía estética- ha avanzado mucho y seguramente el gran Luna nos sorprenda pronto con otra cochinada digna de ser aplaudida aquí, porque, ya sabes, la cabra tira al monte...
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Soy doctora en sexología audiovisual gracias a las miles de horas que, desde mi más tierna adolescencia, he invertido en las salas oscuras. En esta consulta bloguera diseccionaré la química sexual y el sex-appeal de las estrellas que tanto nos ponen.
Macizorros, tías buenas -estoy muy orgullosa de mi lado lésbico- y otros animales cinematográficos, culpables de que todos seamos incurables voyeurs, pasarán por mi despiadado microscopio. ¡Ropa fuera!
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