Doctora Amor

El cine, con sus mitos sexuales y escenas eróticas, ha condicionado nuestra forma de "amar". Esta experta investiga morbos, calentones y otras alteraciones colectivas que provocan las imágenes proyectadas sobre una sábana blanca. Hablemos de ello.

09 Febrero 2010

Películas que no aguantan una -maldita- revisión

Con ese incorregible afán perfeccionista mío, cada vez que me dispongo a escribir la sección Mis sex-symbols favoritos intento refrescar algún título que me haga volver a sentir el mismo subidón que hace años me poseyó disfrutando de la criatura hipersexual de turno.

Normalmente, la cosa funciona, y en plan magdalena de Proust, regresan a mí la líbido, el deseo y la admiración pretérit@s, con una nitidez maravillosa y estimulante.

Pero en alguna que otra ocasión, volver a ver ciertas películas me hacen maldecir este preciso momento: era mucho mejor la fantasía infantil, el recuerdo de juventud, la imagen enriquecida por la nostalgia.

Sin ir más lejos, ayer estuve refrescando Flashdance.

Porque me volví loca, allá por los ochenta, por su guapísima protagonista: Jennifer Beals: llevaba el poster de la película decorando mi carpeta colegial y hasta quería ser como ella, tan mona.

La recordaba bailando como poseída por el ritmo, ejerciendo de obrera de día y showgirl de noche, y viviendo un amor romántico y sexy con su jefe mientras intentaba convertirse en una danzarina profesional.

Ay, qué diferentes se ven las películas dependiendo de la década que estés viviendo...

Resulta que la Beals, bellísima por supuesto, está doblada en todos y cada uno de los bailes (por lo tanto el atlético cuerpo de la doble nos impide conocer la auténtica anatomía y destreza de Jennifer), que la estética de la peli es mucho más que hortera y que la historia de amor con su jefe metalúrgico es tan ñoña que no la salva una supuesta escena erótica en un restaurante, con la chica usando un pie para masajear su entrepierna.

Y, bueno, la historia de superación es directamente vomitiva.

¡Quién me mandaría revisar Flashdance!

¿No os pasado alguna vez: llevaros un buen chasco al volver a ver la que considerábais una película mítica en vuestras vidas?

¿Qué títulos no han aguantado vuestra revisión?¿Y cuáles preferís no ver de nuevo por miedo a que se os caíga un mito?

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06 Febrero 2010

Las apasionadas y tremendas mujeres del cine de Vicente Aranda

Algunos le tachan de viejo verde, pero el veterano director catalán posee una extensa filmografía en la que el sexo, la pasión y la perdición han estado siempre presentes, con resultado de lo más variopinto, pero casi siempre interesante.

Sin ir más lejos, este finde se ha estrenado la muy criticada Luna caliente, donde la voluptuosa y lolitesca Thaïs Blume (vista anteriormente en la teleserie Sin tetas no hay paraíso) seduce hasta la locura al personaje de Eduard Fernández.

Ella es la última integrante de un club de mujeres muy sensuales que pueblan el universo Aranda. Voy a recordarlas a través de sus intérpretes:

-Teresa Gimpera y Capucine fueron las fascinantes y bellisimas presencias de dos de sus primera peliculas, ambas basadas en escritos de Gonzalo Suárez: Fata Morgana, donde la musa de la Escuela de Barcelona daba vida a una modelo, como ella misma era entonces, y Las crueles, con una turbia venganza con tintes lésbicos como leit-motiv.

-La hoy retirada Maribel Martín (doblada en las escenas de desnudos) empieza a sentir rechazo por los hombres, tras hacerlo son su esposo, en esta cutrecilla película erótica de tiempos del destape. Añadase a la trama dosis de vampirismo y rollo bollo para que se convierta en una pelicula de culto, pero de ínfima calidad.

-La super miss Amparo Muñoz es una ociosa ama de casa que dedica el tiempo libre a participar, sin que lo sepa su -impotente- marido, en casposas peliculillas porno en Clara es el precio, un delirio psicodélico con castigo para los hombres incluido.

-Victoria Abril, jovencísima, es José María, un muchacho que quiere ser María José en Cambio de sexo. Para lograr tamaña proeza en 1976 tendrá que irse de casa, hacer amistad con un transexual (Bibi Andersen) y ganarse la vida en un cabaret. Hasta tiene un happy end. Ahí es nada...

-La misma actriz se convertiría en musa de Aranda y repitió papel cargado de erotismo en La muchacha de las bragas de oro, basada en la novela de Juan Marsé. Aquí el escabroso tema a debate era el incesto, cuando un escritor se acuesta con su sobrina (la Abril) ignorando que, realmente, es su hija.

Director e intérprete volverían a trabajar juntos en Tiempo de silencio, Si te dicen que caí (donde la madrileña hacía tres papeles distintos), las dos partes de El Lute, Intruso, Libertarias y la magnífica Amantes, donde con mucha soltura y frescura le quita el novio -Jorge Sanz- a la pobre Maribel Verdú.

-La olvidada actriz francesa Fanny Cottençon es Fanny Pelopaja en una de las mejores cintas de Aranda, basada en una novela de Andreu Martin, que narra una pasión arrebatada y cargada de odio y venganza entre la novia de un ladrón y el policía que lo enchironó y a ella le rompió los dientes.

-La italiana Ornella Muti hace enloquecer de amor a su marido Imanol Arias -convertido tras un accidente en una versión catalana de El fantasma de la ópera- mientras hasta levita acostándose con maromos (como Javier Bardem, que llega a sostener un zapato con su pene) en El amante bilingüe, intento -fallido- de un señor tan serio como don Vicente en hacer comedia (catalana).

-Ana Belén pasó por quirófano antes de exponer sus carnes en La pasión turca, adaptación de la novela de Antonio Gala donde una provinciana de vida acomodada encuentra los atractivos más preciados de Estambul en el cuerpo de George Corraface. Loca de deseo, abandona España y se marcha a Turquia para descubrir que su amante no es precisamente un principe -azul- de Oriente.

-Otra bella italiana, Laura Morante, se busca a sí misma a través de numerosas experiencias sexuales, desde el polvo con un jovenzuelo hasta la concurrida orgía en La mirada del otro. Basándose en la novela de Fernando G. Delgado, quizás sea de los títulos menos agraciados del cineasta.

-Un trío de guapetonas actrices españolas de primera división -Aitana Sánchez-Gijón, Pilar López de Ayala y Paz Vega- se convierten en protagonistas de tres de los últimos éxitos de Aranda: Celos -sobre ese terrible sentimiento que corroe el alma-, Juana la Loca -una reina que justamente enloqueció de celos- y Carmen, la fogosa sevillana creada por Prosper Mérimée, anteriormente encarnada por, entre otras, Sara Montiel e Imperio Argentina.

-La maciza colombiana Flora Martínez es la penúltima chica Aranda gracias a su rol de prostituta en Canciones de amor en Lolita´s Club, un antro al que va a parar un poli amargado -Eduardo Noriega- donde su hermano retrasado -Noriega again- vive su inocente amor con la chica del apretado vestido rojo. Y claro, el madero sucumbe ante ese suculento carro de la carne.

No me podéis negar que V.A. ha sabido escoger bien a sus chicas...

Ahora os toca a vosotros decirme cuál es, de todos éstos, vuestro film favorito, y la actriz más caliente.

Y para acabar: ¿Os gusta el retrato que hace Aranda de las mujeres o quizás nos dibuja -casi siempre- como "la perdición de los hombres"?

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03 Febrero 2010

Mis sex-symbols favoritos: hoy, Jessica Lange

Esta rubia volvió loco de amor al gorila gigante.

Y lo hizo en su debut cinematográfico, de ella, porque a él -peludo, celoso, furioso y, también, adorable como criaturilla hechizada por la belleza de una humana, y qué humana...- ya le habíamos visto en la versión de 1933 y en otros subproductos de facturación japonesa, donde combatió con otros monstruos de talla extragrande.

El listón estaba pues muy alto: había que encontrar una cara bonita y un cuerpo escultural que superara en belleza a Fay Wray , el primer objeto sexual del gran simio, la pionera en esta versión de la bella y la bestia con el capitalismo, la ambición y el show bussiness como letales enemigos del amor entre especies en principio antagónicas.

Pero el avispado productor Dino de Laurentiis dio en el clavo cuando reclutó a esta moza de Minnesota para hacerla naufragar, ser rescatada por un petrolero -cuya tripulación en pleno (un melenudo Jeff Bridges incluido) se excita con su presencia a bordo- y, cuando es descubierta por una tribu temerosa del rey Kong, es secuestrada para ser ofrecida en ofrenda a la criatura terrible que habita en la selva.

Jessica Lange nos hizo olvidar a su antecesora en tal brete y, además, se convirtió en una bomba sexual.

La imagen del gran dedo negro desnudando a su muñequita blanca, lavándola bajo una cascada o secándola con su huracano -y supongo que pestilente- aliento, son momentazos en los anales de la zoofilia.

Pero nuestra prota de hoy no tuvo suficiente con aquel hito erótico-bizarro y Jessica, que es mucha mujer, se atrevió a emular a otra grande y, encima, salir airosa del duelo. Otra vez.

Sí, me refiero a Lana Turner, tan turbadora en El cartero siempre llama dos veces.

Tod@s nos temimos lo peor con el remake de tal obra maestra... hasta que vimos a la Lange usar la mesa de la cocina para mucho más que amasar pan.

Otro subidón hacia el olimpo de las sex-symbols para esta chica que quiso se pintora, estudió arte y recorrió EEUU en compañía del fotógrafo español Paco Grande.

Entre un hit y otro, Jessica dejó de currar de modelo, aplicadamente asistió a clases de interpretación y se lió con Bob Fosse, que le regaló el papel de Ángel de la muerte, toda vestida de blanco, en All that jazz.

Pero como J.L. no quería quedarse en calienta plateas, luchó por interpretar a la fascinante, genial, rebelde y desequilibrada Frances Farmer en el biopic que le valió su primera nominación al Oscar como actriz protagonista.

No ganó, aunque lo merecía con creces, pero recibió el de secundaría por su liviano rol de actriz de sitcom, objeto de deseo de un feo travesti con la nariz de Dustin Hoffman, en Tootsie.

Desde entonces la Lange actrizón empezó a eclipsar a la Jessica bombonazo, aunque ella es de esas señoras estupendas y rotundas que no consiguen nunca anular completamente su morbo, que no pierde ni con la madurez.

Porque aunque se haga granjera y se retire largas temporadas a los prados a criar vacas y retoños junto a Sam Shepard (un escritor-actor con una planta estupenda, hay que reconocerlo), para mí siempre será aquella chica del King Kong de las torres gemelas que se revolcaba en harina junto a Jack Nicholson.

A ver, la encuesta de rigor:

¿Para vosotros, cuál de las tres chicas de King Kong es la más sexy: Fay, Jessica o Naomi Watts?

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02 Febrero 2010

"La dama y la muerte", pequeño gran cortometraje español nominado al Oscar

La semana pasada se celebró en Madrid la habitual por estas fechas proyección de todos los cortos finalistas a los Goya.

Una vez más se constató que el rollo social imperaba entre los documentales (y alguno de ficción) y que no se estaba dando la posibilidad de premio a lo más arriesgado y novedoso de la temporada.

Así, en el apartado animación había un trabajo inspirado en el mundo Disney, otro en el de Tim Burton y un tercero en Tex Avery.

Sólo el cuarto destacaba sobremanera: La dama y la muerte, ópera prima de Javier Recio, un chaval andaluz la mar de mono, suelto y simpático.

Ahora, además, dicho corto compite en Hollywood por llevarse un Oscar en su categoría.

Genial. Se lo merece.

Porque en siete minutos cuenta algo divertido, directo y con un mensaje potente: el derecho a una muerte digna.

Y -algo tan serio- lo hace con ritmo, alegría, humor y talento.

Producido por Antonio Banderas, La dama y la muerte encajaría estupendamente en un programa doble con Up: en ambos los protagonistas son personas mayores (cosa más que rara en el cine actual... y en la animación), los dos son dinámicos y rebosantes de verdad, y en los dos se nos cuenta una preciosa historia de amor.

Ojalá este año también un Oscar se venga a España, pero no a Alcobendas, donde ya tienen uno, sino a Granada, lugar donde nació este trabajo que espero podáis disfrutar pronto tanto como yo hace unos días.

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01 Febrero 2010

Cine y masturbación: juntos de la mano

Resulta más que obvio asegurar que el porno sirve, sobre todo, para aliviar tensiones sexuales, alimentar fantasías y que muchos hombres -y algunas mujeres- lo emplean para entregarse al onanismo.

Recuerdo una película de Chus Gutiérrez, titulada Sexo oral, donde la cineasta granadina interrogaba a sus amigos -entre ellos Santiago Segura y Eva Lyberten- sobre sus prácticas sexuales.

En ella, obviamente, también se hablaba de pajas y sorprendía la soltura con que una chica hablaba de las suyas: venía a decir que ella se ponía porno gay para lograr el máximo de excitación, que no quería contemplar chicas y que además los actores porno homosexuales estaban más ricos que los heteros.

Algo similar a lo que consiguen los tíos contemplando escenas lésbicas.

Pero no quiero hablar del porno y sus posibilidades de autosatisfacción, sino de cómo el cine comercial, artístico y de todos los tiempos ha abordado el asunto que nos traemos entre manos. Porque masturbarse, lejanos los tiempos oscuros de la educación férrea católica, ya no es pecado mortal, gracias a dios, ni produce raquitismo o sarpullidos.

Entregarse al amor propio es justo y necesario, sobre todo a ciertas edades de excesiva producción hormonal. De eso se ha ocupado el cine, por ejemplo, en la maravillosa Amarcord, de Fellini (que podéis volver a disfrutar este viernes en TCM, mira por donde), con esa manola colectiva, dentro de un coche que se ilumina al ritmo de los zambombazos mientras los pajilleros nombran a las tías que les ponen, y no sólo a vecinas, sino también a buenorras actrices de cine.

Porque masturbarse juntos une mucho.

Que se lo pregunten a los chicos de Y tu mamá también, Gael García Bernal y Diego Luna, que lo hacen al borde de una piscina y acaban... bueno, ya sabéis cómo.

Lo mismo que Fernando Ramallo y Jordi Vilches en Krámpack, de Cesc Gay: la masturbación como primer paso para posteriores experiencias, mucho más profundas.

O, en Novecento, unos jovencísimos y bellísimos Robert de Niro y Gérard Depardieu compartiendo prostituta porque no tienen suficiente dinero para agenciarse un par: pocas actrices han tenido dos penes tan codiciados, uno en cada mano.

No he visto Ricky, pero he leído que un personaje se masturba: sacadme de dudas y explicarme quién es.

Lo que si recuerdo es a Nicole Kidman haciéndolo en Margot y la boda y, sobre todo, a Kim Basinger en una de las escenas más sugerentes de Nueve semanas y media.

En el cine español recuerdo con regocijo la escena de Átame con Victoria Abril dándose placer a sí misma con un muñequito acuático.

Y ya en terreno comedia, lo de las pajas da para muchas coñas, sobre todo en las juveniles. No en vano, en American Pie usaban el pastel del título, mullidito, suave y caliente, para tal menester.

En Algo pasa con Mary, el personaje de Ben Stiller, superexcitado ante la idea de una cita con Cameron Díaz, dejaba salir su fuerza justo antes de la llegada de la rubia, propiciando el mejor gag de la película.

Y Torrente pronunciaba una cita mítica del cine español, dentro del coche y junto a un colega, como entretenimiento barato para matar el tiempo: "¿Qué, nos hacemos unas pajillas?"

Y tú, ¿te haces muchas pajillas? ¿Solo o en compañía de otr@s? ¿Dónde: en el cine, en tu casa, en el baño?

¿En qué actor/actriz piensas para excitarte?

¿O prefieres el recurso fácil y rápido del porno?

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31 Enero 2010

Mis sex-symbols favoritos: hoy, Harrison Ford

Han Solo e Indiana Jones.

Dos personajes tan sexys que me dejaron k.o.

El primero, el más chulo de Star Wars, se merendaba al presunto prota de la saga Luke Skywalker (encarnado por el insípido Mark Hamill), se cachondeaba de todos y sin enseñar más que su sonrisa y algo de su sudado pecho, logró que aquella niña cinéfila que era yo empezara a pensar que los héroes podían también hacer cosas malas, muy malas, traviesas y placenteras.

El segundo, aún más sudado, correteaba por la selva, era perseguido por mil ejércitos, usaba el látigo con destreza y acababa con la camisa desgarrada y colgando sobre un precipicio: adrenalina más sex-appeal.

El efecto en mí fue demoledor y no me podía quitar de la cabeza su gallardía socarrona durante semanas.

No me imagino a otros Han e Indy que no tuvieran el físico, el garbo y la jeta de Harrison Ford, un actor que pronto va a recibir el César de Honor a toda su carrera. Y estoy totalmente de acuerdo con el galardón: ¿acaso no recibió Stallone , otro actor super comercial, algo similar en el festival de Venecia? Pos eso...

El caso es que, como much@s, descubrí a Harrison en La guerra de las galaxias y me pareció lo máximo en la categoría chulángano espacial, así que en cuanto encontraba su nombre en el reparto de alguna película, acudía como poseída corriendo al cine.

Así, el más famoso carpintero de Hollywood hacía un papelín de militar -guapísimo en uniforme (como en Fuerza 10 de Navarone y La calle del adiós)- en Apocalypse now. Y, tras la primera entrega de las hazañas de Indiana Jones, me sobrecogió -y sedujo una vez más- cazando, con aire de detective triste y solitario, replicantes en la imitada Blade Runner.

Harrison iba madurando estupendamente (triunfó, como Sharon Stone, estando en mitad de la treintena) y con 40 años lucía espléndido en El retorno del Jedi y El templo maldito: mi pasión por él crecía como la espuma... y casi me da algo contemplándole en la escena del granero de Único testigo.

Ya cuarentón mostraba un cuerpo glorioso en La costa de los mosquitos y en Frenético, donde tiene un desnudo inesperado memorable sin más accesorio cubriendo sus genitales que un muñeco de peluche.

Su físico musculoso pero natural, velludo pero sin pasarse y con esa cara como de padrazo que se ha corrido más de una juerga excitaron muchas veladas cinematográficas.

Me siguió morboseando en Armas de mujer, El fugitivo y así hasta el presente, porque a pesar de estar en los setenta, sigue teniendo una fachada de abuelete en forma más que envidiable.

A ver, ¿en qué película aparecía más arrebatador Harrison Ford?

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29 Enero 2010

Dando la espalda: Angelina Jolie, Beyonce, Megan Fox, Kim Novak...

Aún resuena en mi cabeza algo que hace años, cuando era una mini-yo, leí en un revista y me hizo mucha gracia:

"Hay en el cine tres espaldas que relucen más que el sol: la de Kim Novak, Romy Schneider y Angie Dickinson"

Me ha venido a la mente mientras bostezaba viendo Nine, cuando alguien alaba la espalda de la estrella que interpreta la momia de Nicole Kidman, que en ese momento luce un modelo que deja su parte trasera superior al descubierto.

Y es que a veces nos olvidamos de esta -amplia- zona de nuestra anatomía, tan sexy, tan sensible, tan erógena y que algun@s modistos, directores y stars han sabido destacar y aprovechar todo su potencial seductor.

En reivindicación de las espaldas más bellas de la pantalla va este post, donde podéis disfrutar de algunas de ellas.

Sólo falta que añadáis más nombres a esta lista de gloriosas partes de atrás.

-Megan Fox y Angelina Jolie las han decorado con tatuajes, con resultados y efectos discutibles (la de abajo me da miedo, mamaaaaaá):

-Elsa Pataky posa, rodeada de dorados, con un vestido ampliamente escotado:

-Beyonce también se gira con garbo cuando barrunta un flash:

-Demi Moore empezó enseñando las partes traseras como aperitivo del resto de su anatomía.

-Y nuestra embajadora en Los Ángeles se presentaba así desde el escaparate de la elite del glamour:

A ver... ¿Cuáles serían las espaldas de bellezas actuales que brillarían más que el sol?

Porque no todas se sienten seguras dando la espalda...

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26 Enero 2010

Mis sex-symbols favoritos: hoy, Paul Newman

Hoy hubiera sido su cumpleaños.

Y para recordarlo un programa de radio, con respeto, admiración y humor, intentó buscarle defectos a ojos azules.

¿Y qué dijeron?

1-Que nunca se peinaba: jamás cambió su corte de pelo, por mucho que variara el papel que interpretase.

2-Era daltónico.

3-Elegía como compañeros de reparto a actores guapos pero malos -Robert Redford, Tom Cruise...- así destacaba él por encima de ellos, interpretativamente hablando.

4-Tenía unas manos muy feas.

5-Gusta incluso a las madres.

Intenté llamar al programa para discutir tales afirmaciones, pero no lo conseguí, de tal modo que desde mi humilde tribuna quiero decir:

1-Su cabello ensortijado no necesitaba estilismos ni gominas, el corte realzaba su perfecto rostro y tal vez no cambiara de peinado, pero sí de sombrero: todos le quedaban fetén.

2- No ha habido una mirada masculina en el cine (ni fuera de ella) como la suya, ya fuera daltónica, miope o hipermétrope.

3- Trabajó con actrices bellas que eran estupendas intérpretes, a las que igualó en prestancia y talento, como Liz Taylor.

4-Quizás sus dedos eran lo menos agraciado de su anatomía, pero le hubiera perdonado este pequeño detalle si hubieran acariciado cualquier parte de mi cuerpo.

5- Sí, era tan perfecto que gustaba a todo el mundo. ¿O a ti no?

Porque si la perfección tiene un nombre, ése es Paul Newman, siempre guapo, siempre elegante, siempre estupendo.

Pero, ¿en qué película estaba más sexy: La gata, Dulce pájaro, El golpe, Dos hombres y un destino, El premio, Con el agua al cuello...?

Difícil cuestión... creo que en todas.

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26 Enero 2010

¿Cúal es el musical más caliente de todos los tiempos?

¿Habéis visto ya Nine, la película del momento (con permiso de Avatar)?

¿Qué os han parecido sus números musicales?

¿Y las chicas: se defienden bien con el contoneo sexy?

Hay quien asegura que la última película de Rob Marshall es uno de los musicales más calientes en décadas... yo tengo mis dudas, por eso hoy os propongo que elijamos al número uno en esta categoría, el de espectáculo total que te empuja a mover las caderas no sólo para danzar.

Éstos son mis 10 títulos candidatos:

-Cantando bajo la lluvia.

Obra maestra absoluta de Stanley Donen, colorista, alegre y de un subidón tan contagioso que te pone a cien.

Sus números musicales no han sido superados en el más de medio siglo transcurrido desde su filmación.

Si una película así de estupenda no te sube la moral... háztelo mirar, bonit@.

-Los caballeros las prefieren rubias.

Dos diosas del Hollywood dorado, Marilyn Monroe y Jane Russell, lucen radiantes, despampanantes y muy sueltas en este musical a bordo de un barco donde también viaja un exhibicionista equipo olímpico. Además, diálogos chispeantes, desenfado sin fin y unos personajes absolutamente deliciosos. ¿Qué más se puede pedir?

Las protagonistas han sido imitadas hasta el delirio: incluso se intentó hacer en teatro en España hace años... pero ¿quién hubiera podido emular a semejantes supermujeres? Sencillamente, nadie.

-Cabaret.

Me enamoré de Liza Minelli disfrutando como loca esta película que reviso cada vez con mayor placer.

Aquel antro del Berlín prebélico era el último reducto de libertad, de pasiones, de descontrol... algo que logró transmitir con brio un Bob Fosse pletórico en unos números musicales igualmente míticos... ¿cúal de ellos es vuestro preferido?

-Melodías de Broadway.

La presencia de Cyd Charisse aporta más sex-appeal, ritmo y glamour a una película que todo el elenco de Nine, por ejemplo.

Y sólo sus piernas se mueven mejor que todos los cuerpos del reparto completo de Chicago.

Si el film, además, posee unas canciones soberbias, un director como V. Minnelli y compañeros perfectos de baile para Cyd, como el gran Fred Astaire, el resultado tiene efectos afrodisiacos, por lo menos para ésta fan que escribe... porque cómo me pone una auténtica y sensual danzarina... uf!!!

-The Rocky Horror Picture Show.

El desparpajo hecho musical.

Plumerío, juerga, desfase, rimmel, sexo y tacones para un film de culto que logró que el público que asistía a sus proyecciones londinenses se disfrazara de sus protagonistas e interactuara con los fotogramas cantando y bailando las canciones... aprende James Cameron lo que es el show total y en tres dimensiones.

Tim Curry sencillamente se sale, siendo la más inmunda, glamourosa y sexy a un mismo tiempo: sólo l@s grandes talentos logran eso.

-Que no pare la música.

Vehículo hortera y ochentero para aprovechar el tirón popular de Village People, un grupo discotequil de evidente identidad gay que logró que medio mundo cantara sus canciones sin percibir sus connotaciones (homo)sexuales.

La muy sexy Valerine Perrine era la chica estre tanto macho man (sic) con mucho número musical desaforado con espejos, bolas de discoteca y torso masculino al aire.

El argumento era infame, pero el show un sinfín de números revisteros para morirte de la risa.

All that jazz.

El testamento de Bob Fosse sí era un buen homenaje a Fellini, con un número final brutal donde se mezclaba armoniosamente lo autobiográfico, lo doloroso y el placer del espectáculo arrebatado.

Roy Scheider y Jessica Lange encabezaron su reparto, pero la auténtica protagonista de Empieza el espectáculo era la pasión del desaparecido coreográfo por el arte de amar, bailar y rodar, todo de forma excesiva.

-La corte de faraón.

La aportación patria a esta lista adaptaba a la pantalla una famosa zarzuela, con Ana Belén, Antonio Banderas -jovencísimo-, Fernando Fernán Gómez y José Luis López Vázquez en cabeza de cartel.

La empresa rindió en taquilla, y sus picantones números no dejan de tener su gracia... por lo menos a mí me parecen más sexys que musicales españoles recientes como 20 centímetros o las dos partes de esa cama con sus lados... ¿o se me olvida algún musical nuestro memorable: de Marisol, de Rocío Dúrcal, de Sara Montiel?

Como no se le ocurra rodar uno a Almodóvar... pero no le veo por la labor.

-Velvet Goldmine.

Musical glam que, a pesar de su puntito intenso, aporta grandes dosis de morbo al mostrar la relación homófila entre dos pop-stars perfectamente reconocibles.

Ewan McGregor y Christian Bale se pintan la raya del ojo, se ponen peluca y se visten con los trapos imposibles de una época irrepetible y excesiva en la que las estrellas del pop-rock frecuentaban orgías, drogas, enamoramientos y excesos de todo tipo.

-El sabor de la sandía.

El cine asiático también guarda tesoros y esta mezcla de musical y porno es uno de los más deliciosos... y delirantes.

Premiada en festivales y denostada por algunos críticos, como toda película que se salte los convencionalismos, está repleta de imágenes impactantes y números musicales que ya hubiera querido Madonna superar en provocación, gracia y originalidad.

Para muestra, el extravagante clip de arriba. Flipándolo.

Ahora, amig@s, os toca a vosotr@s votad por el musical más caliente de la historia del cine.

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23 Enero 2010

Mis sex-symbols favoritos: hoy, Sean Connery

Much@s de vosotr@s, querid@s, me diréis que también este escocés es uno de vuestros mitos eróticos predilectos.

Y es que Connery es mucho más que el primer 007: es, además, un machorrón tremendo de los que no abundan en el cine, sólo comparable a Robert Mitchum y Steve McQueen.

Un chulazo de pelo en pecho curtido a base de juergas, aventuras de todo calibre y lingotazos mil.

De una sexualidad animal, son míticos sus posados juveniles como modelo de desnudo en una escuela de arte de Edimburgo:

El chicarrón gozaba de un físico tan espléndido que se animó a prensentarse al concurso de Mister Universo representando a Escocia:

Afortunadamente con ganó, porque quizás hubiera acabado como un anabolizado Terminator.

En cambio se hizo con el deseado papel de James Bond sin tener que pasar por una prueba de cámara: su sonrisa, su encanto y esos 189 centímetros de caballero sedujeron a los productores tan fácilmente como a una chica bond.

El personaje, de gran actividad sentimental, le catapultó y, de paso, le convirtió en un icono hipersexual que ninguno de los actores que tomaron el testigo ha superado.

Y aunque ahora, con casi 80 años, se prodiga poco en el cine, sigue siendo un señor de una estructura física única, que prefiere vivir relajadamente jugando al golf en la Costa del Sol que aguantando las mamarrachadas de las industria del cine de Hollywood.

Connery, ya digo, ha logrado la proeza de transcender al agente secreto y, ya maduro y con los músculos menos tersos, nos ha regalado interpretaciones rebosantes de encanto, romanticismo e ironía, sin descuidar la seducción.

Mis favoritas son el aventurero enloquecido por la corona de un país remoto en El hombre que pudo reinar (que pierde su trono precisamente por encapricharse con una belleza local) y el crepuscular héroe de Robin y Marian (donde vive una gran historia de amor con Audrey Herpburn).

Porque, a pesar de algunos resbalones como Zardoz (¿qué había bebido el día que aceptó aparecer con esa pinta durante toda una película?), Sean Connery es de las pocas ESTRELLAS masculinas que nos quedan.

Y a mí me sigue pareciendo un señor de lo más apetitoso... ¿y a vosotr@?

Pocos tíos pueden superar esta actitud, perfecta combinación de elegancia, sex-appeal y chulería:

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21 Enero 2010

Megan Fox NO es la más deseada

La prota de Transformers ya no ocupa el primer puesto de la lista de actrices, cantantes y modelos más soñadas por los hombres, según una encuesta publicada por askmen.com.

Aunque la chavala luce espectacular en la nueva campaña de Armani -donde ha sustituido a la anterior musa del modisto italiano: la muñeca Victoria Beckham-, ha sido destronada por otra señorita, quizás pelín más natural a la hora de posar.

Megan se ha tenido que conformar con el puesto número once.

Pero bueno, antes de descubrir quién es la nueva dueña del mayor número de fantasías hombrunas, querréis saber quienes están en la lista. Pues para eso podéis visitar la web mencionada, donde lo pasaréis en grande rastreando las 99 bellezas que por allí desfilan.

Como no tengo toda la tarde para repetir la lista, voy a destacar algunos puestos de honor, donde hay más sorpresas.

Por ejemplo, en la casilla número 20 aparece nuestra Paz Vega, sí señores. Aunque algún comentario malévolo en la web asegura que la sevillana parece un hombre, se destacan sus nuevos trabajos en el cine USA -entre ellos, una peli con Zoe Saldana, al chica Avatar- y hay quien dice que es más sexy que Penélope Cruz. ¿Estáis de acuerdo?

Un puesto más arriba, en el 19, deslumbra la espectacular Monica Bellucci, famosa en USA por su papel en La Pasión según san Mel Gibson, que protagoniza la nueva película de Joel Schumacher y que apareció desnuda y embarazada, en plan Demi Moore, en el Vanity Fair italiano.

¿No debería esta señora ocupar un puesto mejor en este listado? Cuanta miopía...

En el 17 destaco a la inteligente y comprometida Natalie Portman, una chica de rostro perfecto que fue niña prodigio, es una actriz fabulosa y no juega en la primera división del petardeo de Hollywood.

Porque incluso con el cráneo rapado estaba bella...

En el 9 una de mis favoritas: Eva Mendes, que también acaba de protagonizar una tórrida campaña publicitaria, de nuevo con Calvin Klein, esperemos que no vuelva a ser censurada. Además, compartirá cartel con el macizo avatarero Sam Worthington y Keira Knightley en Last Night, una película sobre los celos que promete alta tensión sexual.

Penélope Cruz, que este viernes estrena Nine, ocupa el séptimo lugar, con todos los honores. La web destaca sus nominaciones, su Oscar y su relación con Bardem.

Me alegro por la madrileña, cada día más guapa.

Beyonce, cómo no, ocupa el sexto lugar.

Tanta curva, contoneo y melena agitada da como resultado convertirse en (casi) lo más caliente del momento. Aunque quizás le caiga este año un Razzie, es número uno en su campo (el musical) y junto a su marido atesora una fortuna envidiable.

Y los puestos de honor lo ocupan chicas que a mí, como mujer, no me parecen tan espectaculares. Será que no las miro con ojos de macho en celo. En fin, son éstas: en el 5, la mofletuda Jessica Alba; en el 3, la opuesta, la delgadísima Kate Beckinsale...

... y en el number one: Emmanuelle Chriqui.

¿¿¿QUIEN???

Pos la Chriqui, ésta:

¿Qué no conoces a esta belleza canadiense de 32 años y familia marroquí?

Ya la irás pillando, porque sale en la serie Entourage y, visto lo mucho que gusta a los chicos, pronto la veremos en todas las portadas.

¡Tiembla, Megan Fox!

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20 Enero 2010

Las diez parejas de tíos más sexys de la pantalla

Algunos lo llaman bromance. Otros cine filogay. Yo, que en el fondillo soy una clásica, prefiero usar el término buddy movie, perfecto para definir a esas películas de colegas de caracteres enfrentados que acaban casando perfectamente... tanto que en algunos momentos se quieren y entienden más que a sus novias, esposas o amantes del otro sexo.

Aquí van mis favoritos:

-El dúo de vaqueros más bello de todos los tiempos: Robert Redford y Paul Newman en Dos hombres y un destino: ¡Quien fuera Katherine Ross en esa película para tenerlos a los dos! Ellos repetirían en El golpe.

-Tony Curtis y Jack Lemmon en Con faldas y a lo loco: quizás me robaran mis medias, maquillaje y postizos, pero me reiría tanto con ellos que caería rendida a sus tacones.

-Sean Connery y Michael Caine en El hombre que pudo reinar: el poder (aunque se base en una patraña) puede llevar a un aventurero a la perdición, para desconsuelo de su mejor amigo. ¡Peliculón!

-Charlton Heston y Stephen Boyd en Ben Hur: el bello Messala y el tarugo que no se entera de que su amigo bebe más que vino por él. Amor ciego.

-David Soul y Paul Michael Glaser en Starsky y Hutch: la mejor serie de pareja de policías macizos de la tele, uno rubio, el otro moreno, pero los dos absolutamente comestibles. Ben Stiller y Owen Wilson se atrevieron a imitarles.

-George Clooney y Chris O´Donnell en Batman y Robin: la quintaesencia de la pareja de hecho masculina más consolidada en entre los superhéroes. Del comic a la pantalla con mucha pluma.

-Harrison Ford y un mucheco de peluche de dos metros de alto en la saga Star Wars: o sea, Han Solo y Chewbacca, piloto y copiloto de El halcón milenario, o cómo serán las parejas interraciales en el futuro.

-Kurt Russell y Sylvester Stallone en Tango y Cash: los dos culos más prietos del departamento de policía desafían a los presos de una cárcel en una de las secuencias más divertidas de este título para amantes del mamporro coleguil.

-Kevin Bacon y Fred Ward en Temblores: dos tipos duros se enfrentan a un monstruo que se esconde bajo la arena. Uniendo sus fuerzas lograrán tal vez vencerlo. A mí, por lo menos, sí que lo lograron.

-Robert Downey Jr. y Jude Law en Sherlock Holmes: parece que Guy Ritchie ha tenido en cuenta todas las parejas anteriores para crear a los protagonistas de su bromance victoriano. Esa relación -recomida por los celos- es lo mejor de la película.

¿Qué otras parejas de machos (o no tanto) del cine entrarían en esta lista? Seguro que me olvidé de alguna...

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Soy doctora en sexología audiovisual gracias a las miles de horas que, desde mi más tierna adolescencia, he invertido en las salas oscuras. En esta consulta bloguera diseccionaré la química sexual y el sex-appeal de las estrellas que tanto nos ponen.

Macizorros, tías buenas -estoy muy orgullosa de mi lado lésbico- y otros animales cinematográficos, culpables de que todos seamos incurables voyeurs, pasarán por mi despiadado microscopio. ¡Ropa fuera!

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