Diego Galán Invita

Nadie ha visto todas las películas. Nadie lo sabe todo. Tampoco hay quien recuerde cuanto cine ha visto o que lo vea hoy con los mismos ojos de ayer. Todo cambia y el cine, afortunadamente, sigue ofreciendo grandes sorpresas. Vamos a disfrutarlas
17 Marzo 2008

Un melodrama romántico

Firelight es un melodrama con apuntes folletinescos, ambientado en la Inglaterra victoriana.

Un melodrama con todas las de la ley hasta el punto de que algún crítico español relacionó esta película con Ama Rosa, aquel serial radiofónico que hizo estragos en la España de los años cincuenta, y que más tarde tuvo una adaptación cinematográfica interpretada por Imperio Argentina. Pero nada que ver.

Firelight (A la luz del fuego) tiene calidad narrativa, un cuidado exquisito en la ambientación y en la puesta en escena, buenos y escuetos diálogos, y unas interpretaciones extraordinarias encabezadas por la actriz francesa Sophie Marceau, que hacen olvidar cualquier relación con melodramas precedentes, aunque aquí también haya una madre (en este caso una madre de encargo) que quiere recuperar a su hija al cabo del tiempo.

Firelight fue la primera película dirigida por el guionista y novelista William Nicholson. También la única hasta ahora. Nicholson ha cosechado éxitos con sus novelasLa sociedad de los otros, por ejemplo– una la trilogía infantil, El viento en llamas, y obras de teatro como La retirada de Moscú. Ha sido nominado al Oscar en dos ocasiones por los guiones de Tierras de penumbra, de Richard Attenborough y Gladiador, de Ridely Scott.

A la luz del fuego fue presentada en el festival de San Sebastián de 1997 donde obtuvo el premio especial del Jurado así como el de la mejor fotografía. Pero ahí no acabó todo. También consiguió el premio de la juventud que conceden unos 300 estudiantes de entre 17 y 21 años. Un galardón que sorprendió. ¿Qué tiene Firelight para haber seducido a un público adolescente cuando en principio una historia como la que cuenta podría estar alejada de su sensibilidad? Pero así fue.

La crítica, por su parte, avaló esta película romántica y sobria, con una espléndida fotografía y unos actores en estado de gracia. A pesar de tanto respaldo, se estrenó en España de forma casi clandestina, sin esfuerzos publicitarios, de forma mecánica. Y lógicamente casi nadie fue a verla.

Confío en que también ustedes se dejen prender ahora por esta película singular.

Aquí se pueden consultar todos los pases en TCM de Firelight.

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Elena

Acabo de verla. Es preciosa, preciosa. Si, un poco folletín, pero ¡qué mas da!. A mí personalmente me encantan esta clase de melodramas, sobre todo si tienen esta mezcla de pasión y contención. Recuerdo perfectamente cómo se estreno sin que nadie reparara en ella. Ha sido muy bonito rescatarla.

Amaranta

Sí que recuerda a Ama Rosa. Hijo/a cedido/vendida a una familia acomodada. Madre que entra a trabajar con los nuevos padres. Aquí institutriz, allí sirvienta. (¡Sirvienta, pretende insultarla la hija!) Final parecido, incluso en las palabras. (El clásico ¡Madre! ¡Hija!)
Ahora bien: ¿Cómo con parecidos mimbres se pueden hacer cosas tan diferentes y hasta opuestas?. Les separa la calidad. Esa es la clave, como señala Diego Galán. Aquí sentimiento puro y duro, en Ama Rosa sentimentalismo indigno a espuertas. Y propaganda de la familia y la maternidad que predicaba el franquismo.
En el serial de Guillermo Sautier Casaseca y Rafael Baron no tiene cabida la historia y muerte de la mujer en coma. A no ser para condenar al marido como malo, malísimo.
En fin, una gozada. ¡Qué bueno descubrir que algun miembro del jurado de San Sebastián lloró al verla!

Inma

Es cierto que el argumento es un poco folletinesco pero tanto la interpretación de los actores como la fotografía de la película son excelentes. Particularmente Stephen Dillane, es un gran actor sin lugar a dudas, esa mezcla entre contención y deseo me resulta muy atractiva. Hay algunas escenas de una sensualidad extraordinaria, como una al principio de la película, en la que Charles (Stephen Dillane) aparece yaciendo en la cama, dormido, su cuerpo apenas cubierto por una sábana. Erotizante.

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