Diego Galán Invita

Nadie ha visto todas las películas. Nadie lo sabe todo. Tampoco hay quien recuerde cuanto cine ha visto o que lo vea hoy con los mismos ojos de ayer. Todo cambia y el cine, afortunadamente, sigue ofreciendo grandes sorpresas. Vamos a disfrutarlas
11 Febrero 2008

El padre de Frankenstein

James Whale hubiera pasado a la historia del cine sólo por haber dirigido tres de sus películas: Frankenstein, La novia de Frankenstein y El hombre invisible, tres joyas del cine de terror de los años 30. Pero por si fuera poco, en su haber también se cuentan las primeras versiones de El puente de Waterloo, Magnolia y El hombre de la máscara de hierro.

James Whale había nacido en Inglaterra en 1899 y se suicidó en Hollywood en 1957. Escribió antes de morir: "El futuro no es más que vejez y enfermedad y dolor... yo necesito tener paz y ésta es la única manera de conseguirla."

Tras haber dirigido 50 películas se retiró del cine a finales de los años cuarenta, quizás forzado por la censura de Hollywood, que no toleraba su abierta homosexualidad. El novelista Christopher Bram se inspiró en los últimos años de su vida para escribir El padre de Frankenstein , novela de la que parte la película Dioses y Monstruos.

James Whale está encarnado por el gran actor británico Ian Mc Kellen. Fue premiado por este trabajo en los festivales de San Sebastián, Toronto, San Diego, y en varios otros, y fue naturalmente nominado al Oscar, trofeo que sin embargo no obtuvo. Recayó en Roberto Begnini por La vida es bella. Cosas que pasan.

Ian McKellen hace una creación antológica. La soledad de James Whale, su amargura, su humor, cínico y trágico a la vez, y también su alegría, son los conductores de esta película “de gran vuelo, escrita con rigor y brillantez por su excelente director, Bill Condon”, según escribió el malogrado crítico Ángel Fernández-Santos en El País.

“Percibí fue una persona a la que podía entender y con la que no me sería dificil identificarme, por lo que no dudé en aceptar reconstruir su figura y su vida, cuando comprobé que el guión estaba muy bien escrito", explicó el actor. Pero aun siendo Ian McKellen el eje central de la película, no hay que regatear elogios para el joven Brendan Fraser, que interpreta al jardinero heterosexual que enamoró por última vez a Whale, ni para la excelente Lynn Redgrave, que encarna a la cómplice y abnegada criada húngara.

El director Bill Condon tenía 45 años cuando dirigió esta, su segunda película para el cine. Por ella obtuvo el Oscar al mejor guión: 8 años más tarde fue nominado por el guión del musical Chicago, de Rob Marshall.

Su siguiente película como director, Kinsey, obtuvo una nominación a los Oscar y varias a los Globos de Oro, siendo premiada en diversos festivales. A ella le siguió Dreamgirls, que obtuvo igualmente dos Oscars y varias nominaciones, pero parece que su carrera no ha despertado tanto entusiasmo como prometía la magnífica película que presentamos esta semana.

* Domingo 17 Febrero

* Miércoles 27 Febrero

* Sábado 8 Marzo

* Miércoles 19 Marzo

* Lunes 24 Marzo

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el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)

Es de las pocas películas que se escapan de la hagiografia barata con que Hollywood retrata a sus heroes del pasado, que diferencia con la pretenciosa El aviador.
Hace poco volvía a revisitar La novia de Frankestein, para mí la obra maestra de Whale y una de las escasas ocasiones en que la secuela mejora a la original. En el sucinto pero magnífico documental se nos muestra mucho del talento de uno de los mejores directores de la historia del cine.

Amaranta

Será estupendo volver a ver la película con tanta información como dais y que yo a penas conocía. Será estupendo porque guardo un buen recuerdo de ella y de los dos actores.
Y me olvidaré del último Ian McKellen (también un fabuloso Ricardo III) en bodrios impresentables y a Fraser en Momias y otras tonterías que les deben dar mucho dinero pero poco reconocimiento.
Esto pasa actualmente con grandes intérpretes que admiramos mucho y a los que vemos en películas de poca sustancia. Imagino que cobran bien por prestar su prestigio. O se vuelven cómodos. Pues muy bien.

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Me gusta el cine como a casi todo el mundo pero con frecuencia prefiero ver películas olvidadas, especialmente aquellas que pasaron sin pena ni gloria por las pantallas o que mucha gente no ha podido ver porque fueron prohibidas o porque los comerciantes del cine las maltrataron.

Muchas veladas en mi casa han consistido en sorprender a los amigos con esas películas estupendas. Ahora tengo la oportunidad de programar algunas de ellas en TCM. Si quieres, las comentamos.

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