Diego Galán Invita

Nadie ha visto todas las películas. Nadie lo sabe todo. Tampoco hay quien recuerde cuanto cine ha visto o que lo vea hoy con los mismos ojos de ayer. Todo cambia y el cine, afortunadamente, sigue ofreciendo grandes sorpresas. Vamos a disfrutarlas
04 Febrero 2008

Robin de los Bosques con achaques

"Te amo más que a los niños, más que a los campos que planté con mis manos, más que a la plegaria de la mañana, más que a la paz, más que a la alegría, más que al amor, más que a la vida entera. Te amo más que a Dios".

Estas frases, pronunciadas por una monja, resumen con alegría la bella historia de amor que cuenta esta película admirable.

Robin y Mariam es hoy una obra maestra, reconocida por todos. Sin embargo, cuando se estrenó en 1976 cosechó un rotundo fracaso, y no sólo en España. La crítica fue implacable, y al público no le interesó la propuesta de ver al legendario Robin Hood transformado en un vejete con achaques.

Pero esa es precisamente la propuesta de la película. Ver envejecer a una leyenda viva, la del dinámico y valiente Robín de los Bosques, que ahora duda de cuanto ha hecho en su vida y que se siente decepcionado de lo que ha conseguido con sus cruzadas. Y que puede disfrutar aún del reencuentro con su viejo amor, Marian, ahora convertida en monja.

Hoy parece increíble que eso ocurriera con Robin y Marian , una película que goza de excelente buena salud. Es raro que los espectadores de entonces no se dejaron cautivar por esta tragicomedia, emocionante y tierna, regada toda ella con pinceladas de humor y una ironía inteligente.

Y más raro aún que no aplaudieran la interpretación de ese animal de cine llamado Sean Connery, o que no se dejaran fascinar por el rostro lleno de luz de Audrey Hepburn. Juntos son insuperables. Es un placer verlos.

El guión de Robin y Marian dio bastantes tumbos antes de que el director británico Richard Lester se hiciera cargo de él. Estaba escrito por James Goldman, entonces recientemente galardonado con un Oscar por Un león en invierno, pero ni aún así los productores se animaban a filmarlo.

El director Richard Lester se había dado a conocer 20 años atrás con la Palma de Oro obtenida en el festival de Cannes con The Knack o cómo conseguirlo, y especialmente por sus dos películas con los Beatles, Qué noche la de aquel día y Help.

Lester no dudó al conocer el proyecto, que quiso titular "La muerte de Robin Hood”, lo que hubiera sido un error. Como seguramente también lo hubiera sido que Albert Finney hubiera interpretado a Robin Hood. Vista hoy Robin y Marian, nadie mejor que Sean Connery para el personaje, que él llena de sutilezas. Connery acababa de interpretar El hombre que pudo reinar, de John Huston. Como se sabe, Connery quería desprenderse de la fama que le había dado el personaje de James Bond, e iniciar un nuevo camino como actor.

Pero a alguien se le había ocurrido que si Albert Finney volvía a formar pareja con Audrey Hepburn como en aquella maravilla que es Dos en la carretera, el éxito sería más fácil. Tampoco Audrey Hepburn estuvo segura para interpretar su personaje en Robin y Marian. Llevaba 9 años retirada del cine, dedicada a su familia. Temía regresar: con 47 años se sentía fea. Qué disparate.

La película se rodó en España, en Navarra especialmente, por lo que no sorprende descubrir en un pequeñísimo personaje a una Victoria Abril de 17 añitos, o a la más veterana Montserrat Julió. O a Gil Parrondo en los decorados y a Ivonne Blake en el vestuario: poco tiempo atrás ambos habían obtenido sendos Oscar por Nicolás y Alejandra, también rodada en España.

En las anteriores películas sobre Robin Hood todos los personajes iban siempre impecables; en esta, por el contrario, la ropa está usada, sucia… todos están sudados, el ambiente huele a estiércol. Tanto los protagonistas como los personajes secundarios, Robert Shaw, ya famoso por la película Tiburón, o Richard Harris, que ya había actuado junto a Sean Connery en Odio en las entrañas, otra película que habría que recuperar.

Acérquense a Robin y Marian con ojos nuevos. Y disfrutenla. No se van a arrepentir.

(Aquí se pueden consultar los pases de la película en TCM)

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Coderch

Hace años que la vi por primera y única vez, y sin embargo, recuerdo el monólogo final de Hepburn como uno de los grandes momentos de la historia del cine. Ciertamente, la película tiene un apreciable tono crepuscular que me recuerda de algún modo al cine de Peckinpah, con historias llenas de personajes que se aferran a un pasado que ya no volverá mientras viven en un tiempo que ya no es el suyo. Y es que éste es sin duda el final lógico al que se vería abocado un héroe que ya no puede seguir luchando (atención al patético duelo entre el sheriff de Nottingham y Robin) y una amante que ya no puede seguir esperando. Maravillosa.

el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)

Siempre tuve sensaciones encontradas con esta película, por un lado, admiro ese lirismo de Lester tan poco habitual en él, no obstante me desagrada ese feismo tan caro en el cine de los 70.
Cuando los mitos se desmitifican, pierden parte de su encanto, sin duda es una película muy estimable, en muchos momentos brillante, pero cuando escucho la música de Korngold acompañando a los muchachos de Robin, siento que mi corazón vuelve a vibrar

Amaranta

Pero la vida es como es y a los mitos también les llega la vejez. Y aún así se puede vivir una historia de amor. Y al mito le viene bien esta vez vestirse con trajes usados y sudorosos. Es una estupenda película. Por cierto, como destaca Diego Galán, el vestuario de la inglesa/española Yvonne Blake es fundamental en ese ambiente de mitos envejecidos. Ella cuenta en el libro escrito sobre la figurinista por Victor Matellano cómo A. Hepburn se sentía insegura porque iba a interpretar a una mujer mayor de lo que acostumbraba. Miedo a las arrugas. Y tambien dice que a ninguno de los actores les preocupaba que sus personajes no fueran glamurosos.
Para mí es de lo mejor de Lester.

Jonas

Posiblemente no deberiamos volver a ver las películas que han marcado nuestra infancia para no llevarnos sorpresas. ¿Como veriamos hoy a Errol Flyn vestido de verde y con aquel sombrerito del que si no recuerdo mal sobresalía una pluma? ¿Y a Olivia de Havilland? Lo mejor es pensar, porque es verdad, que eran otros tiempos y otro cine y dejarlo estar. O mirarlas con otros ojos. Con distancia. Hoy prefiero a Sean Connery y a Audrey Hepburn aunque ésta, con perdon, no es mi actriz favorita precisamente. Pero aquí cumple. Y Connery y Richard Harris y el actor y dramaturgo irlandes Robert Shaw y todos los demás se salen.
De acuerdo en que el ambiente, los trajes, la suciedad y el cansancio y las fatigas de la vida es de lo mejor de la película. Es una película realista al contrario que la de Curtiz. Por eso no se estorban.

Titiritero

Después de haberla visto me reafirmé en la impresionante interpretación de Sean Connery. Y me gustó ver a la Hepburn bella y luminosa como dijo Diego Galán en la presentación. Pero creo que el personaje le viene grande. Tendría que habeerse manchado más la toca de monja. El final es para recordarlo, no solo por la declaración de amor, una de las más bellas del cine de todos los tiempos, etcétera, sino por lo que está ocurriendo mientras tanto, la muerte del mito, la doble muerte/suicidio/eutanasia.
Pero la película tiene otras escenas antológicas. No recordaba bien el discurso de Robin sobre los ricos y los pobres, los poderosos y sus injusticias. Toda una justificación de la existencia de los Robin de los Bosques. También habría que enmarcarlo. Me gustó volver a verla.

Galax Pictures

Maravillosa película en la que Sean Connery brilla con luz propia. Audrey Hepburn también pero se luce menos. Cuando están juntos hacen una pareja memorable, pero por separado a Connery se le ve muy cómodo en ese Robin maduro que se perfila como un niño grande lleno de vitalidad, incansable, siempre pensando en la pelea y la aventura.
Saludos,
http://www.gp-cine.blogspot.com

filomeno

En el extremo opuesto: el Robin atlético encarnado por George Martin (Francisco Martínez Celeiro) en film de 1970

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Me gusta el cine como a casi todo el mundo pero con frecuencia prefiero ver películas olvidadas, especialmente aquellas que pasaron sin pena ni gloria por las pantallas o que mucha gente no ha podido ver porque fueron prohibidas o porque los comerciantes del cine las maltrataron.

Muchas veladas en mi casa han consistido en sorprender a los amigos con esas películas estupendas. Ahora tengo la oportunidad de programar algunas de ellas en TCM. Si quieres, las comentamos.

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