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09 Diciembre 2009

Pecados capitales (2): la ira (de Baby Jane... y de Bette, una mujer airada)

Bueno, chicos, tendréis que perdonarme la ausencia, pero he estado en Oporto, contemplando la lluvia, las gaviotas, los cormoranes y los colores del oporto, del ruby al tawny. ¡Cómo me gusta Oporto! Es una ciudad que invita a dos pecados capitales: la pereza y la gula. Pero hoy no quiero hablaros de ninguno de ellos. Para nada. Hoy quiero hablaros de otro pecado capital que, si me apuras, es uno de los que mejor comprendo: la ira.

“Pasión del alma, que causa indignación y enojo”. ¡No se puede ser más poético! Pasión del alma, sí. La RAE da en el clavo (de mi ataúd). Habitualmente, mi alma es muy dada a pasiones de todo tipo. Confesables e inconfesables. Pero en este caso tampoco quiero hablar de mí, sino de las pasiones que agitan el alma de una de mis actrices favoritas: Bette Davis.

En ¿Qué fue de Baby Jane? no se puede plasmar una pasión, oscura como la pez, negra como el rimmel (y la envidia) que enturbian su mirada, de una forma más hiperrealista en una pantalla. Robert Aldrich le pidió, le suplicó a Bette que suavizase el maquillaje, pero la actriz se negó en redondo: “Si me cambias el maquillaje, vas a tener que buscarte a otra actriz porque si hago este papel pienso seguir maquillándome así”.

Lo más curioso de todo es que la ira que Baby Jane Hudson manifiesta hacia su hermana no es nada comparada con la ira que Bette manifestó en todo momento hacia Joan. Ed Sikov, en la biografía que escribió sobre la divina fea, escribió:

“Unas semanas después, Aldrich se presentó en casa de Bette, en la Setenta y Ocho Este. Bette empezó por preguntarle cuál era su papel. Luego le preguntó si alguna vez se había follado a Joan”.

No se puede ser más puta. O sí:

Sheilah Graham anunció que Joan, siempre tan corporativa, se había presentado un día con una neverita llena de botellas de Pepsi Cola para el equipo; al día siguiente, Bette apareció con una nevera mayor todavía, llena de botellas de Coca Cola”.

Comprendo a Baby Jane Hudson. Entiendo su ira. “Comprenderlo todo es perdonarlo todo”, dijo Madame de Stäel. Sí y no. La comprendo, la perdono, pero… ¿Y a Bette? Bette es una mujer airada. Cualquiera que haya leído alguna de sus biografías estará de acuerdo. Al final, cuando era una borracha decrépita y trataba de hacerse perdonar sus lapsus violentos de alcohólica irrecuperable, enviaba a sus amigos una cesta de verduras en señal de paz. Pero se trataba, en realidad, de un gesto envenenado: las verduras estaban podridas.

Una puede comprender y hasta perdonar a los monstruos (a Bette, a Baby Jane… y hasta a Anna Wintour), pero si algo saca en claro de la vida y de ¿Qué fue de Baby Jane? es que hay que huir de ellos como de la peste.

[¿Qué fue de Baby Jane? se emite mañana a las 14.15 en TCM Clásico. ¡No os la perdáis!]

Moraleja: Lo peor es que la ira suele generar, por un escalofriante fenómeno especular, más ira a su alrededor, hasta que al final todo es un como una olla a punto de explotar. Y en efecto... ¡boooom!... todo suele saltar por los aires.

5 comentarios · Escribe el tuyo

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Puertorrico

La IRA debería ser virtud capital, en todo caso... Y en el cine, necesaria para cualquier buen guión, cualquier buen actor y acualquier buena tragedia.

A

fantastica louella,as usual

Gerardo Almodóvar

"¿Qué fué de Baby Jane?" es el mayor exponente del grado que pueden llegar a alcanzar las miserias humanas en la senectud. La indigerible crueldad que rezuma, una atmósfera tétrica, claustrofóbica... angustiosa; la impiedad y el odio que moldea los actos de una desequilibrada y terrible Baby Jane (Bette Davis), la fortaleza de Blanche (Joan Crawford) quien, atenazada por una paraplejía, se convierte en víctima propiciatoria de la ira y el sadismo de una hermana psicópata que la odia pero que la necesita... Una delirante tortura psicológica, trágica, terrorífica..., magistralmente servida por soberbias interpretaciones, inmortalizadas en los clarobscuros de una extraordinaria fotografía de Daniel Haller, y una brillante e inteligente dirección del prestigioso Aldrich (maestro del melodrama) convierten esta historia tormentosa en un thriller inolvidable. Un clásico que figura entre mis favoritos. Imprescindible.

Shane Vendrell

A usted, Puertorrico, todos los pecados capitales le parecen de puta madre hasta el momento. ¿No será usted un mal bicho?

PARRA

Gerardo Almodovar estoy completamente de acuerdo en la grandeza del film, que ademas supuso el relanzamiento de las carreras de ambas actrices que ya habian sido relagadas al olvido.

No lo estoy tanto en lo que respecta a la identificacion de la victima y el verdugo, creame cuando le digo que tengo mis serias dudas....

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Nací en Madrid en 1971. Quise ser médico, pero como era menos arriesgado matar a pacientes en la ficción, me hice guionista de TV. En todo caso, ahí sólo te matan a ti los productores y sobre todo a tu pobre criatura: el guión.

En mi trabajo desarrollé un verdadero instinto masoquista que me llevó a dirigir mi primer corto “Terapia” en 2009. Yo ya me veía abocada a acabar de paciente en un diván, pero me vi pisando la alfombra roja de los Goya 2010. Una ceremonia como para hacer terapia el resto de mi vida…

Nuria Verde

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