De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
27 Noviembre 2009

Ciclo Louéllico 10: Un día en las carreras

Lo he dicho un montón de veces y lo mantengo: la realidad supera al porno. A mí, el surrealismo hace mucho, mucho tiempo que me parece costumbrismo. Y viceversa. O sea, Una lee la prensa y se queda de piedra pómez. Por eso me encantan los Hermanos Marx, porque pervierten la realidad, la llevan a la apoteosis del absurdo y, sin embargo, me los creo. Yo veo, por ejemplo, Un día en las carreras y me parece que, más que ante una comedia, lo que estoy viendo es un documental. Mi vida es así, sin ir más lejos.

Por eso he elegido esta comedia para abrir el programa doble que pone fin al ciclo programado por Una Servidora. Adoro a los hermanos Marx y la idea, brillante pero un poquito perversa, de contraponer a Margaret Dumont con una yegua me recuerda un poco a las fotos de Camilla Parker en Ascot: no sabes quién es quién, o sea, sí lo sabes, pero sólo porque una está a un lado de la valla y Camilla al otro, pero si le quitas el pamelón a Camilla y la pones en la pista con una brida, te das cuenta de que, por fin, ha encontrado el estilismo que más la favorece.

Todo el mundo adora a Groucho (afortunadamente, no hasta los límites de Fernando Trueba, a quien no se le ocurrió mejor homenaje que estigmatizar a su hijo con semejante nombre,; imagínate que le llega a gustar Fatty Arburkle y su hijo le sale con obesidad mórbida, ¡qué papeleta!), pero yo a quien amo de manera incondicional es a Harpo. Creo que a él le debo mi desmedida afición a los muditos.

En cualquier caso, creo que Un día en las carreras es una película perfecta para despedir un mes que empezó con el día de difuntos y con una película, Luz que agoniza, que ilustra a la perfección lo que es la locura. Pues… ¿qué es la locura sino una película de los hermanos Marx? Mmmmmm, probablemente la realidad, claro. Y es que me remito al principio: la realidad supera al porno. Y a los Marx.

Moraleja: En cualquier caso, YO, a estas alturas, cuando alguien se declara marxista me encomiendo a San Harpo y San Groucho y confío ciegamente en que se refiera a los Hermanos Marx. Es el único marxismo que ha sabido envejecer sin traicionarse a sí mismo.

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espartaco

Maravillosa, ingeniosa, y diplomáticamente incorrecta, como todos los films de los Marx. Para mi gusto, en sus películas sobraba únicamente el obligado número musical de Harpo, el cual, era un freno en el ritmo de la historia.

Gerardo Almodóvar

Buen guión, buenos diálogos, buena fotografía, ingeniosa dirección, con escenas espectaculares, ritmo frenético, geniales gags, alto nivel de humor... en fin, el acabóse. Aunque todo este festival de ingenio decae un poco en la segunda mitad, "Un día en las carreras" (1937) está, en mi opinión, entre las mejores películas de los Hermanos Marx, que siempre dieron lo mejor de sí mismos bajo la dirección de Sam Wood y también con Leo McCarey ("Sopa de ganso"), dos cineastas muy importantes en su filmografía.

En esta cinta, como en otras (bien lo apunta el amigo espartaco), hay números musicales, algo cargantes, de los que se podría prescindir. De todas formas, es genial.

Paquito Franco

¡Hombre, Roberto Alcázar! ¡Cuanto tiempo sin leerle!

Amparo

Una Guilermina

y la otra Motta

Puertorrico

Al final, los hermanos Marx son de lo poco citable en el siglo XX...

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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