De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
10 Noviembre 2009

Fellini, en el Jeu de Pomme (cortesía de Ana)

No soy una gran fan de Fellini. Lo sé, como dice Osgood (Joe. E. Brown) al final de Con faldas y a lo loco: “Nadie es perfecto”. Pero sé reconocer el talento cuando lo veo, especialmente el talento visual. Y Fellini lo tenía. Todas sus películas tienen algún plano, alguna secuencia, alguna imagen que trasciende la pantalla para fijarse en la retina con la fuerza de un icono. Ya sea el baño de Anita Ekberg en La dolce vita o la bellísima escena de las lámparas, esas enormes arañas que descienden tras el fin de la representación en La Fenice de Venecia en el Casanova (fallida, pero aún así fascinante).

Por eso, cuando me he encontrado con la noticia de la exposición que el Jeu de Pomme le dedica me han entrado unas ganas enormes de irme a París (aunque no hace falta ninguna excusa para irse a París, que bien vale hasta una misa negra). Lo he leído en el blog de mi amiga Ana, que además de experta en moda, es una chica muy leída (a la que alabo el gusto, no en vano suele leerme… ¡a mí!). Esto es lo que cuenta:

Fellini La Grand Parade es una de las exposiciones de la temporada en Paris. No es un simple homenaje a Fellini, sino una exploración de sus mecanismos creativos, de los resortes de su imaginación. Como buen mago de la preproducción cinematográfica rodeaba cada película de fotografías, bocetos, dibujos, etc… Más de 400 se exponen en el Jeu de Pomme hasta el 17 de enero en esta retrospectiva enorme y atípica. Allí estará toda la materia prima de películas como La Strada, la Dolce Vita o Amarcord; estarán sus crucijijos, sus rubias teñidas, el circo, sus sueños, sus miedos, sus excesos y, por supuesto, allí estará Marcello. Maravilloso Marcello. Por un día, que le den a Paris.

Así que ya sabéis, chicos, si vais a París, tenéis que peregrinar al Jeu de Pomme de rodillas y vestidos de cardenales (a Fellini le encantaba la alta costura eclesiástica, os recuerdo el pase de modelos de alta costura eclesiástica, ¡maravilloso!).

Moraleja: Totally agree(pina) con Ana, pero si le dan a París… que me den también a mí, que soy muy envidiosa.

5 comentarios · Escribe el tuyo

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espartaco

El cine de Fellini era evidentemente visual, aspecto en donde demostró ser un maestro. Lamentablemente, su falta de rigor en los argumentos, hacen que sus películas aunen momentos memorables y ratos de inclinación a la siesta.

Gerardo Almodóvar

La obra del controvertido, orgulloso y fluctuante Fellini (derroche de fantasía), con frecuencia tildada de sentimental, preciosista, onírica y poco crítica, tuvo su época dorada en títulos como "La Strada", "Alma sin conciencia" y "Las noches de Cabiria", tres hitos de su cinematografía cuyo nivel, en mi opinión, queda muy por encima del resto de su obra, naturalmente con excepciones como "La dolce vita", "Ocho y medio", "Giulietta de los espíritus", "Amarcord", "Casanova", "Ginger y Fred"...

Luego vendrían "Ensayo de orquesta", "La ciudad de las mujeres", "Y la nave va", "Entrevista"... que evidencian la falta de inspiración del mítico Fellini e invitan a sestear, como muy acertadamente afirma el amigo espartaco.

Y es que el legendario Fellini siempre fué un poco irregular...

Puertorrico

Fellini era pintor, pero el siglo le dio una cámara y un público al que atender.

PETER

Fellini queria reflejar en sus films una manera de tratar la naturaleza humana como realmente es,dura y un poco loca.
Eso era lo que para mi destacaba en el "la naturalidad",solo hay que ver la maravillosa Amarcord como sus personajes son como nosotros somos o queremos ser.

Paumé

Tú y tu colegui, además de leeros mutuamente podríais leer otras cosas...como...¿letras?. Y no empeñaros en escribir Jeu de Pomme

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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