De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
29 Julio 2009

Cine y moda, algo más que una relación... un matrimonio (de conveniencia)

Estoy leyendo un libro delicioso, un ensayo sobre El lenguaje de la moda, escrito por Alison Lurie hace ya la friolera de 28 años (es del año 1981). Bueno, pues resulta que esta escritora, autora, entre otras, de la estupenda novela Asuntos exteriores, pone el dedo en una llaga que, hasta ahora, me había pasado desapercibida, a saber:

“…la importancia que Hollywood dio al vestuario, casi desde sus inicios, fue mucho más allá de las necesidades del medio. Quizá no sea coincidencia que la mayoría de los primeros magnates del cine empezasen en el negocio de la moda. Antes de irse a Hollywood, Harry Warner hacía zapatos, Samuel Goldwyng guantes y Adolph Zuckor era peletero, y los tres se llevaron consigo a la industria cinematográfica a amigos y colegas del gremio textil”.

Y añade:

“Debido a la convención dramática y a la distancia visual entre el actor y el espectador, el vestuario teatral ha conseguido dar más énfasis a la apariencia que a la realidad (…). Sin embargo, a los productores de Hollywood no les bastaban las apariencias; exigían el uso de los materiales más caros aun cuando un sustituto más barato consiguiera engañar a la cámara. Adolph Zuckor, por ejemplo, insistía en que los adornos de todos los trajes de sus películas fuesen de piel auténtica, afirmando que ello era «bueno para el negocio»”.

En algunas de las fantasías cinematográficas de los años treinta y cuarenta, hasta los extras iban vestidos como reyes y reinas:

“Para María Antonieta (1938) Adrian diseñó cuatro mil lujosos trajes auténticos, usando sedas, terciopelos, encaje y bordados genuinos del siglo XVIII. Norma Shearer, la protagonista, se cambiaba de vestuario treinta y cuatro veces y dieciocho de peluca, una de ellas con diamantes de verdad”.

Y concluye:

“La ropa como ésta, con sus rebuscados adornos, su fantástico coste, su incomodidad física y lo infrecuente de su uso, recuerda no tanto el vestuario teatral como los atavíos tan extravagantemente adornados y enjoyados de la religión, asumidos sólo unos momentos calificados como de importancia sobrenatural. Es así como debe ser, pues (como se ha dicho a menudo) las estrellas de Hollywood son para nosotros semidioses, las deidades de lo que es en más de un sentido una sociedad pagana”.

Arriba, Ginger Rogers con el vestido de Una mujer en la penumbra, adornado con lentejuelas y visón auténtico, que costó más de 35.000 dólares en 1944. Abajo, la Sherarer, en pleno delirio versallesco, y Marlene con una fantasía firmada por Travis Banton.

Amén, hermana.

Moraleja: Quien piense que la moda es sólo cosa de petardas es que piensa poco. Muy poco.

11 comentarios · Escribe el tuyo

Comentarios » escribe el tuyo

Josefa Pinto Buenache

Y de cuatro loc@s. Deje de engañarse, que es más importante descubrir la penicilina.

Fuencisla de Havilland

¿para salvar de la sífilis a mentecatas como usted? Ay no, querida, a mi dame un corte al bies, anytime

Josefa Pinto Buenache

El corte, Fuencisla, se lo daría yo en la yugular, querida.

Puertorrico

El cine se inventó cuando las niñas buenas aspiraban a vestir visón, y morirá ahora que simplemente aspiran a llevar peluchón.

lord nosequé y nosecuántos

La masa es paleta per se. Por tanto, se dejará embaucar con todo lo que sea lujo, llámense visones o aviones de guerra último modelo (para centrarnos en los contenidos del blog, las mariquitas pijas cuarentonas empezaron en esto desde bien pequeñitas: si; eran las clasistas de la clase, las obsesas de las marcas y otras parafilias terminales destinadas a marginar en la escuela al pobre que lo marginaba por "lo suyo". Y ahí siguen, inasequibles al desaliento: ganándose por fin los panes de decoradoras de interiores, floristas o corresponsales de prensa para señoras, en puntos bélicos sitos Milán o Cibeles). .
Mucho me temo que este tipo de vestuarios a estetas verdaderos como Visconti u Ophuls o Murnau les tirarían para atrás. En cualquier caso, obras como (recurro al tópico, pero en eso nos solemos regodear "todas") Bellisima o Roma citta aperta o El manantial del la doncella o El viento, con sus cuatro trapitos no necesitan de ningún falso oropel para ser consideradas obras superiores. Y más emocionantes que cualquier fruslería kitsch generada por el star system. Reconozco que son divertidas de ver, para correrse un momento, pero no para erigirlas dogmas de fe, código estético, forma de vida (nocturna)... a no ser que seas una Gaultier del vintage. Yo ahí me callo. Al menos a la verdadera elite, la que siente...- más allá de una vulgar mitomanía polvoestrellada pasada por la licuadora de ex vendedores de zapatos metidos a magnates del celuloide-, su clasismo no les ha causado tantas malas pasadas. De nuevo, la muerta Europa nos distingue (a unos pocos). Afortunadamente.

la barragana

¿Pero la Fuencisla esa no iba de mosquita muerta, en plan "te quiero Louella" y asi?. Resultó tontita también...

jorge javier valladares (chorreando leche por el potorro)

Ja ja ja ja jaaj arggg guauuuiujajajajaj ja ja Marie Therese, Marie Therese, la Fuencisla pre-condom se cura las gangrenas anales con albahaca y yerbabuena... Ja ja ja ja ja.ja ja ja ja ja ja ja ja AAAAAAYYYUYYYYY

ana rosa quintana

Fuencisla si dijo asi está bien dicho. Posiblemente aquello que comentó ya lo debió decir desde el principio pero no lo hizo, tuvo la oportunidad ahora y bienevenida fue. No asustemonos de sus opiniones porque también pudo haber dicho lo otro que seguiría siendo lo mismo. Ella optó por tomar una decisión drástica y el destino le trajo su miaja de triunfo personal.
Ahora tambien les digo otra cosa: La Fuencisla hizo una imitación, ¿no?. ¿Cómo no?... Hizo de la Louella. No vamos a reprochárselo, está en su derecho como Fuencisla que es. Lo malo es que no contó con que se estaba dirigiendo a una importante audiencia que se está muriendo de un corte al biés..

Pasa ahora el termómetro a...

maria teresa campos (rapada al cero)

Yo, a Dios gracias, estoy bien, superado el metastásico. Y ya les anuncio que, pasado el verano, pienso llevar a vacunar de la gripe A a mi pequeña Terelu.
Desde aqui, (¿dónde está mi cámara?)..., desde mi Málaga bonita, a 47 grados de sopor, un saludo Lolita y siempre al gran profesor Antobióticus.

Posh

Ah, pero... ¿tú tienes potorro, jorge javier valladares?

doctor antibioticus

SEX HYGIENE (1943. John Ford)

Tómensela de golpe. En media hora, asunto solucionado

Recomendaciones

Escribe tu comentario

TCM no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus colaboradores.

El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

Canal Tcm

Crea tu insignia

suscríbete