De Cine

Un espacio de cine en TCM, un espacio en el que descubrir el cine que ya tenías que haber visto o el cine que queda por ver. Se admite el debate y las sugerencias, por supuesto.
05 Junio 2009

Hildegard Knef, nuevo mito (mitazo) para el iconostasio

Tengo nuevo mito. Su nombre: Hildegard Knef. La razón: un peliculón llamado Hilde, que vi (cortesía de mi ex marido, a quien adoro cada día más) en el 11º Festival de Cine Alemán. Es un biopic de esta mujer-mitazo –cuya existencia, en mi infinita ignorancia, en mi analfabetismo integral, YO ignoraba– dirigido por Kai Wessel.

Resulta que esta señora, gran dama de la canción alemana, fue una de esas Mujeres Mito tipo Edith Piaf en Francia o Judy Garland en EE UU que se hizo a sí misma (después de destruirse varias veces), y que fue prácticamente de todo; de hecho, su vida parece una de esas películas de von Sternberg en las que Marlene hace, en un solo papel, de esposa, madre, puta, cabaretera, espía, musa y mariscadora. Pues la Knef, igual.

Medio putilla/medio actriz antes de la guerra; soldado raso (travestida de hombre) en la II Guerra Mundial, actriz en Hollywood (contratada/raptada por David O. Selznick tras su película-escándalo en Alemania, La pecadora, en la que salía desnuda; entre otras, actúa en Las nieves del Kilimanjaro y... ¡Fedora!; siiiiiiiiiií, ELLA es Fedora, ay, ¿cómo no adorarla?), borrachuza, estrella en Broadway de la mano de Cole Porter, actriz decadente y fracasada por la que nadie daba un duro en la década de los 60 hasta que…

…hasta que decide reinventarse a sí misma y se convierte en canzonetista y arrasa en Alemania y se vuelve una especie de musa nacional (adorada, como es natural, por las maricas alemanas, que rápidamente la convierten en carne de dragquinerío), que se pone el mundo por montera porque, a esas alturas, ya todo le importa un coño.

¡¡¡¡¡Pero cómo puedo haber vivido todos estos años sin saber de la existencia de esta mujer!!!!! NO TENGO PERDÓN DE DIOS. Lo sé. Estoy seguro de que en Alemania era un mitazo, pero a la Ciudad Funeraria no llegaron los ecos de su gloria queer, de modo que hasta antes de ayer no tenía constancia de esta (gran) mujer.

Ahora estoy poniéndome al día a marchas aceleradas para subsanar esta laguna (Estigia) en mi formación. Y vosotros, queridos míos, deberíais hacer lo mismo. Y ver, por Dios, si está en vuestra mano Hilde. Peliculón.

Moraleja: Deo gratias, siempre nos quedarán mitazos por descubrir. Y chulos, también.

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maciste betanzos

Nunca es tarde, querida Louella. Yo también acostumbro a festejar los nuevos descubrimientos con la efusividad que usted muestra, porque es como conservar algo de esa etapa de adolescencia, cuando tantas y tan buenas revelaciones se iban sucediendo casi a diario. No perdamos nunca nuestra capacidad de sorpresa. Y pensemos que todavía nos queda muchísimo que saber (y que adorar). Es lo que ami me hace vivir, por lo menos.
Con veintipocos años, cuando repasaba listas de actrices me hacía un follón entre Hildegarde Kneff y otra llamada Hildegarde Neil. Gajes de la carestía de cine y de aprenderme las cosas de memoria. Nada que ver la una con la otra, salvo que eran mujeres del pasado. Incluso aquel error se acrecentaba cuando la Kneff en sus trabajos internacionales suprimió la K del apellido. Eran para mi ya la misma persona.
Esto con el tiempo lo solucioné, claro. Tengo alguno de sus discos y era fabulosa. Ahora mismo estoy viendo una enorme foto que aparece en un libro que devoré a los veinticinco llamado BROADWAY MUSICALS de Martin Godffried (tal vez el tipo, junto al gran Jose María Pou, que más me enseñó a amar los musicales angloamericanos). Y, qué curioso, su fascinación iría intimamente ligada a la de la Garbo, incluso por cuestiones laborales, pues en teatro fue la nueva Ninotchka reinventada en partitura y libreto por Cole Porter (Silk stockings). Aparece estupenda en la ilustración. Acompañada por Don Ameche en el número "Paris Loves Lovers". Fíjese que ella está de perfil y se da un aire a Julie Andrews, pero con unos rasgos muy endurecidos.
Hay algo decadente en Hildegarde que envuelve de fatalidad todo el cine que hizo (las circunstancias sociales del final de la guerra también influyeron bastante). Sus películas previas a Kilimanjaro no tuvieron mucho éxito (y Kilimanjaro es un rollo patatero, porqué negarlo).
Yo la integro en el círculo exquisito de una Mai Zetterling, una Lili Palmer y la cuadrilla de mujeres Bergman.

El Marqués de Portugal Este

La capital cultural de Europa no es París; es, y siempre lo ha sido, Berlín.

Posh

Marqués de Portugal Este... ¿usted es un poco vago, no...?

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