Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.

Aún con cierta resaca post-Oscars (a estas alturas todo está más que comentado hasta la saciedad, así que os ahorraré la autopsia sobre los modelis, los premios, Penélope y su reivindicación de Alcobendas-how georgeous you are!, etc.), me disponía a comentar la gran triunfadora, Slumdog Millionaire, que a mí me pareció entrenida y mona, pero, vamos, tampoco para tirar cohetes.
En mi línea, me recordó a otras pelis que ya he visto (y que me gustaron más): Sospechosos habituales, en la estructura, y Ciudad de Dios, sobre todo la parte de los niños. Ambas son mucho mejores que la película de Danny Boyle, pero, vamos, hace tiempo que no siento nada al hacerlo con el tío Oscar, así que… a mí, plin.
Pero, bueno, como mi papel es hablar de cine clásico, hoy quiero hacerlo en sentido literal. O sea, vuelta a los clásicos. Ya sabéis de mi amor al peplum –cualquier excusa es buena para disfrutar de unos buenos pectorales–, así que no voy a descubriros nada que no sepáis a estas alturas. A mí, Steve Reeves me pone mucho más que Russell Crowe (y mira que a Russell le haría un favor aunque no hubiese pasado por una ducha desde hace semanas). Y más aún me pone Marlon, enseñando cacha y declamando en unas escaleras de cartón piedra.

Con la excusa de rodar Julio César, Mankiewicz regaló a todos los maricas fetichistas del momento hirsuto una de sus imágenes más recurrentes: la de Marlon vistiendo la toga romana, pezón al viento. A mí, los parlamentos de Shakespeare me traen un poco al pairo, porque cuando veo esos pectorales desnudos las palabras van perdiendo poco a poco su sentido hasta convertirse en una especie de nota en sordina. Como la sirena de un barco. Igual.
Bueno, pues resulta que el mismo día en que TCM emite una película que retoma la antigüedad con más cartón que trampa, pero también con más verdad que otra cosa, Amenábar muestra su primer teaser de Ágora que, Dios me perdone, me ha puesto los pelos como escarpias. ¡Qué musicón! ¡Qué delirio todo! Un poco como el Carmina Burana, pero en versión Santa María Egipciaca… ¡Qué espanto! Es imaginarme los diálogos y se me abren las carnes.
Ya no es que los compare con el monólogo de Marco Antonio en el funeral de César. Para nada. Yo me los imagino más en la línea de Martínez Sierra y La corte del faraón. Una cosa así. Y me da el alipori...
Moraleja: Me encanta lo que dice Alejandro Amenábar en su página: "Mi cine no es un cine de respuestas, es un cine de preguntas". Y yo me pregunto... ¿Cuánto ha costado la falla alejandrina? (Voz en off):50 millones de euros... ¡COÑO!
Alexandra_Del_Lago
Sí, donde haya unos buenos pectorales que se quite lo demás pero los de Marlon no son para echar cohetes...
Admirador en la sombra
¡Ay Louella! ¡Si viera mis pectorales...! ¡¡Y mis gemelos...!! ¡Se volvía usted loca directamente, ya le digo!
RAE
Admirador, me ha llamado la atención el punto narcisista de su comentario: no le basta con admirar en la sombra, quiere hacerlo apabullando. Unos pectorales de impacto, gemelos como trillizos… ¿No tendrá también una expresión retadora?
Disculpe la intromisión.
Angel
Pues para un servidor, el REY de los pectorales y del "resto" (¡y que resto¡) siempre con el permiso, por supuesto, del unico STEVE REEVES, tiene el nombre del "enooorme" CLINT WALKER, actor excesivo en su fisico (equivalente macho de la tambien magnifica JANE RUSSELL) y aunque no merecedor de grandes titulos cinematograficos, si ganador del Olimpo en los gustos y sueños de un "determinado" sector de publico. En la actualidad, su culto de admiradores son (somos) legion y... va en aumento. Revisen, por ejemplo, EMBOSCADA o FORT DOBBS... nada de trampa, nada de carton y si mucho hombre. De los de la estirpe de Apolo.
Admirador en la sombra
RAE, yo a usted, como a Louella, se lo disculpo todo, incluidas las intromisiones. En cuanto a la expresión retadora, no sabría decirle...Quisiera pensar que está ahí, pero algunos podrían opinar que no es más retadora que la expresión de una vaca viendo pasar el tren. ¡Dios, ya estoy otra vez pasando de la exaltación máxima a la más baja autoestima! ¡Y es que en el fondo, soy un Woody Allen prisionero en un cuerpo de Clint Walker!
El Marqués de Portugal Este
Tantos pepla rodados en la calle Arturo Soria, donde hoy está Telefónica I+D...
Nilda
Amenábar épico e hiperrealista: «La película es una historia del pasado sobre lo que está pasando ahora, un espejo para que el [sufrido] público mire desde la distancia del tiempo y del espacio, y descubra que el mundo no ha cambiado tanto». ¡Ojú!
Miedo me da. Eso sí, hasta el día del estreno, 2 de septiembre, vamos a tener Hypatia (¡pobre!) hasta en la sopa.
maciste betanzos
Yo creo que escribi de Clint Walker.... ¿Era Cheyenne?
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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
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