De Cine

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20 Febrero 2009

Hostias: consagradas y de las otras

Bueno, pues si el otro día vi Milk y me recordó a La Pucelle encarnada por la mismísima Ingrid Manzanita Bergman, ayer le tocó el turno a La duda y al clásico de Wyler (del que ya hablé), La calumnia. Lo mismito, lo mismito. Una cosa, oye. Como en La calumnia, aquí también hay una McLaine que sufre en silencio: Phylip Seymour Hoffman (hay una escena en la que tiene la misma piel que un cerdo desollado… ¡qué grimita!).

Pero lo más escandaloso es que también me recordó muchísimo a La mala educación, la peor película de Almodóvar (a la par con Kika, ese desastre). El tema de los abusos consentidos en el seno de la Santa Madre Iglesia, el sacerdote que confunde la sacristía con un cabaret y pierde la cabeza (¡qué subidón el vino de misa!), la competencia feroz de los niños por ocupar el estrellato cueste lo que cueste… En fin, lo que viene siendo un carnaval de horrores.

Sin embargo, hubo una cosa que me sorprendió muchísimo más. Y fue lo que me recordó la película a una oficina: la monja hija de puta (clavadita a tu jefa), la monjita delatora que te la clava por la espalda (la mosquita muerta), los niños sometidos a un régimen de terror (muy similar al que imponen ciertos jefes, ya sea en una oficina o en un campo de concentración)… En fin, lo que viene siendo la VIDA MISMA.

En ese sentido, hay otra película que, de una manera soterrada, muy soterrada, creo que conecta a las mil maravillas con La duda, como si las dos naciesen del mismo manantial, pero en algún punto las aguas se dividiesen y unas fuesen a parar a unos rápidos burbujeantes y las otras, a un pozo ciego: El apartamento. Como en el clásico de Wilder, unos están por encima de otros y abusan de su poder de una manera repugnante, escandalosa… pero consentida. Eso es lo peor, ¿no? Que todos tragamos las mismas ruedas de molino mientras nos dicen que son hostias consagradas.

Moraleja: Hostias, sí; consagradas, no tanto…

4 comentarios · Escribe el tuyo

Comentarios » escribe el tuyo

El Marqués de Portugal Este

El Hombre es esclavo por naturaleza.

Louella

Ay, no, por algo muchísimo peor que la Naturaleza (que mira que es mala): por dinero.

El Marqués de Portugal Este

Antes de ser comprada, la persona ya desea ser comprada...

ivan

putos de mierda

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