Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.

“En los 50, la Taylor se desliza como un cisne por un mundo de servicio de café de plata y discretos sirvientes, fiestas al aire libre y fines de semana en el campo” (Foster Hirsh). En efecto, en los 50, la Tylor, en el apogeo de su belleza, protagoniza una serie de películas que contribuyeron a cimentar su mito de socialite de lujo. La mejor es, sin duda, Un lugar en el sol (1951), pero no es la única. Tres años después, protagonizó Rapsodia, un melo-melodrama dirigido por Charles Vidor (no confundir con King), en el que interpreta a otra rica heredera, mimada y exquisitamente vestida por Helen Rose (de quien ya he hablado en otra ocasión).
La crítica del New York Herald Tribune fue un poquito demoledora:
“El film es un recurso para mostrar a la señorita Taylor visitiendo prendas atractivas, sollozando en soledad o radiante en un concierto. Su animación es sólo la animación de una muñeca manipulada por alguien que está tras la escena. En estas difíciles circunstancias, sin méritos del guión o la dirección, incluso su belleza, evidente y auténtica, a veces parece falsificada”.
No estoy de acuerdo. La belleza de la Taylor es el principal activo –y atractivo– de esta película. El resto es papel mojado. Poco importa la historia de amor entre la Taylor y sus dos galanes: Vittorio Gassman, en aquella época casado con Shelley Winters, y John Ericson, a quien le toca el ingrato papel de botarate enamorado (de la Taylor, claro; el amor de Gassman en Rapsodia es otro: el propio Gassman, o lo que es lo mismo, “mi arte”; ay, cuántas putadas imperdonables se justifican en nombre del arte…). Lo único que le importa al espectador es ella: nunca antes, ni después, ha estado Liz más bella.
La película, además, esconde un as en la manga, una de esas ironías que tanto les gusta a los guionistas de Hollywood: el papel del violinista entregado a su arte, como otros se entregan a la bebida o la cirugía estética, estaba escrito inicialmente para un actor galés entonces en alza llamado… ¡Richard Burton!, pero el rodaje de la película que estaba intepretando, La túnica sagrada, se prolongó y la Metro no quiso esperarlo, así que contrataron a Gassman. ¿Os imagináis lo que hubiese sido ese encuentro nueve años antes de Cleopatra? A mí, sólo de pensarlo, se me abren las carnes…
Moraleja: Todo a su tiempo.
Madame Asatourmonte
Y “la ultima vez que vi Paris”, que me dice usted?
Pero en los 60 desarrollo una tendencia irrefrenable a cardarse el pelo, ponerse fondona y trabajar solamente con Richard Burton y resultaba un poco empalagosita
Angel
De acuerdo en casi todo. La pelicula en, en efecto, una "hermosa tonteria" pero ojala que en la actualidad se hiciesen films asi y no los engendros que con demasiada frecuencia nos tenemos que tragar. En cuanto a la belleza de la TAYLOR no vamos a descubrirla ahora y, aunque todo es opinable, yo siempre me quedare con su maravillosa presencia en UN LUGAR EN EL SOL formando junto a MONTY CLIFT la que, para mi, ha sido una de las parejas mas hermosas de la Historia del Cine...... Por ultimo, hay que recordar tambien, lo deslumbrante que aparecia en LA SENDA DE LOS ELEFANTES, pelicula "hermana" de "Cuando ruge la marabunta" (con otro de los bellezones maximos: la señora ELEANOR PARKER) y, naturalmente, en LA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC.
cris
Y la interpretación en Una Mujer Marcada, brutal, magnifica... siempre sera unas de las Diosas del cine.
El Marqués de Portugal Este
Un cena de spaghetti en casa de Vittorio Gassman y Shelley Winters hubiese sido impagable.
Begoña
Si se hubieran conocido nueve años antes supongo que les habría dado tiempo a casarse y divorciarse como mínimo dos veces más y a agarrarse en lugar de mil y una castañas pués pongamos dos mil una (odisea en el bourbon). También podrían haber rodado alguna otra peli buena, mala o regular que de todo ha habido, a mí de su etapa juntos me gusta "Quien teme a Virgina Wolf". Sobre su belleza nada que objetar, ya he dicho alguna vez (soy pesadísima) lo maravillosa que estaba en "La gata..." con su vestido blanco plisado.
Edu
Rapsodia es una de las pelìculas màs bellas que he visto, por su argumento, su direcciòn, su mùsica y, sobretodo, por la actuaciòn de los artistas y la belleza insultante de Elizabeth Taylor, demasido bellas para ser real.
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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
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