De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
29 Agosto 2008

Criminales cinéfilos: cuando el cine mata

Un documental de ESC (Esta Santa Casa) revisa hoy la que para mí es más que una relación, un matrimonio: la del cine y el crimen, el cine y el asesinato, el cine y el horror. Desde el primer momento, el cine estuvo interesado en el mal, por la misma razón por la que a Adán y a Eva les interesó la manzana: ya se sabe, el pecado es mucho más atractivo que la virtud; y la sangre, que la saliva.

Gracias al cine y a maestros como Hitchcock, Wilder, Hawks, Wyler, von Stroheim, Tourneur, Buñuel y el resto, el asesinato se convirtió en una de las bellas artes menos de cien años después de que uno de mis pillos favoritos, Thomas de Quincey [había escrito Ambroce Bierce, pero mis lectores, que en cuestiones literarias me dejan en braga-faja, ya se han encargado de sacarme de mi error con un escoplo], se les adelantase por la mano con su opúsculo, un librito delicioso que disfruté enormemente cuando leí por primera vez a la edad de… ¡Uf, cuántos, cuantísimos años!

En fin, el caso es que el cine ha contribuido de manera definitiva no sólo a mi educación sentimental, sino también a mi educación más macabra: adoro a los asesinos de todo tipo, especialmente a los asesinos en serie, pero también a los profesionales y a los amateur, a los pulcros asesinos británicos, a los salvajes perros de la mafia, a las víctimas que matan para defenderse y a los verdugos que matan “porque lo exige el guión”. El asesinato, el crimen, la crueldad en todas sus manifestaciones me vuelven loca del pussy. Porque, aunque divina, también soy humana y somos más humanos cuanto más bestias podemos ser.

Me encanta, por ejemplo, cómo uno de mis directores favoritos, el grandísimo Hitch, muestra en una de sus (según algunos) películas menores, la (grandísima, para mí, al menos) Cortina rasgada lo difícil que es cargarse a alguien. Matar es fácil, sostenía una de las primeras damas del crimen, la simpar Agatha, y gran parte del cine actual, que ha hecho del asesinato no ya un arte ni una elaborada artesanía, sino una forma bastante embrutecida de matanza manchega (Asesinos natos et al). ¡Una mierda! Matar es dificilísimo.

Esa es otra de las cosas que más me fascinan del cine: la posibilidad de identificarte plenamente en la piel del asesino, pero sin mancharte las manos de sangre. No hay nada como la ficción, como la verdadera vida (la de mentira) para vivir todas esas emociones quintaesenciadas y destiladas en una película que la vida, en su faceta más anodina, la realidad, te escatima sin permitirte saborearlas.

Gracias al cine, muchas y muchos descubrimos a qué sabe el crimen, el asesinato, el homicidio… A gloria bendita. Y sin pasar por la cárcel.

Moraleja: Creo que el cine ha librado a muchos cerdos de su San Martín. Afortunados los cerdos.

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Zarah

Mas de una par de veces he deseado terminar con la vida de una personita....ahora se como calmar mi ansiedad, jajaja.. gracias por el dato!!

maciste betanzos

Les recomiendo THE HONEYMOON KILLERS (1970. Leonard Kastle), con la gorda más gorda del cine mundial, Shirley Stoler (en báscula: Winters + Divine).De lo que más me impresionó en materia criminal este año (tiene su remake hispanoamericano, pero no le hagan caso. Esta es impresionante. Puro underground sin demasiados tics undergrounds. Elegante sordidez...

Bueno, y en esa línea me viene a la cabeza cómo muere la señora Goodbar (Diane Keaton), creo recordar que en manos del marica Tom Berenger en aquella maravilla del maestro Richard Brooks (¡qué grandes eran los artesanos hollywoodienses en sus épocas seniles!: Wyler, Cukor...). El horror lo filmaba en la oscuridad más angustiosa, de otra forma no hubiera impactado tanto...

Y ahí va un tercero... El brutal crímen de Nadia, la prostituta de ROCCO Y SUS HERMANOS. Lágrima total, mares de lágrimas. Se entregaba en aquel descampado en sacrificio a su Salvatori con los brazos en cruz. Crucificada quedó (y en paralelo, la victoria de Rocco en el cuadrilátero: le proclamaban Miss Italia).

Louella

Ay, sí, qué maravilla de muerte la de la Girardot en Rocco. Y, sí, darling Maciste, era Tom Berenger. Un Tom B. en sazón por el que YO también me hubiese dejado matar gustosamente. ¡Qué muslos! ¡Qué cara! ¡Qué todo!

RASPUTIN

¿Ambrose Bierce? No sé que libro leiste. Quizá el que yo tengo de Thomas de Quincey se parece al que tu leiste de Ambrose Bierce... ¿Se titulaba DEL ASESINATO CONSIDERADO COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES? Ay, señor, cuanta pedantería que se va por la alcantarilla.

Becaria de Nilda

Por favor, Louella, desbroce: no es Ambroce, sino Ambrose.
Ambrosio, o sea.

Louella

Pues sí, era el del sr. de Quincey. Tengo un alféizar fatal... Lo corrijo ahora mismo. Pero es que también me gusta mucho el sr. Bierce (Ambrose, sí). Pero, vamos, que si se van a poner así de estupendas, a partir de ahora cito sólo a los clásicos: Pajares & Esteso, Ozores (Mariano & Antonio), y compañía... ¡Jesús, qué tropa!

Becaria de Nilda


Buena cintura (de avispa), Louella. Ha reaccionado con elegancia a nuestras embestidas. ¡Olé!
(Embestidas que, al menos en mi caso, son algo impostadas.)

Ahora bien, que me llamen tropa (ut supra) me sume en la confusión. Si se refiere a lo que otros denominan “indeseable”, “borde”, “gilipollas”, etcétera le ruego me lo confirme para calibrarlo debidamente. Gracias.

RASPUTIN

Perdona Louella. También Bierce es de mis favoritos, sobre todo su Diccionario del Diablo. El que tiene boca se equivoca, dicen. Yo tengo algunos días muy malos.

RASPUTIN

Por cierto, mi matador preferido es Tom Ripley. Dicen que es amoral y sexualmente ambiguo (esto último, lo de la ambiguedad, se lo saltan a la torera en la cutre peli del Minguella) pero al tipo no le tiembla el pulso a la hora de quitarse pelmas de encima. Tras los devaneos y miedos iniciales (El talento de Mr. Ripley) pasa a ser todo un picha brava del arte de matar.

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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