Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
Me acabo de dar un baño en la piscina del Ser Amado y, la verdad, ¡qué maravilla! Comprendo que YO soy muy materialista, pero cuando hay una piscina por enmedio (y una terraza maravillosa que tampoco me quiero dejar en el tintero)… qué queréis que os diga… amar es mucho más fácil. Jamás he sido partidaria PARA NADA del “Contigo pan y cebolla”. No. Contigo croutons y sopa de cebolla, en todo caso. Aunque YO soy mucho más partidaria de contigo champán y langosta.
En fin, el caso es que cada vez que me zambullo en una piscina, aunque sea en una piscina mini como la del Ser Amado, me siento talmente Esther Williams. No sé por qué hay gente que subestima a Esther Williams. Bueno, sí que lo sé. Porque la gente es tonta, básicamente. Por que si hay alguien a quien adore, especialmente en los meses más tórridos del año, es a la lozana Esther. ¡Qué maravilla de mujer! ¡Y qué maravilla de pierna! Y, sobre todo, ¡qué MARAVILLA de maquillaje! ¡Eso sí que es waterproof!
A mí, al margen de que sus películas me vuelven loca, pero loca del pussy, me gusta TODO de ella: sus modelis, sus peinados (a mitad de camino entre la dimensión capilar y el mármol de Carrara), su rouge, sus manicuras (¡y pedicuras!), sus fundas dentales… Y, por supuesto, su vida. Atómica.

Resulta que cuando a principios de los 60 abandonó el cine porque ya no la llamaba ni Pirri, le dio un bajón de caballo. Natural. Ella siempre tuvo un look así como muy equino. Más que sirena, YO siempre la vi jaca; vamos, que en Ascot me hubiese pegado más al otro lado de la pista que con pamelón.
Bueno, pues el caso es que, en plena depre, su gran amigo Cary Grant le recomendó que, para superar la malea, nada mejor que un buen chute de LSD. Dicho y hecho, la hija de Neptuno se convirtió en una adicta. ¿Os imagináis a la primera sirena en pleno subidón de ácido? Jajajaja.
Colocada o no, el caso es que la Williams no tenía un pelo de tonta, porque a finales de la década consiguió llevarse al altar (y a la piltra) a un real macho: Fernando Lamas, el galán latino. Sí, el padre del simpar Lorenzo, aka El Rey de las Camas. Y YO, ante semejante hombre (padre e hijo… y Espíritu Santo, si viene al caso), me postro de rodillas. Lamentablemente, no en sentido literal. Hay que joderse…
Moraleja: Ay, Esther, reina-bonita-corazón-tesoro, tú sí que sabes…
natalia
quien tuviera cuerpo de sirena para poder lucirlo en la playa...
Francisco
Me quedé muy impresionado al ver tan espectacular figura, realmente impresionante su belleza
manel
he visto todas sus peliculas estrenadas en españa,y ahora busco a treves de internet las que no llegaron a estrenarse.no es que fuese una gran actriz ni mucho menos,pero sus peliculas eran un soplo de aire fresco,en aquelos tiempos obscuros que corrian.
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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
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