Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
“…para una actriz amar a un actor es algo parecido al incesto. Es como amar a un hermano que tiene tu misma cara y manera de ser”.

Cuando he leído esta mañana estas palabras de Marilyn Monroe he sentido un escalofrío, ya que me parecía que me hablase a mí desde su tumba, como una voz del Más Allá. Es una voz que reconozco muy bien, ya que, como ella, YO también fui durante mucho tiempo una minusválida emocional. No supe querer hasta… Uf, hasta hace poquísimo.
“Enamorarse es un trabajo”, solía decir una amiga mía (que ha tenido serios problemas psiquiátricos… y que sigue luchando con sus propios fantasmas). Siempre me pareció que esa frase era una boutade encantadora, ingeniosísima. Para nada. Trabajos de amor perdidos es algo más que el título de una de las comedias más extrañas de Shakespeare. Es una expresión esa, trabajo de amor, que creo que expresa a la perfección lo que YO creo que es el amor: un trabajo. O mejor dicho: una labor. Un work in progress.
“Un hombre a veces se siente culpable y enfurecido si se le ama demasiado”. De nuevo Marilyn remacha otro clavo en mi ataúd. Gran verdad. Prácticamente la única. Amar demasiado es casi tan malo, si no peor, que amar demasiado poco. Con el amor pasa, un poco, como con el maquillaje: es cuestión de medida (medida por medida, para seguir con Shakespeare); si te pasas un poco, pareces una furcia.
Mucha gente creyó en su momento –y lo sigue creyendo– que Marilyn era una furcia. Probablemente lo era. Amaba en exceso y se maquillaba en exceso. Ambas cosas son un error. Y en el caso de muchas mujeres (y algunos hombres), el principio de un drama.
Moraleja: Como dice mi padre, “ni calvo ni con tres pelucas”.
TCM no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus colaboradores.
Añádeme a tu página de Google
El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
Turner Classic Movies © 2009 · todos los derechos reservados
Canaltcm.com es parte de Turner Sports and Entertainment Digital Network